*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Festival de Clown San Pedro’

Minientrada

«Quizás quiso decir», en el Festival de Clown de San Pedro

Quizás quiso decir5

Dos hombres simulan pescar y a partir de tal acción, comienzan a imaginar diferentes historias -las cuales se entrelazan, se cortan, continúan y dan vuelcos inesperados-.

“Quizás quiso decir”, nos adentra en un mundo enredado de palabras, en el cual es necesario prestar atención para no perderse. Cada palabra tiene un significado determinado, que para el otro hombre es diferente. Ellos son amigos y enemigos a la vez. Compiten por lograr el pescado más grande – comparándolo con una parte del cuerpo-; por tener la mirada de la misma mujer;  por lograr la atención del público -haciendo diferentes mímicas-.

“Quizás quiso decir” es un juego de palabras un metalenguaje que intenta hacernos saber cómo un conjunto de letras es mucho más que eso. Noemí – dice en cierto momento uno de ellos. “Noemí, no es para mí, es para ti”.

Esta obra de teatro, tiene la posibilidad de lograr su objetivo gracias a la actuación de Nacho Albani y Pablo Algañaraz. Ellos, pasan de un Quizás quiso decir4personaje a otro, al instante. No hace falta que cambien sus vestuarios ya que su talento traspasa las telas y los colores. Uno podría cerrar los ojos y sentir cada una de sus palabras, de sus sonidos y hasta de sus gestos (me atrevo a decir), sin siquiera parpadear.

En un comienzo, los dos amigos no pronuncian palabras. Solo juegan con sus cuerpos, haciendo diferentes movimientos -los cuales van a caracterizar sus interpretaciones y roles-. Tal como suele ocurrir con los dúos cómicos, uno es alto y flaco. El otro más bajo y de pelo oscuro. Uno realiza movimientos de danza, mientras su contrincante se desenvuelve toscamente.

De esta manera, las dos caras de una misma moneda, se llevan adelante para contarnos una historia central, con pequeños fragmentos de otras anécdotas. Basta con que muevan sus manos de afuera hacia adentro para que entendamos que hay un corte de la narración y la continuación de otra. Una vez que entendimos sus códigos, éstos se repiten y nos hacen transitar gratamente toda la obra.

Los relatos me recuerdan a las mamushkas y, realmente, es muy inteligente el tipo de humor que caracteriza a la pieza teatral. Los silencios son representativos pero, sin embargo, cuando hablan; también tienen sentido sus palabras. Así, como por momentos utilizan el recurso de decir sin decir Quizás quiso decir3como para hacernos perder… que no dura más que segundos. Los mismos que tardamos en aceptar por qué nos llevaron por ese camino.

Esta obra, para grandes y chicos, para aficionados al estilo clown y para los que no tanto; tiene bastante profundidad en sus argumentos y moralejas.

Existen momentos en que los personajes se sienten solos y deciden juntarse con el solo propósito de no sentir miedo. Mientras uno dice saber lo que es la muerte, el otro le pide que se la describa. Y aquí surge uno de los chistes más ocurrentes de la noche: “tiene piernas largas” – dice Pablo Algañaraz. A lo que Nacho Albani responde: “entonces la muerte es lo contrario de la mentira. La muerte es la verdad”. Y si nos ponemos muy filosóficos, sería un tema como para profundizar y debatir.

Qué es la muerte sino aquella verdad. Como se dice: es de lo único que podemos estar seguros.

Pero la trama de la obra no es la muerte como eje central sino la competencia. Mejor dicho, la ridiculez de competir por sentirse inferior al otro, por no tener confianza en sí mismo. Esta obra es como una ventana a la vida de ciertas personas, que focalizan en el error del otro, en vez de progresar.

La iluminación cumple una función relevante ya que sus colores y posiciones marcan las transiciones de la obra y ciertos momentos claves.

Uno continúa la historia del otro. Como perfectos conocidos o como perfectos desconocidos ya que los relatos no coinciden con lo que el otro quiere narrar o acordarse. La inventiva de la obra permite enseñarnos cómo con unos pequeños movimientos se puede contar algo interesante. Cómo se interrumpe y luego prosigue.

Quizás quiso decir2

La historia lineal no es compatible con “Quizás quiso decir”. Ellos tienen el talento como para decir diferentes cosas, enredarse, desenredarse, utilizar diferentes recursos, hacernos reír, pensar, emocionarnos y hacernos saber que ser solidarios es una de las cosas más importantes.

