*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Esta patria chica engendra traidores

San Martín vuelve34

Una obra sobre un prócer puede resultar muy aburrida o muy entretenida. En este caso, los hermanos rosarinos (Juan Manuel Arana y Maximiliano Arana), interpretan una odisea establecida entre el retorno de San Martín y lo poco que se sabe y recuerda respecto a éste.

Quien no sea amante de la historia, posiblemente vincule a este gran hombre de la patria con su caballo blanco, el cruce de los Andes y el 17 de agosto.

Esta dramaturgia (escrita por Pablo Felitti) intenta plasmar quién fue San Martín, además de construir diferentes historias que lo utilizan como figura principal en cada una de ellas.

Lo más tradicional es el acto escolar en que se cita la muerte de él, haciendo una especie de cronología sobre las batallas en que intervino, sobre su vida personal y su fundamental aporte a la independencia del país.

Un día igual a tantos otros, un chico despierta y lo ve en su dormitorio. Como caído del cielo, el propio José le ayudará a preparar un trabajo especial para la escuela. Utilizando la ironía, en esta escena y todas las que aparecerán a lo largo de la obra, se irá transmitiendo la esencia del héroe junto a su rol en la sociedad argentina.

Pareciera como si los próceres que figuran en los libros de historia, fuesen personas congeladas y devenidas en estatuas y esculturas, puestas en parques, plazas y museos; solamente para ver -junto a un cartel que indique año en que nació y murió, junto a características que se supone son fundamentales-.

Cuántas veces uno puede soñar con mantener una charla interesante junto a su ídolo. Claro que los tiempos cambiaron, demasiado, y ahora cada persona elige, por temas de libertad, a quién admirar. Da escalofríos saber que hay fanáticos hasta de grupos de cumbia. Ya no es posible comparar los siglos pasados con éste. ¿Qué han dejado los hombres actuales, qué podrá decirse de los mortales contemporáneos?

Entre las diferentes personificaciones, se encuentra una en especial que provocó la risa de todo el público presente. Se trata de una maestra, muy bien estereotipada, con rasgos que demostraban la rigidez de los discursos, el statu-quo y la censura aplicada a los alumnos, a quienes se sigue considerando como pasivos.

Queremos decir, también que, desde el departamento de matemáticas, estamos muy contentos de cargar este año con la responsabilidad de llevar adelante este acto. Ya que x tal que x no quedaba otra. Y sabemos muy bien que nos consideran a las de matemática algo -como decirlo- exactas, calculadoras, frías, casi inhumanas. Carentes de toda sensibilidad (…) Y, a continuación, los alumnos van a bailar algo muy loco. Sería como una coreo del cruce de los andes pero que está inspirado en una canción de Lazy Town (…).

Como era imposible que falte, (…) Un padre nos va a deleitar con la canción de Un caballito blanco (…). Puede ser simpática esta poesía pero muy lejos está de relacionarse con la vida de San José de San Martín.

Las batallas también se vieron representadas, junto a un gran cañón que producía explosiones con humo artificial y todo. Un trabajo impecable, reluciente, extraordinario, dentro del que se podrían mencionar un sinfín de adjetivos encantadores.

Estremece y cautiva el modo en que el director eligió retratar a este héroe y lo bien que se comprenden las secuencias, tal como si se tratara de una película documental -durante la que se suma el humor- y convierte a la historia en un tesoro para recordar y transmitir.

Dos actores que dejan absolutamente todo en “San Martín vuelve”, un director que los conduce por un camino exitoso y, un entrenamiento que seguramente habrán tenido que seguir minuciosamente como para coordinar los cambios de vestuarios constantes, las historias representadas en escena, la música en vivo que acompaña ciertos momentos de la obra y esos personajes tan bien lookeados, difíciles de no recordar.

Esta obra fue la última del Festival de Pirologías y se sintió esa adrenalina de cierre.

Escrita por: Pablo Felitti.

Actores: Juan Manuel Arana y Maximiliano Arana.

Dirección: Los Hermanos Arana.

Mariela Verónica Gagliardi

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Explorando maneras de ser feliz

Techo de cielo24

«Techo de cielo» (de la Compañía Harina Leudante) es una obra de teatro interpretada por dos clowns: Cinthia Axt y Roxana Bernaule, con la dirección de Sebastián Pomiró; dentro de la que se pueden trazar dos interpretaciones paralelamente: una, referida a la triste situación de las personas que tienen que vivir en la calle y, la otra, apuntada a lo divertido que puede resultar no tener un techo tradicional de vivienda.

Dos amigas, emprenden la «aventura» de vivir con un techo de cielo, -nada más grandioso que dejarse sorprender por la naturaleza-, intentando sonreír hasta en los momentos más duros.

Esta pieza teatral, presentada durante el Festival de Pirologías, en la vereda del Centro Cultural Espacios, lleva consigo el mensaje de que siempre es posible ver algo bueno, rescatando lo positivo por encima de lo negativo.

Cuando una lluvia se avecina, no es posible detenerla, pero sí disfrutarla, abrir el paraguas si se tiene uno o buscar un lugar más seco.

