*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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El universo Kahlo logrado a la perfección

Frida2

Todos conocemos el nombre Frida Kahlo (Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón), sus obras, su vida, sus dolores y sus ganas de vivir.

Quienes no tuvimos la oportunidad de conocerla en persona, intentamos buscarla en diversos formatos como el cine, la televisión, sus cuadros y por qué no, el teatro.

FridaCarla Liguori representa a la artista que es un ejemplo de vida y de dedicación a lo que ama.

Interpretar una pieza teatral es difícil, pero hacer de una persona como Frida es sumamente complicado.

Carla Liguori, es la creadora de las letras y la directora de su propio protagónico. Ella logró captar la esencia, la magia y no exagerar ninguno de los aspectos de la personalidad y vida de la pintora.

México – año 1922. Épocas de revolución, persiguiendo la libertad soñada.

Frida es adolescente y, junto a otros jóvenes, cantan y expresa sus deseos y convicciones. Ella, asume que “todo no se encuentra en los libros. La pobreza no está”.

Su sensibilidad es un atributo a destacar ya que, gracias a ella, logra vivir -a pesar de todas las enfermedades que le toca atravesar-.

La familia de Frida, compuesta por su madre (Marisa Provenzano) y hermanas (Candela Cibrián, Diana Amarilla y Carolina Díaz Codeso) es fundamental en su recuperación y, además, ésta la ve como una mujer fuerte, decidida y que lucha por cumplir sus sueños.

Su padre (Manuel Feito), un día le dice: “a veces el dolor nos lleva a lugares inesperados”. Y, ciertamente, su dolor físico, se transforma en felicidad para su alma.

Frida1

El teatro lleno, un día lunes, demuestra el éxito de la comedia musical “Frida, entre lo absurdo y lo fugaz”.

Antes de empezar la función, un grupo de bailarinas -vestidas de negro-, son las encargadas de introducirnos en el mundo Kahlo.

Aunque, una vez que los actores van apareciendo en escena, se desata un despliegue formidable. Uno de los aspectos que merece ser resaltado es el de la interacción entre un tema del relato y la Frida3canción interpretada por los artistas -y el cuerpo de baile-, referida al mismo.

Los días transcurren, hasta que llega aquél que marcara los latidos de su corazón. Una amiga (Sabrina Artaza) le presenta al pintor Diego Rivera (Ariel Leyra) -con quien se casará y divorciará años después-, el único que estará al lado de su amada incondicionalmente.

Rivero, también, militaba en el partido comunista mexicano (como secretario), pero en un momento se le presentó la oportunidad de mudarse a Norteamérica con su esposa. Este cambio, si bien favorable para él -a nivel profesional-; para Frida no es más que una agonía.

La historia se desarrolla muy sutilmente y cada escena coreográfica está muy bien caracterizada en cuanto a estilo de música, vestuario y fondo decorativo -en modo de proyección-.

A lo largo de los años, ella pierde un embarazo, pero su voluntad es tan grande que no se deprime. Al regresar a su tierra natal, se reencuentra con su padre y hermanas (ya que su madre falleció tiempo atrás).

“Esta vida me ha arrastrado de una manera tan absurda, tan fugaz” – esboza a viva voz, tan carnalmente.

Mientras, continúa la persecusión al movimiento comunista y León Trotsky (Eduardo M. Blanco), junto a su esposa (Pato Chaneton), son alojados en la casa de Frida. De ese modo, una relación nace entre ellos, pero solo dura un tiempo. El mismo tiempo que permanece alejada de Diego.Frida4

Si bien hay muchos detalles para contar, con lo dicho hasta aquí sobra contenido como para aplaudir de pie a todo el elenco de la obra.

Frida y Carla, estremecen, emocionan. Son hasta similares físicamente y esa belleza las convierte en personas poderosas. Argentina y México, dos países que siempre han estado tan cerca, a pesar de la distancia. La cultura une, acerca y hace sentir que los artistas se pueden compartir. Que forman parte de un mismo universo, de la vida misma.

ficha técnica Frida

Mariela Verónica Gagliardi

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Nunca es tarde para conocerse

Mágico rock2

Un duende (Luciano Rosini), un hada (Carla Maieli) y Beto (Martín Sipicki), son felices cantando, jugando y relacionándose entre ellos… pero tienen un conflicto: Ana (Marisol Otero) -una abogada seria-, no se acuerda de quiénes son y los ignora.