Otra de las frases que usan es: “siempre se llega al final”, lo cual es cierto. En una parte de la historia vemos cómo Pablo Algañaraz le avisa que va a tocarle el hombro con la mano. Claro que la mano tarda minutos en llegar al hombro de su compañero. Esta acción y la correspondiente reacción, es sumamente graciosa ya que Nacho Albani comienza a tener diversas reacciones en su cuerpo como si hubiese sido tocado por su amigo, cuando eso en verdad no ocurre hasta bastante tiempo después.

“Quizás quiso decir”, es algo tan real que a diario utilizamos. En la televisión, en un diario, en la radio, en nuestro propio círculo afectivo. Quizás quiso decir1Siempre estamos tratando de interpretar las frases de otra persona, cuando, a veces, simplemente se trata de escuchar y asimilar.

Esta gran obra de teatro nos lleva por un recorrido digno de transitar, abiertos con todos los sentidos y libres.

No sé si soy de aquí o de allí, esboza hacia el final Pablo Algañaraz. Va de un lado hacia el otro, buscando su sitio. Aquél que le permita sentirse cómodo. Pero, su amigo, está junto a él para ayudarlo a despedirse del lugar que ya no le corresponde. Si bien parece una cursilería este detalle, cuán difícil es elegir un territorio, físico o psicológico, para que nos acompañe y nosotros poder acompañar plácidamente.

Los verdaderos valores, se ven plasmados en el escenario y emociona saber que los payasos puedan seguir encarnándose en esas personitas sensibles para ayudarnos a solucionar temas complicados, llevando una sonrisa.

Minientrada

«Criatura de Dios» en el Primer Festival de Clown – San Pedro

Criatura de Dios4

Ya había visto su obra meses atrás, pero tenía la intuición de que el público iba a modificar algo de su espectáculo. Fue así como opté porque presenciar por segunda vez la obra “Criatura de Dios”, protagonizada por Darío Levín. La cita fue en la Sala de teatro Cuarta Pared (Almafuerte e Independencia – San pedro).

Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocer esta pieza teatral clownesca, les cuento que el argumento se centra en una persona que despierta en un laboratorio sin saber quién es ni cómo manejarse en la vida. Su autodescubrimiento es de a poquito y, junto a él, logramos reír y enternecernos con sus gestos, sus breves palabras y su actuación en escena.Criatura de Dios3

Él está totalmente atado con cinta transparente, la cual no le permite realizar algún movimiento naturalmente. Pero, como es de imaginar, no se queda de brazos cruzados y -como puede- salta, se tira al piso, rebota y se encuentra ante todos nosotros; quienes lo miramos atentamente.

La complicidad que logra con el público es el factor principal a lo largo del unitario, ya que sin ello no sería amena la transición del guión escrito y dirigido por Guillermo Angelelli.

Lo que me llamó mucho la atención fue la heterogeneidad de los espectadores, los cuales iban desde los diez hasta los ochenta años, estimativamente. Todas las generaciones disfrutaban de cada chiste, de cada gag y de cada ocurrencia interpretada por el gran actor.

A veces, en el “mundo de los artistas” se desvaloriza a los payasos. No se los entiende o, peor aún, se los subestima, creyendo que los actores “de verdad” son quienes tienen la última palabra sobre dramatización. Un artista es Darío Levín. Un personaje que pasa por Criatura de Dios1diferentes estados emocionales, que en Capital Federal o el interior logra transmitir lo que quiere. Que haya buena onda o no, él sigue, avanza, no se detiene ni se frustra.

San Pedro, lo recibió con los brazos más que abiertos. Tal vez, porque la oferta tan amplia que existe en el centro de Buenos Aires produce una desvalorización de los actores y, los que menos oportunidades tienen, las saben aprovechar.

Este último punto es el que supuse que iba a generarse. El goce de un talento que da todo por lo que ama en el escenario. Él indaga con diferentes objetos su “nueva vida”, su posibilidad de saber que puede hablar o callar cuando lo desee. Que si quiere sacarse una fotografía lo puede hacer sin tapujos, que no le da vergüenza mostrarse como una Rafaela Carrá y que su lei motive es entretener sanamente, demostrando que un clown es un niño interior que intenta salir al mundo, al universo tan grande. A ese universo que en cuanto conoce, lo asusta, lo atemoriza; pero que en cuanto lo atraviesa, se lo guarda en el bolsillo para cuando tenga ganas de pasear nuevamente por él.

Criatura de Dios2

(Para leer la crítica completa de la obra, ingresar a https://saborateatro.com/2013/04/06/un-gigante-en-escena/)

Mariela Verónica Gagliardi