Estas dos jóvenes, eligen reírse de la vida, pintándonos sonrisas, constantemente.

Al llegar la noche, el sueño las vence pero, antes, buscan sus mantas construidas con unos hermosos papeles de diarios para abrigarse ante el frío.

Sin lugar a dudas, la comedia es el género para ellas y, juntas, van descubriendo un arcoíris imaginario, que logran transmitir al público.

Una función en la calle -colmada de pequeños, de niños y de adultos, por supuesto- haciendo de su puesta escénica una coherencia total, durante una noche preciosa en que todos disfrutamos del talento.

Como si fuera poco, todos los efectos sonoros, la musicalización y canciones; estuvieron a cargo de Gabriela Padlubne -quien con todo tipo de luthería creada fue cambiando entre un instrumento y otro a lo largo de la obra-. Este aspecto, realzó más la dramaturgia, permitiéndonos sentir cada escena más profundamente.

Llama, agradablemente, la atención, el vestuario y accesorios confeccionados artesanalmente. Ese carrito lleno de bártulos y de todo lo necesario para una estadía en la calle, sin que algo pueda importunarlas.

Inclusive, el carisma que tienen las dota de ternura e inclusive, mientras preparan la comida. Esa ternura se ve interrumpida por una confabulación climática, permitiendo que su negocio de huevos pasados por agua, pueda salir adelante. Ligado a los huevos, nacen unos pollitos que se enamoran y reproducen. Durante esa escena, lo cursi se apodera del argumento y ya el final empieza a avecinarse.

Como todo dúo de payasas, ellas no se quedaron atrás. Fueron alternando entre diálogos cómicos, otros amorosos, otros disparatados; utilizando globos con formas de animales para montar una breve historia entre éstos.

Es posible sanar al mundo, con tanto cariño, con tanta concientización y con tanto movimiento artístico desplegado a lo largo de Techo de cielo.

Compañía Harina Leudante – San Martín.

Actúan: Cinthia Axt y Roxana Bernaule.

Música: Gabriela Padlubne.

Dirección:Sebastián Pomiró.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un último deseo: morir dignamente

Arritmia7

En un lugar alejado, con alambrado bien desprolijo, están presentes dos ancianas muy particulares. Ellas son amigas, confidentes y tienen, por sobre todas las cosas, un sentido del humor excepcional.

Dentro de lo que sería un relato íntimo, estas dos mujeres (Graciela Pérez, Stella Testa) reirán sobre todo lo que les pasa, sobre cada afección que tengan sus cuerpos desgastados y, llegarán a la conclusión, de que no recuerdan ni sus propios nombres.

La demencia senil se apoderará de sus organismos, produciéndoles una carjada tras otra, como simulando que -a pesar de la oscuridad- aún les queda una mirilla de luz. Como ejemplifica la puesta en escena, casi en penumbras, dando sensación de agobio, tristeza, pena, frustración y una súplica al más allá.

Como tomando distancia del problema puntual que las aqueja, analizarán, muy detenidamente todo, y, revisarán, los componentes químicos de sus remedios. Una vez hecho esto, reflexionarán mucho, llegando a sentir que las enfermeras no desean curarlas sino todo lo contrario.

¿Una pastilla por día o un frasco completo?

La obra de teatro “Arritmia” (del grupo de San Miguel Simbueltas, escrita por Leonel Giacometo y dirigida por Fernando Armani), intenta demostrar la ambigüedad que tiene el envejecer, y, el deseo de vivir muchos años. Como si se tratara de cosas opuestas y a la vez semejantes, estas hermosas señoras nos darán una gran lección.

Llegar a mayor siendo cuidado por una persona extraña y desconocida, no será la mejor vejez. Ni la esperada ni la soñada, solo la que, a veces, toca.

En un sinfín de palabras que se van enredando, de a poco, todos los relatos de una y otra se unirán para no desesperarse tanto. Están juntas en esto y, desde ya que, sus propósitos, no están basados en decir adiós.

Cuando un corazón late fuerte, hay que asustarse y cuando late despacio, también. Siempre el estado anímico refleja a un cuerpo que más que partes es un todo único y armonioso.

Mientras una está en silla de ruedas, la otra la cuida; como si una estuviera en condiciones de hacerse cargo de su amiga. Ambas, chifladas, ríen y lloran de felicidad y melancolía. De pena e impotencia.

¿Qué se cree una enfermera como para suministrar un medicamente que puede provocar efectos secundarios?

¿Qué importa si se pierde un anciano o dos o tres o infinitos? ¿Para qué sirven estas viejas? – dirá mucha gente.

Ana y Ana son tiernas, humanas y sensibles, incapaces de hacer daño.

Cuando una se queda dormida, la otra se asusta y en cuanto la dramaturgia avanza, todo parece tomar un rumbo determinado. No puedo asumir qué final sería el ideal para la trama pero, aún, quedo insatisfecha, con bronca. Y es que verlas allí, desoladas, me traumó. No, no estoy loca. Simplemente, siento y pienso en cada uno de esos asilos para ancianos que son más pocilgas que hogares donde puedan sentirse queridos.

