*** Noviembre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘dramaturgo’

Minientrada

La espera trágica, de Eduardo Pavlovsky

La espera trágica
Viernes 23 hs

“LA ESPERA TRAGICA”

de Eduardo Pavlovsky

Dirección: Diego Santos

Teatro Beckett. Guardia Vieja 3556 – C.A.B.A.

Funciones: viernes 23 hs.
Localidades:$50 y  $40

SOBRE LA OBRA

Tres cuerpos perdidos. Tres personas en búsqueda de una razón. Tres cuerpos en uno. Excusas y motivos para evitar hacer lo que ya no tiene sentido hacer: comunicarse. ¿Dónde es el mejor lugar para esconder la culpa de algo que no hice? ¿Dónde guardar lo que soy cuando de todas maneras seré juzgado como un criminal? ¿Se puede diseñar forzosamente un ser humano y a través de eso a toda una sociedad?

La Espera Trágica es la primera obra de Eduardo Pavlovsky, a quien la represión militar y las consecuencias lastimosas de su paso por el “poder” se ponen de relieve en su experiencia. Una de las primeras señales de peligro fue la bomba en el Teatro Payró en Noviembre de 1974, donde se representaba “El Señor Galíndez”. Pavlovsky no renunció a lo que definía como su “militancia cultural” y estrenó en 1977 “Telarañas” –alegato contra el fascismo instalado en la familia-. La dictadura prohibió la obra teatral por considerarla un atentado a la moral y luego fueron allanados su casa y consultorio. El dramaturgo eludió a los Grupos de Tareas y huyó por el tejado. Salir del país fue su única opción. En 1978, con pasaporte vencido, vía Uruguay y Brasil, se instaló en Madrid. Lo interesante de esta obra es que fue escrita en 1962.
Pavlovsky, en este caso, funcionó como “artista presagio” sobre el camino a seguir por nuestro país, demostrando cómo el arte puede llegar a ver, o intuir, con claridad los rumbos de una sociedad antes que ésta sea completamente consciente de su destino.
Hoy, la obra se encuentra más actual que nunca, porque ya no hay armas de acero para callar la verdad, pero la palabra al ser emitida, duele más que nunca. Hoy el silencio nos cala los huesos y nos deja a merced de otros. Otros que no somos nosotros.

Ficha artístico-técnica

Actúan: Gabriel Nicola, Analía Sánchez, José Manuel Espeche, María Alejandra Figueroa / Diseño de espacio: Diego Santos / Realización de escenografía: Virginia Rodríguez / Música original: Joaquín Rajadel / Vestuario: Jennifer Sankovic / Producción: María Horton, Diego Santos / Prensa: Alicia Accinelli / Asistente de dirección: María Horton / Dirección: Diego Santos.

Anuncios
Minientrada

“Pueden dejar lo que quieran”, de Fernando Rubio

Pueden dejar lo que quieran, la obra de Fernando Rubio, director, dramaturgo, actor y artista visual, de gira por Holanda del 2 al 16 de febrero.

2 de febrero en Ámsterdam, 5 y 6 de febrero en Heerlen, 7 de febrero en Groningen, 8 de febrero en Enschede,  11 y 12 de febrero en Rotterdam, 14 de febrero en Utrecht y 15 de febrero en Tilburg.

 Pueden dejar lo que quieran

Y estreno en Buenos Aires en marzo en Timbre 4 

(luego del estreno mundial en Catalunya y de participar en el FIBA 2011)

Lunes a las 21 hs. desde el 4 de marzo al 8 de abril. México 3554. 4932-4395. Entrada: $ 60, $ 40 (jubilados o estudiantes) y $ 30 (menores de 28 años).  

 PUEDEN DEJAR LO QUE QUIERAN

Con Julián Calviño/Marcelo Subiotto, Juliana Muras/Natalia Salmoral, Pablo Gasloli, Andrea Nussembaum, Lourdes Pingeon, Jorge Prado y Martín Urruty.

Un hombre pierde a su familia en un accidente y decide reconstruirla a partir de las historias que escribirá sobre sus ropas. Silenciosa y extrañamente, encontrará esta forma como la posibilidad de volver a vincularse con el mundo, con las ropas e historias de los otros, con la posibilidad de juntar gente que no se conoce entre sí pero que por alguna razón él elige para que ingresen en esta historia, transmitiéndoles su singular modo de construir el tiempo, y así, modificar sus vidas.

