*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Matías Mayer’

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Hoy tengo que creer

¿Eres mía todavía?
Necesito tu amor, yo…
necesito tu amor.
Dios me manda tu amor (lo acelera hacia mí)

Ghost foto

Probablemente al mencionar esta película, la primera imagen que se les venga a la mente sea la del cuenco que Molly estaba fabricando. Una imagen que sensibilizó a millones de espectadores.

En el año 1990 se estrena el film estadounidense: “Ghost, la sombra del amor” (con libro y letras de Bruce Joel Rubin, y música y letras de Dave Stewart y Glen Ballard). La misma, recorrió durante todos estos años, una y otra vez, las pantallas de los hogares -enamorando a más de una pareja-. El sueño del amor eterno pareció y parece llegar para quedarse, creyendo que quien muere solo lo hace físicamente pero que su alma deambula en busca de aquello que aún necesita.

Llamado fantasma para provocar miedo en aquellos que cometieron crímenes y compañía en Molly (Jennifer Schomberger) que amaba a su hombre (Matías Mayer), reprochándole palabras y cosas que, en definitiva, no servían demasiado.

Esta adaptación del guión original (a cargo de Marcelo Kotliar), dirigida por Marcelo Rosa, con Gerardo Gardelín en la dirección musical; no pretende ser una copia de la película sino rescatar los momentos más trascendentes, con dos protagonistas (Jennifer y Matías) que se lucen de principio a fin y que no se parecen ni a Patrick Swayze ni a Demi Moore.

Es un acierto. Toda copia, sobre todo tratándose de una del país del norte, con otro idioma, podría resultar un verdadero dilema al momento de la representación.

Durante la función pude observar al gran público adolescente que no comprendía bien el argumento. De por sí, supongo que la mayoría que se acercó a ver Ghost, sabe al menos la sinopsis, pero, comprender lo que siente Molly al perder a Sam, cómo cambia su vida, cómo se desespera sin entender por qué no fue ella la elegida, cómo puede hacer para creer en aquello que no ve; no puede ser asimilado por aquellos jóvenes que creen que sus vidas son infinitas.

Distinta fue la actitud de los adultos que se emocionaron, lloraron, sonrieron desde el alma, recordaron cada una de las escenas de la película y aplaudieron por la Whoopi Goldberg (interpretada por Natalia Cociuffo) que hacía de Oda Mae Brown -la vidente que operaba de puente entre los dos amados-. La figura de esta actriz, tan talentosa, trajo humor a la desgracia y su soltura a lo largo de la historia demostró que inclusive en los momentos más angustiantes es posible sentir esperanza.

Un Matías Mayer que sigue evolucionando en el género de comedia musical, dejando todo en las tablas, interpretando a Sam conmovedoramente, proyectando su voz a partir de las partituras en las que se apoyan los grandes músicos -los cuales hacen vibrar, aún más, la tensión de la dramaturgia-.

Resumiendo la parte argumental, esta comedia dramática se basa en una pareja que acaba de mudarse a un departamento, en pleno corazón de Brooklyn (Estados Unidos) y vive su amor como el primer día. Un día, como cualquier otro, un delincuente le quita la vida a Sam y, de ahí en más, la historia se divide en dos: por un lado en el amigo heredado de Sam, Carl que intenta conquistar a Moly; y, por otro lado, en el thriller que surge deleitosamente, convirtiendo las escenas en un policial.

Considero que es una apuesta muy jugada el adaptar una película al teatro y, sobre todo, convertirla en comedia musical. Sobre todo porque el canto podría quitarle cierto grado de drama -lo cual por momentos ocurre- y está bien que así sea ya que la propuesta pretende esbozar el amor que trasciende todo tipo de batallas y fronteras, enfrentándose a la cantidad de obstáculos necesarios como para conseguir que el sentimiento continúe lo más puro posible.

Existen personajes que son, más allá de los protagonistas, quienes ilustran y le dan el sello distintivo a la historia: el Fantasma del subte (Marcos Gorosito) y Oda Mae Brown (la cual mencioné anteriormente). Ellos dos consiguen mostrar que existe otra “vida” después de la muerte en la que se puede continuar lo que no se llegó a finalizar en esta vida.

Marcos Gorosito es el encargado de mover objetos y desplazarlos en el aire, al igual que enseñarle estas acciones a Sam para que logre atravesar aquella línea delgada y se haga “presente” de algún modo. Él no era visto, ni escuchado, ni sentido y es, a partir de este fenómeno, como comienza a hacerse oír, utilizando todo tipo de estrategia para realmente intervenir y evitar más daños a su amada.

