*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Chispas de amor

Desclowntrol7

Un simpático clown-mimo, descubre que puede hacer diferentes secuencias con la complicidad del público -combinando actuación con música-.

Desclowntrol es el nombre de este espectáculo, a cargo de Chorlito, quien hará reír, constantemente, a los espectadores. El será un genial anfitrión que nos deleitara con cada una de sus payasadas -algunas programadas y otras improvisadas en el momento-.

Como el titulo lo indica, la obra se convertirá con el correr del tiempo en una fiesta llena de risas, espontaneidad, buena vibra y mucho amor.

Los ojitos de este artista reflejan una bondad absoluta y su corazón late de alegría con cada una de sus performance llevadas a cabo. La relevancia de la puesta en escena radica en que puede desarrollarse en cualquier lugar físico y, adecuarse, perfectamente ya sea a un teatro, una sala o un espacio abierto.

El dominio de su cuerpo le permite a Chorlito jugar sin parar, correr, tirarse al piso e interactuar muchísimo con el público. Justamente, existe una dependencia entre uno y otro ya que el payaso elegirá a su próximo amigo para que, juntos, recorran una travesía llena de entusiasmo.

Su rostro pintado de blanco solamente muestra su nobleza y al verlo a cara lavada, puede comprobarse con veracidad. Parece uno de esos niños que no han perdido la inocencia a pesar de que se convirtieron en adultos.

Cabe aclarar que cada cuadro interpretado es sonorizado en vivo por efectos especiales, lo cual le otorga un valor agregado ya que este clown descontrola todo y se sale del formato establecido.

Después de jugar con uno y otro, elige a una mujer. Con ella, manejan un auto y, luego, la música de Ghost los invade por completo, provocando carcajadas por parte del público.

Este personaje no habla con palabras sino con su cuerpo, con cada una de sus miradas y movimientos. Es raro, quizás, decir que un espectáculo de esta índole emocione cuando lo que prima es la risa. Sin embargo, sentí una conexión con este payaso y recordé mi infancia. Esa etapa en que uno amaba a los payasos o los odiaba. Por lo general, no veía alegría en sus rostros y los notaba como seres tristes, melancólicos. Chorlito es pura adrenalina, juventud y el clown que anhelaríamos ver siempre en el escenario.

Además de ser creativo, recurre a pruebas tradicionales que no pasan de moda, que son como un sello en el ambiente circense.

Su manejo con cada espectador es sorprendente. El decide zambullirse en un territorio desconocido y utilizar toda su formación y personalidad para doblegar a cualquier vivo o sonreír junto a un par.

Detrás de un biombo blanco y negro, aparece y desaparece, baja una escalera imaginaria y la sube, nuevamente. Así es él, un hombre con alma de niño, representando situaciones, poses y pensamientos. Con su carisma podría animar cualquier celebración. Sin utilizar trucos como un mago, Chorlito recurre al ilusionismo. Dicho ilusionismo se encuentra en nuestra imaginación y, el, nos ensenara como soltarla sin ponerle trabas.

Agarrar un arma, disparar y matar a alguien en la ficción puede tornarse divertido. Pero, levantarse y ocupar el baño, realmente, se convertirá en la secuencia más completa y desarrollada de toda la obra. Lavarse la cara, hacer sus necesidades y cepillarse los dientes les ayudara a los más niños a tomar conciencia de lo importante que es cumplir con la sanidad y, a los adultos, recordarles estas medidas de higiene.

Llegado este punto de Desclowntrol, pienso lo interesante que resultaría Chorlito en los colegios, haciéndoles llegar a los infantes cierta información que, a veces, jugando es más sencillo inculcarla que por intermedio de textos interminables.

Desde Ecuador, este joven y su sonidista,amenizar una tarde dándonos su amor, dedicación y esa lucecita de esperanza que solo puede verse en ciertos momentos de la vida.

Desclowntrol ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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TEATRO INTERNACIONAL EN MAR DEL PLATA

Hoy se presentó, en El Galpón de las Artes (Jujuy 2755 – Mar del Plata), la obra teatral «La soledad de las luciérnagas», de Ecuador y con dirección de Arístides Vargas. Dicha obra estaba anunciada para el viernes 10 y, por demanda del público presente, se agregó la función del 12 de agosto – que el boca en boca y las redes sociales, se encargaron de difundir.

En escena

Tres rectángulos en el piso son toda la escenografía. Se prende la luz y dos actores comienzan a preguntarse filosóficas retóricas en torno a la vida y al sentido, que la ciencia, todavía no le encontró a la misma.

“La Soledad de las Luciérnagas” narra la historia de una pareja de educadores que trata de aportar nuevos métodos de enseñanza a esos niños y niñas, pequeñitos seres de luz, a través de la educación convencional pero enseñando no como a ellos les han enseñado.

Estas metodologías que ellos crean y recrean, no son aceptadas por la institución que los alberga y, entonces, los profesores, son echados de la escuela.

Al mismo tiempo, cuenta cómo ha nacido y crecido el amor entre ellos, bajo una calidad narrativa, poética, admirable. Todo el texto, a lo largo de la historia, es de gran profundidad literaria. Los personajes se interrogan en escena sobre el paso del tiempo, sobre el amor, sobre todos estos conceptos que están tan arraigados en nosotros y en realidad, son poco transmisibles, porque si bien se pueden probar distintas maneras de enseñar, hay cosas que sólo nos enseña la propia experiencia, las vivencias cotidianas y afectivas.

Los actores manejan el paso de un estado a otro: de la alegría o el divertir al público, a un estado de reflexión que atraviesa a los espectadores, emocionalmente. Logran bajar la tensión y capturar al público en esos momentos donde uno de los actores cobra protagonismo con la voz y el otro lo hace con el cuerpo, dejando al espectador, decodificar el mensaje del subtexto.
Sorprende la forma en que estos personajes logran que el público los siga, durante toda la función, sin perderles la atención y consiguiendo dejar un mensaje para pensar en la educación actual, en la forma en que los procesos educativos son transmitidos social y culturalmente, donde se nos inculcan reglas, valores, normas, aquello que está bien y lo que está mal, qué puede gustarnos y qué no.

Desde la comicidad, la complicidad y hasta la tristeza, Antonio y Clara, consiguen que nos preguntemos acerca de lo que, verdaderamente creamos, aquello que es nuestro, que nos pertenece y lo que nos viene heredado y no nos damos cuenta.

Detrás de escena

La obra está representada por el argentino Víctor Stivelman (Antonio) y la colombiana Alegría Cáceres Benavides (Clara), radicados en Ecuador hace unos años. Ellos son parte del grupo teatral Puentes Invisibles. Está dirigida por Arístides Vargas, dramaturgo  fundador de uno de los grupos más prestigiosos de América Latina: el grupo Malayerba de Ecuador, que dirige en la actualidad. Los textos son de los mismos actores y la cocina de esta obra, de 60 minutos de duración, fue de un intensivo año de trabajo.
La obra fue estrenada el 2 de marzo del corriente año, en (Quito – Ecuador) y ahora se encuentran de gira por Argentina y Uruguay. Después de esta visita por Mar del Plata, parten hacia Formosa, Córdoba y Montevideo. Esos son los recorridos, seguros, que estos dos artistas seguirán los próximos días.

Melisa Morini