*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La aventura de crear

Un jardín en el desierto15

Hace un año vi la obra “Un jardín en el desierto” (escrita por Lucía Lloydi y Victoria Baldomir, dirigida por Gabriel Páez). Hoy, nuevamente, quise estar presente para observar las reformas hechas para este infantil tan encantador.

Durante las vacaciones, todas las propuestas tratan de captar a los niños y provocarles entusiasmo. Lamentablemente, es tan amplio el abanico que no es posible que los pequeños presencien todo.

¿Qué decir de estas dos actrices que no haya mencionado en la nota anterior?

Ellas saben actuar, interpretar, tienen talento y esa magia en sus cuerpos que les permiten conocer las intrigas infantiles.

Lucía Lloydi y Victoria Baldomir conforman un dúo picaresco y sagaz. Juntas, emprenden un viaje al desierto pero olvidan llevar algo muy importante: agua. Sin ésta creen morir de sed, pero, aún no tienen necesidad de tomar líquido porque su gran aventura las distraerá hasta lograr su objetivo.

Juntas, estas hermanas, conocerán paisajes diferentes, intentarán sembrar y ver crecer un magnífico jardín. Para ello Un jardín en el desierto12deberán pasar frío, acampar y soñar despiertas.

De repente una niña de alrededor de cinco años le dijo a su mamá: en el desierto no hace frío.

La inocencia de la edad, las preguntas sin maldad y las acotaciones; conforman un mágico universo.

Eran las 15 hs y la sala llena convirtió el jardín deseado en una realidad imperante.

La nueva versión incluye proyecciones audiovisuales, efectos sonoros en vivo y cambios más coloridos en la escenografía. El conjunto de estos cambios produce un mayor dinamismo del relato y que los niños presten más atención. El año pasado también me gustó mucho pero quizás no estaba dirigida a los más pequeños.

Vale aclarar que, anteriormente, trabajaban sin director y actualmente incorporaron a uno, motivo por el cual pueden focalizarse en sus roles relajadamente.

Qué importante es poder delegar tareas en otro artista. Ahora ellas caminan holgadas, concentrándose en lo suyo sin por eso desvalorizar el trabajo anterior que a mí me encantó. Fueron dos ópticas prácticamente iguales en cuanto al guión e idea original, en dos espacios completamente diferentes. El público también fue diverso ya que, en esta ocasión, los infantes fueron mucho más pequeños.

Un jardín en el desierto1

Cada tanto miraba hacia atrás, sin distraer, para mirar a la chica (Stella Birchmeyer) que, sutilmente, tomaba un objeto u otro para sonorizar. No se le escapó ninguna escena y su cara de entusiasmo le permitió sentirse un personaje más en el desierto. Ella es como la acompañante que no debe fallar pero lejos está de tensionarse. Las tres componen una historia preciosa, reflexionando sobre diversas situaciones y personas. Cumpliendo uno de los trabajos más felices y placenteros en la vida del hombre: sembrar y ver, luego, el resultado.

Este dúo dinámico pedirá al cielo que llueva cuanto antes para que todo florezca. Tanto rogar, no será en vano.

Los adultos fuimos al desierto con ellos y me encantaría ver la segunda parte de esta obra que considero un clásico infantil.

Y para toda la familia. Para soñar, para saber que es posible narrar sin insultos, logrando empatía y difundiendo el mensaje de amor para crecer sanamente.

Mariela Verónica Gagliardi

ficha artístico-técnica Un jardín en el desierto

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Un mundo según Midón

Te lo cuento al revés15

En un jardín de infantes, unos niños revoltosos deberán ser entretenidos -cosa difícil si la habrá-. Un mundo a los cuentos infantiles más famosos que se irán intercalando a lo largo de «Te lo cuento al revés».

El título ya de por sí es poco frecuente ya que por un lado sabemos que existirán narraciones pero, por el otro, la historia no lineal atrapa a los pequeños hasta el desenlace. Es difícil el camino escogido ya que una historia principal incluye a los clásicos infantiles, con lo cual no existe solamente un final para cada cuento sino también uno general para toda la obra.

Este aspecto positivo llega a los corazones y no sólo de los más chiquitos, sino de sus acompañantes. Pero, al contener como punto fuerte la música (de Carlos Gianni y Hugo Midón), es menester contar con intérpretes talentosos al igual que con un despliegue vocal importante. Acá es donde falla la puesta en escena, no en su totalidad pero sí en gran parte.

