*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Diego Bros’

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Una explosión de sinceridad

Noche de paz

Existen familias que ansían la llegada de las fiestas católicas y, otras tantas (cada vez más) que esperan pasarlas por alto de una vez por todas. Casi siempre generando conflictos o, tal vez, acercando las diferencias es que el 24 de diciembre podría eliminarse del calendario y que la armonía se apodere de cada uno.

Pareciera ser que el arbolito, sus regalos y cada tradición alrededor de esta celebración, es considerada una ridiculez junto a su comida pesada y calórica de norteamérica -trasladada a nuestras tierras en que las temperaturas van en aumento-.

Noche de paz (escrita por Juan Ignacio Bruzzo, con música original de Damián Mahler y dirigida por Damián Iglesias) es un reflejo de este sentimiento que se expresa en obra de teatro musical, generando la pronta identificación con los espectadores.

¿Qué sucede con los miembros de la familia que no se invitan para el festejo, los secretos que se ocultan, las rispideces que pretenden ser disimuladas y la poca o nada de tolerancia que se suceden horas antes al brindis por un nuevo día?

Esta comedia tienen tintes de humor negro, que permiten acercar al absurdo en su máxima potencia. De hecho, a lo largo de la dramaturgia, se hace constante hincapié en éste, explicando -de manera explícita- qué es absurdo y qué es ironía. Como para que no queden dudas del significado que quiere darse a entender.

Ni noche de paz ni noche de amor. Nada de eso ocurrirá. La comedia estará dividida en dos escenarios: el montado con mobiliario y decoración en que la Noche Buena se esperará y, el otro, generado simplemente al cerrar el cortinado del teatro para que la brecha entre una sensación y otra sea marcada y logra tenazmente.

En la casa de Santino, quien querrá presentar a su nueva novia Paloma, ocurrirán todas las discusiones típicas de una cena de esa especie. La paz se verá abruptamente interrumpida por un acontecimiento que dará espacio a lo que se quiere contar en esta historia. Serán dos los personajes que más resalten en la obra, por sus antítesis y talentos: Diego Bros y Ana Victoria De Vincentiis. Sin desmerecer el trabajo del resto del elenco, quien se encarga de contextualizar cada escena e intervenir oportunamente, son estos dos artistas los que cobran un vuelo diferente. Un Diego Bros que interpreta a tres personajes y que el más homenajeado es el de la madre de familia; despertando las carcajadas, constantes, y la originalidad de cada uno de sus movimientos. Por momentos recordé a Mrs. Doubtfire (film interpretado por Robin Williams), donde el protagonista consigue manipular los lazos familiares para conseguir sus objetivos. En la película una de sus metas era recuperar la relación con sus hijos que, a raíz de su separación, se vio afectada. Si bien en Noche de paz no es la misma situación, sí existe una estrecha semejanza en que los vínculos se ven afectados por malos entendidos y personalidades que chocan.

Con respecto al personaje encarnado por De Vincentiis, no es sorpresa que canta y vocaliza de una manera emocionante, lo cual es difícil de hallar en comedias musicales; pero considero que es necesario hacerlo en cada nota referida a su participación.

Noche de paz es una propuesta para pasarla bien, escuchar buena música y letras totalmente entretenidas para descontracturarse un jueves. En cuanto a la duración de la pieza artística, es de un poco más de una hora, tiempo exacto como para que la historia no sea redundante y todos tengan su momento de esplendor. Entre diálogos picantes, una trama redonda y mucho carisma actoral, Noche de paz llega a su desenlace en que sorprende con el toque final. Como una percusión que se fusiona con villancicos y campañitas para demostrar la ironía de toda hipocresía navideña.

La mesa está servida y que pase lo que tenga que pasar.

