*** Noviembre 2017 ***

el manto de hielCuando todos los hombres dejen de necesitar, constantemente, objetos para vivir, cuando asuman que tan sólo respirar es ya de por sí un tesoro; podrán comprender el argumento de esta película. Una película que se desarrolla de forma lenta, como el caminar apaciguado, sin sorpresas al principio más que la soledad de un hombre de ciudad que debe permanecer en un lugar desértico durante un tiempo.

El manto de hiel (un film de Gustavo Corrado) no genera expectativas al principio. Centrándose en los planos detalles, toma una figura y, luego, pasa a un plano panorámico como es el paisaje alucinante de San Juan. La naturaleza invade, atrapa y la pequeña comunidad que habita la zona en una misma locación, tiene su rutina diaria sin sobresaltos.

Pero, qué puede ofrecer un sitio rodeado de bellos colores con personas estancadas, sin ganas de “progresar”?

Reflexionar. Hacer reflexionar al público-espectador, inmiscuyéndose en su inconsciente sin pedir permiso.

Existe la posibilidad de aburrirse, esperando ver acción como en una película yanqui o, participar activamente de esta propuesta, cosa poco habitual en el cine argentino. Corrado se centró en un lugar paradisíaco, sin precisar demasiados actores -ni de extras- para contar una historia, optando por lo pequeño y precioso de la vida.

A unos kilómetros se encuentra el Valle de la Luna, un mágico espacio, que vibra por sí solo y que el recorrerlo debe causar increíbles sensaciones, físicas y mentales. Saber que se puede ser testigo de la historia desde la era en que los dinosaurios luchaban por no extinguirse, que allí, sepultados, están sus restos óseos.

Después de millones de años, la humanidad se conformó como tal para no respetar el pasado, sino para “superarlo”, sintiéndose más que cualquier otro ser viviente, sin importarle los medios para conseguir su fin.

Teniendo en cuenta esto, El manto de hiel, existe para recordarnos quiénes somos, dónde está nuestro origen y cable a tierra. Actualmente, la invasión y saturación de información, la tecnología, la poca conexión con uno mismo produce enfermedades. El odio por el prójimo es una de ellas, la bronca otra y la intolerancia verbal la más preocupante. Como resultado, los organismos de salud deben curar con medicinas aquello que en realidad se debe sanar con el propio perdón.

En medio de animales embalsamados, de la extirpación de bilis a éstos y a humanos, consiguen un pigmento tan rojo que les permite pintar cuadros precisos.

Estar en medio de la nada y sentirse alguien es una tarea muy difícil. Es lo que cada persona debería proponerse como meta para su vida. Puedo imaginar, por un instante, trasladar a uno de sus habitantes a la ciudad porteña y verlo sumergido en la tragedia del olvido.

Quisiera saber dónde se encuentra la felicidad para el común de la gente intentando separarla de lo material. Sería posible?

Por otro lado, cómo conseguir el desarraigo de un sitio tan inhóspito cuando lo real se conectó con el ser para siempre?

Mientras los temblores de la tierra aparecen y desaparecen, en breves segundos, un beso puede curar heridas y las alucinaciones fallecer en el intento.

Como un embudo, San Juan los capturó, los envolvió y nunca volverán a sus raíces. No sabemos si nacieron ahí o si tuvieron un accidente que los condujo. Lo único importante es que cada paso será una huella e indicio para otra generación que, seguramente, tendrá intenciones de investigar todo como lo hizo Iván (William Prosiuk).

Así será como individuos tan diferentes entre sí se complementarán y sentirán una familia, comportándose como tal y haciendo primar el egoísmo de uno por sobre el de los demás, celebrando, brindando, comiendo y tratando de exterminar al diferente para conservar el orden.

Las actuaciones están muy bien personificadas y es impecable el desarrollo de cada uno durante el film. Es como si hubieran sido escogidos con un telescopio, buscando hasta el detalle más ínfimo. Solo así puede lograrse un producto tan homogéneo y eficaz.

Todos los secretos no saldrán a la luz y el maletín negro albergará el misterio más grande. Algo que deberá imaginarse o interpretarse según el hilo de la historia. El pasado permanecerá oculto, querrá ser profanado y un aire diferente evadir la intriga.

Un temblor hará desaparecer y, al mismo tiempo, cuidar lo más noble. Solo la naturaleza combatirá sin que un arma deba intervenir.

El manto empieza y termina de la misma manera, cambiando su destino en los brazos del amor. Un amor que puede ser el que se ve o uno anterior. De lo que se puede estar seguro es que ignorando no se olvida ni progresa.

el manto de hiel ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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