*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Festival del Amor en el CCC

festival del amor

DEL 9 AL 14 DE FEBRERO EN EL CCC

FESTIVAL DEL AMOR

Desde el martes 9 al  domingo 14 de febrero se realizará en el CCC la quinta edición de este Festival que aborda la universal temática del amor.

Seis obras de teatro y un musical formarán parte de la programación que contará con una charla de inauguración el Martes 9 a las 18.30 hs. en el CCC.

CHARLA DE INAUGURACIÓN:  MARTES 9 DE FEBRERO  18.30HS.

Única actividad con entrada libre y gratuita

CONFIRMAR ASISTENCIA A ESTE MISMO MAIL O A info@varasotero.com.ar

Un encuentro donde los autores y directores de las seis obras nos contarán cómo los inspiro el amor en la creación de cada uno de los hechos artísticos. El evento contará con la participación de artistas como: Gabriela Izcovich, Fabián Arenillas, Christian Forteza, Ana María Cores, Pablo Mascareño, Gustavo Pardi, Patricia Suarez, Marcelo Moncarz, Georgina Rey, Raúl Mereñuk. Con introducción de Pablo Silva (Productor Gral del Festival)  y cierre a cargo de Juano Villafañe (Director Artístico del Centro Cultural de la Cooperación).

Coordinación l: Tony Chavez, Eliana Sanchez, Alan Cabral.

Programación día por día

Martes 9 de febrero, 18.30 hs. (Sala Pugliese).

Inauguración del Festival

Un encuentro donde los autores y directores de las seis obras nos contarán cómo los inspiro el amor en la creación de cada uno de los hechos artísticos. El evento contará con la participación de artistas como: Gabriela Izcovich, Fabián Arenillas, Christian Forteza, Gustavo Pardi, Patricia Suarez, Marcelo Moncarz, Georgina Rey, Raúl Mereñuk, Ana María Cores, Pablo Mascareño. Con introducción de Pablo Silva (Productor Gral del Festival)  y cierre a cargo de Juano Villafañe (Director Artístico del Centro Cultural de la Cooperación).

Coordinación l: Tony Chavez, Eliana Sanchez, Alan Cabral.

Martes 9 de 20.30 hs. (Sala Pugliese)

ESTAS IGUAL

Dramaturgia: Gabriela Izcovich / con  Fabián Arenillas y Gabriela Itcovich

Dirección: Gabriela Izcovich

Síntesis Argumental: “Estas igual” es una comedia dramática que plantea una reflexión acerca del vínculo amoroso. El reencuentro casual de una ex pareja, luego de diez años de no verse, genera una serie de episodios desopilantes donde el presente, en apariencia estable y armonioso, se desestabiliza.

Miercoles 10 de febrero  20.30 hs. (Sala Pugliese)

LA MUERTE DE MARGUERITE DURAS

Dramaturgia: Eduardo “Tato” Pavlovsky  / con Gabriel Kogan

Dirección: Christian Forteza

Síntesis Argumental: En este monólogo de Eduardo «Tato» Pavlovsky, un hombre recuerda y revive en forma fragmentada, momentos de su vida. Sus amores, sus pasiones, sus miedos. Una obra que sin dejar de lado el humor, tiene un intenso contenido existencialista.

Jueves 11 febrero, 20.30 hs. (Sala Pugliese)

MI QUERIDA

De Griselda Gambaro. Con Georgina Rey

Dirección Marcelo Moncarz

Síntesis Argumental: La gran escritora argentina, de reconocimiento mundial se inspiró en el cuento «Almita» de Antón Chéjov para escribir esta obra.

Por eso Mi querida transcurre en un pueblo ruso de 1900. En su casa Olga, rememora y relata directamente al público su historia, como a sus vecinos, lo acontecido hasta el presente, que la encuentra llena de felicidad para el cual debió atravesar un largo camino de dolor y tristeza.

Viernes 12 de febrero 20.30 hs. (Sala Tuñon)

ANA MARÍA CORES EN CONCIERTO

Ana María Cores, referente del teatro musical argentino, aborda la intensidad del amor desde el tango, el bolero y la canción española en un homenaje a los grandes poetas. Catulo Castillo, Eladia Blazquez, Mario Clavell, Sebastián Piana, Homero Manzi, Anibal Troilo, Armando Manzanero, y Manuel Alejandro, entre otros, desfilan con clásicos insoslayables para hablar de lo más profundo del sentimiento amoroso. Un recital que no elude el humor y el homenaje a figuras como Miguel de Molina y Tita Merello.

Sábado 13 de febrero 20.30 hs (sala TUÑON)

FOSCA

Dramaturgia: Raúl Mereñuk, basado en la novela de Ugo Tarchetti. Con Myriam Azerrad, María Rastelli, Pablo Samaja, Mario Werfel/

Dirección Raúl Mereñuk,

Síntesis Argumental: Versión de Raúl Mereñuk de la famosa novela del italiano Ugo Tarchetti que aborda el tema de la fealdad femenina. Fosca nos muestra el mundo de una mujer fea que desea ser amada frente a los atributos de belleza que poseen otras mujeres. Fealdad, Belleza, Amor y Pasión en el universo del imaginario femenino. Llevada al cine por Ettore Scola (Pasión de amor).

