*** Octubre 2017 ***

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¡Con los niños no!

Y como no se pudrió... Blancanieves1

Lo más importante de una obra de teatro no es lo que dure en cuanto a minutos sino lo que transmita. En esta ocasión, 40 minutos son más que suficientes para desarrollar una realidad que preocupa en el mundo y compararla con la vida de una niña que sale de su cuento de hadas para hablar y decir aquello que siente. Como Alicia en el país de las maravillas, que se adentra en un paraíso soñado y, cuando despierta, vuelve a su rutina común y corriente. De hecho, no es casual que la autora de esta dramaturgia, Angélica Gonzáles (conocida como Angélica Liddell), parta de acontecimientos del cuento de Lewis Carroll y de su propia intimidad.

Y como no se pudrió… Blancanieves (dirigida por Paula Cancela) deja en evidencia la soledad que padece toda hija única cuando es pequeña, sobre todo, la necesidad de Angélica por tener una identidad más utópica como la de la historia de 1865 y cómo transcurrían sus días al lado de su padre militar (tal como puede vislumbrarse en la presente obra de teatro).

La escritora menciona que Las guerras son como las madrastras perversas. Todas quieren ser las más bellas. Todas se miran en el espejo de otra guerra. Y si reconocen a una víctima más bella que la propia guerra se encargan de perseguirla hasta aniquilarla. Desde aquí se parte y desde aquí se empieza a sufrir, para que nos hagamos cargo todos de que matar niños jamás está bien. Con los niños no se juega a matar, ni se les enseña a tomar un arma para que lo hagan.

Sin embargo, el retrato de Blancanieves en esta oportunidad transmite sadismo, mientras se pregunta a dónde fue a parar su inocencia. Si desde los doce años tuvo que defenderse como sea para sobrevivir, si esta vez la manzana no estaba envenenada sino la gente adulta y esos siete enanos que se transforman en seres perversos capaces de cometer las peores atrocidades.

Niños palestinos y de otros lugares del mundo peleando por no morir, participando de una guerra que no inventaron pero que están dispuestos a formar parte porque eso es lo que se les transmite. Niños armados, niños que dañan, niños mutilados y, a veces, sin poder ser enterrados.

Blancanieves (Manuela Fernández Vivian) renace como una joven combatiente que está junto a un soldado (Nicolás Barsoff) -quien le narra cuentos pero bastante diferentes a lo que eran los de siglos pasados-.

Piel de gallina, angustia, dolor irremediable, incertidumbre, lágrimas; un sinfín de sensaciones que se inmiscuyen en mi organismo por completo, gracias al talento irremediable de los actores, la banda sonora tan finamente creada y las escenas que se representan como si se tratara de un tema que no tiene un final feliz nunca.

Un balde de agua fría que tantas veces es necesario de sentir en el cuerpo de los espectadores, de la gente misma, de no sentir lo ajeno como ajeno sino como propio. Las fronteras existen pero no son parte de la realidad real, son límites puestos por quienes desconocen el amor y la paz.

Hagan lo que hagan, serán fusilados y ni bien cierren los ojos podrían convertirse en muertos. Las niñas, abusadas, violadas, torturadas, deseando no haber sido mujeres.

Como bestias salvajes, sin rumbo, deambulando como sus cansados y desnutridos cuerpos se lo permitan… sintiendo odio cuando solo deberían conocer la felicidad.

Esta vez el espejo reflejará todos los olores y vacíos que deja una guerra constante que jamás finaliza, que no tiene sentido verdadero sino el poder por poder. Esta vez Blancanieves se convierte en fea para ser ignorada por sus torturadores.

Manzanas esparcidas por el suelo, formando diferentes figuras, que guiarán solo al enemigo a encontrar más presas que aniquilar.

He calentado mi cuchillo con la sangre de otros niños. Y me ha gustado, ¡cabrones! ¡Me ha gustado! ¿Qué habéis hecho con mi bondad? – termina diciendo esta Blancanieves.

Dramaturgia: Angélica Liddell. Elenco: Manuela Fernández Vivian y Nicolás Barsoff. Música original: Tomás Gallego. Dirección general: Paula Cancela. Funciones: viernes 23 hs. Teatro El Camarín de las Musas.

