*** Junio 2017 ***

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La unión hace la diferencia

Empiezo voley1

¿Quién podría imaginar que un deporte pudiese enfrentar -en distintos aspectos- a tres mujeres?

Una cancha de vóley es el escenario en el cual se desarrolla la obra. Una obra en la que la red separa clases sociales, puntos de vista e histerias femeninas.

Si tuviéramos que establecer coincidencias entre el vóley -como ejemplo de deporte grupal- y los códigos humanos, estos serían: puntualidad, espíritu de equipo y entrenamiento a fondo. Claro que se trata de códigos establecidos por un sector de personas que desean compartir una disciplina.

Estos tres ítems son nombrados por Marisa (Silvina Buzzetti) -entrenadora-, a viva voz y, tratando de convencerse al mismo tiempo que intenta tener dominio sobre su equipo. Lo cierto es que a las clases acuden solamente dos personas: Dolores (María Laura Cáccamo) y Julia (Julieta Condró), quienes pertenecen a estratos socioeconómicos opuestos, con caracteres diferentes y niveles de entrenamiento, por supuesto, distintos.

Empiezo voley2Dolores conoce a Marisa desde niñas y, así, es como sabe cada detalle de su personalidad y modo de proceder. Lo que no comprende es por qué suele tratarla mal y despectivamente.

Julia, en cambio, toma su primera clase de vóley y demasiado no entiende -ni del vestuario a utilizar ni del deporte en sí mismo-.

Estas son las bases sobre las cuales se va narrando una experiencia única, concisa y peculiar, donde aparece un conflicto gremial, por parte de un sector del club, y, a partir del cual, cada una podrá demostrar que adentro de su ser tiene convicciones y garra.

Existe un cuarto personaje: Marcelo (Mauricio Heredia) que es jugador de fútbol de la misma institución y uno de los encargados de llevar a cabo la protesta sindical.

Este hombre, también, provocará tensiones entre las chicas y reflejará la mirada popular de la sociedad -al igual que Marisa-.

Ademas, podrán sentir las diferencias de la otra persona –convertida en rival-, solo por el hecho de ser mujer, depositándole una característica muy fuerte que es la de la incertidumbre. Las tres tendrán mucho que aprender, unas de otras; solo deberán poner un poco de atención y quitarse los prejuicios que cargan desde hace tiempo.

Empiezo voley

Los resentimientos afloran continuamente y el cemento del club, es el receptor de dichos sentimientos tan negativos. De ese modo, la cancha les devuelve con la misma moneda: la de la deserción.

Empiezo vóley (escrita y dirigida por Paola Peimer) es el claro ejemplo de que para avanzar en un proyecto es necesario el consenso grupal y la vocación. Quien no lo entienda de esta forma, quedará afuera de una experiencia que podría ser maravillosa.

La poesía, el amor y la solidaridad, logran imponerse a tantas rupturas deportivas y del corazón.

La obra debería llamarse ¿Empiezo vóley?

Si la respuesta es afirmativa tendrían que empezar a sentir la camiseta y el dominio que tiene la pelota en el campo de juego.

Mariela Verónica Gagliardi

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La muerte le sienta bien

Delicioso paraíso1

De repente ingresamos a una casa, inmersa en un pueblo alejado de la Capital Federal. En ella podemos ver sogas y más sogas con ropa colgando sobre ellas. La luz bastante tenue sobre la cocina -el ambiente donde se desarrolla toda la obra-; nos presenta de antemano una historia de humor negro: Delicioso paraíso.

Esta puesta en escena, dirigida por Alejandra Rubio, tiene varios condimentos: una historia familiar simple, distintos diálogos gracioso, una dosis de cruda verdad hacia la muerte y la ridiculización de los vaivenes entorno a un fallecido.

El Difunto Padre (Alejandro Álvarez), con su camisa tropical, sus tragos al tono y la cumbia bien fuerte, nos pinta de entrada una obra muy peculiar. Este viejito que nada tiene anciano, salvo los años, es el típico degeneradito (y lo digo en diminutivo porque no se ven demasiadas situaciones en las que se propase con alguna de sus hijas), que desea vivir la vida al máximo sin privarse de ningún placer.

Este padre tiene cuatro hijas: Ana (Meme Mateo), Mirna (Victoria Carambat), Marta (Paula Lemme) y Magdalena (Goly Turilli). Ellas coinciden en algo -además de en su vínculo familiar- y deciden tomar cartas en el asunto.Delicioso paraíso3

Un día como cualquier otro, sucede la tragedia o el nuevo aire de libertad: muere. Esta situación, lejos de provocarles dolor, las hace unir más fraternalmente. Pero primero tendrán que sacar varios trapitos al sol. Una vez que lo logren, recién ahí, sanarán heridas de antaño y se concederán una nueva oportunidad.