Domingo 14 de febrero, 20.30 hs. (Sala Pugliese)

LA DIFICULTAD

De Patricia Suarez con Guillermo Tassara, Josefina Vitón y Hernán Vázquez dirección Gustavo Pardi.

Síntesis Argumental: Corren los años 50 en el infinito horizonte campestre. Tres hermanos en torno a la madre enferma y al padre anciano, recorren el pasado en el marco de un presente habitado por el humor negro y la intimidad misteriosa de las emociones. Un momento clave de esta familia; una traba oscura en el modo de hablarse: tartamudez y ataques de risa descontrolados. Un búsqueda, experimental y creativa, sobre las dificultades propias de estos seres.

 

En el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543. Tels. / Informes 5077-8000, 5077-8080

Entrada $120 .- (Venta por anticipado en Alternativa Teatral)

 

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Taquito militar

Cámara lenta14

Aún veo esos pies descalzos, cansados de tanta lucha, de tanto golpe, de tanto dolor. Aún veo esos pies deformados por el deporte y las ganas de ese boxeador por llevarse a cualquier oponente puesto para frenar su ira. Aún siento que un boxeador es el excelente reflejo de un cuerpo que se desgasta paulatinamente, dejando vestigios imposibles de subsanar con el tiempo.

Corría el año 1979 y aún la democracia no estaba en los planes concretos de la Argentina. La dictadura militar -ese regimiento estructurado, que pretendía silenciar las opiniones y voces diversas-, estaba, y faltaría un tiempo más para que Alfonsín recuperara los escombros esparcidos en el suelo.

«Cámara lenta» (escrita por Eduardo Tato Pavlovsky) es un drama que simboliza a esos cuerpos agotados de tanto entrenamiento. En esta oportunidad, Dagomar (Jorge Lorenzo), es el boxeador que se enfrenta a los puñetazos de un rival, de la misma manera que quienes tenían una ideología diferente a la vigente eran callados con disparos o represión -en el mejor de los casos-.

Asustar, atemorizar, desvalorizar a quien siente que con su cuerpo no puede enfrentar todo el mal surgido. Golpear hasta el hartazgo, hasta que la sangre se convierta en un líquido difícil de distinguir. Hasta que su sequedad sea como la saliva que se evapora en este luchador empedernido.

Christian Forteza, el director de la presente dramaturgia, eligió narrar los hechos sin escenografía. Simplemente con una silla. Fiel al teatro clásico, todo el mérito se encuentra en el texto y en las interpretaciones que surgen desgarradoramente.

«Como si durante un tiempo nosotros hubiéramos ralentizado todo nuestro intelecto, nuestra capacidad de discernir, la interiorización de la violencia se hizo obvia, la represión no era afuera sino que ya se transformaba en adentro. Hemos tenido que disimular o crear personajes para sobrevivir, y después nos hemos convertido a veces en los personajes, como si un actor se convirtiera después en un personaje que representó en teatro. Pienso que esto nos ha ralentizado en algún nivel y todavía no sabemos bien cuáles han sido los efectos».

Esas palabras, extraídas del libreto original de Cámara lenta, sintetizan la idea principal de la obra. Una obra que puede tener múltiples lecturas, como suele ocurrir con los escritores que se abocan a temáticas socio-políticas.

Aún siento las pisadas firmes en el asfalto, a pesar de que no existieron durante la presente dramaturgia.

Sin mencionar el contexto histórico, mi mente se posó, repentinamente, en la descripta anteriormente. Imaginé los uniformes camuflados, la furia por no poder dominar con inteligencia los deseos de una sociedad que tenía otros sueños. Que, en verdad, tenía sueños y pretendía vivir según sus ideales.

Por otro lado, está presente la mirada autoritaria que se posa en Amílcar (Raúl Mereñuk), el entrenador de Dagomar. Si bien fue quien lo hizo famoso, quien le hizo ganar dinero y gracias a quien está “vivo”; aquel se benefició de todo. No existe bondad de uno sobre el otro sino total interés y, quizás, algo de pena por abandonarlo.

Las extremidades de este ex boxeador están entumecidas, no le permiten moverse por sus propios medios. Está exhausto, acabado. Aún respira, pero no logra que nada lo cautive. Él ha muerto como todos los idealistas de la época, una época que pintó de negro el cielo azul de la patria.

Esta obra, escrita durante los años que estuvo exiliado Pavlovsky en Madrid, goza de una riqueza extrema. Por un lado, de palabras que retrataban una realidad real. Y, por el otro lado, de la incertidumbre que se tenía aquella época.

