*** Junio 2017 ***

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Arrancando la viruta

Percal Ocho x ocho

Unos años atrás en un Festival de Fado y Tango tuve la oportunidad de escuchar a Percal Tango. Esta orquesta -integrada por diferentes músicos- modificó su formación inicial y se convirtió, con el correr del tiempo, en una búsqueda consolidada, precisa e íntegra, que pisa fuerte, que tiene nombre propio y brilla desde lejos.

Así como en un momento sonaban a tangos de otros (porque resulta imposible no tener incidencias musicales de autores ya consagrados) hoy en día consiguieron su propio sello.

Entre anécdotas, el carisma serio de Nacho Cabello, la conjunción de instrumentos de cuerdas y percusión, la voz del líder y Eva Fiori otorgándole la femeneidad arrabalera al género. Esto es Percal y el tango de antaño y de ahora. Un recital que tuvo como finalidad presentar el nuevo disco “Ocho x ocho”, un material doble y que por eso duplica su apuesta.

El show en Boris permitió percibir auditívamente la magia de cada canción, del repertorio propio y del apropiado. De un material titulado Admiración -con autoría de Pedro Laurenz y homenaje a éste- y de la segunda parte mencionada como Inspiración -que incluye temas propios-.

Desfilaron por el escenario diferentes estilos que engloban a: tangos tradicionales, milongas, vals y una fusión de ritmos tangueros bien de Percal. Porque de eso se trata, de acercarse a una orquesta joven que apuesta a perdurar en el tiempo, a homenajear y, también, a escribir su propia historia, a aplaudir a los históricos y también ser aplaudidos, a sonreír cuando se rememora y también lagrimear en ocasiones que lo justifiquen.

Cerrando los ojos pude sentir a otra de las orquestas que conquistaron mi corazón hace rato llamada El Arranque. Siento sus pasos, su esencia, pero no como una copia… es simplemente un vestigio, ese algo que resulta imposible de definir pero que ahí está como una sensación en el aire, en las notas, en los acordes, en ese pisar fuerte y decir “acá vamos, arrasemos”. Considero que con los años esta orquesta se convirtió en un equipo que se encamina hacia un objetivo determinado, un equipo en el que cada artista tiene su espacio, en el que no resalta uno por encima del resto, una solvencia sin igual que está integrada por: Álvaro del Aguila (Bandoneón), Nacho Cabello (Voz y guitarra), Juan Manuel Costa (Violoncello), Eva Fiori (Voz), Sergio Milman (Piano), Nicanor Suárez (Contrabajo) y Hernán Zauner (Violín).

Tangos melódicos, tangos cantados, tangos para bailar, otros para soñar despiertos, para hacer firuletes o para conquistar desde la mirada.

Los tangos admirados fueron: Orgullo criollo, La revancha, Risa loca, Milonga de mis amores, Mala junta, Mal de amores, Berretín y Esquinero. Mientras que los inspirados: Cocó, Lila y las luces, Coplas de mi niño, Sobre los tilos, Final del juego, Un vals para Joaquín, Cables y cajita, y Buenas noches.

Una velada realmente encantadora de la que disfrutamos todos. Una noche en la que se sintió unión y fuerza, sonrisas, expresiones y deseos, una noche en la que la política fue dejada de lado por un momento para demostrar cómo las letras de estas canciones pueden hablar más que cualquier discurso.

Sumado a esto, la voz de la talentosa Eva Fiori que deleitó en cada una de sus interpretaciones en que consiguió lucirse como una verdadera figura. Una cantante excelente que subió al escenario cada vez que le tocaba su turno y que con sus rulos perfectos conformó una performance encantadora.

Así da gusto presenciar un recital de tango, que tiene la particularidad de ser para todo público. Sí, porque podían verse a bebés de meses de vida despiertos y sin hacerse notar en absoluto. Y es que los pequeños que crecen entre melodías, difícilmente no lleven al tango su sangre.

Entre fotos, videos, aplausos, gritos desenfrenados, ovaciones y saludos; fue despidiéndose esta orquesta que, notablemente, pasó por esta noche loca que más que loca fue sentimental.

