*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Tarde o temprano, la Justicia llega

Granos de uva en el paladar4

“España dividida en dos”, al igual que muchas personas, situaciones, circunstancias.
«En España no hay hambruna sino misericordia», dicen irónicamente.

Una sociedad conservadora, tradicional, donde el divorcio y tantas otras cosas son mal vistas; nos presentan una pieza teatral con dramaturgia, canciones y baile. Una obra que te hace reflexionar, por más que vayas con otra idea en la cabeza.

Granos de uva en el paladar3De repente los cantos a capela se apoderan de nuestros sentidos y las letras -muy pegadizas- convierten las lágrimas desgarradoras en una verdad fácil de aceptar pero difícil de digerir.

Los alimentos son comparados con vivencias y con la dictadura, al igual que los colores.
“Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero” (entonan las presidiaras en la cárcel, como para entretenerse y que el tiempo no sea, también, una tortura).

Ellas van desdoblándose en distintos personajes, a medida que se sucede el relato y -lo interesante e impactante- es qué tipo de armas utilizan para combatir el mal. Ellas no tienen ametralladoras sino telas que las representan y balas que impactan con efectos sonoros. Esa es una de las distinciones que se plasman en el escenario y que conforman al equipo en una unidad orgánica.
«Un hombre tiene que ser fuerte o no es nada», le dice la madre a Miguel (Zaida Rico). Este niño que no comprende el mal en ninguna de sus vertientes.
Los tiempos van y vienen. Las historias se entrelazan, las actrices utilizan determinadas vestimentas para diferenciarse de una u otra persona, para que nada se preste a confusión.

Granos de uva en el paladar5

Francisco Lagos de la Fuente (interpretado por Susana Hornos, personifica a Francisco Franco), uno de los represores más emblemáticos de la historia. Él hace prevalecer su poder ante cualquier adversidad, él gobierna si se lo puede denominar de ese modo, él muestra su personalidad sin ningún tipo de vergüenza ni arrepentimiento.
Mientras tanto, la búsqueda de familiares fusilados, se convierte en la protagonista de toda la trama. La desesperación, la angustia y el dolor; se apoderan de nuestra atención.

Chusa, Adelina y La uva en el paladar; son tres cuentos escritos por Susana Hornos, adaptados para esta obra titulada “Un grano de uva en el paladar”; de una manera muy inteligente y efusiva.
Tres historias con una carga emocional muy fuerte, que llegan al corazón. Tres historias que no son solamente para recordar sino para accionar.

Estas narraciones son contadas por cinco actrices españolas, las cuales interpretan: vivencias, tragedias, vicisitudes, amores, Granos de uva en el paladar1alegrías y -por sobre todas las cosas-, memoria a lo que fue y que, aún, es.
La dictadura, el statu-quo, el estancamiento, la involución, el dolor y la pena; se hacen notar en esta obra. Cada personaje encarna a un ser capaz de transmitir sensaciones únicas.

Una mujer enamorada (Maday Méndez), se casa con un hombre (Susana Hornos) que, luego, la descarta por otra. La Iglesia en contra de la realidad y un adolescente que no logra entender la guerra ni el olvido.

¿Cómo asimilar que el mal existe sin tener consuelo por ello?
¿Cómo aceptar que solo es posible cambiar el futuro pero haciendo valer los propios ideales?
Existen muchos puntos fuertes y estratégicos en «Un grano de uva en el paladar», como ser: el desarrollo a partir del título. Un título que describe una sensación llamada placer. Dicho gusto y sabor están prohibidos en una sociedad conservadora y, al bajar los brazos, la muerte en vida se apodera de dicho cuerpo -el cual no logra manifestarse-.

Las cinco actrices se inmiscuyen en problemáticas políticas y sociales, las cuales datan de décadas pasadas y de un futuro que no puede, todavía, modificarse.
Granos de uva en el paladar6No debe ser tarea fácil cambiar un modo de vida, las costumbres, las tradiciones y el «deber ser», pero cuando dichas cuestiones coartan la libertad y ejecutan el poder a costa de cualquier objetivo; todo se vuelve muy confuso y tenebroso.
Somos humanos con derechos y obligaciones, pero de ningún modo y en ningún sitio del universo debería privarse a una persona de ser quien es. El límite de dicha manifestación lo encontramos al trazar una línea divisoria con los derechos del compañero.

Ahora, ¿cuán lejos se está (en este caso en España), de unirse realmente como para modificar la constitución y las aberraciones llevadas a cabo por el gobierno de facto de Franco? ¿Cuán miserable puede ser un hombre como para decidir, equivocadamente, por sobre los ciudadanos? ¿Una vida solo vale según a qué persona pertenezca?

“Granos de uva en el paladar”, narra y transmite desde los cimientos, desde el origen; apoderándose de la mirada y concentración por parte de los espectadores, quienes se conmueven y emocionan al ver y oír tanto talento, al saber que la juventud y los mayores pueden unirse y pelear por una causa justa. Pelear, como se debe: sin armas, sino con lógica, con leyes escritas, con la palabra justa y necesaria como para revertir tanto daño causado porque quienes ignoraban que la justicia -tarde o temprano-, se iba a hacer presente.