Seguramente, cada una tenga su familia o al menos personas cercanas. Pero cuando llegan a determinada edad, ¿a quiénes le sirven? Hay que cuidarlas, amarlas, protegerlas y procurar darles lo mejor.

Quizás, pueda soñar con crear un lugar para abrigar tanta maldad con caricias y transmitirles que ellas y todos ellos son fundamentales en el mundo. Sin cada uno no existirían esas vivencias pasadas cargadas de tanto aprendizaje y el aire se tornariá brumoso, pesado y asfixiante.

No puedo concebir que las Anas sean el reflejo de nuestra sociedad. Me cuesta asumirlo por más que sé con certeza que es así.

Además de un Estado competente, es inminente el cambio de mentalidad.

Cuando las píldoras se terminan, los cuerpos quedan inmóviles, tiesos, duros, desmayados.

Arritmia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Payaseando

Babilonia Banda Clown1

La amplia sala de A.S.I. (Amor, superación, integración) -asociación sin fines de lucro- alojó a la obra «Babilonia Banda Clown» (una creación colectiva, dirigida por Sebastián Pomiró y Cintia Axt) la cual entretuvo a grandes y chicos, durante otra de las jornadas del Festival de Pirologías.

Utilizando en primer lugar al lenguaje clownesco y, siendo acompañados por una banda de músicos, en vivo; estos artistas -muy heterogéneos entre sí- lograron entretener y dejar varios mensajes.

Se trata de una propuesta, encarada como varieté, integrada por varios sketchs que no tienen una historia en común pero sí algunos puntos relacionados como: la tolerancia, la solidaridad, el humor y el amor.

Cada cuadro tiene un principio y un fin, a la vez que sonorización. En cuanto al vestuario, cada personaje consigue diferenciarse de los demás, utilizando algo más o menos formal.

Todas las representaciones están basadas en situaciones conocidas por todos y que, por un lado causan gracias, aunque por el otro merecen un análisis por parte de los espectadores.

¿Quién no ha ido a pagar una factura y se han quedado sin sistema en el lugar, cuando estaba haciendo la cola?

Ellos están ahí, formando la fila, pero, los reclamos no tardan en llegar, al igual que la prioridad que se le debe dar a ciertas personas. Aunque existen esos días en que hay que cederle el lugar a más de una.

Una tarea de salvataje en el mar, terminará románticamente y, ver una película en el cine nunca será tan divertido como acompañarla con pochoclo y la banda sonora de Rocky -entre una de las tantas que se reproducirán-.

Son muchísimos los intérpretes en escena y, todos, tienen una simpatía arrolladora y cautivante, las cuales dan ganas de pedir que la función no termine.

Melodías pegadizas recorren pequeñas dramaturgias dentro de las que el humor se torna fundamental.

El igual se une al semejante y, el diferente, se solidariza con quien lo necesite. De esto se trata: de crear conciencia, inclusive, dentro de un festival; unificando criterios y dándole igualdad de oportunidades a quienes estén interesados en participar.

Babilonia Banda Clown

Actores: Eliana Liguiori, Sebastián Oliva, Alicia Godoy, Guillermo Otalora, Micaela Picarelli, Jimena López Gandolfo, Mariano Trovato, Rocío Gutiérrez, Emiliano Pérez, Ricardo Goldberg, Agustina Groba, Leonardo Losardo, Verónica Irrazabal, Igor Janos Alfaro, Carlos Sarramone, Rodrigo Calvo y Roxana Bernaule.

Músicos: Gabriela Padlubne, Tomás Vela, Natalia Calza, Garza Gianorio, Lula Gianorio, Morena Pedernera, Felipe Iriondo.

Dirección: Sebastián Pomiró y Cintia Axt.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una ciudadana ilustre

Olympia7

En la ciudad de Ouro Preto (dentro del Estado de Minas Gerais-Brasil), surge una historia alrededor de una mujer muy particular. Ella podría haber sido como las demás, podría haber contraído matrimonio con un buen partido y, sin embargo, quiso que su destino sea otro. Gracias a su elección, una cantidad enorme de turistas desfiló en sus viajes alrededor de ella, queriendo conocerla para saber más acerca de este fenómeno tan especial.

Ângela Mourâo interpreta a Olympia, esta señora encantadora, saliendo del cajón por un rato para deleitarnos a nosotros, en esta ocasión con su belleza.

Al ingresar en la sala de Las musas club de arte, se vio un ataúd abierto y decorado por dentro con tantos adornos, muñecos y detalles que son imposibles de recordar. A ella no se la veía, pero ahí estaba, reposando y cobrando fuerzas para retornar al mundo de los vivos.

La interesante propuesta, dirigida por Marcelo Bones, permite adentrarse en un conjunto de códigos sensibles y profundos, muy bien llevados a cabo por la actriz que compone dos personajes durante la obra: el de la homenajeada y el de una narradora que va hilvanando cada anécdota de Olympia.

Aquí en Argentina, posiblemente, jamás se haya realzado tanto a un personalidad con estas características ya que se la consideraría una linyera loca. Sin embargo, el texto de esta dramaturgia no pretende juzgarla ni determinar si los datos son verdad o mentira, producto de su imaginación o certeros.