«Cuando me vinieron a buscar y tuve que abandonar todo, el manuscrito de Cámara lenta fue una de las primeras cosas en las que pensé. (…) El tiempo que se perdía en Buenos Aires durante la dictadura era terrible: los llamados, el miedo, los acontecimientos que te dislocaban, las inseguridades de la incertidumbre futura, uno nunca sabía lo que podía pasar al día siguiente».

Los flashbacks permiten que los espectadores comprendan el pasado y presente de la pieza artística, así como la posibilidad de que los tres personajes destaquen unas temáticas por sobre otras.

Es ella, Rosa (Lorena Penón), quien con su suavidad y delicadeza le da una impronta sensible a la obra. Es ella la encargada de abrazar a estos hombres tan rígidos sin haberlo elegido siquiera.

La Rosa de antes, la amiga de ambos, la que acariciaba a uno, siendo observado por el otro. La mujer que no tendría que desnudarse sino solo mostrar sus pies, esas extremidades tan imprescindibles como para que un cuerpo esté en posición vertical, para que se sostenga, para que no dependa de nada ni de nadie. Ella, con pies perfectos como su aroma, como puede ser la fragancia de una de las flores más lindas, aquella que perfume tantas escenas sumergidas en olores nauseabundos.

Como la caída propia, vista y sentida lentamente. Como la muerte no repentina sino dolorosa, que se mimetiza con el exterior.

Como personajes y personas que pierden el sentido de la orientación. Que no encuentran su rumbo ni estabilidad. ¿Quiénes eran, quiénes son?

Si pudieran acelerar el paso del tiempo, seguramente, lo harían para solo seguir rememorando las peleas en el ring, los aplausos y cada billete que volaba por los aires recordando que nada es gratuito en la vida.

ficha Cámara lentaMariela Verónica Gagliardi

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La impotencia clandestina

Potestad2

Un hombre (Jorge Lorenzo) presenta un día en su vida inolvidable. Un día que marcará, lamentablemente, su destino y el de su familia.

Durante sesenta minutos, seremos testigos de la desaparición de su joven hija llamada Adriana y del dolor que siente como padre.

“Potestad” de Eduardo Pavlovsky (dirigida por Christian Forteza) es un reflejo de cómo, de un instante a otro, puede -todo-, tomar un giro rotundo sin anestesia. Potestad, terminológicamente hablando, se refiere al poder, al derecho y al deber. A la necesidad, imperiosa, de determinar quién es el titiritero y de qué manera debe manejar los hilos para su provecho.

Desde un comienzo lo vemos al actor inquieto, haciendo una serie de movimientos repetitivos y coherentes con los que, luego, nos narrará. Él nos muestra cuál es su silla, qué lugar ocupa en su casa y en la vida. Qué rol, en definitiva, cumple en su familia. Después, nos da a conocer las características de su esposa y la fría relación que tienen hace tiempo. Lo mal y desolado que se siente, sobre todo, un día domingo como el que transcurre en la obra. Por último, le toca el turno a su hija. La única mujer de la casa que logra pintarle una sonrisa y la única que le da afecto.

En ese contexto se desarrolla la pieza teatral hasta que, lo reiterativo desaparece y se hace presente el monstruo camuflado, que roba lo que cree que necesita solo por deshacer lo que no sabe construir.

Potestad se divide en dos partes, de este modo: primero, en la que conocemos los detalles de cada personaje y, luego, en la que estamos frente al conflicto. Esta división Potestad1me pareció impactante en cuanto al efecto que provoca dicho modo de contar la historia.

Al hacer hincapié en lo corporal -propio y ajeno-, indefectiblemente, los espectadores nos enfocamos en eso. Pero la liviandad del comienzo termina en una angustia que nos va cerrando de a poquito la garganta. No sabemos a dónde conducirá su puesta en escena, su descripción ni su problema matrimonial. Pero la inflexión en su voz nos permite, de a poco, entrar en el mundo de la dictadura. Ese espacio en que todo es oscuro y rojo. Incoherente y triste. Opaco  y doloroso.

Jorge Lorenzo representa a un padre que perdió a su hija para siempre. Un padre, como tantos otros, que nunca más pudo abrazar a su pequeña. Un ser que nunca pudo comprender el por qué. Que nunca tuvo la posibilidad de conocer a los autores del hecho y que jamás pudo decirles algo.

Su hija se convirtió en un fantasma sin nombre. En una estudiante que, seguramente, por pensar diferente, fue preferible eliminar.

¿Cómo es la potestad de un padre a quien se le quita este poder, a quien se le impide ser quien es?

El delirio y la paranoia se hacen presentes en su mente y la de su mujer, quienes no podrán deshacerse de ambas patologías sin caer en una tragedia.

Ese delirio que le hace realizar -en su propio cerebro- el mismo tipo de crimen que cometieron los militares. De esta manera, la obra tiene un doble mensaje: la impotencia que siente una persona al perder al amor de su vida y, por otro lado, las consecuencias que se desencadenan de ese infortunio.

Ficha artístico-técnica Potestad

Mariela Verónica Gagliardi