Mariela Verónica Gagliardi

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“Y como no se pudrió… Blancanieves”, dirigida por Paula Cancela

y como blancanieves

¡Primera puesta en escena con aval de la autora en Buenos Aires!

SINOPSIS

Angélica Liddell utiliza al personaje de los hermanos Grimm, Blancanieves, para concentrar sobre ella el horror de la guerra, la muerte, el castigo, la violación y el hambre. Pero no solo es la historia de la víctima, sino también del torturador, un príncipe-soldado cuya conciencia debe convivir con el trauma, pero también con la sensación de placer. Al final, “Y como no se pudrió” termina siendo una historia de amor imposible, dado que los atroces acontecimientos superan  la voluntad del hombre. TRAILER

FICHA TÉCNICA

Actúan: Manuela Fernández Vivian y Nicolás Barsoff Composición sonoro-musical: Tomás Gallego Voz en off: Emiliano Carrazzone Diseño de iluminación: Facundo David Diseño y realización de escenografía: Bruno Petecca, Miranda Pauls y Sofía Sofovich Diseño y realización de vestuario: Teresa Mir Diseño gráfico e ilustraciones: Sonia Basch Colaboración audiovisual: Francisco Chiapparo y Leonardo Funes Asistente de dirección: Ailin Bosco Dramaturgia: Angélica Liddell Producción: PRIMO Productora de Artes Escénicas Productora asociada: PADAM Teatro (España) Dirección general: Paula Cancela

VIERNES 23 HS | EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
MARIO BRAVO 960 | $130 entrada general.

¿QUIÉN ES ANGÉLICA LIDDELL?

Angélica Liddell nace en Figueres, en 1966. Es licenciada en Psicología y Arte Dramático. En 1993 funda la compañía Atra Bilis Teatro. Además de textos teatrales, también escribe poesía, narrativa y realiza performances. Muchas de sus obras se han estrenado en España y en otros países como Alemania, Brasil, Francia o Chile. También han sido traducidas al portugués, alemán y francés. La crítica ha calificado su teatro de “vanguardista y político, lleno de sentido”. Sus producciones se caracterizan por la crítica social, un expresionismo desgarrador, la pureza y la búsqueda del significado a través del dolor y la subversión. Ha ganado numerosos premios, entre ellos, el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2012 por la obra “La casa de la fuerza”.

SOBRE PAULA CANCELA

Paula Cancela es actriz, directora y docente. Comienza su formación artística en el año 2000 y la continúa en el presente formándose como Licenciada en Dirección de Artes Escénicas en la UNA, participó de varios congresos y seminarios vinculados con el territorio teatral, actualmente recibió la beca de producción artística para estudiantes de la UNA (Universidad Nacional de las Artes). Además de tener experiencia como actriz en teatro, cine y publicidad, hace 5 años trabaja como productora free lance en diversas radios, agencias de publicidad y castineras de Buenos Aires. Su ópera prima como directora fue “Eso que falta” que estuvo en cartel por dos temporadas en El Camarín de las Musas. Actualmente participa como columnista teatral en varios programas radiales y dirige, ” Ensayo sobre el temor que me da ser una princesa”.

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Recuperar el placer

Eso que falta17

Ellos están ahí, en una habitación de algún hotel alojamiento, siendo voraces y ellos mismos. Un sillón los abriga e impulsa a seducir. Sin embargo, no se conocen ni se miran ni se observan. Son dos hombres y dos mujeres que existen y necesitan comunicar lo que les pasa. La habitación los hospeda como lugar pero no como sitio compartido.

En cuanto una canción deja de escucharse, cada uno se viste de calle y relata alguna sensación, alguna preocupación, alguna carga cotidiana…

Ellos están ahí, como cualquiera de nosotros. No intentan sobresalir sino transmitir la importancia de un deseo sexual, la quita de un tabú ya ridículo para estas épocas y la naturalización de lo normal cuando realmente lo es.

Una pantalla de televisión, acompaña con ciertas “imágenes prohibidas” y, a medida que transcurren los minutos, pasan a formar parte de las escenas teatralizadas.

¿Por qué lo que cada uno hace, piensa y anhela es juzgado en el teatro como en otros movimientos artísticos?