Captar la esencia de alguien es mágico ya que se puede interpretar en vez de hablar demasiado al respecto.

Ângela es relatora y protagonista, compone dos realidades y logra representar diferentes situaciones tan solo usando una máscara para enlazar situaciones o la cantidad enorme de objetos y accesorios que trae consigo para la ocasión.

La sutileza con que se mueve y escoge, a la perfección, consiguen dotarla. Vestida con pollera amplia, una remera, arriba su mantilla y los pelos revueltos; nos compra. Llega a nosotros con sus palabras, nos conmueve. Seguramente ninguno de nosotros tuvo la posibilidad de conocer a esta viejita, por eso es la emoción. Quizás, algunos crean que alguien de la calle no merece ser exaltado de este modo y es que merece un aplauso para el elenco el haber tenido la amabilidad de tomar una situación real y pasajera en historia.

Olympia perteneció a una familia muy bien posicionada pero no tuvo suerte en el amor – me cuenta la actriz, al mismo tiempo que busca en el cajón una foto de ella. La miro y comparo, brevemente, con Ângela. Una es más joven que la otra, sin embargo, sus vestimentas son idénticas, el palo decorado con miles de adornos, también. No conozco la voz de la original pero siento que la representación fue exacta. La actriz sí pudo saber quién era esta vagabunda, conocerle la voz, sus historias y sentirse atrapada por cada narración.

Mientras la actriz se mueve y desplaza por el espacio escénico, noto su destreza como bailarina. No necesita hacer giros ni pasos clásicos. Tan solo observándola puede verse cómo sus pies y piernas no caminan como transeúnte, cómo su torso, sus brazos y hasta sus ojos se conmueven y emocionan al recrear a dicha brasilera.

Habrá decidido vivir en la calle por desamor, como culpándose por lo que no pudo ser?

La nostalgia me invade, aunque imagino que Olympia fue feliz a su manera. Quizás no tuvo unos brazos de hombre que le den esa calidez y seguridad, pero sí tuvo el amor de la gente, el reconocimiento de tantos turistas y la oportunidad de ser una especie de celebridad.

Ella dijo haber conocido al poeta Vinícius de Moraes, a la cantante de rock Rita Lee y Juscelino Kubistchek, presidente de la república. También mencionaba a Don Pedro II -afirmando haber sido la novia-, amiga de Tiradentes, mártir de la Inconfidência Mineira, entre algunos de los citados.

En cuanto la historia avanza, la andariega va soltando más detalles, haciéndonos sentir el frío de la soledad, la pasión por la vida y por cada momento transitado.

Las risas y lágrimas nos brotan de manera constante, oscilando entre unas y otras; hasta que llega el momento de la despedida. Para tal situación, Olympia precisa llevarse algo nuestro. Es ahí cuando pide y suelto una hebilla que tenía desde niña. Ella la necesita más que yo. Precisa seguir acumulando cositas de quienes se cruzaron por su camino. Con esta hebilla podrá atar su pelo en los días de calor y mirarla: es un corazón, el mismo que ella dio a una población mundial, compartiendo su intimidad y haciéndose famosa como quizás jamás soñó.

Olympia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Esa trágica historia de amor

Roméo et Juliette8

La Orquesta de Buenos Aires Lírica, comienza a narrar con notas musicales una dramaturgia tan esperanzadora como melancólica, tan motivadora como triste, tan desgarradora como lo puede ser Roméo et Juliette (con libreto de Jules Barbier y Michel Carré y música de Charles Gounod).

Un grupo de músicos talentosos que con instrumentos de cuerdas, vientos y percusión, recorren cada diálogo, situación y momento de esta obra de teatro convertida en ópera. El alto nivel de los ejecutantes nos permite pasar una velada mágica, enamorándonos junto a cada sonido producido por ellos, en conjunto con la decoración de cupido, con flores y todo tipo de accesorio en la gama de los rojos y rosas.

Sin lugar a dudas, sin amor es imposible vivir y, sin tragedias o conflictos, también. Para todos los amantes de Shakespeare, Romeo y Julieta será uno de los clásicos más bellos y conmovedores surgidos durante el renacimiento; permitiendo que los corazones se enamoren en todas partes del mundo.

En esta ocasión, el compositor francés, Charles Gounod, compuso en el Siglo XIX la música para una nueva versión de Roméo et Juliette -una de las piezas líricas más representadas desde 1867 hasta la actualidad-, junto a Barbier y Carré -ambos libretistas franceses-.

Ni bien se abrió el telón de terciopelo del Teatro Avenida, se dio lugar al desarrollo de la historia de amor, con todos sus dolores, angustias y resoluciones. Una bella y talentosa Julieta (Oriana Favaro) interpretó a la joven perteneciente a la familia Capuleto con una voz soprano increíble, bien proyectada, que abriga al público con su calidez. Ella conoce en un baile a Romeo Montesco (Santiago Ballerini), sin saber quiénes eran sus padres, ignorando que su futuro estaría ligado a odios irracionales.

En cuanto al tema argumental, Jules Barbier y Michel Carré se basan en los personajes principales, destacando el romanticismo, la tragedia, la diversión y los sectores más relegados de esa sociedad francesa.

