*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Carlos Portaluppi’

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La verdad sale a la luz

Bajo terapia6

Cuando una persona abusa de los derechos de otra, no puede ser considerada humana, sino torturadora, débil y cobarde. Por lo general, la propia víctima la defiende asumiendo todo tipo de culpa necesaria como para que su vida no se derrumbe por completo -sin poder ver cómo la misma ya no existe hace tiempo-.

Bajo terapia (escrita por Matías Del Federico y dirigida por Daniel Veronese) es una comedia que entrelaza al humor con el drama de una manera eficaz, gracias al elenco de actores con que cuenta.

Al ingresar en la sala en que hacen psiconanálisis, tres parejas se encuentran entre sí, no pudiendo comprender el motivo por el cual ni siquiera está presente la terapeuta. A un costado hallan diez sobres con consignas a desarrollar.

Preguntas sin respuestas se plantean desde un comienzo y cada uno deberá aportar su granito de arena para que esta sesión grupal, un tanto atípica, surta efecto.

¿Cómo ayudar al otro o a otra pareja cuando los propios conflictos no se asumen ni se resuelven?

Una serie televisiva muy conocida podrá relacionarse con la parte argumental, con el modo en que se lleva adelante la historia y con la propuesta en sí.

Entre risas y llantos, la vida de uno de los integrantes será salvada y el culpable de su desdicha pagará las consecuencias.

Más allá del desenlace, es interesante la interpretación de cada personaje, la conjunción de los mismos, la posibilidad de presenciar una terapia en vivo -al mejor estilo de cámara gesell-, notando cómo tres parejas que no se conocían anteriormente, intentan darle pautas, una mirada objetiva y la opinión sobre sus vidas.

Abrirse y narrar la intimidad no es sencillo, sobre todo cuando la oscuridad es tan grande como para taparla con una mano o un silencio supuestamente oportuno.

Como piezas de dominó, van cayendo una tras otra, hasta hacernos ver varias lecturas posibles para analizar: desde la más simple -basada en un juego- hasta la más compleja en que las miserias más grandes pueden ser exteriorizadas. ¿Es posible romper el secreto profesional? ¿Cuál sería el límite, esa delgada línea, entre el deber ético y el moral?

¿Ficción o realidad?

De esto se trata Bajo terapia, de un atrapante juego de dialéctica en que el primero en pisar el palito será puesto en evidencia.

Se puede juzgar cada teoría, señalar lo inadecuado o disfrutar, simplemente, de una comedia entretenida como espectador pasivo.

Bajo terapia demuestra que la vida es un juego en el cual cada pieza desempeña un rol fundamental, comprobando cómo la palabra hasta de un desconocido cobra valor y logra desentramar los peores momentos de la vida cotidiana.

Mientras el whisky circula por la sala, las botellas se vacían y solo es posible sacarse la máscara. De esa manera quien no tenía valor, lo cobra y puede enfrentar a ese monstruo tan voraz y temido. El suicidio es dejado de lado para valorarse y dejar de valorar a quien no lo merece.

Todo tipo de trastornos obsesivos, conductas psicóticas y paranoides se ponen sobre la mesa; con lo cual todo parece real. Y, justamente, simula ser real por la gran identificación que se produce con los espectadores. Sería algo así como preguntarle a cada uno determinadas cosas para saber que la mayoría padece algún trauma, trastorno o conducta poco sana.

Un grupo de actores sensacionales, dentro de un espacio escénico moderno, sencillo y con lo necesario para que la dramaturgia se desarrolle espontáneamente.

Al tratarse de seis artistas famosos es posible acostumbrarse a los roles que suelen interpretar, pero no está mal sino que el Teatro Metropolitan lleno completamente, justifican cómo el trasladar la televisión a las tablas suele ser exitoso, sobre todo en temporada de verano en que la gente busca distraerse con propuestas divertidas.

Bajo terapia y bajo juramento, todo saldrá a la luz, hasta que la misma sea apagada.

Bajo terapia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un monstruo que devora al más débil

Emilia1

En medio de una familia totalmente destrozada y agotada de tanto intento frustrado, resurge una de las mujeres más déspota e hiriente metiendo el dedo en la llaga donde más duele. Su nombre es “Emilia” (de y dirigida por Claudio Tolcachir).

Ella (Elena Boggan), una anciana mujer pero con garras de joven violenta, narra su pasado donde dice haber disfrutado de vuestra compañía. Entrometida al máximo, con un estilo de suegra -sin serlo-, de madre, de amante y de mucama; se va encargando de recuperar un lugar que tuvo antaño.

