*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Pintando una realidad soñada

Tosca1

17 de junio de 1800, Roma (Italia).

Napoleón Bonaparte está luchando contra el Austria y su triunfo es tergiversado (erróneamente), motivo por el cual los romanos creen que ha sido derrotado en vez de haber vencido. Tiempo después se conoce la verdadera historia.

En 1800, invade Italia, a pesar del patrullaje austríaco, el Gran San Bernardo y ocupa Milán. Gana la batalla de Marengo y expulsa a los austríacos de Italia.

Dentro de este contexto político en el que primaba el poder del más poderoso por encima de cualquier acto humanitario y de una religión católica que, si bien predominaba, iba perdiendo peso por culpa de Napoleón (quien invadía incansablemente el imperio romano), Giacomo Puccini junto a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basados en la novela original de Victorien Sardou) delinean una de las óperas más importantes y trascendentes tanto de dicho país, como del teatro musical y del mundo: «Tosca» (dirigida musicalmente por Javier Logioia Orbe).

La estructura de la ópera está dividida en tres actos que, excelentemente, ambientados, caracterizados e interpretados; nos sumergen tanto en el Siglo XIX como en la intimidad de una pareja que, pretende ser, el puntapié inicial para desarrollar simbolismos relevantes de aquel entonces. Tan reales como insospechados, tan justificados como irascibles.

Dentro de la Iglesia Sant´ Andrea della Valle, se refugia César Angelotti -ex cónsul de la República Romana-, quien desea escapar con la ayuda de su hermana la Marquesa Attavanti, la cual le facilita una llave para lograr su cometido. Ya desde el comienzo, la acción se apodera de la historia, otorgando una adrenalina difícil de frenar.

Angelotti, tiene la suerte de contar con su amigo Mario Cavaradossi (interpretado por el tenor Enrique Folger), un gran pintor en ascenso, que lo ayuda y alimenta, arriesgando su propia vida.

A partir de aquí, todas las desgracias, malos entendidos, ocultamientos, hipocresías, celosos, egoísmos y maldades se desatan como piezas de dominó sin importar quién precisa ayuda, quien está en peligro ni quien es el causante de tanto horror.

Floria Tosca, cantante lírica, (interpretada por la soprano Mónica Ferracani) es la amante del artista y en ella se pueden ver reflejados tantos sentimientos antagónicos, difíciles de convivir en un solo cuerpo. Si bien lo ama, se debate entre sus propios deseos y el peligro que conlleva tomar determinadas decisiones que no podrá volver hacia atrás. Es ella quien toma la determinación del destino de Mario, a quien llama con sus cantos y de quien pretende total atención y admiración. Sus celos no solo son enfermizos sino imposibles de cambiar. Ya es así su personalidad, tal cual lo indica su nombre el cual es atriubuido a la grosería y poca sabiduría.

Dios y la Iglesia no merecen el respeto de estos hombres que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

La mismísima María Magdalena, pincelada por esos trazos de pasión que siente el pintor por una mujer tan distinta a su amada, debatiéndose entre el deseo y el amor. Sin poder explicar una sensación tan bonita a su celosa mujer que intenta conquistar y convencer a todo momento: “Quale occhio al mondo può star di paro all’ardente occhio tuo nero? È qui che l’esser mio s’affissa intero. Occhio all’amor soave, all’ira fiero! Qual altro al mondo può star di paro all’occhio tuo nero!… (¿Qué ojos pueden compararse a tus ardientes ojos negros? Es en ellos donde mi ser se mira. ¡Ojos de tierno amor, de ira fieros…! ¿Qué ojos pueden compararse a tus ojos negros…?)”.

En un segundo acto, es el Palazzo Farnese aquel lugar que será testigo de las atrocidades llevadas a cabo por los protagonistas reales y ficticios de la dramaturgia.

El Barón Scarpia, jefe de la policía, está enamorado de Tosca, aunque sabe que su amor no es correspondido ni mucho menos. Este temerario hombre pretende convencerla, utilizando a Mario como anzuelo -haciéndole pensar que lo liberará a cambio de tenerla en sus brazos-. Ilusa y soñadora, cae en su trampa más mortal que ninguna y antes de acceder a su propuesta le hace firmar el salvoconducto en el que, supuestamente, debe figurar su promesa de liberarlo.

Este segundo acto se ve plagado no solamente de torturas físicas sino psicológicas, además de traiciones innegables. Pensar en el otro o por el otro podría ser un lema a seguir durante las escenas de esta intrincada historia. Mario siente la traición de Floria y, posiblemente, ésta reciba lo que se merece -si bien él no es culpable de la elección de su amada “heroína”-.

El nivel de esta versión es sumamente alto, permitiendo que tanto la Orquesta de Buenos Aires Lírica, su coro como los protagonistas de la puesta en escena se vean tan reales como la tragedia desplegada a lo largo de casi tres horas.

Esas tonalidades vocales que suenan al unísono, que tienen sus espacios de solos y que precisan de las melodías para conformarse como una pieza artística tan elevada como el Ángel y el Cristo que pueden disfrutarse en las composiciones escénicas, como los colores que van marcando el paso del tiempo y que exaltan -junto a la iluminación- aquello que merece la atención de los espectadores.

