*** Agosto 2017 ***

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“La causa justa”, de Osvaldo Lamborghini y dirigida por Cristian Palacios

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ESTRENO:
 Sábado 28/1 a las 21hs.
-Durante Enero y Febrero Sábados 21hs.- 
ESPACIO LAVALLÉN
Solís 1125- CABA
TEL: 15-5827-9093
Bono contribución: $150
desc. a jubilados y estudiantes

 

Partiendo de la historia de Nal, el arquero culón, personaje arquetípico que es a veces capaz de dejar de serlo, este cuento legendario de Osvaldo Lamborghini nos introduce en las peripecias de Tokuro, un ingeniero japonés a la búsqueda del honor perdido en Argentina, “La Gran Llanura de los Chistes”. La época son los años ochenta. La Guerra de Malvinas.

Metáfora imposible de nuestra historia política más reciente, LA CAUSA JUSTA, desnuda la naturaleza atroz de nuestra imbecilidad fundante, trasvasando los límites siempre difusos que separan realidad y ficción, vida y obra, prosa y poesía, lo serio y lo ridículo, sin dejar, ni por un segundo, lugar a lo sublime que podría venir a justificarlo. La frase perfecta, intrigante, a veces obsesiva; deviene profética, cuando descubrimos en esa perfecta, etérea, gigantesca bola de mierda, una diminuta partícula de diamante.

Nota del Director:

¿Por qué LA CAUSA JUSTA? Por todo lo que en este cuento nos fascina, por lo que nos oculta, por lo que no entendemos, por lo que nos produce en el cuerpo, por lo que nos conmueve, por lo que por sobre todas las cosas nos hace reír, con esa risa extraordinaria que se coloca en la justa distancia entre el delirio histérico y la más profunda melancolía. Publicado de manera póstuma LA CAUSA JUSTA es hoy uno de los textos fundamentales de la literatura argentina. La obra de Lamborghini, calificada por Leopoldo Marechal como “una perfecta bola de mierda”, resplandece con brillo propio en el paisaje de nuestra narrativa.

Hacia el final de su vida, en un departamento de Barcelona, Osvaldo Lamborghini, retornando a la plástica desde la cual su práctica poética había partido, como Luis Antonio Sullo, subraya. Pero lo hace literalmente, rabiosamente. Sus subrayados son inasibles, caóticos, destructivos. Lamborghini llamará a esta última obra póstuma, compuesta de collages de materias diversas, escrita en birome sobre papel barato, fotos pornográficas y plasticola de color, TEATRO PROLETARIO DE CÁMARA. Hay una teatralidad oculta en el gesto de Lamborghini (puesto que él, ante todo, nos ha enseñado eso: que la literatura es un gesto, y el teatro, claro está, también lo es). Una teatralidad que en este proyecto nos proponemos sacar a la luz.

Ficha Técnica:

 

Dramaturgia: Mariano Bassi y Cristian Palacios

Actúa: Mariano Bassi

Vestuario: Natalia Alayón Bustamante

Diseño Lumínico: Javier Vázquez

Asistencia de Dirección: Tomás Graziano

Dirección: Cristian Palacios

Producción: Compañía Nacional de Fósforos y Eterna Compañía

Prensa y comunicación: Analía Cobas y Cecilia Dellatorre

Duración: 60 minutos.

Este espectáculo cuenta con el apoyo del INSTITUTO NACIONAL del TEATRO

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Dos suicidios y un asesinato

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Cuán difícil debe ser sobrevivir dentro de una casa donde ocurren cosas no muy saludables ni felices, y qué angustiante podría haber resultado la vida de Leopoldo Lugones si hubiera estado vivo durante las torturas y episodios tan tristes y macabros llevados a cabo con su apellido.

Él, un poeta reconocido, abocado a la tarea de escribir y desarrollar ideas, se casó y, tuvo un hijo a quien bautizó con su mismo nombre. Tal vez, este haya sido uno de sus grandes errores, motivo por el cual tuvieron que perecer varias víctimas.

Además de ser recordado como escritor, también debe mencionarse su ideología y apoyo a la dictadura militar y a los movimientos políticos que se centraron en exterminar vidas, vidas y vidas.

