*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Historias pasadas, traumas presentes

El mal recibidoIIIComo la famosa frase que dice Vi luz y entré, así fue. Parecía una casa familiar y lo era. Una mesa con sillas alrededor, un televisor encendido, personas dando vueltas por allí, una cocina más apartada, alimentos en proceso de ser cocinados. No entendí bien qué estaba por ocurrir, pero algo diferente seguro sería.

De repente, las luces se centraron en la mesa y aparecieron cuatro personajes a decir –cada uno- su propio relato. Éstos, se fueron hilando, mimetizando, confundiendo, entrelazando, dando giros inesperados; hasta finalmente aceptar que “El mal recibido” no era la típica dramatización con introducción, nudo y desenlace.

Ignacio Apolo –quien dirige esta obra-, ingresa en cierto momento a escena con el guión en la mano, lo cual sorprende por lo que entendemos (estructuralmente) que se debe hacer en vivo.

Muchos libros antiguos, distribuidos sobre la mesa, son portadores de las palabras dichas por los actores, también como ejemplos y guías, durante cada anécdota e historia.

Y la tragedia irrumpe con un relato, pronunciado por Leónidas (Mario Jursza), en el cual nos cuenta que intentó matar a su propia abuela en defensa El mal recibidopropia. Pero no se lo puede juzgar, porque aún no se sabe si tuvo motivos reales para hacerlo, qué lo condujo a eso. Y como si sus palabras se diluyeran, prosigue otra oratoria en la que nos enteramos de la causa perseguida por parte de Sandra (Martina Viglietti) –empleada del delegado de la intendencia de un pueblo en La Pampa-, quien defiende fervorosamente al feminismo y sus doctrinas, tratando de descubrir distintos homicidios en la zona.

Claro que Lucas Barca –vestido con ropa no inflamable, en cierto momento- nos adentra en sus preocupaciones y Alejandro Dufau –personificado como un reo- también tienen historias por contar. Y para clarificar un poco el panorama, tendremos que estar muy atentos a cada intervención y no ponernos ansiosos con descubrir nada antes de tiempo ya que lo que interesa es estar atentos a la evolución de la dramaturgia.

Con respecto a la puesta en escena, existen varias cuestiones originales a destacar como: la estética de las historias, el modo de contarlas y los recursos utilizados para éstas.

El televisor no cumple la función de distracción sino todo lo contrario. La selección de entrevistas y fragmentos, extraídos de diferentes estilos de programas, son doblados por los actores a lo largo de la obra (al igual que la creación por parte del mismo equipo de actores, especialmente para la pieza teatral).

Las palabras siguen, se reiteran y vuelven a empezar. De este modo se entiende que lo trascendente es lo intrascendente de lo que se dice, cobrando valor real el cómo.

Entre un suceso y otro –se crucen o no-, los actores van cobrando vida en otros personajes, interpretando magníficamente un rol u otro. A su vez, una El mal recibidoIIcena está aproximándose, las recetas son recordadas por ellos, las recetas de la abuela, sus albóndigas con pan, mojadas en salsa; las mismas que son convidadas a los espectadores, haciendo que formen parte de lo que acontece. El vaso de vino tinto, acompañando los estragos, las penurias, las ilusiones, las angustias y el deseo de que todo cambie para bien.

Cuando todo parece calmarse, una madre está muriéndose de cáncer y nadie se anima a terminar con su dolor –por más que lo esbozan-. Cada personaje se altera, cobra valor y vuelve a caer en la monotonía.

Y ciertos fragmentos son dichos a coro (reiteración) con el propio Apolo, quien tiene la suspicacia de tomar este desafío en “Un mal recibido”; una historia que se enreda, un conjunto de historias que se enredan pero que al encontrar el sentido, se asume que no hay mal que por bien no venga.

Todos los protagonistas tienen su costado oscuro y no tienen miedo de sacarlo a la luz. Ni Leónidas, quien no para de empapelar el barrio con la foto de su perro desaparecido.