Cabe resaltar que la figura de Tosca, a pesar de ser la protagonista de la ópera, no se erige como tal. Lo más relevante es lo que ocurre a nivel territorial en aquel 17 de junio , una jornada plagada de tantas atrocidades, engaños y mala fe; difíciles de pasar por alto. Tosca es una figura femenina que existe para disimular la guerra entre religión y usurpación, entre el poder de la policía y el de Dios, entre las pinceladas que pretenden dibujar bellezas estáticas y cambiar la realidad triste y tirante que les toca vivir.

Como desenlace, el Castel Sant´Angelo abre sus puertas para, en tonos rojizos y de anochecer, dar pie al tercer y último acto. Un acto en que toda la angustia de Tosca por lo acontecido se disuelve cuando se quita la vida antes que entregarse a los brazos de aquel tirano: O Mario… morto… tu.. così… Finire così!! Così?… povera Floria tua! (¡Oh Mario!¿Muerto? ¿Tú…? ¿Así? ¿Terminar así…? ¿Tu pobre Floria!)”.

ficha Tosca

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Esa trágica historia de amor

Roméo et Juliette8

La Orquesta de Buenos Aires Lírica, comienza a narrar con notas musicales una dramaturgia tan esperanzadora como melancólica, tan motivadora como triste, tan desgarradora como lo puede ser Roméo et Juliette (con libreto de Jules Barbier y Michel Carré y música de Charles Gounod).

Un grupo de músicos talentosos que con instrumentos de cuerdas, vientos y percusión, recorren cada diálogo, situación y momento de esta obra de teatro convertida en ópera. El alto nivel de los ejecutantes nos permite pasar una velada mágica, enamorándonos junto a cada sonido producido por ellos, en conjunto con la decoración de cupido, con flores y todo tipo de accesorio en la gama de los rojos y rosas.

Sin lugar a dudas, sin amor es imposible vivir y, sin tragedias o conflictos, también. Para todos los amantes de Shakespeare, Romeo y Julieta será uno de los clásicos más bellos y conmovedores surgidos durante el renacimiento; permitiendo que los corazones se enamoren en todas partes del mundo.

En esta ocasión, el compositor francés, Charles Gounod, compuso en el Siglo XIX la música para una nueva versión de Roméo et Juliette -una de las piezas líricas más representadas desde 1867 hasta la actualidad-, junto a Barbier y Carré -ambos libretistas franceses-.

Ni bien se abrió el telón de terciopelo del Teatro Avenida, se dio lugar al desarrollo de la historia de amor, con todos sus dolores, angustias y resoluciones. Una bella y talentosa Julieta (Oriana Favaro) interpretó a la joven perteneciente a la familia Capuleto con una voz soprano increíble, bien proyectada, que abriga al público con su calidez. Ella conoce en un baile a Romeo Montesco (Santiago Ballerini), sin saber quiénes eran sus padres, ignorando que su futuro estaría ligado a odios irracionales.

En cuanto al tema argumental, Jules Barbier y Michel Carré se basan en los personajes principales, destacando el romanticismo, la tragedia, la diversión y los sectores más relegados de esa sociedad francesa.

Resulta muy interesante indagar en el origen de la historia Romeo y Julieta que, desde ya, no se remonta a la pluma de William Shakespeare. Como sabrán, el escenario está ubicado en Verona-Italia y fue Mateo Bandello quien, entre más de 200 piezas literarias, escribió un cuento sobre estos enamorados. Después, de tres décadas, Shakespeare, desarrolla la tragedia más ampliamente, convirtiéndose en el poseedor del talento. Y, por último, Charles Gounod, junto a ambos escritores le dan, cientos de años después, un estilo diferente.

Con respecto a la puesta en escena, Mercedes Marmorek, hace algo increíble. Muy estético, llamativo y manteniendo el estilo épico. Al igual que los vestuarios, muestran un glamour y finura bien marcados. Lo visual es acompañado por un coro que tiene a la cabeza a artistas relevantes, logrando una impronta diferente.

Entre diversos comentarios de los espectadores podía escucharse que hacían referencia a la obra incompleta, a la falta de determinadas escenas y a la reiterativa comparación con el texto inglés. Justamente, no va a existir una fiel copia entre las dos versiones ya que se trata de escritores de distintos países que vivieron en siglos diferentes. Teniendo en cuenta esto, sería erróneo creer que debe representarse siempre el mismo guión, sobre todo cuando uno es una obra de teatro y, el otro, una ópera.

Puede notarse, en referencia al argumento, la importancia que cobra Fray Lorenzo al convertirse en el celestino de esta pareja que tanto se amaba. También, su caudal vocal, actuó amorosamente, permitiendo que nos enamoremos de su canto.

En cuanto al eje de la historia, por un lado se encuentra al amor y, por el otro, el duro enfrentamiento entre ambos clanes. Considero que estamos acostumbrados, en occidente, a tildar de romántica una narración colmada de guerra, sangre, asesinatos y un beso entre dos personas. Basta con que se produzca este último hecho para que suspiremos, olvidando el contexto.