Resulta muy interesante indagar en el origen de la historia Romeo y Julieta que, desde ya, no se remonta a la pluma de William Shakespeare. Como sabrán, el escenario está ubicado en Verona-Italia y fue Mateo Bandello quien, entre más de 200 piezas literarias, escribió un cuento sobre estos enamorados. Después, de tres décadas, Shakespeare, desarrolla la tragedia más ampliamente, convirtiéndose en el poseedor del talento. Y, por último, Charles Gounod, junto a ambos escritores le dan, cientos de años después, un estilo diferente.

Con respecto a la puesta en escena, Mercedes Marmorek, hace algo increíble. Muy estético, llamativo y manteniendo el estilo épico. Al igual que los vestuarios, muestran un glamour y finura bien marcados. Lo visual es acompañado por un coro que tiene a la cabeza a artistas relevantes, logrando una impronta diferente.

Entre diversos comentarios de los espectadores podía escucharse que hacían referencia a la obra incompleta, a la falta de determinadas escenas y a la reiterativa comparación con el texto inglés. Justamente, no va a existir una fiel copia entre las dos versiones ya que se trata de escritores de distintos países que vivieron en siglos diferentes. Teniendo en cuenta esto, sería erróneo creer que debe representarse siempre el mismo guión, sobre todo cuando uno es una obra de teatro y, el otro, una ópera.

Puede notarse, en referencia al argumento, la importancia que cobra Fray Lorenzo al convertirse en el celestino de esta pareja que tanto se amaba. También, su caudal vocal, actuó amorosamente, permitiendo que nos enamoremos de su canto.

En cuanto al eje de la historia, por un lado se encuentra al amor y, por el otro, el duro enfrentamiento entre ambos clanes. Considero que estamos acostumbrados, en occidente, a tildar de romántica una narración colmada de guerra, sangre, asesinatos y un beso entre dos personas. Basta con que se produzca este último hecho para que suspiremos, olvidando el contexto.

Con Romeo y Julieta pasa lo mismo e, inclusive, con el agregado francés del canto lírico. Cómo no sonreír ante su casamiento privado y oculto y cómo no desesperarnos ante la toma de veneno por parte de Romeo.

Por suerte, un grupo de bailarinas, ameniza entre una escena y otra, con el can can. De esta manera, lo trágico no es tan trágico y el desenlace demuestra que no tiene demasiado sentido perder la vida por amor.

Y, con respecto, a la tradicional escena del balcón, no es la que más sobresale durante la obra ya que otras cobran protagonismo por la distinguida puesta en escena. Unos hermosos corazones, l’ amour y el corazón central con la cara de un ángel; se apoderan de las miradas. Allí se produce uno de los besos más nostálgicos de la ópera.

Cinco actos que van in crescendo con el pasar de los minutos, al igual que sus personajes. Un Romeo que, al inicio, parece un tanto cobarde hasta que la historia demuestra lo contrario. Y no me refiero a su amor incondicional sino a la manera en que lucha, hasta darse cuenta que todo es un circo del que no quiere formar parte.

El renacimiento predecesor al romanticismo, mostrando dos facetas similares pero con un dejo diferente; se apoderan de esta trágica historia en que el amor es tan fugaz como la palabra.

Una espada clavada en el corazón de Julieta, uniéndola a su amor, consiguiendo escapar a tanto dolor.

 

Roméo et Juliette ficha

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Dos suicidios y un asesinato

Los Lugones46

Cuán difícil debe ser sobrevivir dentro de una casa donde ocurren cosas no muy saludables ni felices, y qué angustiante podría haber resultado la vida de Leopoldo Lugones si hubiera estado vivo durante las torturas y episodios tan tristes y macabros llevados a cabo con su apellido.

Él, un poeta reconocido, abocado a la tarea de escribir y desarrollar ideas, se casó y, tuvo un hijo a quien bautizó con su mismo nombre. Tal vez, este haya sido uno de sus grandes errores, motivo por el cual tuvieron que perecer varias víctimas.

Además de ser recordado como escritor, también debe mencionarse su ideología y apoyo a la dictadura militar y a los movimientos políticos que se centraron en exterminar vidas, vidas y vidas.

“Los Lugones” (de Cristian Palacios y dirigida por Guillermo Heras), se focaliza en esta familia famosa, para narrar los acontecimientos históricos más sobresalientes -por su tortuosidad- desde 1861 hasta la actualidad.

Se dice que la historia es cíclica como un espiral y no es una frase repetida porque sí. Tiene su justificación, su argumento y la posibilidad de aplicarse antes y ahora. Los actores cambian, los años también, pero, el hombre no tiene paz.

“Hay demasiadas cabezas de Sarmiento” – menciona uno de los actores en cierto momento de la obra. Estas palabras que se reiteran, hacen alusión, justamente, a la hegemonía que tiene siempre un mismo sector, al poder que cobra y a la falta de bondad que no abundó jamás. Un “prócer”, torturador como tantos otros, que se divulga como enseñanza, como ejemplo a tomar. ¡Si tan solo pudieran quemarse los millones de libros que mencionan su nombre positivamente, nos ahorraríamos más disgustos y sangre derramada!

Mientras los actores interpretan a Leopoldo Lugones, a su hijo Polo, a su nieta Pirí y a su bisnieto Alejandro; las lágrimas recorren mis mejillas, sintiendo que el fin de la masacre todavía no llegó. Que se han modificado procedimientos, pero, el impulso al odio todavía está latente.

Los Lugones4

Los personajes están caracterizados de manera excelente, tanto en sus movimientos, sus diálogos, vestuarios y corporalidad. De hecho, éste último punto se torna fundamental a lo largo de la pieza artística, donde cada paso, caída o desplazamiento tiene una razón de ser -imposible de pasar por alto-.

Pero, ¿qué fue la Campaña del desierto sino una manera de aniquilar al diferente?

Próceres y más próceres, nacen y mueren para instalar ideologías difíciles, aunque no imposibles, de erradicar con amor y aceptación.

Muertes, hambre, guerra, mutilación, suicidio, masacre; van surgiendo durante la historia. Esta historia y doscientos años de la misma. A la vez que las escenas terminan, una música -donde predominan los violines-, ayudan a complementar cada momento desarrollado.

Cabe resaltar que las actuaciones no se basan solamente en los integrantes de este fabuloso clan sino en otros que permiten unir un acontecimiento con otro, incluyendo al humor en determinadas situaciones. Claro que no provoca carcajadas, sino, simplemente ironía en tono de clown, para que toda la información política no se torne tan dura.

Los Lugones7

Pero, retomando a los personajes verdaderos, Polo se caracterizó por desarrollar, aún más, el pensamiento de su padre; creando
incluso hasta la picana eléctrica. También se suicidó su progenitor. Suena irrosorio creer que la tortura, años más tarde, recayó sobre su propia hija Pilí (montonera). La única que luchó por sus ideales -sin quitarle la vida a nadie-, tuvo que perderla sin piedad; para quienes recurrieron a la masacre y no tuvieron la valentía de asumir lo que hicieron.

Yendo hacia atrás, llegan hasta el origen del hombre como ser humano, pero, no dicen que éste desciende del mono sino que el hombre es un mono degenerado. No utilizan este término vinculado a la perversión sino a que lo civilizado no fue de la mano con la evolución del ser, se retornó a los ancestros para querer creerse más que ellos, sin piedad.

Una vez que los años setenta se implantan en escena, comienzan a mencionarse diferentes personalidades como Rodolfo Walsh y su hija Victoria, ésta última montonera y, por esto, asesinada. Los nombres quedan en el aire para ser tomados por el público, para que cada uno de los presentes pueda sentirse tocado y partícipe de este país que se construye entre todos.

El pensamiento es fundamental para que los tatú carreta sigan existiendo, no se extingan y nadie tenga que violarle su espiritualidad. Es un bicho, como podrá decirse, pero somos como él hace tiempo.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Cristian Palacios.

Elenco: Mariana Ortíz Losada, Cristian Palacios, Fabio Prado, Fernando Santiago, Gastón Santos.

Puesta en escena: Guillermo Heras.

Dirección general: Guillermo Heras.

Mariela Verónica Gagliardi

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Love of my life

El telefono6

Una ópera en inglés, con diálogos sencillos, fáciles de comprender -y sin necesidad de leer- nos permite disfrutar, completamente, de la puesta en escena.

La invención del teléfono dio la posibilidad de sentir cerca al lugar más lejano. Claro que, con el pasar del tiempo, empezó a provocar adicción, fanatismo, obsesión y dependencia.

En esta ópera cómica de Giancarlo Menotti, llamada «El teléfono o el amor a tres», puede notarse la influencia y desazón que siente una mujer al no recibir aquel llamado de su enamorado.

La palabra, en vivo, es reemplazada por sonidos que viajan a través de un cable, a la vez que una ambientación -cálida y detallista-, decoran una casa que hospedará unas exquisitas conversaciones con y sin frivolidad.

Actualmente, el celular se convirtió en un arma de doble filo que, por suerte, no se desarrolla durante la historia. Son otros tiempos, distintas realidades y necesidades -ficticias- creadas por otra arma llamada publicidad.

Casi 100 años después de inventado el primer teléfono, por Antonio Meucci (como medio hogareño, para comunicarse dentro de su casa), se estrena esta pieza artística en 1947, en la ciudad de Nueva York. Los cantantes-protagonistas fueron: Anja Silja y Eberhard Wächter.

Mientras el único acto de la obra, de aproximadamente media hora, se desarrolla; puede entreverse cómo Lucy siente que le falta algo en su vida. Parece tener al amor de su vida, pero no es motivo suficiente para que sonría plenamente. La ironía se apodera del libreto y realza la ridiculez y dependencia femenina hacia este aparato -que a medida que pasan los años es más diminuto-.

La historia pretende llevar al punto máximo el ideal de la época, dándole la oportunidad al espectador de darse cuenta que, hoy en día, la sobre-comunicación es perjudicial y que, lejos del dominio que el humano tiene sobre la tecnología, sucede lo contrario.

Como un monstruo, la alienación se apodera, absorbiendo a los más débiles, nutriendo, solamente, a quienes tienen la inteligencia suficiente como para tomar aquello que les sirve.

Respecto a las interpretaciones, Noraly Plaza (soprano), demuestra su gran caudal de voz, proyectando e invadiendo la sala de diferentes matices. Pareciera abrazarnos con su canto, transmitiendo lo afligida que está por no sentirse comprendida, hasta que su amor la entiende. Vale aclarar que no es necesario tener un dominio del idioma inglés ya que las actuaciones son tan buenas que con solo mirarlos, dan a entender el conflicto. En cuanto al barítono, Leonardo Menna, está tan bien caracterizado su personaje que los años 50´ parecen haberlo comprado y lookeado. Qué decir de su voz que no pueda contemplarse durante la ópera en la que personifica a Ben, un hombre tímido que intenta complacer a su mujer.

Conforman un dúo excelente, junto al acompañamiento en piano de Guillermo Salgado, quien está incluido -con miradas- dentro de la obra.

La duración de la puesta en escena, es tan corta -comparada con una ópera tradicional- que nos quedamos con ganas de más. Para saciar nuestro entusiasmo, el coro del Espacio Victorium, representó algunos temas -junto a los artistas- y, otros, en los que pudo lucirse solo.

Un acto, en este caso, es suficiente para mostrar una idea, desarrollarla y poner un sello original para casi principios de los cincuenta.

Mariela Verónica Gagliardi

 Soprano: Noraly Plaza. Barítono: Leonardo Menna. Piano: Guillermo Salgado.

Los artistas pertenecen al Espacio Victorium.

Sábado 18 de octubre, 19.30 hs, Centro Cultural Espacios (Villa Ballester).

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Chispas de amor

Desclowntrol7

Un simpático clown-mimo, descubre que puede hacer diferentes secuencias con la complicidad del público -combinando actuación con música-.

Desclowntrol es el nombre de este espectáculo, a cargo de Chorlito, quien hará reír, constantemente, a los espectadores. El será un genial anfitrión que nos deleitara con cada una de sus payasadas -algunas programadas y otras improvisadas en el momento-.

Como el titulo lo indica, la obra se convertirá con el correr del tiempo en una fiesta llena de risas, espontaneidad, buena vibra y mucho amor.

Los ojitos de este artista reflejan una bondad absoluta y su corazón late de alegría con cada una de sus performance llevadas a cabo. La relevancia de la puesta en escena radica en que puede desarrollarse en cualquier lugar físico y, adecuarse, perfectamente ya sea a un teatro, una sala o un espacio abierto.

El dominio de su cuerpo le permite a Chorlito jugar sin parar, correr, tirarse al piso e interactuar muchísimo con el público. Justamente, existe una dependencia entre uno y otro ya que el payaso elegirá a su próximo amigo para que, juntos, recorran una travesía llena de entusiasmo.

Su rostro pintado de blanco solamente muestra su nobleza y al verlo a cara lavada, puede comprobarse con veracidad. Parece uno de esos niños que no han perdido la inocencia a pesar de que se convirtieron en adultos.

Cabe aclarar que cada cuadro interpretado es sonorizado en vivo por efectos especiales, lo cual le otorga un valor agregado ya que este clown descontrola todo y se sale del formato establecido.

Después de jugar con uno y otro, elige a una mujer. Con ella, manejan un auto y, luego, la música de Ghost los invade por completo, provocando carcajadas por parte del público.

Este personaje no habla con palabras sino con su cuerpo, con cada una de sus miradas y movimientos. Es raro, quizás, decir que un espectáculo de esta índole emocione cuando lo que prima es la risa. Sin embargo, sentí una conexión con este payaso y recordé mi infancia. Esa etapa en que uno amaba a los payasos o los odiaba. Por lo general, no veía alegría en sus rostros y los notaba como seres tristes, melancólicos. Chorlito es pura adrenalina, juventud y el clown que anhelaríamos ver siempre en el escenario.

Además de ser creativo, recurre a pruebas tradicionales que no pasan de moda, que son como un sello en el ambiente circense.

Su manejo con cada espectador es sorprendente. El decide zambullirse en un territorio desconocido y utilizar toda su formación y personalidad para doblegar a cualquier vivo o sonreír junto a un par.

Detrás de un biombo blanco y negro, aparece y desaparece, baja una escalera imaginaria y la sube, nuevamente. Así es él, un hombre con alma de niño, representando situaciones, poses y pensamientos. Con su carisma podría animar cualquier celebración. Sin utilizar trucos como un mago, Chorlito recurre al ilusionismo. Dicho ilusionismo se encuentra en nuestra imaginación y, el, nos ensenara como soltarla sin ponerle trabas.

Agarrar un arma, disparar y matar a alguien en la ficción puede tornarse divertido. Pero, levantarse y ocupar el baño, realmente, se convertirá en la secuencia más completa y desarrollada de toda la obra. Lavarse la cara, hacer sus necesidades y cepillarse los dientes les ayudara a los más niños a tomar conciencia de lo importante que es cumplir con la sanidad y, a los adultos, recordarles estas medidas de higiene.

Llegado este punto de Desclowntrol, pienso lo interesante que resultaría Chorlito en los colegios, haciéndoles llegar a los infantes cierta información que, a veces, jugando es más sencillo inculcarla que por intermedio de textos interminables.

Desde Ecuador, este joven y su sonidista,amenizar una tarde dándonos su amor, dedicación y esa lucecita de esperanza que solo puede verse en ciertos momentos de la vida.

Desclowntrol ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Minientrada

Maravillosamente real

Alicia5

Este clásico de Lewis Carroll, tuvo y tiene tantas interpretaciones y adaptaciones como se pueda imaginar. La niña, generalmente rubia, se quedaba dormida y soñaba estar en un mundo muy distinto al suyo, donde ocurrían cosas científicamente imposibles.

Alicia es un nombre en griego que significa verdad. No es casual, entonces, que esta joven aventurera intentara encontrar su realidad, aquella que la hiciera sentir especial y diferente a las demás.

Cómo no emocionarse con una propuesta de Alejandro Bustos si ya de por sí su nombre transmite magia. Esperar una de sus obras produce una ansiedad tan linda que se convierte en un grato placer. “Alicia, ensueño de maravillas”; pretende y lo logra. Corre y alcanza. Vuela y planea.

Esta Alicia, ingresa a escena por debajo de una tela transparente, para cobrar vida junto al resto de los personajes -los cuales serán objetos, títeres, sombras y maquetas-. De esta manera, la interacción entre ella y su entorno se vuelve más compleja, aunque dicha dificultad se transforma en puro talento.

Una de las técnicas más vistosas es la relacionada con la profundidad de campo: por momentos Alicia es pequeña y, por otros, la tenemos a poca distancia. Su cara parece traspasar el escenario y venir a buscarnos para compartir su alegría.

Surge una combinación excelente entre recursos cinematográficos, de artes plásticas, de teatro y musicales. Cada una de estas herramientas hacen posible que esta puesta en escena se convierta en una historia con un impacto totalmente diferente a la tradicional.

Sin desmerecer a la niña original, Tristana Muraro simula ser una nena, colmada de ansias por comunicarse con un entorno bastante especial, como ya conocemos todos.

Esta gran artista y acróbata nos deja atónitos al convertirse en la única actriz en escena que mira, observa, se sorprende y juega de una manera increíble.

La pantalla nos captura y parece atravesarnos completamente, cumpliendo un rol protagónico ya que, a través de ésta, se suceden todas las escenas de la obra.

Un punto a destacar es que Bustos eligió comunicar una historia infantil, sin recaer en diálogos verbales, nutriéndose, exclusivamente, de lo artístico -tan bien resuelto-.

Considero que si se hubiera tratado de una narración propia, también podría haberse llevado a cabo de este modo, donde la palabra es relegada a un universo que precisa de ella demasiado. No es esta la ocasión porque cuando lo visual se apodera de todo y todos, surgen sensaciones diferentes.

La sala del teatro Las Catalinas, llena de niños y adultos sonrientes, boquiabiertos; deseando que no finalice nunca esta pieza teatral.

Una Alicia, descubriéndose a ella misma, dentro de un aro, volando por el aire hasta encontrar una posición que le agrade para quedarse un ratito así. Los juegos con un conejo muy especial que la persigue por doquier, que se buscan mutuamente, el gato de Cheshire -impregnando sus bigotes en la composición en que prima la belleza absoluta- y el resto de los personajes del cuento.

Sin necesidad de ponernos anteojos 3D, estamos en presencia de tres dimensiones integradas por sombras y diferentes tomas realizadas a una misma escena. Esto es logrado gracias al dominio interesantísimo del elenco que oscila entre lo convencional y lo excéntrico.

Las figuras se convierten en objetos con distintas aristas, grosores, colores e impactos. No hay lugar para los detalles ornamentales sino para aquellos que deban, necesariamente, intervenir durante la gran historia.

Pintar un rostro utilizando arena, rememorando el gran espectáculo Bambolenat, contemplando cada trazo, cada singularidad, amor y dedicación que, ambos, le dedican a la dramaturgia. Una cara que intenta parecerse a la de Tristana pero se diferencia. La brisa del viento peina su pelo y cada rama de los árboles toma una pose determinada.

Mientras las melodías que oscilan entre la música celta y la flamenca, posibilitan un entendimiento superior e idílico; todos nos llevamos un recuerdo de la función: el haber formado parte de un espectáculo muy valioso, que se disfruta de principio a fin y que no es posible de mencionar con demasiadas palabras.

Estar, permanecer y transitar un camino encantado, junto a Alicia y a un elenco que digita los títeres que empapan cada situación, integrando un film animado. Una niña humana que se transforma en dibujo para mimetizarse con el resto. Bocetos que cobran vida, para llegar a iluminar hasta al más dormido; convirtiendo una realidad en sueño y un sueño en realidad.

En cuanto termina el libro se despierta, pero, ya no siente el haber abierto los ojos sino que disfruta de los aplausos, de cada felicitación y del éxito que la abrigará -a ella y su equipo- durante las próximas funciones.

Alicia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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