*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Fragildad en estado de inmersión

El hombre lobo11

Con un disparo en la pierna es juzgado, aborrecido, temido y maldecido. Él, que solo pretende encontrar a su gato, es invitado a pasar y, de ahí en adelante, podrá conocerse la verdad del feroz hombre. Ese hombre que en las noches de luna llena logra burlarse del resto, mostrando colmillos y posturas grotescas, totalmente diferentes a las de un humano.

Esta historia, basada en la leyenda del lobison, seguramente, tiene la rigurosidad que muy pocos dramaturgos logran. Ese virtuosismo en las frases como para centrar al espectador en un tema y, luego, cambiar rotundamente, el desenlace.

Eduardo Rovner consigue que tres amigos se junten una noche en la casa de uno de ellos para explorar varios universos posibles e imposibles. Si bien la temática es la que hace referencia al título de la obra, en ésta se consiguen analizar otros subtemas mucho más profundos que la metamorfosis de un hombre mordido por la bestia.

Se cuestiona si un cazador puede no sentir culpa al matar y es que lo que se intenta es concientizar sobre un asesinato. Quien quita la vida para comer posiblemente no tenga cargo de conciencia, pero quien sienta placer al aniquilar un ser vivo, seguramente sí sienta que llevó a cabo un crimen.

Son sumamente interesantes los diálogos que giran en torno a esto y vale la pena ir más allá con el corazón y con la mente para iniciar un camino personal más coherente y real.

Y si no existiera la culpa, estos cazadores ni siquiera hablarían de dejar la caza. Posiblemente, siguieran con su rutina que tanto los fervoriza y llena de adrenalina. Por datos que nos van proporcionando, se trata de un conjunto de sensaciones diferentes que los impulsan a apretar ese gatillo disparando sin parar; no pensando en los latidos puestos en pausa para siempre.

El universo Rovner sí o sí entretiene, relaja y, más tarde, clava el anzuelo en el punto débil que tenemos como sociedad.

Entre anécdotas, historias y chistes de distinta índole; los amigos reciben a una mujer que los seduce con sus bailes como un ritual de luna llena. Y aquí surge otro punto importante que se refiere a ella. A simple vista solo es una mujer de la noche, aunque todo lo que compartirá con sus amantes será la puerta a lo que ellos intentan descubrir.

Aniquilar vidas ajenas por cobardía, por necedad o, peor aún, por temor a no revelar la propia identidad. El miedo a ser juzgado como poco valiente por otros hombres es lo que acobarda mayormente a estos mortales que frenan solo para apropiarse de dichas vidas ajenas.

Ladrones de verdades tapadas con cualquier manto encontrado, balas de plata que pretenden atravesar de un solo tiro, voces y pasos sospechados. Todo pasa esa noche y solo nosotros como público podremos conocer la verdad absoluta. Este es el principal hallazgo a lo largo de la dramaturgia: el conocimiento que se escatima a los demás personajes y que se comparte con los espectadores por no quedar otra alternativa posible.

Cada planta que va creciendo oculta más espacios vacíos en que podría esconderse el hombre lobo. Este “monstruo” que intentará vengarse de quien le disparó un mes atrás.

Este thriller considero que es más psicológico que convencional, permitiendo que la pieza teatral sea lleva adelante con un ritmo firme pero pausado, el cual da la oportunidad de que puedan elaborarse tantas teorías como se quieran hasta encontrar la preferida, aquella que encaje a la perfección con el desenlace de la historia.

Los simbolismos son imprescindibles en El hombre lobo -que necesita disfrazarse con un pelaje más grueso y, así, ocultar su fragilidad- utilizando diversos recursos para justificar el aniquilamiento.

Por último, la figura femenina es usada como objeto sexual, pretendiendo que su esencia sea dejada de lado en cada movimiento de su cuerpo. Ella es quien marca el recorrido del relato a pesar de hacerse énfasis en el género masculino.

Cada detalle visual y sonoro serán los protagonistas, más allá del texto que pretende llevarnos por un camino caprichoso e inteligente.

Cuántos hombres lobos andarán merodeando por ahí, pretendiendo ser confundidos con arbustos o animales voraces, intentando ser absorbidos por bosques inmensos para evitar asumir dolores impostergables.

El hombre lobo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Una justificación a la culpa

Te voy a matar mama2

Después de idear varias maneras para terminar con ella, de pensar qué decirle y expresar todo su odio; piensa con el corazón.

«Te voy a matar mamá» (escrita por Eduardo Rovner y dirigida por Herminia Jensezian), se erige como una pieza teatral tragicómica, donde la mayoría del monólogo produce risas hasta conseguir un remate totalmente diferente y sorpresivo.

Quizás las teorías psicológicas puedan afirmar el deseo ferviente que tiene una hija por exterminar a su progenitora  pero, lo cierto, es que todas las mujeres no tenemos el mismo sueño.

La talentosa actriz María Viau, consigue transitar diferentes emociones utilizando varios recursos cliché como basarse en revistas de Feng Shui, disponiendo los muebles y objetos en determinado lugar y haciendo de su casa un espacio adecuado para ella, con equilibrio.

De hecho, lo más cómico es su rostro padeciendo a su madre, recordándola, quejándose de ésta y hablándole sin tenerla presente.

