*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Juan Ignacio López’

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«De eso no se canta», de Pablo Gorlero

De eso no se cantaCanciones prohibidas de todos los tiempos.

Un musical documental-testimonial de Pablo Gorlero.

Al arte siempre intentaron prohibirlo o callarlo, pero a pesar de las persecuciones, las muertes y la censura, los poetas nunca callaron. Muchos ya no están, pero sus canciones siguen vivas con ellos. De eso no se canta es un musical documental-testimonial que repasa aquellas canciones que alguna vez fueron prohibidas, unidas por textos de escritores y poetas que también alguna vez fueron censurados. Desde la época de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra Civil Española, la Guerra de Secesión norteamericana, el convulsionado 1968 y las dictaduras militares latinoamericanas hubo canciones que hoy perduran como: «¡Ay, Carmela!», «Bella Ciao», «Te recuerdo, Amanda», «Strange Fruit», «La balada del Comodus Viscach», «Canción de Alicia en el País» o «La marcha de la bronca», entre muchas otras. Es el momento de recordarlas, de decirlas, de cantarlas para mantener viva la memoria.

Idea: Pablo Gorlero

Dramaturgia: Pablo Gorlero

Intérpretes: Nicolás Cúcaro, Laura González, Julián Rubino, Déborah Turza

Músicos: Juan Ignacio López, Tomás Pol

Diseño de luces: Rodrigo González Alvarado

Redes Sociales: ENdiseño

Video: Matías Sánchez de Bustamante

Fotografía: Marcela Russarabian

Diseño gráfico: ENdiseño

Asistencia De Producción: Mariela Schvartz

Asistencia de dirección: Francisco Tortorelli

Asistencia De Escenas: Mafe Davila

Arreglos musicales: Juan Ignacio López, Mariano Margarit

Arreglos Vocales: Daniel Landea

Producción ejecutiva: ENdiseño

Coreografía: Agustín Macagno, Verónica Pecollo

Dirección: Pablo Gorlero

Clasificaciones: Musical, Adultos

TEATRO LA COMEDIA

Rodríguez Peña 1062 – C.A.B.A. (mapa)

Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228

Web: http://www.lacomedia.com.ar

Lunes – 21:15 hs

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Pintando un guau gigante

Quienes amamos a los animales tenemos una sensibilidad superior. Por eso, nuestro universo es muchísimo más grande y precioso. El amor hacia otro ser vivo que no sea humano, sin considerarlo inferior, es algo que se siente y es imposible de explicar con demasiadas palabras.

De repente me encuentro saludando a cuanto can veo por la calle, hablando con sus amos, preguntándoles el nombre, edad, observando si sonríe o esta triste. No se trata de una obsesión sino del amor hacia estos animalitos que nos acompañan en lo cotidiano, que son fieles (de verdad), que no reprochan, que están ahí siempre. Algunos podrán decir que no les queda otra porque, a cambio, piden techo y comida. Pero, no estoy de acuerdo. Cuando un perro no está a gusto lo hace notar y se “porta mal” a su modo para que esto se modifique. Ellos con su lenguaje y nosotros con el nuestro, podemos entendernos completamente.

Qué felicidad tuve al acudir a la función de Mi perro López (Libro y letras: Gastón Cerana; Dirección: Gastón Cerana y Omar Calicchio) porque además de contar con un elenco extraordinario, unas canciones que reflejan el mundo canino y una dirección impecable; resulta emocionante notar cómo Gustavo Cerana pudo captar esa esencia de los perros. Desde la elección de su protagonista (Omar Calicchio) hasta la de su amo (Gustavo Monje) y el resto de los artistas que conforman esta puesta en escena tan maravillosa, así como el piano y efectos sonoros en vivo a cargo de Juan Ignacio López. Cabe resaltar el vestuario, confeccionado con tonalidades muy llamativas al igual que toda la escenografía -que cambia de acuerdo al cuadro musical-.