Mariela Verónica Gagliardi

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Enamorándonos en diferentes idiomas

Natalia Po3

Natalia Po, presentó en Boris, su show “Amor en la ciudad”, una noche fría pero que nos abrigó con su música de estilo de pop, rock y soul; una noche diferente en la que pudimos conocer sus talentos como cantante y actriz en el escenario -junto a su banda-.

“Y ahora estoy mejor sin ti”, resuena en el ambiente de la sala (“Mejor sin ti”) y, de este modo, supimos con qué panorama nos íbamos a encontrar a lo largo de la velada.

Ella, pisando fuerte, feliz, radiante e intentando cautivarnos con su bella voz, sin decepcionarnos. Y claro que no nos decepcionó ni dejo de cautivar. Nos atrapó de comienzo a fin y nos hubiera encantado que durara horas el recital.

El repertorio fue diverso, pero siempre girando en torno al amor. Nos encontramos con temas compuestos especialmente para ella (por 3musica.com) y covers de diversos músicos como Julieta Natalia Po2Venegas (“Lento”), Pink (“Who knew”), Beyonce (“Knowles”). Al cantar este tema, quedó en la atmósfera, como haciendo eco: “ser delicado y esperar, dame tiempo para darte todo lo que tengo”. Causalmente este poema fue escrito por Julieta Venegas, junto a Coti Sorokin y, Natalia, nos ayuda a descubrir cada una de las frases masculinas. Por ejemplo la paciencia, más característica en un hombre que en nosotras -las mujeres-.

De repente, en su segunda canción, entona la frase “pronto me amarás” y, evidentemente, lo consiguió como les decía anteriormente.

Tiene una frescura y un encanto que pudo hacer lo que ama a lo largo de la noche: cantar. Natalia Po1Es su sueño hecho realidad y de lo que pretende vivir siempre. Por eso, su staff tiene su mismo sello, ese sello llamado calidez; acompañado de un ambiente escenográfico -decorado con detalles significativos, con una silla antigua, velitas y su vestuario de intérprete, a la moda-.

Cada segmento del show va conformando el universo Po, muy cool, llamativo y -por supuesto- sonoramente exquisito.

En un momento comienza a sonar “Para tu amor” (Juanes): “para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies (…) Un corazón que late por vos”.

Y, también, conocemos una historia de oficina, en la cual ella se enamoró de un compañero de trabajo y dice: “Y no habrá nadie que nos separe, amor, nadie”. Lo canta enérgicamente y mencionando que se trató de una pasión desenfrenada.

La parte anecdótica que pueda ser real o ficticia, es lo que colabora en que un show sea eso o decaiga en un conjunto de canciones que se suceden unas tras otras. Natalia Po, es una mujer llena de garra y con ganas de superarse, por ello es que se nota que elige cuidadosamente cada partecita que compondrá el recital.

Natalia Po4

Una vez que el romanticismo pasó y lo pasional también; entraron en escena canciones como “Love on top” (Beyonce), “Man in the mirror” (Michael Jackson), “California girls” (Katy Perry), entre otras de las melodías que transcurrieron a lo largo de la noche. Una noche mágica, especial, llena de luz y energía.

Mariela Verónica Gagliardi

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Don Groove Ambassador, el 13 de marzo en Boris

Don Groove ambassador

MIERCOLES 13 DE MARZO  – 22 HS

DON GROOVE AMBASSADOR

Marcada formación en ascenso de Jazz Funk instaurada en 2008. Influenciados directamente por sonidos como el Blues, Jazz, Funk y el Rock crean un sonido particular y con identidad propia rindiendo tributo al género Blaxploitation de los 70’. Innovando con la incorporación de loops y secuencias transforman el eco de Don Groove Ambassador en algo fresco que mezcla lo nuevo y lo vintage. Entradas $50 Y $60.- VIP $100.-

Boris Club (Gorriti 5568 – C.A.B.A).

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Actitud y talento

Hace un rato se presentó, en Boris, Silvina Moreno. Esta artista nos demostró que con juventud, aprendizaje y madurez es posible cumplir un sueño: el de grabar su primer disco titulado “Mañana”.