Pueden dejar lo que quieran -del autor y director Fernando Rubio-, ganadora del Primer Concurso de Proyectos Teatrales del VIII Festival Internacional de Buenos Aires y declarada de interés Cultural por la Secretaria de Cultura de la Nación Argentina, recala sobre el pensamiento y la reconstrucción de la memoria, a través del vínculo entre la persona y el objeto y la transcendencia de los mismos a partir de ese espacio de relación. El dispositivo escenográfico está concebido con ropas acompañadas por sus respectivas historias, acopiadas a través de una amplia convocatoria. La ropa utilizada para la construcción escenográfica, adquirirá así el carácter de objeto artístico, elemento condensador de memoria. Posteriormente, al término de las presentaciones, toda la ropa utilizada retornará a su destino de uso habitual, siendo donada a entidades benéficas.

El público ingresa en un espacio cubierto de ropas: hay prendas en el suelo, en los asientos, en las paredes. El diseño espacial no convencional propone una experiencia sensorial, pues además de ver se podrá tocar, pisar, percibir texturas y olores. El cuadrilátero escénico se irá transformando y, con sólo correr un cortinado, un pequeño grupo de espectadores quedará cercado en una zona íntima, para vivir la obra de manera única y personal. Lo que Fernando Rubio ha propuesto es una obra-instalación, que permite construir diferentes espacios-acontecimientos. Cada prenda que conforma ese cuadrilátero escenográfico lleva consigo un cartel que cuenta la historia de quienes la usaron: un nombre, una fecha, un lugar de origen. Es la indumentaria de familiares, de amigos del grupo y también de desconocidos que se acercaron para participar con sus vestimentas y sus anécdotas. Quien allí ingrese podrá deambular, detenerse en un detalle o seguir a los personajes. En medio de esta estructura visual e interactiva, una historia será contada por un cuerpo de actores: la de un hombre que, tras perder a su familia, sólo puede reconstruirla escribiendo, silenciosamente, relatos sobre sus ropas.

Diseño de escenografía: Fernando Rubio / Realización de escenografía: Santiago Rey / Realización de video: Gabriel Lichtman / Música: Pablo Dacal / Producción: Ramón Barranco, Marion Ecalle, Niko Vasiliadis / Asistencia de dirección y fotografía: Santiago Pianca / Autoría y dirección: Fernando Rubio

Pueden dejar lo que quieran es una creación de Fernando Rubio para INTIMOTEATROITINERANTE, en coproducción con Kiblos SARL (Francia – España), Fira Tàrrega (Catalunya – España), Festival Internacional de Buenos Aires – FIBA,  Centro Cultural de España en Buenos Aires – CCEBA, con el apoyo de AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional) y del Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio Internacional y Culto.

Minientrada

TEATRO INTERNACIONAL EN MAR DEL PLATA

Hoy se presentó, en El Galpón de las Artes (Jujuy 2755 – Mar del Plata), la obra teatral “La soledad de las luciérnagas”, de Ecuador y con dirección de Arístides Vargas. Dicha obra estaba anunciada para el viernes 10 y, por demanda del público presente, se agregó la función del 12 de agosto – que el boca en boca y las redes sociales, se encargaron de difundir.

En escena

Tres rectángulos en el piso son toda la escenografía. Se prende la luz y dos actores comienzan a preguntarse filosóficas retóricas en torno a la vida y al sentido, que la ciencia, todavía no le encontró a la misma.

“La Soledad de las Luciérnagas” narra la historia de una pareja de educadores que trata de aportar nuevos métodos de enseñanza a esos niños y niñas, pequeñitos seres de luz, a través de la educación convencional pero enseñando no como a ellos les han enseñado.

Estas metodologías que ellos crean y recrean, no son aceptadas por la institución que los alberga y, entonces, los profesores, son echados de la escuela.

Al mismo tiempo, cuenta cómo ha nacido y crecido el amor entre ellos, bajo una calidad narrativa, poética, admirable. Todo el texto, a lo largo de la historia, es de gran profundidad literaria. Los personajes se interrogan en escena sobre el paso del tiempo, sobre el amor, sobre todos estos conceptos que están tan arraigados en nosotros y en realidad, son poco transmisibles, porque si bien se pueden probar distintas maneras de enseñar, hay cosas que sólo nos enseña la propia experiencia, las vivencias cotidianas y afectivas.