Granos de uva en el paladar2

Esta función fue muy especial ya que estuvo dedicada al público español, quien viajó desde Europa para poder declarar en Argentina, todo lo sufrido en aquel entonces. Los Tribunales abrieron sus puertas, los abogados querellantes acompañaron y la sociedad española (que tuvo en el siglo XV a un monstruo que arrasó con nuestra población, eliminándola casi por completo), luego se vio invadida por el mismo monstruo, con diferente cara, pero el mismo.

“El mal empezó en 1492”, relata una de las artistas. Un mal que es posible revertirlo.
Los ideales son los principales a la hora de conseguir cambios. Como se dice: «la unión hace la fuerza» y en este caso, por suerte, empieza a demostrarse.

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Adiestrar para matar

Perro1

“Perro un cuento rural”, comienza con el famoso: había una vez…

Esas palabras que tanto nos recuerdan a la infancia, a los cuentos de hadas y princesas, de castillos y batallas; se dejan a un lado en este apasionante relato de Hernán Grinstein (personificada y dirigida por él mismo).

Él interpreta a un perro, el tan conocido amigo del hombre, pero con unas modificaciones realmente angustiantes y sorprendentes.

Este animal, domesticado y entrenado por su amo Tony (José María Marcos), nos muestra la triste realidad vivida en una humilde casa de campo, en un pueblo perdido del interior. El perro sufre, ama, entrena, se cansa, agoniza en vida y retoma su rutina para no volver a ser aislado de su “familia” adoptiva.

La historia nos acerca un doble relato, en el cual se puede tomar el cuento lineal y entender que se trata de un animal maltratado y adiestrado para competir contra otros animales salvajes; o la Perroidea metafórica sobre un joven que con tal de ser aceptado por otros seres, agacha la cabeza y obedece de cualquier modo.

Pero la supervivencia de nuestro personaje principal no se da porque sí, sino gracias a la dulzura de Leyla (Maday Méndez), quien le hace mimos y trata de brindarle toda la contención posible para que éste no decaiga ni muera.

El motivo fundamental de la narración (para los cinco actores) es la próxima pelea que tendrá lugar en unos pocos días y que, Tony, considerará la última, la salvadora. Aquella que les proporcionará el dinero suficiente para huir de ese pueblo.

Si bien la tortura es uno de los aspectos más notables durante la trágica y dramática historia, cada personaje la realza de una manera diferente: física y/o psicológicamente.

Verde (Francisco Franco) y Tuerto (Tulio Gómez Alzaga), dueños de un bar y encargados de la parte organizativa de los combates; la ejercen de ambos modos, aprovechándose de la pobreza económica de Tony y de los pocos recursos intelectuales del perro. A su vez, Leyla, será –en muchas oportunidades- quien se encargue de pagar con sexo, las deudas de su jefe.

“Perro un cuento rural”, no es nada más ni nada menos que la realidad de cualquier familia o clan. La tristeza de ser sobornado y no poder revertir dicha situación por miedo o falta de temperamento.

Perro2

“Perro un cuento rural”, considero que se titula de ese modo para no herir susceptibilidades sociales, pero podría ser perfectamente el reflejo de nuestra sociedad. Una sociedad egoísta que solo piensa en sus propios intereses sin considerar que no siempre el dinero compra la felicidad ni nos hace libres.

Y, justamente, la obra nos lleva por un recorrido donde vemos los dos extremos: la esclavitud y la libertad. Perro estará oscilando entre ambos, guiado por sus instintos, por su dulzura y por los propios golpes de la vida.

El guión es muy interesante y nos mantiene concentrados durante toda la función. Un aspecto a resaltar es el de las sensaciones olfativas desde el primer momento en que ingresamos a la sala del Teatro Polonia (Fitz Roy 1477 – C.A.B.A.). Esos olores a campo, a faena, a espacio abierto, Perro3poco habitado, nos permiten que recreemos en nuestras mentes todo lo que va sucediendo en escena. Como si filmáramos una película en vivo y en directo, acompañados del director de la misma.

Otro factor a destacar, más allá de las actuaciones que son impecables y convincentes, es el modo de narrar. Desde un comienzo, notamos cómo las charlas entre Verde y Tuerto, dan pie al discurso y escena siguiente. Pero lo original es la inventiva que tienen de lograr que la solución de cada palabra cruzada sea el tema a tratar sucesivamente en la obra.

Ellos son los narradores omniscientes, pero luego forman parte de toda la historia, a medida que cada fragmento se une con los demás, conformando un todo integrado y perfecto.

Mientras Perro y su amiga, juegan, inventan historias y se intentan divertir, el dolor se hace presente. A la vez que intentan retomar sus rituales infantiles para crear un mundo más alegre al que les toca soportar.

El resultado de la pelea a punto de disputarse no es tema menor pero tampoco conforma la enseñanza del cuento. Un cuento que según con qué óptica se lo mire puede ser positivo o negativo. Alegre o triste.

Este Perro, es fiel a sus propósitos, a la necesidad de tener amor de un padre sin importar quién sea este. Sus mordidas no son por furia sino por defensa propia. Su aprendizaje hace tiempo que es la subsistencia, la imposibilidad de convertirse en un hombre de verdad y ser amado por alguien como él: tan noble.

¿Con qué ojos se puede mirar a la muerte cuando está tan cerca? ¿Cómo defenderse de lo inevitable cuando no se cuenta con recursos para hacerle frente?

“Antes o después la muerte espera siempre”, afirma Verde.

Perro un cuento rural

Mariela Verónica Gagliardi