“Los Lugones” (de Cristian Palacios y dirigida por Guillermo Heras), se focaliza en esta familia famosa, para narrar los acontecimientos históricos más sobresalientes -por su tortuosidad- desde 1861 hasta la actualidad.

Se dice que la historia es cíclica como un espiral y no es una frase repetida porque sí. Tiene su justificación, su argumento y la posibilidad de aplicarse antes y ahora. Los actores cambian, los años también, pero, el hombre no tiene paz.

“Hay demasiadas cabezas de Sarmiento” – menciona uno de los actores en cierto momento de la obra. Estas palabras que se reiteran, hacen alusión, justamente, a la hegemonía que tiene siempre un mismo sector, al poder que cobra y a la falta de bondad que no abundó jamás. Un “prócer”, torturador como tantos otros, que se divulga como enseñanza, como ejemplo a tomar. ¡Si tan solo pudieran quemarse los millones de libros que mencionan su nombre positivamente, nos ahorraríamos más disgustos y sangre derramada!

Mientras los actores interpretan a Leopoldo Lugones, a su hijo Polo, a su nieta Pirí y a su bisnieto Alejandro; las lágrimas recorren mis mejillas, sintiendo que el fin de la masacre todavía no llegó. Que se han modificado procedimientos, pero, el impulso al odio todavía está latente.

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Los personajes están caracterizados de manera excelente, tanto en sus movimientos, sus diálogos, vestuarios y corporalidad. De hecho, éste último punto se torna fundamental a lo largo de la pieza artística, donde cada paso, caída o desplazamiento tiene una razón de ser -imposible de pasar por alto-.

Pero, ¿qué fue la Campaña del desierto sino una manera de aniquilar al diferente?

Próceres y más próceres, nacen y mueren para instalar ideologías difíciles, aunque no imposibles, de erradicar con amor y aceptación.

Muertes, hambre, guerra, mutilación, suicidio, masacre; van surgiendo durante la historia. Esta historia y doscientos años de la misma. A la vez que las escenas terminan, una música -donde predominan los violines-, ayudan a complementar cada momento desarrollado.

Cabe resaltar que las actuaciones no se basan solamente en los integrantes de este fabuloso clan sino en otros que permiten unir un acontecimiento con otro, incluyendo al humor en determinadas situaciones. Claro que no provoca carcajadas, sino, simplemente ironía en tono de clown, para que toda la información política no se torne tan dura.

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Pero, retomando a los personajes verdaderos, Polo se caracterizó por desarrollar, aún más, el pensamiento de su padre; creando
incluso hasta la picana eléctrica. También se suicidó su progenitor. Suena irrosorio creer que la tortura, años más tarde, recayó sobre su propia hija Pilí (montonera). La única que luchó por sus ideales -sin quitarle la vida a nadie-, tuvo que perderla sin piedad; para quienes recurrieron a la masacre y no tuvieron la valentía de asumir lo que hicieron.

Yendo hacia atrás, llegan hasta el origen del hombre como ser humano, pero, no dicen que éste desciende del mono sino que el hombre es un mono degenerado. No utilizan este término vinculado a la perversión sino a que lo civilizado no fue de la mano con la evolución del ser, se retornó a los ancestros para querer creerse más que ellos, sin piedad.

Una vez que los años setenta se implantan en escena, comienzan a mencionarse diferentes personalidades como Rodolfo Walsh y su hija Victoria, ésta última montonera y, por esto, asesinada. Los nombres quedan en el aire para ser tomados por el público, para que cada uno de los presentes pueda sentirse tocado y partícipe de este país que se construye entre todos.

El pensamiento es fundamental para que los tatú carreta sigan existiendo, no se extingan y nadie tenga que violarle su espiritualidad. Es un bicho, como podrá decirse, pero somos como él hace tiempo.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Cristian Palacios.

Elenco: Mariana Ortíz Losada, Cristian Palacios, Fabio Prado, Fernando Santiago, Gastón Santos.

Puesta en escena: Guillermo Heras.

Dirección general: Guillermo Heras.