Todos los males fueron absorbidos, pero no todos asimilados. Al contarlos, se quitan un gran peso de encima, pero no por eso dejan de existir.

ficha artístico-técnica El mal recibido

Mariela Verónica Gagliardi

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EL HÉROE DE LA HISTORIETA

Allí, donde todo es posible, donde lo único que importa es la aventura.

Talo Silveyra, representa a un niño de 11 años, el típico nene pollerudo y que sueña con conquistar a la chica más linda del barrio. Él, juega con sus amigos de la cuadra, sanamente, con alegría, con ganas de ser alguien que no es: alguien con poder. Por eso es que se convierte en Misterix, aquel héroe tan deseado por todos, que no le tiene miedo a nada y que se las sabe todas.

Los vestuarios y la escenografía se logran perfectamente para esa época. Exactamente transcurre el año 1958, es verano y el carnaval está en sus vísperas.

Esta obra, pertenece a Mauricio Kartun quien la escribió y representó por primera vez en 1980. Desde ese momento, ininterrumpidamente, siempre un grupo de teatro la representó; lo cual llena de orgullo a su creador. Él mismo, al pensar en la idea, no sabía si iba a ser bien tomado por el público que los integrantes sean cuatro adultos, encarnando a niños. Dudar tal vez le sirvió para darse cuenta que fue un éxito su elección.

Y en este caso, la dirección de Virginia Lombardo en «Chau Misterix», nos lleva a escena a estos actores fenomenales, con vasta trayectoria en el mundo artístico y de las tablas. El lenguaje y los modismos que utlizan son los originales (sumados algunos de la actualidad pero bien escogidos) y, realmente, es muy agradable presenciar una historia tan bien contada, con palabras tan dulces y  la típica ingenuidad de la infancia.

A lo largo de una hora, deben cambiar sus ropas y personajes en cuestión de segundos. Corren, bailan, saltan, se tiran al piso, aman, lloran, gritan, viven. Como los chicos de un barrio que tienen todo por delante y por conocer. Sin desperdeciar nada.

Así es como, a través de un paralelismo entre la «ficción» y la «realidad», conocemos los dos mundos. Por un lado, el de un grupo de niños que disfrutan de sus tardes, juntos, creciendo, intercambiando información y transitando la edad del pavo. Y por el otro: el de los personajes que cada uno quisiera ser.

Cabe aclarar, que el rumbo de la historia la guía Misterix, con sus ideas y ocurrencias. Los demás amigos, se suman a su cuento, al mejor estilo de un sueño.

Tamara Garzón, es la amiga de Talo Silveira, la buenita, la burlada por todos y la que se siente fea. Inés Palombo es la heroína, que con su personalidad arrasadora, conquista al héroe y a su amigo, Esteban Coletti. Este último, compite con su rival por el cariño de la rubia descampanante y superada. Ambos niños deberán pelear por el cariño de esta niña, invitándola a ver un eclipse. ¿Cuál de los dos lo hará primero? Ella, ¿a quién aceptará?

Pero, volviendo a la «realidad» de la obra, un evento muy importante se avecina y es el de una fiesta con baile, en la que se elegirá el
mejor disfraz. ¿Quién ganará el concurso?

Y en el planeta fantástico ¿cómo será pertenecer a un mágico relato de cómic? Misterix, ¿podrá demostrar que es el mejor?

Ficha técnica:

Música: Mariano Cossa.

Escenario y vestuario: Mery Vidal y Lucio Tirao.

Diseño de sexo, violencia y fantasía: Federico Howard.

Iluminación: Jorge Merzari.

Diseño gráfico: Martín Guerrero.

Fotografía: Mauro Franceschetti.

Asistente de dirección: Vicky Lagos.

Meritorios y voz en off: Martín Otaño y Javier Nadra.

Teatro El Tinglado.

Viernes 23.30 hs. Localidades: $60.

Mariela Verónica Gagliardi