Esta profesional, por otro lado, se comunica con las plantas de su hermoso y cuidado jardín, y así es como su sonrisa surge espontáneamente frente a tan linda naturaleza.Mágico rock3

«Ana no duerme» (grupo Almendra, 1969), le cantan. Pero, ella, parece no hacerse cargo y sigue con su vida, como siempre.

Entonces, los amigos le piden al duende que repase su libro y en él dice: libre albedrío. Así es como debaten qué significa esta frase, hasta deducir libertad. El duende afirma que hay que jugar, tener imaginación y creer en las hadas. Pero esto no es asumido por la mayoría de los adultos, quienes piensan que al crecer hay que abandonar el disfrute.

El tiempo pasa y los personajes asumen que tienen que hacer un plan para que Ana los vuelva a ver, ya que ellos viven de cierta forma en su imaginación -pero de niña-.

Así es como optan por aplicar la magia curando a las plantas de Ana, que de a poco estaban perdiendo la belleza. Claro que cuando ella ve los cambios no entiende nada. Cómo iba a pensar que con su diálogo y cuidados, ¡se modificarían tanto!

La cuestión es que eligen el momento exacto para que la profesional quede fuera de su casa y de esa manera se vea obligada a interactuar con sus amigos de la infancia.

Es muy interesante la manera que encontraron de transmitir los temas musicales más pegadizos del artista, al mismo que tiempo que con una carga muy fuerte en sus letras. De un modo breve, supieron hacernos transitar por un cuento precioso, unas coreografías bonitas, delicadas y que tanto el amante de Spinetta como el que poco conoce de él, pueda sentirse cómodo. A su vez, las canciones incluidas en el espectáculo -si bien son todas de su autoría-, algunas corresponden al músico como solista y otras a los grupos que lideró en su momento.

Mágico rock

«Despiértate nena» (grupo Pescado Rabioso, 1972) le interpretan los chicos mientras duerme. Pero ella está tan relajada que no tiene intención alguna de abrir los ojos.

El hada, que se considera una estrella del rock and roll, ingresará en su inconsciente, haciéndola recordar que su mundo de pequeña no dejó de existir, sino que creció relegando lo que más la hacía feliz. Y a esta escena tan conmovedora y melancólica, prosigue  «Muchacha, ojos de papel»  (grupo Almendra, 1969).

«El anillo del capitán Beto», compuesto por Spinetta e incluido en su disco El jardín de los presentes (1976); contiene una letra muy profunda y en cuyo momento dice: (…) «¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo? Si nadie viene hasta aquí a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral. ¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?»

No se imaginen un espectáculo exclusivo para chicos, porque la presencia de la música del gran Spinetta permite la incorporación del público adulto a la perfección. La historia narra un cuento para niños, pero también una enseñanza para los más grandes, demostrando que nunca es tarde para luchar por los sueños. También, abriendo un espacio a la reflexión muy interesante.

«Magico rock» no es magia sino ilusionismo, placer por la buena música, por las melodías, por el histronismo, los colores, las sensaciones y la alegría por disfrutar cada momento. ¿Qué más se puede pedir para pasarla bien?

Esta comedia musical apunta al autodescubrimiento, al hallazgo de ese tesoro tan preciado llamado: vida.

«Rutas argentinas» (grupo Almendra, 1970) y «Alma de diamante» (Luis Alberto Spinetta, 1980); son otras de las canciones presentes en la obra y que más de uno habrá entonado para sus adentros, con tal de no interrumpir la dramaturgia.

Mágico rock1

Quizás se pregunten si estos personajes son reales o imaginarios y es parte de ambos en verdad. Ellos aparecen en la vida de Ana solo cuando los necesita. Ella cree que está soñando pero este sueño es su propia vida, la cual tomó un rumbo inesperado.

Pero para ser realmente feliz hay que jugar, para descubrir quién sos. Y este es uno de los momentos más lindos de la obra, cuando sus amigos la ayudan a lookearse con distintos vestuarios hasta que ella sola se siente identificada con uno específico (muy opuesto al de abogada).

Ella ama a su jardín, a esas plantas y flores llenas de vida, de alegría, de tonalidades, de suspiros. Ese jardín que tanto la acompaña, que la ve reír y llorar. Ana se siente jardinera y no es poca cosa hallar su lugar, aquel con el que se pueda desenvolver cotidianamente.

Ficha artístico-técnica Mágico rock

Mariela Verónica Gagliardi