Gabriel Rossini (pianista y director musical) deleita enormemente con sus melodías, en la introducción y en cada instante de la historia -teniendo que acompañar, en vivo, a la pieza teatral-, permitiéndonos gozar de canciones infantiles muy bien interpretadas.

La cuestión es montar una obra donde el canto ocupa un lugar muy importante, escogiendo a artistas que no están preparados para ello. Cantar en una comedia musical es una tarea complicada, ya que hay que conjugar la actuación con la voz y esto requiere de un entrenamiento muy específico.

No pretendo herir susceptibilidades pero el hecho de que sea un espectáculo para niños no significa que se los pueda conformar con nimiedades.

Con esto no quiero decir que no haya talentos en la obra pero están en proceso de formación y exponerlos de este modo considero que no los favorece.

Respecto de las actuaciones y vestuarios, se caracterizan bien con cada cuento y noté que al momento de tener más protagonismo -cada uno de los chicos- se podía lucir mejor que en su conjunto. Como si fueran capullos que de a poco se abren con el sol, eso es lo que vivencié en cada oportunidad, por el acento que pongo en el tiempo de evolución como crítica constructiva y no destructiva.

Campanita, Cenicienta, Pepa Luciérnaga -la novia de Pepe Grillo-, Caperucita (convertida en fan Lobo Feroz) y la abuelita de ésta, merecen un aplauso destacado ya que sus performances en estos personajes y todos los que tuvieron que desarrollar, pudieron brillar en interpretaciones y cantos. Sin micrófonos sonaron dulces, y al unísono se complementaron con los coros que iban rotando de un momento a otro.

Pero el gran acierto es tomar la esencia de cada personaje para recrearlo de otra manera. Así que la aventura, llena de adrenalina, nos sorprende y permite jugar con todos los sentidos.

El gran misterio es el mensaje profundo que encarna el musical, un mensaje para los adultos que sería como ajustar ciertos valores, sentimientos y solidaridad.

De repente una bandera argentina enorme flamea por sobre nosotros, demostrándonos que la unidad e integración son inmediatas. Que el mismo suelo nos hace parte de un símbolo llamado amor.

Carolina Mazzaccaro, una artista completa con un caudal de voz impresionante que logra desenvolver un rol bien marcado y, al rato, otro completamente diferente. Desplazándose por el espacio escénico con total soltura, adueñándose de cada espectador y llevándoselo en el bolsillo, por su humildad, seguro sin proponérselo.

Arte, música y clásicos, para niños y grandes pequeños.

Te lo cuento al revés ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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La belle Oz

La bella durmiente7

Sebastián Zaus (Directo de Maquetas compañía de teatro), nos trae dos cuentos clásicos para estas vacaciones de invierno que, función tras función, agotan localidades. Incluso, al llegar me informaron: no hay más lugar! Suerte que tenía mis reservas porque la pequeña sala del Teatro Polonia, cito en Palermo, no dio a basto con la gran cantidad de niños, adultos y bebés que se hospedaron durante «La bella durmiente» y, luego, «El mago de Oz».

«La bella durmiente» es una historia que escuchamos desde que tenemos uso de razón. Desde que nacemos -princesas, La bella durmiente17brujas y hadas- invaden nuestra niñez; aunque, más adelante, sabremos que solo existen en los cuentos y en Disney.

En esta oportunidad, Zaus, recrea este clásico, sumándole cuadros coreográficos y canciones (en play black). Es sumamente difícil montar una comedia musical, incluyendo las tres disciplinas de manera profesional. Pero, el director de esta puesta en escena  me dice, luego de la función, que él utiliza lo que tiene. Esta cualidad habla bien de él ya que se vale de la realidad y no, como suele ocurrir, de presentar una obra donde no se tiene en cuenta a los artistas presentes.

Pero, centrándonos, en la historia, la bella durmiente: feliz, alegre, sensible y humilde (a nivel sentimental); aparece con su rostro que se sorprende de cada acontecimiento en la vida. Ella nace en una cuna de oro pero, su personalidad, se va La bella durmiente20forjando a medida que crece, conmoviendo y despertando esa magia que -minuto a minuto- le transmitió su tía (el hada madrina que la crió).

