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Si sos un sofisticado de la música, te gusta la composición y las buenas letras; seguramente Daniel Melero esté entre tus artistas favoritos.
La combinación de sus temas, los efectos sonoros y la acústica -que marcó la etapa de los 80´- tienen una impronta distinta. A él no le interesa proyectar la voz, cantar como en los coros, afinar ni tener melodías que vendan. Él es un ícono en el rock nacional y tal es así que durante varios años le compuso temas a Soda Stereo y, además de producirles varias canciones.
El recital se desarrolló en un ambiente diferente: Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A). El público, generalmente parejas y de un promedio de edad de 40 años, acomodado en los sillones del lugar, disfrutó de una velada muy cálida.
“Amor difícil” (Cámara, 1991), abrió el show que fue pasando por distintos matices, sensaciones, sabores y pasiones. De ese mismo disco tocaron “Ocasiones” y, lo atrayente fue el recorrido que hicieron desde los 80 hasta la actualidad, pero no de modo cronológico.
La banda que acompaña a Daniel está compuesta por: Silvina Costa (batería), Tomás Barry (guitarra y teclados), Félix Cristiani (bajo), Guillermo Rodríguez (guitarra) y Yuliano Acri (sintetizador). Estos grandes músicos, fueron introduciéndose en cada una de las canciones y, el escenario, se convirtió en un espacio escénico que nos permitió capturar diversas emociones.

De Silencio (1986) -época en que se hizo conocido Melero- cantó: “Sangre en el volcán” y “Líneas”. Saltando directamente a la década de los 90, interpretaron, del disco Travesti (1994): “Quiero entrar entre tus cosas” y “Amazona”. Del LP Rocío (1996): “Descansa en mis brazos” y llegando a finales de la década, llega el cd Piano (1999): “La sed” y “No dejes que llueva”.
Adentrándonos ya en el año 2000, el estilo en las canciones, va variando e incluyendo más pop y electrónica. Tecno es un ejemplo de esto, dentro del cual sonaron: “Palabras” y “Deseo”. Por otro lado, del disco Completo (2000), tocaron “Resfriada”.
Pero todo el romanticismo y las cursilerías volvieron a escena con: “El mundo será nuevo” (Vaquero, 2001),
“Encarnación” (M, 2003), “Sagrado corazón” (M, 2003) y “Por el río” (Supernatural, 2011).
Claro que la frutilla del postre se la llevó la canción “Tratame suavemente”. Para aquellos que crean que es de Soda, les cuento que no. Melero, durante gran parte de su carrera, merodeó a la banda liderada por Gustavo Cerati -como les contaba al principio-.
El espectáculo fue muy agradable y permitió darnos un pantallazo de gran parte de sus éxitos.
Pero, ¿qué es el éxito? ¿Ser famoso, ser millonario, ser talentoso?
A Daniel Melero le calza justo la tercera opción.
Para quienes no hayan tenido el placer de estar o de escuchar alguno de sus temas, es casi un reto hacerlo pronto. Se están perdiendo de un tesoro que, después de tanto tiempo, sigue estando entre los músicos más prestigiosos y reconocidos en el país.
El único requisito es abrir cada uno de nuestros sentidos y llevar una cajita para guardar cada una de las sensaciones despertadas por Melero.

Mariela Verónica Gagliardi
Escrito
en enero 26, 2017