Pero, ¿cómo es el desarrollo de esta tragicomedia?

Podemos disfrutar de las conversaciones cotidianas entre Mirta y Marta, mientras Ana con cara de susto –durante toda la obra-, no hace más que escaparse físicamente, como para tapar tanto dolor ante la muerte de su papá. Pero se ha quedado sin habla, probablemente por el shock del difunto o por sentir libertad en su alma y aún no poder creerlo.

¿Y de qué charlan tanto?

Mirna de su dieta, que aún no puede cumplir por la supuesta angustia que le provocó la muerte de su progenitor. La famosa dieta de la manzana, que se basa en comer solamente esa fruta. Pero ella, consume esa fruta, pan con dulce y mate; provocando la risa de los espectadores -al ver cómo lleva a su boca cada bocado-.

Marta, por otro lado, vestida como Doña Florinda (Chavo del 8), representa a una mujer avejentada, maestra de colegio sin paciencia y que pretende que los alumnos sepan por arte de magia.

Las conversaciones desatadas entre ellas dos, nos irán sumergiendo en la historia negra para que conozcamos los pormenores de la misma. Marta intenta encaminar a su hermana Mirna, sin darse cuenta de que ella tampoco tiene los pies sobre la tierra.

Pero, cuando llega Magdalena de la ciudad, todo parece cambiar el rumbo. Delicioso paraíso2Ella, vestida con un rojo descampanante, feliz de ser
diseñadora y de viajar a distintos países; termina siendo una farsante. Aunque, de a poco, se le irá cayendo la máscara.

Y Magdalena, será la que también destape una verdad mucho más importante que la oculta en su ser: la muerte de su padre, tan repentina.

La historia recreada que le contarán sus hermanas, no es la que ella esperaba pero no hay culpa que valga ni rencor que sobreviva en Delicioso paraíso.

Una bebida con granadina y vodka es la encargada de endulzar y tranquilizar -por momentos- a estas mujeres tan alteradas. La misma bebida que tomaba su padre y que lo elevaba a un mundo ideal.

Y un último personaje que se suma es el de la Tía Dina (Maitina De Marco), con unas características extravegantes -tanto en su forma de vestir como de desenvolverse ante los demás-. La mayor parte del tiempo la tienen encerrada en la habitación, no incluyéndola en lo cotidiano. Pero ella, además de ser mayor, está un poco ida. Cada intervención que realice en la obra, hará que el público estalle en carcajadas.

Vale destacar que cada actor tiene su momento de lucirse en el escenario, permitiendo esto un equilibrio. Dicho equilibrio solo pasará por este punto ya que esta familia dará mucho que hablar.Delicioso paraíso

Pero, ¿qué pasó con el Difunto?

“Murió en su salsa” – acota Magdalena al conocer que su padre falleció mientras comía los ravioles de todos los domingos.

¿La muerte provocada, sería deliciosa?

¿El paraíso o edén, lo amparará al Ñato -tal como lo llamaban cariñosamente-, a pesar de no haber sido una buena persona?

Claro que esta obra no es para planteos profundos ni sentimentales, sino para entender que cuando llega la parca lo único que hay que hacer no es llorar sino actuar, decidir, innovar, no lamentarse.

Para eso tendrán que conseguir un cajón, para poder darle una digna sepultura. Aunque se trata de un pueblo pequeño en el que han muerto muchas personas últimamente. Entonces los cajones de frutas serán la salvación para poder improvisar un reposo al Ñato.

Pero cuando la muerte es provocada, ¿qué camino hay que tomar?

Ficha técnica Delicioso paraíso

Mariela Verónica Gagliardi

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Conectarse con la naturaleza nos ayuda a definir

Un escenario vacío, sin objetos, sin escenografia. La música ausente, salvo al inicio de la obra.

Llanto de sauce8

Llanto de sauce -escrita y dirigida por Horacio Nin Uría- es una historia que no podés deducir ni saber a qué apunta hasta que no la vivenciás. Si intentamos imaginarnos a qué remite su nombre podríamos decir que esta especie de árbol suele desprender lágrimas. A veces, los humanos solemos olvidar que la naturaleza siente de la misma manera que nosotros -los terrestres- e inclusive más sinceramente ya que no tienen que racionalizar lo que les sucede interiormente.

En un principio conocemos a un fotográfo aficionado (Alfredo Staffolani) quien intenta, a partir de un recorrido turístico, ir capturando imágenes. Llanto de sauce9Pero no son imágenes cualquiera sino sus experiencias de viaje, durante el cual se queda con los recuerdos más significativos para él.