Mientras, Maléfica (la bruja malvada y desplazada de toda celebración), será una talentosa actriz que mostrará sus dotes manipuladores pero, finalmente, de buena persona con un tierno corazón.

En cuanto al príncipe, es un simpático joven muy escurridizo, ágil y comprador; que sorprenderá a todos durante la obra. Es que debuta, justamente, hoy en este rol y, sinceramente, no lo parece.

La sala colmada de felicidad, con niños y adultos -usándolos como pretexto para volver La bella durmiente11a la infancia por un momento-
aplaudieron a personajes buenos y malos. Una de las cosas más lindas de la función fue cada una de las acotaciones de los niños, participando en la reconstrucción del relato oído por todos, con amor y placer.

Al finalizar esta preciosa obra, tuve una hora para prepararme para lo que vendría que, sabría, sería otra linda función.

El mago de oz2

Sin corazón no se puede sentir y, con él, se puede sentir demasiado.

¿Recuerdan el tornado que trasladó a Dorita hasta el camino Esmeralda?

La niña aventurera, recorrió ese sendero sin saber, realmente, a dónde la conduciría. Confió en un hada que le contó sobre El Mago de Oz y supo que no tendría otra oportunidad para poder regresar a su hogar.

Esa travesía le permitió conocer a dos futuros amigos: Espantapájaros y Hojalata. Ellos, también, pensaron sus deseos y, entre los tres, vivieron momentos inolvidables.

El mago de oz11Esta hermosa historia tuvo como espectadores a niño aún más pequeños que los de La bella durmiente, claro que, también, a grandulones felices de viajar a Oz.

Otra comedia musical, súper entretenida y llena de melancolía, con baile y mucha armonía.

Cecilia Dellatorre, interpreta a Hojalata, adoptando movimientos robóticos, duros e inclusive incluyéndolos en sus coreografías. Este personaje pide un corazón para saber qué es sentir. Hasta ese momento su única preocupación había sido aceitar sus partes y no oxidarse.

Claro que no amar puede oxidar hasta las venas, pero él no tiene…

Toda la dramaturgia se desenvolverá en un espacio escénico que permitirá, tanto en esta obra como en la anterior, cambiar de un sitio a otro mediante prácticas y vistosas decoraciones. En breves segundos, se pasará de la casa de Dorita al bosque y viceversa.

El mago de oz1

La alegría será transmitida y en cuanto los personajes cumplan sus sueños, nosotros los acompañaremos con nuestros
latidos y aplausos.

Sus vidas ya no serán las mismas y la amistad florecerá como la mayor virtud en cada uno de ellos. Ésta será la recompensa a cada acto bondadoso, aportado durante ese gran día.

ficha artístico-técnica bella durmiente y mago de oz

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos La bella durmiente

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Fotos El mago de Oz

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La luz es para otros

En la ciudad Oscurópolis, Bruno (Galileo Bodoc), intenta ser aquella persona que nunca se animó a ser. Tendrá un día para exprimirlo al máximo y darse la oportunidad de ser realmente feliz.

Él es deshollinador y la suciedad de tal oficio provoca que la mujer que le gusta no piense siquiera en hablarle. Aunque, en cierto momento ella le promete que se acercará si él se baña y emprolija un poco.

Esta historia para niños y adultos es realmente fabulosa, porque está bien narrada, los efectos sonoros se sincronizan a la perfección y las actuaciones se comprometen hasta el final.

Son tres los artistas pero, Federico Costa, interpreta a varios personajes tanto hombres como mujeres.

Esto lo convierte en un actor completo y muy profesional. En segundos su vestuario se modifica rotundamente y la voz adopta el rol elegido.

Con respecto al fundamento y argumento de «Un cuento negro -y no tanto-» (de y dirigida por Liliana Bodoc), desde ya que apunta al humor negro pero también a la obviedad de dicho color, el cual se encuentra en la escenografía, vestuario y diálogos. Aunque, los actores aclaran que no es del todo oscuro.

El trabajo es puramente social y con una ideología que se hace presente en breves momentos de la obra de teatro musical.

Pude recordar esta tarde esos libros que venían acompañados de un cassette y que nos daba la posibilidad de leer o escuchar el audio. En este caso la excelencia se manifiesta y la sala vecinal no sólo aplaude sino ríe, presta atención y se para al final para demostrar su agradecimiento.