Este perrito es de la calle, un típico mestizo que un día consigue familia humana. De ahí en más, una sucesión de hechos irán ocurriendo hasta transformar las conductas de las personas y el arte en sí. Porque esta comedia musical entrelaza la ternura con la toma de conciencia, al adoptar una mascota y el amor que siempre habrá que darle a ésta.

A puro color y pasión, los mensajes para los más pequeños no tardarán en llegar y, también, para los adultos que siguen creyendo que un animal es un objeto con el que se puede ganar dinero.

Nada de domar, nada de lucrar. Un perro es solamente para amar y, juntos, ser felices.

Canciones que enseñan y acompañan para la construcción de un mundo mejor, uno en el que todas las especies podamos habitar sin exterminarnos sino cuidarnos.

Hay quienes adoptan o compran un perro para tener seguridad en su casa. Quienes lo mandan a adiestrar para que proteja y, luego, dicha “protección” se vuelve en contra. Porque cada vez que el humano interviene la naturaleza, algo negativo ocurre. Con esto no quiero decir que una castración esté mal. Todo dependerá del caso y de lo que aconseje su veterinario. Para los callejeros, sobre todo perritas, es recomendable hacerlo para que no haya más cachorros abandonados y sin hogar que los repare. Esto también puede verse durante el musical, un musical colmado de enseñanzas, para toda la familia y de un nivel artístico supremo.

El enamoramiento entre ellos, la simpatía de estos actores-perros que, a través, de melodías y coreografías irán recorriendo el escenario llenándolo de alegría, tristeza, melancolía y sabiduría. Porque ellos tienen mucho para mostrarnos, para que cambiemos. Porque un perro no discrimina, no se cree superior por su raza sino que socializa con sus pares corriendo de un lado a otro, ladrando, ¡celebrando la vida!

Y, ¿quién no quisiera tener la libertad de hacer eso mismo?

Es posible transformar una sociedad con pequeños gestos, con sentirnos iguales entre nosotros y con seguir enalteciendo a Mi perro López que, con su cola en movimiento, su ternura y paciencia; dará lengüetazos de amor y compañía durante todos sus días en esta Tierra.

Guau, guau guau. Cada uno sonará distinto según la necesidad y mensaje que López quiera dar. Él no tendrá ningún problema en jugarse por lo que siente, en perseguir al amor de su vida y en aguardar a su amo una y otra vez. También gozará de reuniones con sus amigos, deliciosas comidas en la plaza y un sinfín de aventuras antes de partir al más allá.

Recomiendo esta historia a todos los amantes de los cuadrúpedos, a quienes son pequeños, medianos y grandes. A todo aquel que adore una pieza artística musical y tenga la intriga de saber cómo puede concretarse un sueño aún cuando se lo crea inalcanzable.

Mi perro López necesita un nombre y no tardará en conseguirlo. Lo que no se atreverá es a sumergirse en el mar… Al fin y al cabo, ninguno de ellos simpatiza mucho con el agua.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rufianes, desde hoy en el Galpón de Guevara

Rufianes

Flor Benítez, Talo Silveyra y Juan José Marco subirán a escena desde hoy, en el Galpón de Guevara. El espectáculo cuenta con destacados nombres dentro del equipo creativo: libro de Marcelo Camaño, letras de Luis Longhi, composición musical de Juan Ignacio López, coreografía de Juan José Marco y dirección general de Marcos Rauch.

 “Rufianes” es una historia de amor en el contexto de la mafia de los años 30. Juan y Rosa se enamoran pero viven un amor imposible. Rosa es una esclava de la prostitución manejada por la mafia siciliana en Rosario. Juan viene de Italia a seguir los pasos de su hermano Romano, creyéndolo un trabajador honrado, pero descubre que es uno de los líderes de esa mafia. Entonces su amor por Rosa provoca que Juan se enfrente a su hermano, trepando a los distintos escalafones de la mafia para destruirla desde sus entrañas y luchando por la liberación y el amor de Rosa.

El espectáculo se presentará todos los lunes a las 21.00 horas en el Galpón de Guevara, ubicado en la calle Guevara 326.

