*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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El jardín de los cerezos

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La nueva versión de “El jardín de los cerezos” (adaptada y dirigida por Helena Tritek), tiene una visión diferente sobre el clásico de Ánton Chéjov.

Es conocida ya la historia así que no me centraré en ella específicamente, sino que tomaré diferentes citas para analizar esta puesta en escena.

Existen varios hilos conductores que son: la lucha de clases, la sabiduría y la venganza.

En la primera notamos cómo Liuba y Gáiev se aferran a una mansión que nada les importa, que quedó en su pasado, pero su capricho de ver florecer los cerezos es más notable.

Por otro lado está el recorrido marcado por Trofímov, en el que justifica cada una de sus palabras, demostrando cuán banales son los otros.

Y, como último punto, se encuentra la venganza.

Me pareció sumamente interesante el personaje de Alejandro Viola interpretando al comerciante Lopajin.

Este hombre no odia, no se odia, no le teme a nada ni a nadie. Él solo desea realizar una estrategia que le permita honrar a sus padres.

Ellos ya no están para celebrar su logro pero el resto de la servidumbre sí.

Y continuando con el remate del jardín de los cerezos, la clase trabajadora y esclava de los ricos más poderosos, se pueden dividir en dos: los que desean rebelarse y obtener un cambio, y los que están acostumbrados a ese sometimiento sintiéndose parte, de alguna manera, de los hogares para los cuales trabajan.

Los esclavos no tienen identidad, ni nombres, pueden ser reemplazados u olvidados como el caso de Firzi.

Mientras la dramaturgia rusa se sucede, el amor circula, intenta surgir, pero las parejas no lo son del todo.

Sí se afirma el vínculo entre Vania y Trofímov, pero no se hace demasiado hincapié en éste.

Lo más importante de esta versión es la mirada social y la semejanza con cualquier sociedad capitalista contemporánea.

Los cerezos son las riquezas acumuladas, los sinsentidos, la pantomima alrededor de una sala de gala y la no inteligencia de ahorrar cuando ya no existe moneda para despilfarrar.

La justicia llega, los que más tienen pierden algo y los que no tenían saben conseguirlo.

¿Justicia divina?

No. Terrenal.

Las escenografías, estéticamente bellas, glamorosas y, en tonos marrones, decoran la obra.

¿Qué decir de los grandes talentosos actores que no se haya dicho?

Todos se lucen, desplazan, bailan, los músicos acompañan y cada escena se desarrolla deliciosamente.

Las dos horas de duración son muy amenas y podríamos continuar junto a ellos, conociéndolos más, sabiendo los por menores de sus vidas u opinando qué les conviene definir.

Como el comienzo de «El jardín de los cerezos», los cuerpos se mezclan, unen, disocian y separan. El baile es la única actividad que los amalgama sin importar quiénes son, qué quieren o a dónde van.

El jardín de los cerezos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La Odisea de Kavafis

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«Me liberé de todo y me fui» 

Año 1882 – Egipto estaba siendo afectado por el levantamiento de los Bárbaros, hasta que Gran Bretaña termina teniendo el poder de la situación y del país. En ese escenario político se desarrolla la vida y obra de Konstantinos Kavafis quien nació en Alejandría, pero también vivió -por diferentes circunstancias políticas y familiares- en Inglaterra, Grecia, entre otros.

Sus palabras se centran en el amor, la soledad, con mucha carga de sensibilidad. También, giran en torno a la situación política reinante en los distintos países que habita el escritor. De hecho, él se consideraba un poeta histórico y esto se ve plasmado en varios de sus poemas.

Los vestuarios y trajes utilizados por los actores son muy llamativos y cargados de glamour. Las prostitutas están bien Kavafis2caracterizadas, tanto en sus indumentarias como en los maquillajes. Esto, sumado a la excelente elección de la sala antigua del Teatro La Comedia, permiten que los espectadores podamos sentir que estamos en aquella época, en esos prostíbulos en que los hombres encontraban diversión y un cable a tierra, en la ciudad egipcia, en sus calles.

La perfecta combinación de cada uno de los detalles, encuentra un buen eco en el público, quien desde que ingresa a la función hasta que la misma culmina, no quita sus sentidos de la pieza teatral.

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Mientras transcurre la obra pudimos ver diferentes escenas que compondrían una unidad, la cual cierra perfectamente. No es una historia con principio y fin como se suele contemplar; sino un relato central que es la vida de Kavafis, sumado a pequeñas situaciones vividas en su entorno y estrechamente vinculadas con él.

Cleopatra es una de las figuras más emblemáticas y destacadas de la narrativa, y a quien intentan ayudar ante la pérdida de poder.

Kavafis5La tragedia de su propia existencia del no poder mostrar su verdadera sexualidad y el caos de la sociedad, lo van agotando lentamente… hasta envejecer y enfermarse.

La escritura era lo suyo y cada día era rutinario. Él exageraba con cantos y expresiones, su pesar, su tristeza, su pasión, sus sentimientos y es un deleite haber podido estar presente en la recreación de su biografía. Allí, se llevó a la máxima expresión, lo necesario como para convencernos, aún más, del significado de su larga trayectoria.

Cada fragmento con su correspondiente poema, se puede ver con los ojos cerrados, imaginar y al abrirlos, sentir que nuestras ideas son similares a las expuestas por los actores.

Su literatura se hizo famosa tras su muerte, como suele ocurrir con los grandes. No es de sorprender, ya que él no escribía para un público masivo sino selecto. Él sabía con quién compartir y a quién hacer partícipe.

Kavafis3Aún cuando su voz se enfermaba e ingresaba en ese letargo, sus canciones se esbozaban gratamente e intentando conservar algo de energía en su corazón.

Otra cuestión a resaltar es el paralelismo logrado entre La Odisea de Homero y el relato escogido para la obra. Uno de los fragmentos del poema Ítaca dice: (…) Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca. Llegar hasta allí es tu destino. Pero no apures tu viaje en absoluto. Mejor que muchos años dure (…). Lo que él quiere transmitirnos es que es importante alcanzar nuestro objetivo pero, sobre todo, aprovechar y disfrutar el camino hacia éste.

Las temáticas desarrolladas durante la función son: amor entre una pareja, anécdotas entre un Maestro y su discípulo, charlas en los prostíbulos, cantos en griego -teniendo como protagonista a Alejandro Viola-, diálogos sobre el escritor acerca de sus riquezas y las penurias del pueblo, el amor evocado por parte de una madama, bailes típicos griegos (similares a las artes marciales), canciones en diferentes idiomas, entre otras.

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En cierto momento del relato, el actor principal pronuncia una frase emblemática, afirmando: todas las personas, en algún momento, tendrían que “decir el gran sí o el gran no”. Kavafis fue un hombre firme, de palabra, convincente en su postura, sin oscilaciones, heroico.

Esta original e inteligente puesta en escena nos permite conocer más en profundidad al artista. Además, percibir con todos los sentidos, cada cuadro teatralizado e interpretado -y en algunos casos también cantado-, donde no es necesario seguir el hilo de principio a fin, sino estar distendido y poner mayor énfasis en el poema que sea de nuestro agrado o interés.

ficha artístico-técnica kavafis

Mariela Verónica Gagliardi