Las calles alojan a personas débiles, desposeídas y entre ellas se encuentra un ciego que pide una moneda. Su necesidad es real y, la bajada de línea, que puede incomodar a varios, también lo es.

Mientras un narrador (Juan Manuel Gabarra) colabora con el desarrollo del cuento, Bruno se desespera por no morir hasta que descubre que lo verdaderamente importante es vivir eligiendo lo que quiere.

Ser deshollinador de chimeneas en un monasterio no debe ser lo que más disfrute pero, buscándole, el lado positivo todo puede revertirse.

Por otro lado, la suciedad puede vincularse con lo que queda para la clase más baja, el limpiar lo que los más ricos no se preocuparon por cuidar, sabiendo que aquellos que más discriminan- sin tener opción- arreglarán .

Lo negro como sinónimo de negativo, de falta de luz, de lo que se les deja a ellos: a los pobres. Pero, por qué ellos no pueden ver el sol, sentir cómo brilla y se posa en una parte determinada sus cuerpos desgastados?

La parca lo vino a buscar a Bruno y su momento, lamentablemente, le llegó; trayendo consigo al cuervo -asociado al cuento de Edgar Allan Poe-. No es grato mencionar a la muerte y saber que no podrá seguir aquí. Pero el destino lo puso a prueba para que valore hasta el minuto más ínfimo. Su vocación, la música, lo ayudará a, quizás, tener la oportunidad de ser feliz en otro lugar.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Liliana Bodoc. Por Grupo Compañía Teatral Tres Gatos Locos.
Ciudad: Buenos Aires
Autoría y dramaturgia: Liliana Bodoc
Elenco: Juan Manuel Gabarra, Galileo Bodoc, Federico Costa
Sonido y musicalización: Fernando Cerra
Iluminación: Fernando Raíces
Diseño de imagen: Laura Ávila
Vestuario: Aravinda Juárez.
Prensa y comunicación: Josefina Lamarre.
Dirección: Galileo Bodoc
Género: Comedia
Duración: 60 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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Yo amo a mi papá

Hija de Dios1

¿Qué podría decirse de él que no se haya dicho, qué acotación de amor, pasión o al pasar se afirmaría al verlo en vivo, en la pantalla chica o, con suerte, en persona?

Nuestro país tiene, a particularidad de no ser demasiado nacionalista ni patriota, por eso es que esta gran figura del fútbol argentino se encargó de poner su sello distintivo para que cualquier extranjero identificara a nuestras tierras con el nombre de Diego Armando Maradona.

Para disgusto de varios, Maradona siempre fue polémico y, su sinceridad, sacó más de una careta política, tal vez sin proponérselo.

Su vida, su intimidad y su hija mayor -en este caso- puede disfrutarse, absolutamente, en el Teatro San Martín con «Hija Hija de Dios2de dios» (escrita por Erika Halvorsen y Dalma Nerea Maradona, dirigida por la primera).

Padre e hija logran un acercamiento, conmovedor, feliz, de crecimiento y total evolución; emocionándonos muchísimo a todos los presentes.

Padre e hija que fueron puestos en tantas bocas hipócritas y que, sin inmiscuirse en vidas privadas ajenas, lograron furor, críticas y palabreríos banales. Ambos tienen la particularidad de amar y dar todo por sus seres queridos así como de perdonar.

Dalma, una gran mujer, se pasea por el escenario con total soltura, narrando unas fotos y videos que acompañarán la obra de principio a fin, a la vez que Mariano Bicain hará de interventor para darle el pie a la Hija de dios.

Ella cuestiona el título el cual es una verdad popular pero una ironía personal. ¿De dios?, se pregunta. Él es mi papá, y esa respuesta será la que nos dará a nosotros como público y a cada interrogante planteado en el guión que compone su vida desde que nace hasta la actualidad.Hija de Dios6

Es muy fuerte ser espectador de una verdad, por más ficcionada que esté la pieza teatral. Justamente, ocurre lo que
deseo pase siempre en todas las obras: esa combinación perfecta entre una realidad y sus componentes irreales. Si bien, Hija de dios es autobiográfica, la dosis de ficción esta presente.

Como en The truman show, miramos, observamos y señalamos todo lo que recordamos, vivimos, presenciamos y desearíamos recordar delante de él. Ese ojo que nos permite conocer todo sobre nuestro ídolo, sintiendo orgullo antes que nada por lo que le dio al deporte pero, también, a la vida. Su humildad con que siempre habló, sin tenerle miedo a nada ni a nadie, fue lo que lo convirtió en uno de los más grandes.