Rodolfo Valss, vestido de blanco, es el antecesor del fantasma mencionado y con el que aprende algunos códigos. Códigos que tendrá que utilizar cuando precise para no meterse en problemas. En definitiva, el otro mundo, aquel que imaginamos a veces como oscuro y amorfo, nos enseña que es igual a este y que las personas malas y perversas solo caminan por otro sendero siendo lo mismo que eran.

Escenas de acción, de amor, de angustia, de peleas, descriptivas, analíticas; todas acompañadas por efectos visuales, música en vivo, canciones que dan cuenta lo que se está transitando y un escenario que se convierte en pantalla -recordándonos que el cine también puede verse en el teatro-.

ficha Ghost, el musical

Mariela Verónica Gagliardi

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CASI NORMALES

El domingo 1° de julio estuvimos en el Teatro Apolo (Av. Corrientes 1372 – C.A.B.A), con «Casi Normales».

¿Como se logra ser casi normal? ¿Alguien es normal?

Una familia compuesta por un matrimonio joven y dos hijos adolescentes (uno de ellos fallecido desde pequeño), llevan adelante sus vidas llenas de trabas, alegrías, mal humor, ambición y la idea de parecerse un poco a cualquier otro clan.

Diana (Laura Conforte), es ama de casa, sufre de bipolaridad, diganosticada hace como 20 años como consecuencia de un shock emocional, y por momentos sus días son comunes… pero por otros, el terror se apodera de ella y cree ver y escuchar a su hijo fallecido Gabriel (Matías Mayer). No puede desligarse de esa relación tan fuerte que tiene con él y es esto lo que le impide de ser feliz con el resto de su familia. Sus horas transcurren junto con la toma de diversas pastillas, que no le sirven para solución alguna.

Su marido, Dan, (Alejandro Paker), intenta obviar el problema psiquiátrico de su mujer, no haciéndole ningún favor a ella, y tiene una excelente relación con su hija pianista, Natalie, (Manuela del Campo).

Esta pequeña sueña, como toda joven, con ganar un concurso de música pero tiene ciertos altibajos por convivir con su progenitora tan desequilibrada. Algo que la «salva» es conocer a un chico que la adora y admira. Juntos, de novios, van colmándose de alegrías y se apoyan mutuamente.

Pero, ¿se imaginan todos estos conflictos, sinsabores, desequilibros, amores y desencuentros, contados con canciones? El hecho de ser una comedia musical es lo que hace que los dramas que se avecinan, no sean tan trágicos.

Al mejor estilo Broadway, un escenario iluminado en tonos azules y que cambian según la historia, nos invitan a conocer una estructura de dos pisos en la cual cada ambiente es un escenario diferente donde transcurre la obra. No hay que imaginarse, como suele ocurrir, dónde están los actores, sino que cada espacio está perfectamente decorado, iluminado y caracterizado.

Volviendo al tema central de Casi normales, la inexperiencia del hombre de la casa y su caracter débil, provocan una situación no grata: el médico de ella (Mariano Chiesa), aconseja hacerle un tratamiento por poco tiempo, basado en electro shock. Su pareja, acepta, sin reparar en los daños que le podría causar la misma.

Una vez que es internada en la clínica, se sumerge en un túnel lleno frialdad y, después del cual, nunca volverá a ser la misma.

Su salud pasa a estar más equilibrada pero sus recuerdos son olvidados casi por completo, pasando a tener una vida en la cual no sufre pero tampoco vive plenamente.  Su mente está en blanco y su fiel esposo, hasta ese momento, abandona la casa.

A mi parecer, esta puesta en escena no es recomendable para niños. Los repertorios, si bien son compañados por una banda excelente y cantados por estos actores super acostumbrados al terreno musical, contienen información que no debería volcarse a los menores por ser muy fuerte.

Esta obra, es un fiel reflejo de lo que ocurren en muchas sociedades cosmopolitas en las cuales se decide «ayudar» al «enfermo», como aconsejan los médicos, en vez de fijarse qué es lo que necesita de verdad la persona.

Es muy conmovedora la trama, el guión y cada una de las canciones que nos pasean por un mundo conocido y palpable en estos tiempos contemporáneos.

Música: Tom Kitt.

Libro y letras: Brian Yorkey.

Dirección general: Luis Romero.

Dirección musical: Gaby Goldman.

Director asociado/creativo: Diego Jaraz.

Director creativo: Marcelo Kotliar.

Dirección vocal: Ana Carfi.

Escenografía: Marcelo Valiente.

Dieseño de iluminación: Marco Pastorino.

Diseño de sonido: Rodrigo Lavecchia.

Vestuario: Pablo Bataglia.

Asistente de dirección: Cristian Aguilera.

Prensa: Furgang Comunicaciones.

Producción ejecutiva: Pablo Tubío y Nazarena Bredeston.

Producción general: Javier Faroni.

Duración: 2 hs 40′.

Mariela Verónica Gagliardi