*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Moscú Teatro’

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El río en mí

El río en mí.jpgUna planta industrial se instala cerca de la ciudad a orillas del río. La naturaleza se altera: el río ruge y la Katupirí crece amenazando arrasar con todos.

Dramaturgia: Francisco Lumerman

Actúan: Claudio Da Passano, Mercedes Docampo, Malena Figó, Elena Petraglia

Diseño de vestuario: Rodrigo González Garillo

Diseño de escenografía: Rodrigo González Garillo

Diseño de luces: Ricardo Sica

Diseño sonoro: Julián Galay

Fotografía: Manuela de Miguel, Rodrigo Illescas

Diseño gráfico: Martín Speroni

Asistencia de dirección: Manuela de Miguel, Mariano Novillo

Prensa: Carolina Alfonso

Producción ejecutiva: Zoilo Garcés, Cecilia Santos

Dirección: Francisco Lumerman

Clasificaciones: Teatro, Adultos

MOSCÚ TEATRO

Camargo 506 – CABA

Teléfonos: 2074-3718

Web: http://www.moscuteatro.com.ar

Entrada: $ 350,00 / $ 250,00 – Domingo – 17 hs – Hasta el 01/09/2019

Entrada: $ 350,00 / $ 250,00 – Lunes – 20:30 hs – Hasta el 02/09/2019

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Bosque, de Lisandro Penelas

BosqueUn grupo de clowns se adentra en el bosque. Pero el bosque también son ellos. Cada payaso es uno y son muchos. Una mujer que canta busca refugio, tres amigos se pierden en la noche, un niño desmemoriado trata de encontrar a su papá. Pájaros, ardillas, verdugos, duendes, mujeres con poderes sobrenaturales, monstruos y oscuridad.

Entrar al bosque es perderse. Y perderse es buscarse. Es entrar al universo mítico de cada payaso y de aquellos que lo quieran hacer con ellos en cada función.

Dramaturgia: Lisandro Penelas

Actúan: Javier Goya, Emiliano Maitía, Federico Marino, Cecilia Nuñez, Fernanda Pérez Bodria, Federico Salem

Diseño de vestuario: Eugenia Limeses

Diseño de luces: Soledad Ianni

Asistencia de vestuario: Teresita Matilla

Asistencia de dirección: Pablo Cano, Candela Perichon

Dirección: Lisandro Penelas

Web: http://www.moscuteatro.com.ar

Duración: 50 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos, Clown, Artes Escénicas

MOSCÚ TEATRO

Camargo 506 – C.A.B.A.

Reservas: 2074-3718

Entrada: $ 250,00 / $ 200,00 – Domingo – 20:00 hs

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Una canción en un mundo de sordos

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¿El mundo es un lugar justo? (pregunta Sonia)

¿Qué pensamientos se pueden plasmar por escrito cuando un artista consigue rescatar la esencia y atmósfera necesaria para que una obra de teatro rusa se luzca en nuestra actualidad?

Francisco Lumermann es un creativo con su rol de actor, con sus dramaturgias y con la dirección impecable que lo caracteriza.

El primer acierto que tiene El amor es un bien es justamente la posibilidad de adaptar Tío Vania (de Anton Chéjov) a un público no necesariamente conocedor de literatura rusa, y, al mismo tiempo, darnos la oportunidad a quienes somos fieles seguidores de la misma a contemplar una excelente puesta en escena totalmente contemporánea.

Chejov escribió este obra dramática en cuatro actos en 1899 (en Rusia). Al año siguiente, la compañía del Teatro del Arte de Moscú (dirigida por Stanislavski) estrena una versión de esta historia.

Existen varios aspectos para analizar en esta adaptación realizada por Lumermann respecto de Tío Vania.

El lugar en que se ubican son diferentes: la versión original está situada en territorio ruso, en una hacienda aristocrática que pertenece a Serebriakov -padre de familia- y, en esta otra, ubicada en la ciudad de Carmen de Patagones (ciudad situada al Sur de Buenos Aires, a orillas del Río Negro el cual la separa de Viedma), en un hostel de barrio. Ambas viviendas están muy venidas a menos y van a ser parte protagónica de las tramas.

Por otro lado, la llegada de un médico también desatará enfrentamientos pero no por que se trate de una mala persona sino porque él sería totalmente diferente a estos personajes. Sabe lo que quiere, tiene convicciones -por más que los demás se burlen de éstas-, es visto como antagónico y, sin embargo, a todos atrae su personalidad.