Dalma, desde el día que nació fue advertida, no amenazada, sobre lo que sería su entorno, el fanatismo por su padre y la prácticamente nada de intimidad que tendría. Desde su bautismo, quince años hasta el detalle más secreto, se conoció y conoce, pero él, su papá siempre la preservó de todo lo que estuvo a su alcance.

Halvorsen consigue recrear un espacio precioso, colmado de historias, anécdotas y relatos de la mano de su propia actriz, quien se encarna el interpreta a ella misma. Esta apuesta no es sencilla como parece, es un verdadero desafío que no decae en ningún momento, convirtiendo a la sala en un estadio que llora por las injusticias, por los malos momentos y por la valentía del Diez.

Hija de Dios9

Si superar no es cosa de grandes, si alcanzar objetivos no es un mérito y si doblegar a la vida no es una manera de resucitar, ¡¿cómo se podría denominar al mejor jugador de todos los tiempos sin que suene exagerado?!

ficha artístico-técnica Hija de dios

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Exceso de amor

Ego11

Como si se tratara de la filmación de una película, Tomás Romero (Diego Beares), recrea la supuesta historia de su vida de una manera muy interesante. Nosotros, como público, estamos ahí presentes, viendo desde la selección de los actores en un castigo hasta el desarrollo del film.

Los días más importantes de esta figura son narrados y puestos en conocimiento de los espectadores para disfrutar de una historia llena de momentos graciosos y, también, conmovedores. Las representaciones corporales se hacen presentes para poner en ridículo a diferentes canciones que han liderado rankings musicales y, exprimen, al máximo, sus potenciales. De esta forma logran montar una obra dentro de otra.

Las escenas logran su esplendor gracias a una narradora que podemos ver si tan sólo miramos para el primer piso. Su voz y gracia dotan a Ego de una magia increíble.

Aquellos aspectos más cómicos son justamente los relacionados con el mundo gay. En este caso, burlarse de las situaciones más estereotipadas por la gente son tomadas y apropiadas para «Ego, mi verdadera historia». Y el ego como egocentrismo, como forma de vida y de ser; ingresa en varios de los intérpretes para quedarse.

Ego10

Imposible pasar por alto la participación de Jimena Piccolo quien ha estado durante varias temporadas en Chiquititas y desde el principio de la tira de Telefé. Igualmente, no tiene un rol protagónico sino meramente secundario aunque relevante a nivel argumental.

Un actor principal -quien además oficia de propio director- en su película autobiográfica y en la pieza teatral, es cuestión de ego. Quien no puede o sabe dividir responsabilidades es egocéntrico. En eso se centra Ego y en torno a eso giran los diálogos: personajes perdidos y en busca de identidad, una identidad que Beares se encarga de tallar a su propio antojo y placer. Es la segunda temporada de esta obra y, la sala llena, demuestra sus aciertos.

Ego5Me sentí como en un set de filmación de Hollywood observando y aprendiendo sobre la elaboración de una película importante que marcaría un antes y un después. Otro aspecto fundamental que afirmo como el éxito de la historia es la exageración en cada personaje que llega a concebirse como grotesco sino natural a lo largo de la dramaturgia.

Un adulto simulando ser un niño caprichoso es uno de los que más llamaron mi atención. Vestido con jardinero y sin poder despegarse de su oso de peluche, ganará con ternura su lugar. También sobresaldrán, pero de otro modo, los cuerpos tallados y tanto los ojos femeninos como los masculinos no podrán despegarse de éstos. Y no es un detalle menor la producción del público masculino.

A menudo somos las mujeres quienes intentamos destacados por la ropa, maquillaje y peinados. Olvidense, porque la platea gay nos supera ampliamente. Es una de mis debilidades estar entre ellos. Son más afectuosos, demostrativos y sensibles. Sin lugar a dudas, los elijo. Su pasión se pone en juego desde el comienzo y si existe alguna equivocación u olvido, pasa desapercibido.

Ego12

Me interesa mucho la puesta en escena ya que son solo unas sillas las encargadas de adornar el espacio y alojar a Beares, quien da la espalda a su platea hasta el final de la historia. Así como suele escucharse que un actor jamás debe dar su espalda al público, creo que habría que hacer una corrección: el elige hacerlo, no se confunde con la teoría.