Los actores manejan el paso de un estado a otro: de la alegría o el divertir al público, a un estado de reflexión que atraviesa a los espectadores, emocionalmente. Logran bajar la tensión y capturar al público en esos momentos donde uno de los actores cobra protagonismo con la voz y el otro lo hace con el cuerpo, dejando al espectador, decodificar el mensaje del subtexto.
Sorprende la forma en que estos personajes logran que el público los siga, durante toda la función, sin perderles la atención y consiguiendo dejar un mensaje para pensar en la educación actual, en la forma en que los procesos educativos son transmitidos social y culturalmente, donde se nos inculcan reglas, valores, normas, aquello que está bien y lo que está mal, qué puede gustarnos y qué no.

Desde la comicidad, la complicidad y hasta la tristeza, Antonio y Clara, consiguen que nos preguntemos acerca de lo que, verdaderamente creamos, aquello que es nuestro, que nos pertenece y lo que nos viene heredado y no nos damos cuenta.

Detrás de escena

La obra está representada por el argentino Víctor Stivelman (Antonio) y la colombiana Alegría Cáceres Benavides (Clara), radicados en Ecuador hace unos años. Ellos son parte del grupo teatral Puentes Invisibles. Está dirigida por Arístides Vargas, dramaturgo  fundador de uno de los grupos más prestigiosos de América Latina: el grupo Malayerba de Ecuador, que dirige en la actualidad. Los textos son de los mismos actores y la cocina de esta obra, de 60 minutos de duración, fue de un intensivo año de trabajo.
La obra fue estrenada el 2 de marzo del corriente año, en (Quito – Ecuador) y ahora se encuentran de gira por Argentina y Uruguay. Después de esta visita por Mar del Plata, parten hacia Formosa, Córdoba y Montevideo. Esos son los recorridos, seguros, que estos dos artistas seguirán los próximos días.

Melisa Morini

Minientrada

El retorno del melodrama

“La constancia del viento” nos presenta a un matrimonio infeliz, sufrido, hipócrita. Pero también, a otro amor paralelo que no puede ser.
Una muerte, mucha violencia, escándalos, heridas, llantos , verdades y mentiras.
Director y dramaturgo: Pablo Iglesias
Teatro Buenavía Estudio
(buenaviaestudio.blogspot.com)

La constancia del viento

Martín Paladino encarna al personaje de Juan Martín, un marido sufrido e infeliz quien hace diez años sobrevive al lado de Malva ( Cecilia Miserere) la típica bruja de los cuentos de hadas. La tercera en “discordia” es María Clara (Clara Virasoro). Los sonidos de una tormenta que permanece durante días, resuena como símbolo de la tragedia y los boleros que se van sucediendo uno a otro, marcan el paso del tiempo, de las escenas y de los sentimientos. La obra comienza con María Clara, la mucama de la casa, llorando. Ella es maltratada y humillada por Malva ya que significa una competencia en su vida amorosa. Cuando Clara sale a limpiar la calle se le vuela su canario, quien era su única compañía. Su llanto permanece a lo largo del melodrama y Malva se pone nerviosa por ello. Por otro lado, esta última finge una ceguera, para obligar a su marido a que permanezca a su lado aunque sea por lástima. El vestuario de María
Clara es blanco, como símbolo de pureza, el de Malva es totalmente negro por la opacidad de su corazón y el de Juan Martín es blanco y negro que demuestra un equilibrio. Una carta dentro de un sobre rojo, acompaña a la mucama, como única ilusión. Dicha muestra de amor es robada por Malva, quien se regocija de placer por el dolor ajeno. Por ello, decide fingir también un embarazo. Su esposo, ahora más que nunca, se siente prisionero, pero a su vez cuando su mujer despide a María Clara, todo cambia.
Una de las escenas más estremecedoras es cuando Malva hace un careo entre los dos enamorados y declara que ve. Luego, como acto de masoquismo y perversión decide servir el té para los tres y la taza con veneno justo la bebe su marido. Juan Martín antes de morir le cuenta a Malva que María Clara es su hermana. Este hecho provoca la unión de las dos y el acto culmina como una comedia negra.

Mariela Verónica Gagliardi

Nube de etiquetas