*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Teatro del ángel’

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DIVERTIRSE APRENDIENDO

El martes 17 de julio, se estrenó «Danza a upa», en el Teatro del Ángel (Mario Bravo 1239 – C.A.B.A). Esta obra es pura y exclusivamente para los más pequeños (bebés de 8 meses a niños de 3 años), aunque si los más grandes desean ir les aseguro que no se van a arrepentir.

Es una puesta en escena a cargo de la bailarina, coreógrafa y diseñadora Marisa Quintela – quien estudió en Holanda. Dicha propuesta, se hizo en conjunto con Proyecto Upa, que buscaba hacía un año hacer una obra, que se distinguiera a las demás y con la incorporación de Marisa, en el verano, se pudo concretar. Ella misma nos confesó que su profesora y directora del EDDC (European Dance Development Centre) en dicho país, le decía: «tenés que dedicarte a hacer espectáculos infantiles». Marisa, se lo planteó a sí misma, ya que no era el rubro al que se dedicaba. Pero después de un tiempo, sintió que debía hacer un espectáculo para los más pequeños en el cual, a través de la danza, puedan vivenciar esta hermosa disciplina junto a una rutina distinta a las demás: la coreoformografía.

¿Qué significa coreoformografía? Marisa nos cuenta que «las coreografías parten de la manipulación física /espacial de los objetos, que a la vez sirven de escenografía y vestuario y son parte del legado que me dejo la experiencia con la creadora argentina Flora Martínez».

El ballet suele ser asociado a lo estructural, rígido y difícil. Pero, en «Danza a upa» se mezcla el baile contemporáneo y se cuenta una historia de amor entre Tut, una libélula super simpática y alegre que conoce a Andrés, un escarabajo dulce y protector. Entre los dos, logran impresionar a los chiquitos, quienes no dejan de prestar atención en ningún momento. Las formas, los colores, la dinámica y su trama, nos dejan una marca en el corazón llamada: amor.

Es, realmente, un placer saber que los bebés y niños pueden alegrarse con espectáculos sanos y realizados por profesionales que se esmeran en que todo salga perfecto.

Los lunes, miércoles, viernes y domingos podés adquirir tus entradas a $40 y conocer este mundo de fantasía. Los menores de un año pagan $10.

Ficha técnico artística

Dirección, coreografía y puesta: Marisa Quintela.

Diseño y realización de objetos, vestuario e iluminación: Marisa Quintela.

Música: Jorge Soldera.

Elenco: Jésica Josiowicz y Santiago Vercelli Sacaba.

Idea original: Gabriela Hillar.

Estreno 17 de Julio a las 15:00hs en el Teatro Taller del Ángel.

Otras fechas a las 15:00hs: 19,21,23,25,27 y 29 de Julio.

Duración: 35 minutos.

Mariela Verónica Gagliardi

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LA RIQUEZA O EL AMOR

El viernes 1° de junio estuvimos presentes en la obra “El Avaro” de Molière , en el  Teatro del Ángel (Mario Bravo 1239 C.A.B.A).

La sala totalmente acogedora, grande, muy diferente a la mayoría de las salas que acostumbramos a ver dedicadas al teatro under.

Una deliciosa puesta en escena, conservando los detalles de época, los vestuarios acordes a cada personajes, la música ambientando los diferentes actos y la iluminación; hicieron que los 60 minutos que duró este despliegue, se pasara más rápido que la velocidad de la luz. La historia tiene varios nudo, que se van desenlazando a lo largo de toda la obra.

Elisa (Amelia Novas), Valerio (Román Golinowski), Cleanto (José María Bindi h), Flecha (Carlos Berraymundo), Harpagón (Rubén Pastoriza), Frosina (Aída Savelli), Maese Santiago-Anselmo (Ariel Ragusa), Mariana (Yamila Guadalupe), conformaron el grupo de actores. La dirección estuvo a cargo de José María Marcos Bindi.

La historia se desarolla en torno a un padre egoísta (Harpagón), con mal carácter, el cual cree que con dinero puede comprar su felicidad y la desdicha de sus hijos. Sus sirvientes son maltratados por él, como si fueran animales. A su vez, la personalidad del padre tiene unos matices que logran una empatía con el público. Tiene una gracia y códigos que logran enternecer, en cierto punto, a su personaje. Es malo pero en el fondo algo de corazón, tiene.

El hijo (Cleanto) se enamora de la chica más linda del pueblo (Mariana) pero no se lo confiesa a su padre (solamente a su hermana con quien tiene una linda relación), por temor a no tener su aprobación. Su progenitor, a su vez, le informa que se va a casar con ella. La hechicera o bruja (Frosina), le recomienda al hombre que lleve a cabo su plan ya que la señorita tiene devoción por los hombres grandes, lo cual no es cierto. Mariana, no sabe cómo sacarse de encima a Harpagón pero sus desprecios y gestos hacen que él asuma que no es correspondido.

Por otro lado, Maese Santiago (cocinero de Harpagón y cretino de la obra), intenta simular que reconcilia y media entre su jefe y Cleanto pero su intromisión solo logran que padre e hijo se detesten por un rato.