Dramaturgia: Juan Ignacio Bruzzo. Música original: Damián Mahler. Elenco: Ana Acosta, Sebastián Holz, Diego Bros, Patricio Witis, Ana Victoria De Vincentiis, Martín Repetto, Joan Ramis, Federico Aquilano, Florencia Spinelli. Dirección: Damián Iglesias. Funciones: jueves 21 hs. Teatro Del Globo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Creando al que quisiera ser

Daliniana1

Cuatro musas (Luz Despósito, Eleonora De Souza, Laura Montini y Georgina Reynaldi) inspiran al artista Salvador Dalí (Diego Bros), quien aparece en escena para contar momentos conmovedores de su vida. La quinta musa es Gala (Flavia De Luca), aquella que fue durante muchísimos años su gran amor. Estas cinco mujeres, mencionadas como «Dalinianas» (escrita y dirigida por Mariano Taccagni) van paseándose por el escenario, interpretando cuadros surrealistas del autor.

Llama la atención de todos los presentes, el gran acierto de narrar la vida de un pintor a partir del género de comedia musical. Y es que las tres artes se desempeñan a la perfección, por parte de todo el elenco. Hay una figura principal, desde ya, que es Dalí, sin embargo, el grupo deja toda su pasión a lo largo de la historia que va ilando una escena con otra sin titubear, erigiéndose como verdadero protagonista.

Una vida llena de tormentos, de desolación, de injurias, de falsas hipótesis y de fama; solo puede ser transitada con amor y con verdadero amor. Ese es el lugar que ocupa y soporta Gala, quien hace homenaje a su modo de vestir y de desfilar. Claro que no merece otro galardón ya que oculta un pasado realmente triste y perverso.

Daliniana es toda mujer que giró en torno al artista, a su mundo surrealista y cubista, quien además inventó su propio movimiento pictórico. Él fue lo que pudo, cuando supo que jamás podría haber asumido quien era. Intentó sobrevivir de la manera que encontró, descubriendo cada día un motivo diferente, una idea que propulsara una composición determinada, ocurrente, significativa y con la oportunidad de ser descubierta por quien la mire.

Otra de las mujeres importantísimas en su vida fue su hermana, su cable a tierra en medio de tanto vuelo despegado de la tierra.

Un Dalí que captura la esencia del artista, sus tradicionales bigotes, sus pinceladas, sus atuendos glamorosos, su simpleza para transmitir y su complejidad para conformar un universo inteligente y distinguido.

Relojes derretidos, reemplazados en esta puesta en escena por mujeres que expresan quietud sobre la mesa, queriendo significar la esencia del tiempo. Del paso del tiempo y de su precisión en cada uno de estos objetos femeninos.

Los cuerpos con la posibilidad de componer animales, cosas y simbolismos que permiten transitar la intimidad de Salvador, un español que vivió gran parte de su vida en Francia, adquiriendo de ambas culturas lo necesario para conformar una propia.

Todo lo que pintaba lo hacía para reinventarse y no para llamar la atención de sus aduladores. Él era su principal adulador, quien tenía ese narcisismo tan elevado como para atravesar el espacio y el tiempo con destrezas físicas y mentales.

Mariposas posadas en un lugar determinados, mostradas en la unidad de una simple mosca que vuela con pasos de danza, que se convierte luego en Mickey Mouse, demostrando cómo la bandera estadounidense no significó absolutamente nada para él ni para su movimiento. Sino, en todo caso, cómo lo capitalista intentaba destruir lo artesanal, independiente y conmovedor. Lo masivo frente a lo particular, el producto frente al concepto.

Un mundo que incluso en crisis fue saboteado por sus principales detractores-oportunistas y salvado por este artista, entre otros, que causalmente tiene un nombre relacionado. Su larga vida le permitió ser y respirar fragancias de rosas -posadas en bellas mujeres-, manjares en una mesa distinguida y subirse a unos rollers que le daban más impulsos que su caminar.

A su vez, vale aclarar que participó en cine junto a Alfred Hitchcock, Walt Disney y Luis Buñuel, y de ello cuenta su universo superficial montado en ciertos fragmentos de la obra, los cuales no se relacionan con la pureza de su trayectoria.

Manzanas, mariposas, sabores unidos a modos de pensar, de ver, de recrear con colores lo belicoso del mundo, un mundo que era inoportunado por tiroteos y desvanecimientos. Frente a esos años, muchos años de dolor, el arte como herramienta sanadora lo mantuvo cerca y lejos del dolor, para sufrir cuando no le quedara otra posibilidad, cuando perecer sea la muerte.

Daliniana ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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