Silvina, tiene un don, el de producir la piel de gallina, el de transmitir su melancolía – en los temas que está incluida -, en hacernos reír y entristecernos con ella. Con su voz y guitarra nos llevó de la mano por un repertorio super variado donde las canciones se distinguen unas de otras. Una fusión de estilos, generan un encanto especial auditivamente. Cada sutil sonido nos rememora una fotografía diferente, un espacio distinto un momento especial.

El don de empatía no se aprende, ya se nace con él.

La noche comenzó con “No sé” “Primera de cuatro”. Para continuar con “Under the bay window” (esta canción, me atrevo a afirmar, que será uno de los éxitos de su disco. Tiene una fuerza increíble y su letra la acompaña), y los que no la conocían de antes o jamás habían escuchado alguno de sus temas, sintieron interés en continuar descubriendo su mundo de maravillas.

Ella, simplemente se presentó diciendo su nombre y apellido, demostrando una humildad enorme, cosa que ocurre con los grandes cantautores. Silvina, compuso cada una de sus canciones, durante los últimos cinco años de su vida. Así nos damos cuenta cómo su música, lejos de ser comercial y querer reproducir hits iguales unos a otros, están elaborados.

Su voz, tiene un espectro sin horizonte, va más allá y puede cantar desde pop hasta blues, haciendo de sus canciones, un abanico muy amplio.

En cuanto a la banda que la acompañó, también deslumbró al público por la variedad de instrumentos y por la calidez en cada una de las notas que tocaron. Pudimos escuchar a: Joaquín Gutiérrez Calviño (Piano y Acordeón), Francisco Nicholson (Banjo), Federico Di Giorgio (Guitarra), Federico Palmolella (Bajo y Contrabajo), Pablo Hopenhayn (Violín) y Ramiro López Naguil (batería y percusión).

El tiempo seguía transcurriendo, durante el recital, hasta que llegó “Mañana”, canción compuesta por Silvina durante un viaje en avión de Bostón a Buenos Aires. Pero era un simple recorrido entre países, sino que era un trayecto habitual para ella, ya que durante años vivió en Estados Unidos, donde estudió música (en el Berklee College of Music) y sufrió un desarraigo muy grande. Este tema, nos cuenta lo que sentía en aquella época y, seguramente, muchas personas se sintieron identificadas al vivir en el exterior.

Además de su simpatía como persona, se dio el gusto de improvisar el final de algunos temas y podríamos decir cancheramente que “la tiene re clara”.

El romanticismo continuó y nos cantó “I found a boy” (Adele), la única canción que no fue de su autoría pero la cual aprecia mucho y quiso compartir en los escenarios con sus fans.

Cada vez sabíamos algo más de su intimidad y, según ella, la estábamos “conociendo más de lo que creíamos”.

¿Consideran que un cantante, emite su voz, actuando en las tablas y nada más?

Quizás pueda ocurrir con algunos intérpretes, pero el hecho de escribir cada palabra que conformará una canción, tiene que surgir de algo interno en nuestro ser. Así que, sería como mostrar al desnudo algunas características que desean destacar. En este caso, “Break”, es un descanso que decide tomarse a nivel mental, para bajar decibeles y transitar con más calma por la vida.

Luego, tocaron “Puede ser”“Sweet Little dandy”, pero realmente nos hizo estremecer con “Faro”, un tema que nos hace sentir la desolación, un vacío por falta de alguien que nos guíe, por la ausencia de ese guía que decidió abandonarnos en el camino.

Pero, los sonidos empezaron a cambiar y la alegría volvió a reinar el show con “Mil disculpas” “Feeling Sorry”. Los músicos iban a retirarse pero, a vivas voces, todos hicimos el famoso cántico de “otra, otra, otra”… Y Silvina Moreno, con una sonrisa por lo bien que había resultado el recital nos dio la yapa con “Blues”. Lo único lamentable fue que todos nos quedamos con ganas de que continuara el recital. Pero habrá que esperar una próxima fecha o viajar a Misiones, donde se presentará el 21 de este mes.

 

 

 

 

 

Mariela Verónica Gagliardi

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