*** Septiembre 2017 ***

 

Miel de avispas13

Las abejas son asociadas con una sustancia dulce que es la miel. Muy empalagosa pero más nociva que la azúcar. En esta oportunidad Miel de avispas (textos de Alejandro Urdapilleta y dirección de Tino Tinto) demuestra que también estos insectos son capaces de producirla. Se dice que hay ciertas especies venenosas y en éstas comenzaré el relato, el mismo que se origina en un estudio radial, durante un programa conducido por tres mujeres (Luciana Dulitzky, Juliana Ibañez y Adriana Monteleone) un tanto particulares.

Dicha audición se entremezcla con sketchs que no tienen hilación unos con otros. Esto permite que el espectador pueda relajarse y disfrutar de varios segmentos cómicos, al mismo tiempo que rememorar a Urdapilleta con su humor negro y picante.

Las actrices van rotando sus personajes de dichos sketchs, logrando carcajadas en los espectadores, las cuales no cesan hasta terminar la función.

Respecto a las temáticas de cada segmento, son muy diferentes pero con tintes ácidos y bastante discriminativos como el surgido luego de la muerte de una mujer paralítica.

Considero que hacer reír es difícil sin herir susceptibilidades, sin desvalorizar, subestimar o menospreciar algo o a alguien. Más allá de esta apreciación, es una obra para disfrutar, absorber y deglutir de a poco.

Hay verdades muy ciertas y otras un tanto chocantes. Son las actrices quienes se encargan de corporalizar las sensaciones y esencias de cada fragmento de Miel de avispas.

(…) ¡Es verdad, oficial! Sí, sí, sí, yo la maté. Pero es que me tenía harta, ella era mala, pérfida, ladina, ponzoñosa. Y me cansé de sus ojos de mosquita muerta. Y de que se hiciera la paralítica. Porque ella no podía moverse, es cierto, ahí están los certificados de los dotores, pero no era como para poner ojos de paralítica, ella se regodeaba con su tragedia y yo le decía paralítica de mierda y le tiraba el caldo con cabello de ángel, hirviendo se lo tiraba en la cabeza y por eso estaba toda pelada (…).

Luego de afirmar su asesinato, el público ríe, desesperadamente. Es que no hay demasiadas posibilidades ni oportunidades de presenciar un verdadero teatro negro.

Dejando de lado la hipocresía que suele identificarnos a los humanos, Urdapilleta, pinta y describe cada sensación tan reales que chocan. Y chocan, justamente, porque tenemos muchos tabúes, pruritos, miedos, barreras emocionales, impidiéndonos asumir una realidad o varias realidades. Solemos considerar que el discriminar es algo negativo cuando, en verdad, lo hacemos a diario -olvidando que se trata de elegir algo para dejar de lado otra cosa-.

¿Cuántas cosas no nos animamos a verbalizar y se quedan en nuestras cabezas esperando salir algún día a la faz terrestre?

Cada sketch tiene su momento de reflexión, de argumentación y, se quiera o no, es la mirada de un dramaturgo que marcó un antes y un después en el país. Su nombre brillará por siempre y sus seguidores cada vez serán más. En definitiva, mantener una máscara eterna no es muy cómodo que digamos.

Miel de avispas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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