Parece ser que la hipocresía o vergüenza por lo que se hace en el ámbito privado, no merece esclarecerse -o al menos no señalar como degenerado- en el terreno público.

¿De qué sirve horrorizarse ante cosas que se frecuentan?

Mientras un mismo acto sexual se repite en la televisión, los actores narran algo al respecto, vinculándolo con sus vidas.

Como un desfile de ideas, los monólogos no empiezan y terminan sino que son interrumpidos por el relato de otro, hasta mimetizarse de tal manera que los cuatro parecen uno. Se trata de perfiles totalmente diferentes y bien caracterizados en actuaciones, vestuarios y modos de hablar. Sin embargo, los fragmentos apuntan al mismo destino: ser sin tener que dar explicaciones, ser desde lo más profundo y esencial del ser vivo -olvidándose de la parte racional que, muchas veces, perjudica-.

Tener trabajos distintos, pensamientos diferentes y estilos de vidas opuestos; no les impedirán disfrutar de lo más básico de la vida.

Ninguna disciplina o actividad puede oponerse al ser humano. Todo debería ser complementario.

En cierta ocasión, una de las actrices menciona que su madre quiere castrar a la gata. A ella le parece un horror, el pensamiento de ésta y no para de hacer hincapié a lo largo de la obra. Por qué el humano debe decidir, también, sobre la vida de un animal? Miles y miles de campañas para castrar animales y tan pocas para concientizar a sus dueños. Míseros tratamientos para que una mujer no pueda quedar embarazada, siendo que la población aumenta demasiado, sin concientizar a estas pobres mujeres.

¿Por qué frenar a la naturaleza?

Si una mujer tiene raciocinio, ¿por qué no enseñarle a utilizarlo en vez de proyectar sus falencias en bellas hembras que buscan placer al parir?

Si la naturaleza existe por algo será. No hay ni existe nada más sabio que ella. Entre los animales logran sobrevivir, en cambio, entre los humanos solo existe odio, venganza y muertes.

Eso que nos falta es un recordatorio a cada persona, para que active su sistema y decida gozar.

¿Por qué dedicarle momentos de sobra a algo tan maravilloso? ¿Por qué recordarlo solo en ciertas ocasiones?

Nadie debe sentirse degenerado por sentir. Simplemente, es quien no puede llevarlo a cabo.

Eso que nos falta, permite que transitemos por ese ratito privado de cuatro personas, hasta que deben abandonar su habitación. El turno ha terminado y tendrán que esperar hasta la próxima oportunidad.

Oportunidad o espacio que deseen brindarse para sí mismos.

Como quien jugó y se pasó de la raya, la cortina musical sube, ellos bailan, se conectan como parejas por primera vez pero sin hablarse y, luego, vuelven a sentarse. Necesitan descansar y reflexionar hasta otro momento donde ardan en deseos sin demasiada explicación al respecto.

Por ahora, precisan verbalizar lo que les pasa. Más adelante, seguramente, logren elevarse y complementar todos los planos de sus vidas como necesarios. Quizás, la balanza deba orientarse de otro modo.

El placer en la comida, en el amor, en una persona, en un sistema binario y en la vida.

Eso que nos falta, es necesario encontrarlo y unirlo como imán hasta que el humano sea una integridad y no un conjunto de partes ineficaces.

El sexo, como motor de búsqueda hacia nuestro interior, como engranaje perfecto para ser.

Eso que falta ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La Playita

Última función: domingo 9 de diciembre

Escrita y Dirigida por Gonzalo Villanueva. Elenco: Paula Cancela, Patrizia Camponovo, Franco Cucchiara, Adriana de Miguel, José Luis De Giano, Alicia Godoy, Matías Leiva, Santiago Miguel, Fabiana Miguel y Juan Moretti.

Domingo de enero en una pequeña playa de la costa atlántica, apartada de los centros balnearios. Tres grupos de bañistas han ido a pasar el día y esperan un eclipse total de sol, anunciado para la tarde. Clemente y Teresita, matrimonio de edad avanzada; Luli y Fernando junto a la mamá de éste, Clara; Antonio, Valeria y Bernardo, hijo de Valeria, con su amigo imaginario, Azul. La tarde pareciera pasar sin sobresaltos pero la aparición en la costa rocosa de un animal marino modificará a cada uno de los personajes. Es un monstruo, un espécimen sin identificar, un arma biológica… Clara asegura que es una sirena. “Las sirenas no existen”, responden casi todos.