Walter (Carlos Portalupi), su hijo adoptado de la vida, la encuentra en la calle e invita a conocer su nueva casa. Claro que jamás imaginó que de esa simple charla se dirían las atrocidades más grandes y cada miembro de la familia mostraría su verdadero rostro.

Esta obra dramática no es una historia inventada sino una narración que nos recorre de principio a fin. Quizás, alguno Emilia3pueda identificarse con la situación reinante o, tal vez, conozca a alguien que pasa o pasó por algo similar. Estremece, da escalofríos -claro está- ya que el elenco de actores es excelente y logra hacernos sentir cada sensación relatada por Tolcachir. Pero, la angustia es inevitable. No hay nada por hacer y nosotros seremos meros espectadores de un desenlace terrible, el cual no puede imaginarse al comenzar “Emilia”.

Me parece interesantísima la manera de colocar un paralelismo entre el pasado y presente, donde el foco está puesto en esta humilde viejita, desorientándonos por completo y logrando que atravesemos -junto a ella- su visión de la historia. Su relato pasa a ser el predominante, olvidándonos que existe un argumento más amplio que apunta a un lado que aún no conocemos. Más tarde, sabremos por parte de los demás personajes, otras verdades que nos permitirán conformar una historia completa de la cual podremos: juzgar, acusar con el dedo o simplemente callar para reflexionar.

“Emilia” no queda abierta, sino cerrada, como muestra estar entre las rejas. Dicho encierro le otorga la culpa, una culpa tenaz que la va humillando en silencio, de a poco, sin que logre tener el valor de asumirlo. Esa es ella. Esa mujer que luchó por educar a un hombre que no había salido de su vientre pero que, sin embargo, sintió como tal. Se puede Foto prensa 1odiarla aunque ella con esa mirada y ojos cansados logrará conmover a cualquier puritano de su maldad. Como dicen muchos: a veces no importa lo que se diga sino cómo se diga. Este es el caso de la situación: Emilia vocifera lo peor, pero dicho con un tono realmente convincente. Ella, manipula, todo. Va sorteando obstáculos, dando lástima. Todos logran amarla y detestarla a la vez. Es que son almas perdidas en busca de un sentido y ella es esa brújula “con experiencia” que consideran logre orientarlos. Pero la vejez no siempre es sinónimo de sabiduría.

El pobre chico (Francisco Lumerman) es la única víctima que oscila entre la idiotez y la inmadurez para no caer al precipicio que tanto teme. Es el único inteligente de la familia -compuesta por su madre (Adriana Ferrer) y su pareja, si se quiere decir Walter, que intenta convencer de lo conveniente. Pero nadie lo escucha. Lo relegan y tratan de la peor manera como si fuera una lacra. El pobre hace lo imposible por salir de la realidad que lo invade -en plena adolescencia-, mientras toca su xilofón sin saber siquiera las notas. Cada sonido será un paso más que avance Emilia y cada silencio un suspenso de lo terrorífico que esté por ocurrir.

La casa nueva, conformada por un cuadrado -repleto de mantas cuadras y de diversos colores- incluirán a estos seres desposeídos de bondades. En un costado estará sentado durante casi toda la obra, un hombre (Gabo Correa), tildado de querer destruir lo que no existe. En algún momento ingresará para compartir con ellos su panorama y será echado a la fuerza. Él es diferente, como su hijo. Ambos son indefensos.

Emilia educó a un monstruo, el mismo que destruirá sin piedad.

Emilia2

 

ficha artístico-técnica Emilia

Mariela Verónica Gagliardi

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La historia del Sr. Sommer

 Última función: domingo 18 de noviembre

De Patrick Süskind. Con Carlos Portaluppi. Dirección: Guillermo Ghio.

El protagonista llega a lo que parece ser un estudio de arquitectura que está siendo reparado. La paradojal situación, pone de manifiesto un cierto desorden o caos que propicia el re acomodamiento de algunos acontecimientos de su vida. En ese desorden, al buscar algún elemento de su profesión lo asaltarán los recuerdos de su infancia que lo llevarán a revisar el recorrido de su vida y descubrir un hecho postergado desde su adolescencia y que coincide con el ingreso en la adultez, con todos sus misterios.

Funciones: domingos a las 18:30 hs. Localidades: $ 80.- y $ 100.-

Teatro Picadero – Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857 (a metros de Corrientes y Riobamba)