Como todo relato de Rovner, su tinte original e inteligente están presentes y, cada fragmento, aborda un acontecimiento importante en su vida. Esa vida trabada emocionalmente por culpa de su madre.

Qué irrisorio resulta ser que la felicidad de una persona tenga que ver, inexorablemente, con la desaparición de otra. El progreso emocional no debería vincularse a un obstáculo humano sino al hacerse cargo de la mirada que se tiene sobre la vida en general.

La sencillez suele radicar en culpar a otro para no sufrir, pero, todo, absolutamente todo, decanta en algún momento. Para ese entonces, el presente se puede encargar de secar las lágrimas y de reconciliar los malos pensamientos con el padecimiento.

No existe judío en este mundo que no sea culposo. Es uno de los principales requisitos, quizás porque otras religiones utilicen procedimientos que sirvan para liberar la maldad ejecutada.

La verdad al desnudo, pidiendo piedad, odiando al punto del estremecimiento, considerando oportuno el momento para vengarse.

Es su madre, pero eso no parece importarle demasiado. Desde que su padre murió, la vida de ella, también. No logra flaquear, hasta llegado el final en que confiesa su dolor por la pérdida. Está sola, encerrada en cuatro paredes y el rememorar la hará mantenerse en pie.

Rovner dice al final unas palabras con la sensibilidad que lo caracteriza. De hecho, no sería posible que escriba de la forma que lo hace sin el latir de su corazón. Dichas palabras se remiten a la deleitosa interpretación de Viau: “Pocas veces, uno puede decir que lo que ve es más lindo que lo que imaginó. Esta es una de ellas”

Esta es una puesta en escena que permite observar la historia desde tres ángulos diferentes. Mientras ella comunica su vida, su intimidad y torturas; los minutos pasan lentamente para la joven y, rápidamente, para los espectadores. Fugazmente, podremos conmovernos y angustiarnos con la debilidad de esta joven. Su mirada se posará sobre un punto imaginario, para nosotros, y objetivo para ella. Será quien la engendró, lo más detestado y digno para quitar del camino.

Sobre una mesa, acostada en un fiaca, caminando, tramando el momento clave para acabar con ella y parándose en un lugar clave para retomar el hilo de la obra, recordando lo más vertiginoso de su pasado y pidiendo a gritos clemencia.

¿Justicia por mano propia?

Un guión excelente, junto a un elenco perfecto, hacen de esta pieza teatral una historia que no recae en ningún momento, que mantiene la tensión de forma constante, valiéndose de una dirección impecable.

A todo esto, ¿cuál sería el enfoque de su maldita madre? ¿Qué le diría, qué le respondería y cómo se sentiría si se atreviera a tocar a la puerta?

Una segunda parte podría existir entonces, dando lugar a la otra campana, a la otra versión para así, por fin, recrear una historia completa. Mientras tanto, deberemos asumir que la verdad o su verdad es la dicha. En definitiva, el dolor es dolor, la angustia es angustia y la felicidad es felicidad. Acertada o equivocadamente, los sentimientos surgen desde adentro.

Te voy a matar mama ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Te voy a matar mamá, de Eduardo Rovner

Te voy a matar mamá

TE VOY A MATAR MAMÁ

¿nunca lo pensaste?

De Eduardo Rovner
Dirección: Herminia Jensezian

ESTRENO 5 DE OCTUBRE

Domingos 18:30 hs

Tadron Teatro
Niceto Vega 4802 (Esq. Armenia) C.A.B.A.
Reservas: 4777-7976
o por www.alternativateatral.com

Entradas: $90. Estudiantes y jubilados: $70
Duración del espectáculo: 55 min.

La obra por su autor Eduardo Rovner:
Una hija… una espera… Allí está ella aguardando a su madre para matarla. En un diálogo imaginario le reprocha todo lo que hizo… y lo que dejó de hacer. Falta de cariño y sobreportección. Demasiada libertad y cadenas que no dejan crecer. Así, contradictoriamente, y buscando la razón en la sinrazón, desarrolla argumentos para justificar su decisión de realizar ese crimen. Y bucea en mil y un modos para llevara cabo su cometido.
A partir de un humor hilarante y momentos de gran emotividad, el texto hurga en los sentimientos menos racionales de esa relación madre-hija. Amor, odio, culpa, competencia, celos, envidia, necesidad de afecto, carencias… Todo sucede entre esa madre y esa hija. Como en la vida misma, como en cada uno de los vínculos humanos de los que formamos parte. Todo tan simple y tan complejo. Tan desopilante y tan dramático. Las dos caras de una misma moneda. El espectador se sentirá identificado y, desde el rechazo o la aprobación, se verá, reflejado en un espejo increíblemente divertido.

Intérprete: María Viau
Autor: Eduardo Rovner
Diseño de espacio, iluminación y vestuario: Herminia Jensezian
Tema musical: Juan Manuel Bevacqua
Diseño Gráfico: Pablo González
Fotografías y trailer: Tato Borounian
Ilustración: Laura Laspiur
Prensa: Ayni Comunicación
Producción Ejecutiva: Pablo Mascareño
Puesta en Escena y Dirección General: Herminia Jensezian
Producción General: Tadron Teatro