Sus palabras y oratoria no necesitan mostrar el rostro para convencernos. Pero, cuando llega el desenlace de Ego, lo contemplamos y sus ojos justifican todo. En un ambiente hostil como el de un prostíbulo es posible sufrir con un asunto muy delicado como lo es la maternidad y Clara (Denise Bellatti) refleja a cada joven irresponsable o ignorante que asume su error dando a luz. Ella es la contracara del narcisismo y de la posibilidad de amar a otro.

Entre las risas se oculta el llanto pero cada rol se encarga de personificarlo desde su lugar y a su manera.

ficha artístico-técnica Ego

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Percepción o realidad?

El estadio de arena4

La muerte, más que el nacimiento, suele unir a las personas que estaban distanciadas. Este es un misterio que, al día de hoy, no logro entender del todo. Como si la melancolía fuese la encargada de juntar por un momento a seres que se odian pero que los recuerdos logran superar cualquier sentimiento negativo.

«El estadio de arena» (de Patricio Abadi) logra captar la esencia de una situación muy dolorosa como es la muerte de un padre y, en pocas horas, rememorar aquellos conflictos sin resolver.

Se trata de dos hermanos (Santiago Gobernori y Pablo Seijo) que, infantilmente, se han disputado el amor de una mujer. Pero, después de muchos años sin hablarse ni verse, ese tema no había salido realmente a la luz.

Ellos han encarado sus vidas de manera tan diferente que por más que intentaron diferenciarse el uno del otro, la El estadio de arena1vida se ha encargado de demostrarles que son dos caras de una misma moneda.

Además de esto, uno intenta mostrarse más frío y estructurado, mientras el otro hace renacer su costado más cursi y romántico.

Ninguno se ve demasiado realizado con el camino escogido, pero hay algo que los abrazará para trasladarlos a su infancia, una infancia en que su padre estaba vivo y les enseñaba fútbol.

La aparición de una pelota les permitirá jugar, brevemente, intentando que el poco tiempo que permanezcan en la playa sea inolvidable.

Una mirada al pasado será esta obra -cargada de emociones- y, al finalizar, era imposible que no nos conectemos con parte de nuestra historia.

Abadi logró lo que suele costar tanto: el famoso cuento con principio, nudo y desenlace; sumado al plus de explorar la intimidad más dolorosa al punto de desgarrarse.

La arena, una rambla y el rememorar momentos y lugares de Uruguay, nos sitúan exactamente donde el autor desea El estadio de arena6pararse. Debo asumir que disfruto y admiro el teatro autobiográfico, por más ficción que sea en una parte o en su totalidad. Me voy plagada del sabor a chivito, a mar, a niñez, a la sensación de los pies  cuando rozan la playa, a antes, a tiempos que podremos traer a la fuerza y que, sin embargo, no podremos obligar a anclarlos.

Un profundo dolor se siente y observa en esos rostros inclusive antes de que lloren y la presencia de Jazmín (Marina Glezer) podrá develar el sufrimiento que sienten estos hermanos. De a poco las gargantas se van cerrando hasta que escuchamos el comienzo del dolor. Ese dolor que, desde las entrañas, es imposible tapar u ocultar.

El potrerito, en este caso, es un espacio natural que evoca recuerdos, pases, balones y la simpleza de la niñez.

«El estadio de arena» vendría a ser un pasado revelador, muy similar al común de la gente y, justamente, este aspecto es el que logra empatizar con el público.

Escribir e interpretar roles complicados y retorcidos no siempre tiene sentido. Esta obra justifica lo simple sin desvalorizar el guión. Al contrario, realzando la vida cotidiana, los roces familiares, las palabras nunca dichas y los amores frustrados.

Un estadio, un corazón roto como una ola cuando está llegando a la orilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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Ácidamente real

Agridulce8

La guerra y el amor nunca triunfan, dice uno de los actores en cierto momento de Agridulce (escrita por Laura Jozami y dirigida por Sebastián Pajoni).

Esta dramaturgia se erige como comedia dramática, utilizando muchos recursos televisivos. La frescura de Isabel (Silvia De Luca) va marcando la línea de la historia, sin ser el personaje principal. Dicha elección me parece muy interesante ya que el público no debe estar solo pendiente del hilo conductor de la pequeña Teresa (Nicole Grinberg) sino que puede elegir a una segunda narradora.