Desde ya que no están todos los integrantes de la dramaturgia real pero sí quienes son más importantes: Tío Vania, llamado como Iván, su sobrina Sonia (hija de la hermana de Iván), Alejandro (el padre), su mujer Elena y Pablo, un médico y único huésped del hostel.

Se pueden mencionar algunos temas que surgen y desarrollan: el talento, la muerte, el amor, la soledad y las injusticias. No todo aparece mencionado explícitamente pero sí su simbología y vinculación con sus propias vidas.

Durante un primer acto podemos escuchar la voz de la joven Sonia que grita cantando sus sentires, acompañado por su tío. Tapados por un telón blanco, medio transparente, tras el que se encuentran ensayando para una fiesta muy importante a nivel local. Dicha celebración no es cualquier celebración sino la que se refiere a la Soberanía del pueblo de Carmen de Patagones que entre 1825 y 1828 tuvo que enfrentarse a Brasil ya que dicho país pretendía anexar a sus tierras a la actual Uruguay. Después de habérsele negado a Patagones refuerzos a nivel nacional, resiste la invasión consiguiendo que los propios vecinos salgan armados a defenderse, junto a un grupo de corsarios en el Cerro de la Caballada. Así, cada 7 de marzo, se lleva a cabo una fiesta que dura diez días y en la que se puede disfrutar de desfiles criollos, comidas, artesanías y varios números artísticos.

En esta obra, no es considerada más que una posibilidad para mostrar lo que se desea. Patagones, es utilizada para canalizar la oscuridad en la que se encuentran inmersos sus protagonistas. No hay forma de que sean felices porque, de existir manera, la depresión los seguiría hundiendo en el alcohol, los cigarrillos y las pastillas. Todos estos mecanismos son necesarios para que puedan evadirse de la realidad y seguir subsistiendo de algún modo.

Me parece muy acertada la escenografía de la que se vale la obra. Unas simples gradas que se unen o separan de acuerdo al momento que se esté llevando a cabo. Como si se tratara de una fotografía que quedó en el tiempo para ser recordada y nada más. Así están ellos, cada uno de ellos. De espaldas, de perfil, de frente, hablándonos a la cara, susurrando sus tristezas, angustias y penas.

Dos mujeres que se hablan con el corazón abierto, que intercambian sus ropas para sentirse diferentes y que, sin embargo, sus dolores son más profundos que cualquier comodidad o incomodid de vestuario.

El tío es la principal figura del drama. Él está abandonado, anhela compañía y cuando se enamora su amor no es correspondido. Sus días se vacilan entre las moscas reinantes y el deber que siente por priorizar a su sobrina. Esta es la única relación verdadera y sin secretos. Ambos seres son realmente encantadores para con el otro y su fidelidad les permite atravesar cualquier tipo de vicisitud.

Pero, existe otro problema que tiene que ver con la locación. El hostel no tiene más que a un inquilino y si bien las intenciones de Iván y Sonia no son malas, sus conflictos personales no les permiten afrontar la dura realidad en que se encuentra este negocio familiar.

El amor es un bien apunta, entre otras cosas, al poder económico y a aquellos miembros que se erigen como superiores por tener más que otros. En este caso, el padre de Sonia que juega de ingenuo hasta hacer estallar en palabras el motivo de su visita. Una visita que jamás será olvidada por quienes viven ahí y que, tal vez, con el tiempo haga que todo siga igual.

El amor es un bien tiene a cinco actores excelentes que interactúan entre sí tan espontáneamente que parecieran en verdad una familia.

José Escobar, un Tío más joven que el original, está abolido, no da más. No puede ni con su alma pero, de algún lado consigue fuerzas para no dejar desamparada a su querida sobrina. Una sobrina que podría progresar pero que la inacción del pueblo se transporta a sus venas para dejarla flotando en un brumoso aire. Aquellas partículas de nitrógeno y oxígeno que se contaminaron con el caso Junior, hundiendo a esta ciudad en el error de un alumno asesino.

Carmen de Patagones existe hace más de once años…

Elenco: Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, José María Marcos, Rosario Varela. Dramaturgia y dirección: Francisco Lumermann. Funciones: sábados 23 hs y domingos 17.30 hs. Moscú Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

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Retratos imposibles de borrar

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Un galpón con sus recuerdos de antaño es el escenario que se exhibirá para ser contemplado con cada uno de sus detalles que conforman a esta sensible y profunda historia. Como si todo hubiera quedado quieto e inmutable, allí permanece. Para ser contemplado, utilizado y rememorado. Como una puerta que, una vez que se abre, es imposible volver a entornar.