Mariela Verónica Gagliardi

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Love of my life

El telefono6

Una ópera en inglés, con diálogos sencillos, fáciles de comprender -y sin necesidad de leer- nos permite disfrutar, completamente, de la puesta en escena.

La invención del teléfono dio la posibilidad de sentir cerca al lugar más lejano. Claro que, con el pasar del tiempo, empezó a provocar adicción, fanatismo, obsesión y dependencia.

En esta ópera cómica de Giancarlo Menotti, llamada “El teléfono o el amor a tres”, puede notarse la influencia y desazón que siente una mujer al no recibir aquel llamado de su enamorado.

La palabra, en vivo, es reemplazada por sonidos que viajan a través de un cable, a la vez que una ambientación -cálida y detallista-, decoran una casa que hospedará unas exquisitas conversaciones con y sin frivolidad.

Actualmente, el celular se convirtió en un arma de doble filo que, por suerte, no se desarrolla durante la historia. Son otros tiempos, distintas realidades y necesidades -ficticias- creadas por otra arma llamada publicidad.

Casi 100 años después de inventado el primer teléfono, por Antonio Meucci (como medio hogareño, para comunicarse dentro de su casa), se estrena esta pieza artística en 1947, en la ciudad de Nueva York. Los cantantes-protagonistas fueron: Anja Silja y Eberhard Wächter.

Mientras el único acto de la obra, de aproximadamente media hora, se desarrolla; puede entreverse cómo Lucy siente que le falta algo en su vida. Parece tener al amor de su vida, pero no es motivo suficiente para que sonría plenamente. La ironía se apodera del libreto y realza la ridiculez y dependencia femenina hacia este aparato -que a medida que pasan los años es más diminuto-.

La historia pretende llevar al punto máximo el ideal de la época, dándole la oportunidad al espectador de darse cuenta que, hoy en día, la sobre-comunicación es perjudicial y que, lejos del dominio que el humano tiene sobre la tecnología, sucede lo contrario.

Como un monstruo, la alienación se apodera, absorbiendo a los más débiles, nutriendo, solamente, a quienes tienen la inteligencia suficiente como para tomar aquello que les sirve.

Respecto a las interpretaciones, Noraly Plaza (soprano), demuestra su gran caudal de voz, proyectando e invadiendo la sala de diferentes matices. Pareciera abrazarnos con su canto, transmitiendo lo afligida que está por no sentirse comprendida, hasta que su amor la entiende. Vale aclarar que no es necesario tener un dominio del idioma inglés ya que las actuaciones son tan buenas que con solo mirarlos, dan a entender el conflicto. En cuanto al barítono, Leonardo Menna, está tan bien caracterizado su personaje que los años 50´ parecen haberlo comprado y lookeado. Qué decir de su voz que no pueda contemplarse durante la ópera en la que personifica a Ben, un hombre tímido que intenta complacer a su mujer.

Conforman un dúo excelente, junto al acompañamiento en piano de Guillermo Salgado, quien está incluido -con miradas- dentro de la obra.

La duración de la puesta en escena, es tan corta -comparada con una ópera tradicional- que nos quedamos con ganas de más. Para saciar nuestro entusiasmo, el coro del Espacio Victorium, representó algunos temas -junto a los artistas- y, otros, en los que pudo lucirse solo.

Un acto, en este caso, es suficiente para mostrar una idea, desarrollarla y poner un sello original para casi principios de los cincuenta.

Mariela Verónica Gagliardi

 Soprano: Noraly Plaza. Barítono: Leonardo Menna. Piano: Guillermo Salgado.

Los artistas pertenecen al Espacio Victorium.

Sábado 18 de octubre, 19.30 hs, Centro Cultural Espacios (Villa Ballester).

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Pequeña pasajera

De Paula Brusca, Cristian Palacios y Natalia Rey. Dirigida por Paula Brusca. Con Natalia Rey.