Con Romeo y Julieta pasa lo mismo e, inclusive, con el agregado francés del canto lírico. Cómo no sonreír ante su casamiento privado y oculto y cómo no desesperarnos ante la toma de veneno por parte de Romeo.

Por suerte, un grupo de bailarinas, ameniza entre una escena y otra, con el can can. De esta manera, lo trágico no es tan trágico y el desenlace demuestra que no tiene demasiado sentido perder la vida por amor.

Y, con respecto, a la tradicional escena del balcón, no es la que más sobresale durante la obra ya que otras cobran protagonismo por la distinguida puesta en escena. Unos hermosos corazones, l’ amour y el corazón central con la cara de un ángel; se apoderan de las miradas. Allí se produce uno de los besos más nostálgicos de la ópera.

Cinco actos que van in crescendo con el pasar de los minutos, al igual que sus personajes. Un Romeo que, al inicio, parece un tanto cobarde hasta que la historia demuestra lo contrario. Y no me refiero a su amor incondicional sino a la manera en que lucha, hasta darse cuenta que todo es un circo del que no quiere formar parte.

El renacimiento predecesor al romanticismo, mostrando dos facetas similares pero con un dejo diferente; se apoderan de esta trágica historia en que el amor es tan fugaz como la palabra.

Una espada clavada en el corazón de Julieta, uniéndola a su amor, consiguiendo escapar a tanto dolor.

 

Roméo et Juliette ficha

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Un milagro para Navidad

Amahl1

Un gran abanico de propuestas, nuevamente, surge en vacaciones de invierno en Buenos Aires y, evidentemente, son pocos los adultos que emprenden el desafío de llevar a sus niños a ver y escuchar ópera.

“La noche mágica de Amahl” (de Gian-Carlo Menotti) fue la primera en su género que se solicitó para televisión en la Navidad de 1951. En ella, una niña y su madre, viven en una casa muy humilde y -la pobreza- les impide ser felices.

Amahl (nombre árabe que significa esperanza) pasa sus días utilizando una colorida muleta y jamás imaginaría que su pierna tendría posibilidad de ser curada.

Las voces -en esta función- de Luciana Larocca (Amahl) y Elisa Calvo (Madre), conmueven enormemente a los presentes. Después de haberlas visto en Hansel y Gretel, mi emoción y agradecimientos continúan.

Ópera en castellano, sin necesidad de leer subtítulos ni de esforzarse por comprender una lengua diferente a la nuestra, sumado a la escenografía que ejemplifica, perfectamente, toda la historia.

No hace falta ser creyente para disfrutar aunque, si lo sos, seguro se te derrama una lágrima.

Ella, como toda niña, tiene la fantasía y sensibilidad de pintar un mundo ideal. Amahl4Ni la falta de alimentos consigue
deprimirla. Amahl juega con su amigo imaginario, ya que no tiene otros reales. No es feliz, pero en cuanto ve la estrella de Belén, su suerte o destino cambia. De ahí en más, intentará hacer pasar a los Reyes Magos pero, la madre, cree que su hija está delirando.

Melchor, Gaspar y Baltasar; consiguen ingresar a la cabaña para bendecir a la pequeña. Aquí, una breve historia religiosa se narra pero, reitero, que no incomoda al no creyente sino que maravilla.

Los niños presentes no quitaron sus miradas de la escena. Ni parpadearon siquiera. Estaban presenciando una obra musical, compuesta por la Orquesta de Cuerdas de Monte Grande (la cual también incluye vientos y percusión) y, estas oportunidades, no se dan a diario.

Con la idea, producción y dirección de la talentosa Silvana D´Onofrio, se logra una unión interesantísima entre el elenco y los músicos -permitiendo disfrutar ambas disciplinas-.

Un punto a destacar es la claridad en las voces de los intérpretes lo cual no siempre existe en la ópera. Las inflexiones y movimientos que van desarrollando les permiten hacerse entender. Tanto las protagonistas como los Reyes, el Paje, los Pastores y hasta los niños; le dan un brillo a la dramaturgia que permite que el Amahl7sol reinante en el exterior continúe a nuestra salida.

Muchas veces se escucha decir que la ópera y la música clásica son para una élite pero considero que es en gran parte un mito caduco. Existen propuestas, inclusive gratuitas, por si ese es el condicionamiento. No lo creo.

Las personas se exluyen cuando no entienden y prefieren apartarse del camino.

El arte lírico se siente en el cuerpo. Cada vibración recorre las venas y los ojos, de a poco, consiguen el placer. Ese placer tan preciado que pinta una gran sonrisa melancólica.

La tragedia, siempre presente, nos recuerda que, en algún momento, el desenlace se avecina.

Amahl convierte sus sueños en la realidad más preciosa, aprendiendo a dar aquello que aún no sabe que dejará de necesitar.

ficha artístico-técnica Amahl

Mariela Verónica Gagliardi

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