Mientras tanto, la hermana de Harpagón (Elisa), también encuentra a su otra mitad en Valerio (un de los sirvientes de su padre), y puede triunfar el amor para ambos. Casualmente, el destino está de parte de Mariana y Valerio, quienes sin saber que son hermanos, logran unir sus historias como rompecabezas y junto a la declaración de Anselmo (su padre); caen en cuentas que son familia.

Otro de los conflictos que ocurre, como nudo de la obra, es el cofre con dinero que guarda el avaro. Dicho cofre un día desaparece y culpa a cada una de las personas con las que se cruza. Claro que quien se tomó por prestado el dinero fue su hijo, como represalia. Pero todo se centra en que el culpable fue Flecha, el integrante más gracioso y simpático del elenco. Este personaje a modo irónico, cada vez que aparece en escena, abre su bolso y saca del mismo un pedazo de pan, el cual come un poco a escondidas. Su amo, le revisa el bolso en un momento pero no logra, al tacto, encontrarle algo.

¿Por qué tanta avaricia? ¿Cómo triunfa el amor si Harpagón estaba tan encaprichado con Mariana?

Logran llegar a un acuerdo entre todos: las dos futuras parejas, el avaro y su consuegro, arreglan que Harpagón elija si prefiere quedarse con su dinero y renunciar a casarse con la prometida de su hijo o, en cambio, logra desprenderse de su dinero para contraer matrimonio con la persona que dice amar.

Claramente, aferrado a su egoísmo, hipocresía y maldad; aprueba los dos compromisos maritales y la historia termina con un final feliz.

Mariela Verónica Gagliardi

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LA RIQUEZA O EL AMOR


El viernes 1° de junio estuvimos presentes en la obra “El Avaro” de Molière , en el  Teatro del Ángel (Mario Bravo 1239 C.A.B.A).

La sala totalmente acogedora, grande, muy diferente a la mayoría de las salas que acostumbramos a ver dedicadas al teatro under.

Una deliciosa puesta en escena, conservando los detalles de época, los vestuarios acordes a cada personajes, la música ambientando los diferentes actos y la iluminación; hicieron que los 60 minutos que duró este despliegue, se pasara más rápido que la velocidad de la luz. La historia tiene varios nudo, que se van desenlazando a lo largo de toda la obra.

Elisa (Amelia Novas), Valerio (Román Golinowski), Cleanto (José María Bindi h), Flecha (Carlos Berraymundo), Harpagón (Rubén Pastoriza), Frosina (Aída Savelli), Maese Santiago-Anselmo (Ariel Ragusa), Mariana (Yamila Guadalupe), conformaron el grupo de actores. La dirección estuvo a cargo de José María Marcos Bindi.

La historia se desarolla en torno a un padre egoísta (Harpagón), con mal carácter, el cual cree que con dinero puede comprar su felicidad y la desdicha de sus hijos. Sus sirvientes son maltratados por él, como si fueran animales. A su vez, la personalidad del padre tiene unos matices que logran una empatía con el público. Tiene una gracia y códigos que logran enternecer, en cierto punto, a su personaje. Es malo pero en el fondo algo de corazón, tiene.

El hijo (Cleanto) se enamora de la chica más linda del pueblo (Mariana) pero no se lo confiesa a su padre (solamente a su hermana con quien tiene una linda relación), por temor a no tener su aprobación. Su progenitor, a su vez, le informa que se va a casar con ella. La hechicera o bruja (Frosina), le recomienda al hombre que lleve a cabo su plan ya que la señorita tiene devoción por los hombres grandes, lo cual no es cierto. Mariana, no sabe cómo sacarse de encima a Harpagón pero sus desprecios y gestos hacen que él asuma que no es correspondido.

Por otro lado, Maese Santiago (cocinero de Harpagón y cretino de la obra), intenta simular que reconcilia y media entre su jefe y Cleanto pero su intromisión solo logran que padre e hijo se detesten por un rato.

Mientras tanto, la hermana de Harpagón (Elisa), también encuentra a su otra mitad en Valerio (un de los sirvientes de su padre), y puede triunfar el amor para ambos. Casualmente, el destino está de parte de Mariana y Valerio, quienes sin saber que son hermanos, logran unir sus historias como rompecabezas y junto a la declaración de Anselmo (su padre); caen en cuentas que son familia.

Otro de los conflictos que ocurre, como nudo de la obra, es el cofre con dinero que guarda el avaro. Dicho cofre un día desaparece y culpa a cada una de las personas con las que se cruza. Claro que quien se tomó por prestado el dinero fue su hijo, como represalia. Pero todo se centra en que el culpable fue Flecha, el integrante más gracioso y simpático del elenco. Este personaje a modo irónico, cada vez que aparece en escena, abre su bolso y saca del mismo un pedazo de pan, el cual come un poco a escondidas. Su amo, le revisa el bolso en un momento pero no logra, al tacto, encontrarle algo.

¿Por qué tanta avaricia? ¿Cómo triunfa el amor si Harpagón estaba tan encaprichado con Mariana?

Logran llegar a un acuerdo entre todos: las dos futuras parejas, el avaro y su consuegro, arreglan que Harpagón elija si prefiere quedarse con su dinero y renunciar a casarse con la prometida de su hijo o, en cambio, logra desprenderse de su dinero para contraer matrimonio con la persona que dice amar.

Claramente, aferrado a su egoísmo, hipocresía y maldad; aprueba los dos compromisos maritales y la historia termina con un final feliz.