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Rutinas que convierten un espectáculo en risódromo

Si mon dieu1

La cartelera teatral porteña abunda en propuesta de stand up e improvisación. Hay quienes desvalorizan estos géneros humorísticos y es que, existe -por lo general- una mala iniciativa por parte de los elencos artísticos en considerar, ellos mismos, que no tienen que saber demasiado al respecto, sino esbozar lo primero que se les viene a la cabeza -subestimando, de este modo, al público-.

Marcos Rauch, es el director de “Si mon dieu”, una obra de improvisación muy bien hecha en que existen lineamientos que le permiten a los actores crear y dejar volar sus imaginaciones. Esto es improvisar: tener de qué agarrarse, poder confiar en un director que los guía -en vivo-, que los orienta, que se sabe expresar, que convierte la propuesta en una especie de programa televisivo en que los juegos continúan, incansablemente.

A punto de terminar su cuarta temporada, esta propuesta es extenuantemente divertida, te llena de alegría el corazón y la sala de teatro se convierte en una fiesta inagotable. Los músculos de la cara, la panza y cada extremidad del cuerpo, consiguen esa armonía tan especial que da la risa.

Al mismo tiempo, reír, no tiene por qué ser cosas de ejercitar solamente músculos, sino explorar diferentes sensaciones que permitan crear piezas únicas, en el momento y con originalidad.

Como si se tratara de una clase de teatro abierta, con una gran cantidad de actividades para que realicen los actores, se va desarrollando una puesta en escena de alto nivel, la cual jamás abandona su ritmo sino que lo supera minuto a minuto.

Desde el Siglo XVI, en Italia, podía notarse cómo ya comenzaba a originarse este movimiento de improvisación que, más tarde, se haría popular -alcanzando a varios países del mundo-, despertando el interés de teóricos y autores de las artes escénicas.

Terminando el Siglo XIX, dos famosos como Konstantin Stanislavski y Jacques Copeau, empezaron a incluir ejercicios de improvisación en sus clases y audiciones.

Pero, en lo que respecta a nuestro país, los años noventa fueron un boom para este estilo de hacer teatro en el que no se requería de textos ni guiones ni de memorizar oraciones escritas por otros.

Integran este fenómeno espectáculo los actores: Paolo Sambrini, Loreta Lorenzón, Camilo Cuello Vitale, Ángelo Fornabaio; junto al acompañamiento musical del pianista Juan Ignacio López.

Esta función tuvo un plus, por tener como invitados a algunos de los artistas de Varieté brutal (que el mes próximo vuelve a la cartelera del Kairós).

Así es como las consignas proyectadas en pantalla, integran ejercicios individuales, de a pares, grupales y de todo tipo que pueda resultar estratégico para que “Si mon dieu» se luzca.

Con un perchero lleno de ropa de diferente estilo y color, con accesorios que le permitan sumar a cada escena algo distintivo, con actores excelentes que dan orgullo y con las palmas que sonarán por parte del público cada vez que las luces se atenúen.No existe una escena mejor que la otra. Todas, en conjunto, despiertan nuestro fanatismo, un fanatismo que no daña a nadie sino todo lo contrario.

El humor negro, el lenguaje sexual y la espontaneidad son claves para que el equipo de todo de sí, sin tapujos ni hipocresías.

Un verdadero y auténtico espectáculo que cambia, semana a semana, al igual que su público, al igual que sus invitados, al igual que la participación de los espectadores. Solo las consignas se repiten como enunciados, como conceptos que incitan a la búsqueda interna para decir, a lo largo de dos horas, todo lo que esté relacionado con ellas.

Risas, carcajadas, personajes infinitos -compuestos en el momento-, ideas provistas de talento y esa atmósfera que es indispensable para que un show como este tenga éxito: la apertura del público. Dudo que puedan ir personas tradicionales a Si mon dieu ya que, como una biblia, esboza todo lo contrario.

El diablo parece inmiscuirse en estas cabecitas tan creativas que a nada le temen.

Pasión por parte de todos los actores y de su impecable director. Solo así, podrá haber más temporadas a lo largo de los años.

ficha Si mon dieu

Mariela Verónica Gagliardi