*** Junio 2019 ***

Hoy se presentó, en El Galpón de las Artes (Jujuy 2755 – Mar del Plata), la obra teatral “La soledad de las luciérnagas”, de Ecuador y con dirección de Arístides Vargas. Dicha obra estaba anunciada para el viernes 10 y, por demanda del público presente, se agregó la función del 12 de agosto – que el boca en boca y las redes sociales, se encargaron de difundir.

En escena

Tres rectángulos en el piso son toda la escenografía. Se prende la luz y dos actores comienzan a preguntarse filosóficas retóricas en torno a la vida y al sentido, que la ciencia, todavía no le encontró a la misma.

“La Soledad de las Luciérnagas” narra la historia de una pareja de educadores que trata de aportar nuevos métodos de enseñanza a esos niños y niñas, pequeñitos seres de luz, a través de la educación convencional pero enseñando no como a ellos les han enseñado.

Estas metodologías que ellos crean y recrean, no son aceptadas por la institución que los alberga y, entonces, los profesores, son echados de la escuela.

Al mismo tiempo, cuenta cómo ha nacido y crecido el amor entre ellos, bajo una calidad narrativa, poética, admirable. Todo el texto, a lo largo de la historia, es de gran profundidad literaria. Los personajes se interrogan en escena sobre el paso del tiempo, sobre el amor, sobre todos estos conceptos que están tan arraigados en nosotros y en realidad, son poco transmisibles, porque si bien se pueden probar distintas maneras de enseñar, hay cosas que sólo nos enseña la propia experiencia, las vivencias cotidianas y afectivas.

Los actores manejan el paso de un estado a otro: de la alegría o el divertir al público, a un estado de reflexión que atraviesa a los espectadores, emocionalmente. Logran bajar la tensión y capturar al público en esos momentos donde uno de los actores cobra protagonismo con la voz y el otro lo hace con el cuerpo, dejando al espectador, decodificar el mensaje del subtexto.
Sorprende la forma en que estos personajes logran que el público los siga, durante toda la función, sin perderles la atención y consiguiendo dejar un mensaje para pensar en la educación actual, en la forma en que los procesos educativos son transmitidos social y culturalmente, donde se nos inculcan reglas, valores, normas, aquello que está bien y lo que está mal, qué puede gustarnos y qué no.

Desde la comicidad, la complicidad y hasta la tristeza, Antonio y Clara, consiguen que nos preguntemos acerca de lo que, verdaderamente creamos, aquello que es nuestro, que nos pertenece y lo que nos viene heredado y no nos damos cuenta.

Detrás de escena

La obra está representada por el argentino Víctor Stivelman (Antonio) y la colombiana Alegría Cáceres Benavides (Clara), radicados en Ecuador hace unos años. Ellos son parte del grupo teatral Puentes Invisibles. Está dirigida por Arístides Vargas, dramaturgo  fundador de uno de los grupos más prestigiosos de América Latina: el grupo Malayerba de Ecuador, que dirige en la actualidad. Los textos son de los mismos actores y la cocina de esta obra, de 60 minutos de duración, fue de un intensivo año de trabajo.
La obra fue estrenada el 2 de marzo del corriente año, en (Quito – Ecuador) y ahora se encuentran de gira por Argentina y Uruguay. Después de esta visita por Mar del Plata, parten hacia Formosa, Córdoba y Montevideo. Esos son los recorridos, seguros, que estos dos artistas seguirán los próximos días.

Melisa Morini

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