Los diálogos, a su vez, utilizan lenguaje cotidiano, simple y con gran carga emocional.

Cuántas veces hemos escuchado el dicho agria como el vinagre.

Pero Teresa es una joven sufrida, que no encuentra un hombro siquiera para consolarse. No tiene maldad ni rencor, sino la verdad de cada miembro de la familia y ésta no está preparada para asumirla.

Ser la más joven en un hogar suele relacionarse con la inexperiencia, la falta de madurez, «poca calle» como suele denominarse.

Ella tiene en claro a qué quiere dedicarse, quién es quién, dónde están las flaquezas y debilidades de sus parientes, entre otras cosas.

A medida que avanza la historia se van descubriendo secretos. Unos más tristes y reveladores que otros.

Agridulce1

Pero, lo interesante, es que nosotros como espectadores conocemos toda la información, mientras que ellos no. Algunos tendrán ciertos datos que los otros no y, el desenlace, de Agridulce no es el esperado ni ansiado.

Si bien no somos norteamericanos fuimos creciendo en una sociedad de consumo bastante yanqui, por lo cual los finales felices son los que más anhelamos.

El tema es que para esta historia no se sabría qué desenlace sería el mejor o más alegre.

Los personajes conviven en un mismo hogar pero, todos, son demasiado diferentes y opuestos entre sí.

Solamente el breve regreso de uno de ellos desde la ciudad será el detonador de todos los conflictos que eran aceptados como moneda corriente.

Una familia compuesta de modo no tradicional demuestra que alberga los mismos problemas que una común.

Agridulce3Por otro lado, cada objeto, decoración y detalle de la casa; demostrarán que las penumbras presentes no podrán ser realzadas con velas ni luz artificial. Los problemas llegaron para quedarse y desentrañarlos causará dolor pasado, al igual que una profunda angustia presente.

Un limón es comparado con lo agridulce, ocultando que esta fruta no tiene nada de dulce.

Así es la vida de cada uno de ellos: una total hipocresía, en un pueblo del interior.

Mariela Verónica Gagliardi

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Breves historias musicales

Muy pronto la nota!!

 

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Mariela Verónica Gagliardi

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Amando a Lorca

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» (escrita por Alberto Wainer y dirigida por Jorge Azurmendi) es una obra poética en prosa, en la cual se recopilan fragmentos de las obras más reconocidas de Federico García Lorca -intercalando las diferentes escenas con poemas y canciones del autor -.

Francisco Pesqueira, pone en su voz  las letras de Lorca, convirtiendo su rostro en la máxima expresión de amor.

Entre ellas estarán presentes Yerma, Doña Rosita, Bernarda Alba y Anda Jaleo.

Una joven y una anciana interpretarán una escena llena de angustia, dolor y tristeza.

YERMA. Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA. Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

Acá se pone en evidencia el lugar que ocupaba el hombre en aquella época y la debilidad que era depositada en la mayoría de las mujeres de aquel entonces.

Las cinco actrices, vestidas de negro, con ropas holgadas, continúan narrando sus vicisitudes.

Ese niño no tiene cuna… Se escucha de boca de una de ellas y la canción Nana de Sevilla hace su aparición, con toda la dulzura que la caracteriza.

Este galagaguito no tiene mare. Lo parió una serrana, lo echó a la calle. No tiene mare, sí; no tiene mare, no; no tiene mare, lo echó a la calle. Este niño chiquito no tiene cuna. Su padre es carpintero y le hará una.

Los acordes de la guitarra marcan el rumbo de la obra, una obra cubierta de melancolía que suena al compás de la música.

Y en cierto momento, se escucha hablar sobre la esperanza, esa sensación plagada de vacío y un poquito de fe.

Rosita: Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacia…, ¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad.? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.

No podía faltar una teatralización sobre Bernada alba, enfrentando a dos de las hermanas por el amor de Pepe El romano.

Y tampoco era posible dejar afuera una canción gitana que es para que las palmas suenen de principio a fin: Anda jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. En la calle de los Muros mataron a un paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. No salgas paloma al campo mira que soy cazador y si te tiro y te mato para mí será el dolor,para mí será el quebranto.

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» el rostro de cualquier muchacha afligida, con sueños, enamoramientos y flaquezas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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