Llanto de sauce nos introduce en paisajes, recreados a partir de proyecciones -que simple pero magníficamente nos dan a conocer el lugar donde ocurre cada escena- y que con un barril, tierra, una pala y un disfraz de animal, van contándonos. Dicha historia incluye varios relatos cotidianos, en los cuales se incluye a Alfredo Staffolani -en varios de ellos- convirtiéndose en el personaje principal, no por ser el protagonista en todo momento, sino por ser el eje central para un cambio rotundo en la vida de los demás personajes.

¿Cuál sería el mensaje de esta obra?

Por un lado se conoce la quietud -literalmente hablando- del pueblo rural durante el Llanto de sauce2cual transcurre toda la narración, con sus árboles preciosos, sus colores agrestes y cálidos, y cada personaje congelado en el tiempo.

Quizás el pensar en un lugar con estas características, instantáneamente no haya nada más que decir al respecto, pero un matrimonio y su empleado necesitan algún giro en sus vidas. Tal vez no imaginaron que un ciudadano decidido les pudiera dar la solución,  de una manera tan simple, sin quisiera ordenándoselo.

El progreso se va apoderando, a pasos agigantados, de cada una de las personas, haciendolas sentir que no tienen que esperar un nuevo amanecer ni atardecer, que no tienen que aguardar ir al mercado a abastecerse ni cavar un pozo que saben que no conducirá a ningún lado.

Al igual que la figura de un psicólogo que funciona como guía de su paciente, Staffolani es la brújula de la mujer, de su marido y del peón. Él les ayuda a resolver sus conflictos, sin proponérselo fehacientemente, ya que su objetivo era descubrirse a sí mismo,  sacándose la mochila que lo acompaña en cada aventura.

Llanto de sauce5

Ella (Mariana Estensoro), una mujer que está aburrida de la monotonía reinante, de su esposo (Román Tanoni) -postrado en una silla de ruedas y sin ganas de nada- y el empleado del campo (Juan Manuel Zuluaga) que obedece órdenes, pero que jamás las discute ni piensa; van componiendo un retrato cuasi familiar -el único, probablemente-, que los mantuvo vivos pero sin vida durante tanto tiempo.

Cada uno de los actores interpreta correctamente su papel, deslumbrándonos con cada diálogo inesperado, transmitiendo emociones en sus miradas y gestos.

La iluminación va acompañando cada imagen y secuencia de la obra, dándole un enfoque muy interesante.

Llanto de sauce es una mirada profunda e intensa a nosotros mismos. Es una sabiduria que se obtiene solamente arriesgando lo que Llanto de sauce4nos mantiene aferrados, quizás, sin ninguna razón fructífera.

Llanto de sauce no necesita de efectos especiales ni de un vestuario que se modifique a lo largo del relato, porque la conjunción hombre – naturaleza van de la mano, acercándonos a nuestras propias raíces. Aquellas raíces, que al cortarlas, nos desangrarían sin retorno posible.

Esta historia, nos tiende una mano, para que descubramos cuál es nuestra felicidad y cómo alcanzarla.

ficha técnica llanto de sauce

Mariela Verónica Gagliardi

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La Playita

Última función: domingo 9 de diciembre

Escrita y Dirigida por Gonzalo Villanueva. Elenco: Paula Cancela, Patrizia Camponovo, Franco Cucchiara, Adriana de Miguel, José Luis De Giano, Alicia Godoy, Matías Leiva, Santiago Miguel, Fabiana Miguel y Juan Moretti.

Domingo de enero en una pequeña playa de la costa atlántica, apartada de los centros balnearios. Tres grupos de bañistas han ido a pasar el día y esperan un eclipse total de sol, anunciado para la tarde. Clemente y Teresita, matrimonio de edad avanzada; Luli y Fernando junto a la mamá de éste, Clara; Antonio, Valeria y Bernardo, hijo de Valeria, con su amigo imaginario, Azul. La tarde pareciera pasar sin sobresaltos pero la aparición en la costa rocosa de un animal marino modificará a cada uno de los personajes. Es un monstruo, un espécimen sin identificar, un arma biológica… Clara asegura que es una sirena. “Las sirenas no existen”, responden casi todos.

El hombre frente a la naturaleza y sus misterios. Un hecho extraordinario que rompe las convenciones y el “sentido común” y los obligará a repensar su destino como habitantes del mundo.

Funciones: Domingos a las 20 horas – Localidades: $ 60.-

Teatro Del Abasto – Humahuaca 3549 – C.A.B.A

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