Pequeña Pasajera busca preguntarse qué pasa cada vez que nos desarmamos y nos enfrentamos a la difícil tarea de volver a construirnos, cómo nos levantamos cada vez que nos caemos, cómo nos buscamos cuando nos desencontramos y nos volvemos luego a perder, una y otra vez. Cómo es posible que a través de los años, en ese tejido extraño y fragmentario que es la vida, podamos seguir llamándonos uno o una, mientras nos preguntamos, solos en lo más íntimo de nosotros, a dónde nos llevará el próximo tren.

A partir de distintos textos literarios, fragmentos, poemas y citas surge este unipersonal coproducido por los grupos Travesía Teatro de La Matanza y la Compañía Nacional de Fósforos, de Tres de Febrero que se plantea como un viaje donde lo más cotidiano se enrarece a la luz de una mirada nueva.

Funciones: Viernes a las 23hs.  Localidades: $ 50.- Estudiantes y jubilados: $35.-

Teatro El Espión – Sarandí 766 – Reservas: 4943 6516

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EL DERECHO A LA VENGANZA

La obra de teatro Damiens está basada en un hecho real: la vida de Robert François Damiens. A partir de este dato, se puede transitar una historia vertiginosa llena de altibajos, donde su personalidad se replantéa la vida, la muerte, el sol y la oscuridad.

¿Cuántos dedos tiene un hombre, cuántas manos, cuántos pies, cuántos órganos y cuántas oportunidades de vivir?

Él cometió un grave error, un imperdonable error: el de herir al Rey Luis XV de Francia. Por esa falta será juzgado por el Parlamento de París. Pero ya no hay vuelta atrás, ya no hay perdón que valga. Un asesinato en plaza pública lo espera y un par de caballos serán los encargados de romper cada una de sus extremidades, para luego ser incineradas. Cada una de sus partes serán abolidas, queriendo silenciar hasta su voz.

Cristian Palacios, realiza un unipersonal muy conmovedor y desgarrador, en el que transita por los últimos momentos de su vida. Durante esos años, tensionantes y sombríos, se ha borrado su sonrisa. Solamente se puede percibir la oscuridad de su alma.

A nivel actoral, es deslumbrante ver cada movimiento lento, cada pestanéo de sus ojos, cada sensación de agobio, de tristeza, de dolor, de no soportar más la injusticia.

Pero Damiens, no tiene maldad en el corazón, sino dolor por no saber quién es ni a dónde ir.

Cómo podía ver el robo de niños durante la dictadura, sin angustiarse, sin hacer algo al respecto.

Claro que sus actos tuvieron consecuencias, claro que su cuerpo – como dice en un momento del relato – “es el límite entre el deseo y la consecución de los actos”.

Pero ¿cómo Palacios puede componer a su personaje frente al público, sin mezclarlo con la realidad de la ficción?

El estado de locura que atraviesa – en parte por su encierro en el calabozo -, por todas las vidas enajenadas, ocultas y profanadas; lo aislan por completo de su ser interior.

Él, no desea tener al público de testigo, por lo que hizo. Quiere que llegue ese día donde todo terminará, donde predominará la paz y se sentirá, por fin, acompañado y con serenidad.

¿Qué significa tu vida cuando ya no lleva nombre, cuando sos un N/N? ¿Qué sentirías si por querer defender los derechos humanos, tratando de eliminar a su máximo ejecutor, terminaras con tu vida en este mundo?

Cristian Palacios, logra llenarnos los ojos de lágrimas, provocándonos una sensación de vacío. De un vacío que solamente con luz y amor podría llenarse. Pero él, elige tapar el sol con sus manos, esperando el desenlace de su historia.

Mariela Verónica Gagliardi

Ficha técnica

Autor e intérprete: Cristian Palacios.

Dirección y puesta en escena: Paula Brusca De Giorgio.

Iluminación: Ricardo Andrade Jardi.

Vestuario: Natalia Alayon Bustamante.

Asistente de escena: Juan Manuel Caputo.

Prensa: DucheZarate.

Producción ejecutiva y Desarrollo del Proyecto: Tónicas.

Producción General: Compañía Nacional de Fósforos.

Funciones: Sábados a las 19hs.

Localidades: $ 60. Estudiantes y jubilados: $ 40.

Patio de Actores – Lerma 568.

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