En su vida tuvo alrededor de cincuenta caballos, detalle no menor para empezar el recorrido por esta familia irlandesa que dejó su gran huella en el pueblo.

Lisandro Penelas toma diversos textos de Tess Gallagher y los adapta, muy emotivamente, a esta puesta en escena. Si bien casi todo el argumento original se respeta fielmente, existen algunos detalles que son modificados para que, seguramente, la actriz consiga una cercanía más próxima con los miembros familiares que debe mencionar.

Es así como la figura central de El amante de los caballos que se refiere a su bisabuelo, en esta oportunidad se relaciona estrictamente con su abuelo. Éste tomaba mucho alcohol, era jugador de cartas y su enfermedad le ocasionó que sintiera aún menos culpa a la hora de apostar todo lo que tenía con tal de pasarla bien un rato, un día o varios días.

Mientras ella habla en voz alta y recuerda a su abuelo, sus sonidos vocales van disminuyendo hasta fusionarse con el silencio mismo. Resulta ser que este gran hombre pertenecía a una casta de gitanos de Irlanda a los que se denominaba susurradores. Esos susurros tenían un peso tal por sobre los caballos que éstos obedecían a la perfección.

Tanto el abuelo como su propio padre, tenían firmes convicciones y ni siquiera cuando éste conoció a su mujer ella se pudo resistir a sus encantos. Todos se quejaban de los aspectos negativos del bisabuelo y, sin embargo mi madre le preguntó cómo se ganaba la vida. Mi padre señaló la baraja que llevaba en el bolsillo de la camisa y dijo: –Juego a las cartas. Pero el amor es como es y aunque mi madre era una mujer totalmente práctica, por lo visto no pudo enamorarse de ningún otro hombre.

El amante de los caballos (basada en textos de Tess Gallagher y dirigida por Lisandro Penelas) es un unipersonal excelente (protagonizado por Ana Scannapieco) que rescata aquellos valores esenciales de un hombre que amó a sus animales y que vivió la vida como quiso sin sentir la necesidad de fingir una postura ante alguien o de dar explicaciones sobre su accionar. Una verdadera joyita del teatro que indaga sobre lo moralmente correcto o incorrecto, sobre la etapa de duelo de esta hija que no logra entender a su progenitor pero que lo intenta por todos los medios posibles.

Su papá era un hombre original que si bien estaba absorbido por el juego, nunca pasó hambre. Desde el día que se le ocurrió apostar -no con dinero- sino con vales, siempre llevó adelante su estrategia. Cuando su hija recuerda esto, se emociona y sonríe, como cada frase que esboza.

Su cuerpo consigue formas delicadas para moverse, para convertirse en esa niña que con tan solo cinco años había mostrado un entusiasmo sospechoso por un poni. Y es cierto que sentí que había perdido un amigo muy querido cuando mi madre consiguió que los propietarios del poni lo llevaran a pastar a otra parte.

Ella es pequeña y grande a la vez. Hija y nieta. Feliz y sufrida. Libre como el pelo de un caballo que recorre el aire al trotar por campo abierto. No existe un caballo en escena pero sí nos podemos hacer la idea de su tamaño y ternura con tan solo observar el recorrido que hace su brazo y mano al acariciarlo, al cepillarlo, al admirarlo.

Sus susurros de niña la acompañaron durante muchos años, hasta que -nos cuenta- su madre terminó con ellos abruptamente.

Entre relatos encantadores, una espléndida actuación y una dirección precisa e inteligente, esta pieza teatral nos recuerda que la recompensa más grande que podemos tener cuando un ser querido ya no está es ese cúmulo de vivencias que nos hicieron reír, llorar y copiar a diario.

Una musiquita bien tradicional la hace desplazar, ir de un extremo al otro, mover sus manos y convertir su cuerpo en alegría. Ella baila una versión de mazurca (danza polaca) que nos encandila de a poco hasta provocarnos el llanto. Esas lágrimas cargadas de nostalgia por un pasado que solo volverá a través de una mente que decida invocarlo.

Dramaturgia: basada en el libro El amante de los caballos de Tess Gallagher. Actriz: Ana Scannapieco. Dirigida por: Lisandro Penelas. Funciones: sábados 20:30 hs. Moscú Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi