*** Noviembre 2018 ***

Entradas etiquetadas como ‘La gaviota’

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Bordando historias

Nina

Patricia Suárez tiene el don de escribir dramaturgias reales, de esas que se pueden tocar, oler y sentir. Cada vez que leo o presencio una de sus creaciones, me elevo en el aire como si consiguiera en sus textos nuevos paradigmas y nuevos modos de interpretar cuestiones ya conocidas pero poco exploradas.

En esta oportunidad, Ana Padilla, a quien admiro profundamente; recrea a un personaje encantador de Chéjov. Pero, lo interesante es que podría afirmarse una doble autoría ya que la autora le otorga otra mirada y recorrido.

“Nina” (escrita por Patricia Suárez y dirigida por Jorge Diez) nos invita a bordar historias pasadas y presentes del universo chejoviano. Podemos sentirnos en distintas épocas con solo abrir y cerrar los ojos. Con mirar el rodete perfecto que tiene la protagonista, junto a su vestuario antiguo y gastado (gran acierto el no darle una ropa nueva y brillante). Así, cada paso que Nina da en escena nos traslada a sus mejores momentos o a aquellos en que sufrió desgarradoramente pero así y todo siguió adelante por tal o cual motivo.

La dulzura de sus palabras nos permite viajar a su lado bien agarraditos. Ella es la encargada de un guardarropa pero, a su vez, tenemos el agrado de que interprete sus sentires. Hoy es la noche en que se interpreta Tres hermanas, pero ella decide hacer una versión autobiográfica.

Nosotros seríamos una suerte de público que se deslumbra con cada retazo de tela que cobra vida a cada instante.

El espacio escénico circular le otorga movimiento desde el momento en que ingresamos a la sala y, cada parte del mobiliario esta a disposición de ella para que juegue, mueva o desplace a su antojo.

Ella recuerda a quien pertenece cada saco o tapado. Quién está detrás de una suavidad o aspereza, de un color opaco o brillante.

Bolsillos gastados, telas deshilachadas, perchas que ya no soportan el peso y el relato de una mujer que está feliz y cansada a la vez. Esta es Nina, una mujer que fue madre, que fue compañera y pareja. Que no se animó, quizás, a cumplir su sueño de actriz, que permaneció en un detrás de escena pero que ahora devela sus misterios.

Imposible no lagrimear en determinados momentos del unipersonal. Imposible no aplaudirla cuando sube los peldaños para descolgar un vestuario, imposible no pedir que siga rodando por diferentes salas de teatro transmitiendo su pequeña y gran vida.

Cautivar no es sencillo y Nina lo logra, esta Gaviota lo consigue porque tiene alas que se despliegan por donde quiere, porque parece ya no temerle a nada. Porque cuando se toca fondo se puede morir o renacer y ella consiguió lo segundo.

Ana Padilla es arte, es lo que le hace falta al teatro siempre. No lo digo por cumplido sino por honestidad. Puede interpretar un personaje o varios de diferentes géneros. Tal es así que en esta puesta el espectador puede emocionarse, reír, sonrojarse, angustiarse y sentirse identificado con cada partecita de su monólogo.

Ya que me refiero a esto último, cabe resaltar que no parece una sola voz sino muchas: las de antes, las de ahora y las que, posiblemente, llegarán en el futuro. No es un monólogo, es un diálogo con ella misma, con su vestidor, con el público del teatro que fue a ver a Chéjov y con nosotros. Con la Nina que se enamoró y la que sufre en esos años. La que amó y la que guarda recuerdos como en cajitas de cristal.

Un paso, otro más y sus anécdotas compartidas. Sus más sinceros momentos que comparte con desconocidos, los mismos que aplauden, que aplaudimos. El fracaso de La gaviota de Anton Chéjov no le cae en peso, Nina, nuestra Nina, cae con ventaja. Patricia Suárez y Jorge Diez la hacen triunfar desde un comienzo. Le permiten planear por sobre nuestras cabezas, por sobre nuestros ideales y dejarla ser quien ella quiere, sin ataduras.

Teatro Hasta Trilce

Funciones: Lunes 19:45 hs

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Adrián Canale, director de La vida brutal

Adrian Canale

Es Director, Docente, Actor y muchísimo más. Egresado de la EMAD, siempre estuvo en ejercicio de sus profesiones artística y tienen en su curriculum decenas de obras.

Puedo mencionar entre algunas de las últimas: Nuestros hijos, El orden de las cosas, La gran noche y la actual obra La vida brutal.

¿Por qué una versión de La gaviota? ¿Cómo surge?

Los por qué se sostienen, principalmente, desde el deseo de profundizar un texto poético y muy conmovedor que sirviera, a su vez, de entrenamiento y capacitación para un grupo de alumnos de 3er año. La obra surge como trabajo de egreso del grupo de 3er año de la Escuela de formación actoral Pedro Escudero del Municipio de Morón.

La vida brutal es una apología a?

Si tomamos como referencia el significado del término, apología es el discurso que se realiza en defensa o alabanza de algo o alguien. Nada mas alejado de la escritura chejoviana y también de lo que se intenta en “La vida brutal”. Nada para defender o alabar. Simplemente mostrar, de manera sencilla y cruda a la vez, el mundo interno y de relaciones de unos seres un poco desesperados y tristes, que no pueden amar a quien quisieran y que no pueden ser amados por quienes desearían.

¿Cómo fue el desarrollo e investigación de esta obra de teatro?

Trabajamos la adaptación sobre la obra original de Chéjov y, también, sobre la versión que hizo Daniel Veronese: “Los hijos se han dormido”. A partir de ambos textos y haciendo a la vez una nueva versión, tomando en cuenta las necesidades del grupo, armamos “La vida brutal”. En cuanto a la actuación, intentamos que sea lo más austera y sencilla posible, sin sobreactuados y remarcaciones, profundizando sobre los vínculos humanos.

¿Qué fue lo que quisiste rescatar principalmente de Chéjov?

Rescatar la sencillez con que describe las relaciones entre las personas y los deseos insatisfechos de las personas. La profundidad de su poesía y su humanismo visceral y, sin prejuicios, sobre el alma humana. Su mirada piadosa sobre todo.

¿Cómo fue el proceso creativo de la obra?

Se trabajó muy particularmente en el estilo de actuación y su relación con el espacio, ya que la obra se realiza en una casa pequeña, en donde el público está muy cerca y la relación actor-espectador es muy íntima. Esto permite, a su vez, una intensidad potente y, a la vez, contenida. Con respecto al espacio, la obra tiene la posibilidad de adaptarse a distintos espacios…

¿Qué similitudes podrías hallar entre una época tan lejana en que se escribió la gaviota y la actual?

Lo que es universal en Chéjov es la mirada piadosa y delicada del alma humana. Su visión de las relaciones se mantiene en el tiempo, ya que en todas las épocas el amor, el dolor, la imposibilidad de mantener las relaciones, el deseo de reconocimiento; son temas que nos atraviesan. No son temas coyunturales, sino permanentes de todas las personas.

¿Qué expectativas tienen para el festival LATE?

Las expectativas son las de siempre: poder mostrar el trabajo a la mayor cantidad de gente posible, la creación de los artistas de la zona y establecer contacto con nuevos públicos.

¿Qué es lo esencial de la puesta en escena?

Transmitir la emotividad de lo que pasa en escena. Hacer un puente entre lo que le pasa en escena a los actores y lo que le sucede al público con esos temas tan actuales.
¿Con qué se va a encontrar el espectador?

Con un teatro vivo y presente. Sostenido, principalmente, por la actuación y la cercanía del público con los actores.

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