Todas amamos a Bettie Page

“Quiero que me deje, deje de joder,
quiero que me deje, deje de joder.
Que se aleje que se aleje y deje de joder.
que se aleje que se aleje y deje de joder”.
Hay títulos que invitan a pasarla bien, y nada más. Otros que invitan a la reflexión. Algunos y sólo algunos, permiten una llamada a la acción, una transformación completa.
Desvestida podría ser uno de aquellos adjetivos superficiales y, sin embargo, sorprende desde el momento en que comienza la historia.
Me encontré con una propuesta auténtica, diferente, llevada a cabo por artistas del género musical, con un elenco que no fallaba en ningún momento, con una dramaturgia sólida, increíble y muchísima adrenalina.
Ingresar a este espectáculo fue soltar-me y permitir-me volar junto a ellos. Asumo que toda la sala habrá sentido algo similar.
Vieron cuando se amalgama el escenario con el público y se derrumba la cuarta pared?
Cuántas veces presencian un fenómeno real de esta magnitud?
Desvestidas se centra en la vida de una mujer que tiene algunos problemas. No graves pero sí esenciales. Inconvenientes que la traban para poder tener una vida placentera y a su gusto. Pareciera ser que el entorno la define, que su contexto elige por ella. Pero, con ayuda de terapia consigue salir, no solo adelante, sino airosa y radiante.
Betiana es joven, llena de luz, con un estilo pin up que marca su tendencia pero no su destino final. Ella pasa los días fluidamente, pretenden encontrar a su príncipe azul, tener amigas ideales y un sinfín de estereotipos que (por suerte) logra desmitificar.
Desvestida le pasa la brocha por la cara y cuerpo, desnudándola por completo. Así, puede hallarse a sí misma, quitándose el maquillaje y los vestuarios de colores que no hacían más que obnubilar su belleza interior.
Sergio Trevisonno y José Tramontini le dan forma a una problemática femenina muy frecuente. A partir de clichés (que se hacen presentes de forma irónica), es que se consiguen relatar momentos tensionantes en la vida de Betiana.
No es fácil llegar a determinada edad sin “cumplir” con los requisitos culturales de nuestra sociedad. No es fácil tener más de 30 años, estar soltera, no tener el trabajo que se desea, ni hijos, ni marido, ni nada de lo que se “supone” hay que tener.
Betiana lucha hasta el cansancio por satisfacer esos estándares sociales. Durante esa búsqueda intensa es que se desarrolla la historia y cada una de las performances que narran Desvestida.
De un momento a otro Betiana es quien siempre quiso, se acepta, se quiere, se gusta y ya no debe dar más explicaciones a quien no esté de acuerdo con sus elecciones.
¿Se preguntaron alguna vez por qué satisfacer y no satisfacerse?
Lo interesante de la trama es la construcción de cada una de las escenas en que la protagonista combate contra sus propios demonios, contra esas voces internas que no siempre aceptan lo que ella expresa. Una pelea constante entre las distintas Betianas que se confabulan de una u otra manera hasta que el equilibrio la acompaña para no abandonarla como aquellos hombres mundanos.
Gilda Arteta es excelente para el rol que encarna y su talento crece a pasos agigantados. La acompaña un elenco de actores y actrices de muy buen nivel y se produce algo que no siempre ocurre: las tres disciplinas que integran a una comedia musical están en un mismo nivel. Ya esto es un logro para aplaudir de pie. No solo perfección sino vocación, pasión, amor por el teatro y ganas de pintar un escenario con lunares vintage, de trasladar una época a la actualidad y de innovar en los relatos.
Se puede disfrutar de principio a fin y dan ganas de subir a las tablas para bailar reggaetón, de secarle las lágrimas cuando no consigue lo que busca y de aplaudir hasta el cansancio como símbolo de aceptación.
El canto está presente junto a la actuación. Interpretan lo que sus voces esbozan y el disfrute de los espectadores es constante. Existen algunos momentos que debo resaltar, como la dupla entre la protagonista y su psicóloga donde se instauran varios gags y situaciones cómicas en que la profesional debe salir a flote sin que su paciente se de cuenta. Como producto artístico se nota una unidad y unión grupal que hace posible tan buen resultado.
Burlas constantes durante la infancia, machismo naturalizado, fetiches y más fetiches trasladados de una época a otra y violencia de género son algunos de los subtemas que desfilan a lo largo de la trama.
Desvestida es como ir a ver un partido de fútbol en el que se llevan bien ambos equipos y en el que trabajo se resignifica gracias al amor y pasión compartidos.
Texto, música y letras: José Tramontini y Sergio Trevisonno Dirección general: Romina Groppo Funciones: Lunes 20.30 hs Teatro Border (Godoy Cruz 1838 - CABA)
¿Qué podemos afirmar hoy de lo humano en los confines de la técnica, en su vaivén existencial entre lo orgánico y lo inorgánico? ¿Qué experiencia física constituye lo Cyborg? ¿Qué formas de placer ensayamos dentro de nuestro paraíso indoor que se impone como expresión de la vida en la Metrópoli? Cuerpos anónimos, andróginos, técnico-humanoides. Cuerpos-pregunta que conectan con fuerzas que insisten: Adán entrando al paraíso sin saber qué hacer con el deseo que lo acecha; mujeres-pollito aprendiendo a caminar arriba de sus tacones; Amy Winehouse resucitada en el acto de ver y ser vista. ¿Será posible borronear la domesticación, hacerle una burla a la hipótesis de una historia evolutiva y binaria? ¿Qué chispas de subsistencia y humor podrán surgir de la fricción del cuerpo con un más allá cristalizado? Un espacio vacío cercado de pinturas en blanco, algún souvenir del paraíso perdido, y una criatura que se empecina en representarse a sí misma, frente a un espejo que adquirió luz propia. ¿Qué rebeliones del organismo hará estallar en medio del sinsentido, la confusión y el entusiasmo? Entramos al paraíso. Bailamos la trampa…





Colectivo Escalada presenta
Es un domingo en familia, ahí donde se tratan las viejas cuestiones o donde se afrontan situaciones nuevas.
Escrito
en junio 17, 2019