El hombre frente a la naturaleza y sus misterios. Un hecho extraordinario que rompe las convenciones y el “sentido común” y los obligará a repensar su destino como habitantes del mundo.

Funciones: Domingos a las 20 horas – Localidades: $ 60.-

Teatro Del Abasto – Humahuaca 3549 – C.A.B.A

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Un eclipse al corazón

La obra de teatro La playita (escrita y dirigida por Gonzalo Villanueva), transcurre en un balneario de la Costa Atlántica Argentina, super tranquilo. Una tarde soleada de domingo se puede ver a tres familias, disfrutando de unos mates, sandwichitos, charlas, reflexiones y discusiones, entre otras cosas.

Por un lado nos encontramos con Clemente (José Luis De Giano) y Teresita (Adriana de Miguel), casados hace décadas y con una vida muy rutinaria, aburridos y sin nada por descubrir uno en el otro.

Luli (Paula Cancela) y Fernando (Juan Moretti), una pareja de novios muy joven, acompañados por Clara (Alicia Godoy) que es la mamá de él; se ríen, disfrutan y exprimen al máximo su estadía en la arena.

Y, por último, se puede observar a Valeria (Patrizia Camponovo) y Antonio (Matías Leiva), una pareja despareja, que nada tienen que ver sus vidas entre sí. Ella, tiene un hijo de unos ocho años, Bernardo (Santiago Miguel), quien tiene una mirada triste y no es aceptado por su padrastro. Se siente tan solo que crea una relación con un amigo imaginario, Azul (Franco Cucchiara). A partir de la aparición de este referente, que solamente puede ver el niño, la historia cambia completamente el rumbo. Así como al principio, el relato iba transcurriendo linealmente, presentándose cada uno de los grupos por vez y, de esa manera, dejándonos conocer cómo es cada personaje y parte de su historia; la figura de Azul es el hilo conductor a partir del cual podremos sumergirnos en un mar turbulento.

¿Cómo será posible pasar de la quietud al torbellino? Justamente con el surgimiento de un mamífero “mutante” (Fabiana Miguel) en las orillas de las aguas. Una vez que todos lo conocen, pueden adquirir una postura frente a la situación.

¿Es un animal? ¿Es una simbología? ¿Es real? Podría tomarse como irreal ya que ninguno había visto en su vida a un animal tan raro. Pero, ¿todo lo desconocido por el hombre significa que no existe? Y si fuera real el mamífero, ¿por qué sería tan importante?

Los discursos tan apegados con la personalidad de cada uno, son dejados de lado cuando tienen que hacerse cargo de la vida encontrada en las olas. Sobre todo, cuando dicha vida lleva otra adentro. La unión que se produce entre todos los veraneantes es increíble y pueden abandonar sus trivialidades y conflictos para ayudar. Cada uno como pueda y con lo que sepa.

¿Se estarán preguntando por qué el eclipse? Porque esa tarde habían anunciado uno y seguramente ocurrió cuando el sol comenzó a opacarse y el cielo se vio, de repente, anaranjado. Pero, ¿qué significa un eclipse y la aparición del “mutante”? ¿Tienen alguna conexión o son dos hechos aislados? ¿Puede el ser humano, en algún momento, dejar el raciocinio de lado y apretar un botón llamado emoción?

¿Por qué preguntarse todo? ¿Será posible que todos descubran en su corazón por qué estuvieron reunidos en un mismo espacio, a la misma hora y ante un conflicto desconocido?

La frivolidad de cada ser, se abandona, al igual que el propio egoísmo y miseria, para dejarle lugar a lo importante. Quizás, de esa manera, puedan sentir cuál es el rumbo a seguir y qué cosas valorar de ahí en más.

Mariela Verónica Gagliardi

Las funciones son los domingos a las 20 hs.

Las localidades tienen un valor de $60.

Teatro del Abasto – Humahuaca 3549.

Puesta en escena, escenografía y dramaturgia: Gonzalo Villanueva.

Iluminación: Sergio Cucchiara.

Prensa: Duchezarate.

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