*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Andrea Mango’

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El desafío de trazar el amor y la guerra

Las cartas sobre la mesa1

Ficha Las cartas sobre la mesaLas cartas sobre la mesa (escrita y dirigida por Héctor Presa) es la nueva propuesta, en musical, para adultos. Y, como cada verano, un nuevo desafío melódico creado por este admirable y talentoso artista, una vez más emocionó con su dramaturgia.

Con una escenografía minimalista que contiene aquellos objetos y detalles que permiten a sus actores tener la libertad de desplazarse a gusto por las tablas, utilizando solo en determinados momentos el accesorio que precisen para enaltecer cada una de esas escenas.

Porque, además de escoger a dos actores-cantantes excelentes y a un pianista (Esteban Rozenszain) para acompañar el itinerario; Presa tiene un don para escoger argumentos y saber por dónde indagar. En esta oportunidad, las cartas escritas de puño y letra son una invitación a realizar un viaje cargado de emotividad, de diferentes sensaciones, de melancolía, de dolor, de risas y de un encanto increíble.

Así es como Andrea Mango y Sebastián Holz, interpretarán a una serie de personajes y, cada una de las cartas, cobrará vida… como si estuviéramos en esa década precisa, en el lugar indicado y con la canción exacta.

Con una noche calurosa y el encanto del verano que se puede sentir en los jardines del Teatro Larreta, con su vegetación que oxigena y dota a la obra con un plus. Como un teatro de puertas abiertas que le permite al público ubicarse donde más le guste y, así, pueda disfrutar un espectáculo único.

Y, en referencia precisa a Las cartas sobre la mesa, se trata de una bienvenida a un universo casi abandonado en la actualidad y que, nos alerta, de todo lo que nos estamos perdiendo por reemplazar una pluma por la computadora, lo artesanal por la tecnología. Reemplazando la cercanía por un supuesto encuentro que será solo virtual y nada más.

Pero como mencionan los artistas, no es tarde para redactar una carta y enviarla de este modo.

Con respecto al repertorio escogido, realmente son muchísimas las temáticas que desfilan por el escenario pero me tomé el atrevimiento de elegir una variedad que data de este túnel del tiempo.

Así se podrá percibir a un Elvis Presley que no solo se cree sino que se siente un rey, el Rey. Entre vals (“Bandadas de recuerdos de un tiempo querido, lejano y florido que no olvidaré”), rock, milonga, melódico (“Lloras tú, lloro yo, y el cielo también y el cielo también”) y otros estilos de música, el autor va construyendo un territorio lejano en plato principal. Para un tipo de espectador pretencioso y también para quienes quieran disfrutar de una velada mágica, con voces supremas y melodías diversas.

Cartas que pretendían evitar guerras, conciliar. Cartas de amor y enamorados. Cartas egocéntricas. Cartas actuadas. Cartas que dicen en silencio lo que las voces no se animan. Cartas que recrean el mundo que fue, un archivo interesante que se puede revisar cuando se quiera y tenga tiempo. Cartas que permiten conocer el alma de su escritor. Cartas que pueden salvar…

Vestidos de gala, allí están, dando su amor por el arte, haciendo lo que saben hacer. Creando y recreando años que en nada se parecen a otros y, sin embargo, algún fundamento los concilia.

Tragedias y héroes, batallas perdidas y otras ganadas, documentaciones que consiguieron dejar huellas para poder jugar con ellas e inventar historias que les devuelvan la vida.

Un Da Vinci que, exageradamente, dota al pintor de su técnica o estilo, de su excentricidad, de quién era en verdad y lo que su personalidad un tanto rebuscada significaba realmente.

Estilos de redacción que develan quién es quién, que pretende volcar cada uno en una hoja en blanco para darse a conocer y conseguir lo que pretende o alejarse de su objetivo.

Porque un papel cerrado no es nada si no existe un investigador que se adentre en éste. Porque Presa sigue demostrando que su inteligencia y sensibilidad le dan la oportunidad de poner en escena todo lo que su imaginación le ordene.

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando la mente desborda y el arte cura

Surmenage

El agotamiento físico y mental, las exigencias, la búsqueda del perfeccionismo, el caos de la ciudad, las presiones sociales y propias, entre algunos de los problemas más recurrentes; nos permiten saber que estamos en presencia de un “Surmenage” (escrita por Milagros Almeida y Fernando Tur, dirigida por éste último).

Habrá quienes nunca escucharon hablar sobre este término y es que, no es habitual de usar actualmente.

Proveniente del francés, hace referencia a un estado morboso producido por la fatiga repetirda, física e intelectual. Lo sorprendente es que, en los años cincuenta se hablaba más de surmenage que de stress en las enciclopedias.

De esta manera, la actriz Millie Almeida, interpreta a una mujer que está pasando por una crisis -en la que se incluyen todos estas estas problemáticas y- dentro de la que se pueden observar sus síntomas.

Ella, aparece en escena de una manera atípica, sin mostrarse hasta pasados unos minutos de la historia. De este modo, los accesorios y ambientación se encargan de hablar por ella, hasta que su voz se hace protagonista de su padecer, de su desorientación y de su sufrimiento actual.

Es fascinante verla trasladarse con unos tacos altos por toda la sala, escucharla cantar en francés y castellano, siendo acompañada por Les Manontropo -un grupo de músicos que, también, se mimetizarán con la obra de una manera asombrosa-.

Como si se produjera un desdoblamiento de su personalidad, ella sufre, sueña, grita, llora, ríe, ama, añora, corre, escapa, busca, descansa y vuelve a empezar.

Recorre el espacio escénico, una y otra vez, espera y retoma con toda su adrenalina esta aventura desbordante de energía.

Seguramente, quienes hayan pasado por un colapso nervioso o alguna sintomatología similar, podrán identificarse y apreciar muchísimo esta obra de teatro. Por momentos ella canta, se expresa y encuentra cómo canalizar su malestar; hasta que aparecen los músicos para demostrarle que no está sola. Estas escenas grupales podrían verse como parte de sus delirios mentales o, siendo más simplistas, como reuniones en que sucede lo que tiene que suceder.

Así, aparecen dos mundos paralelos: el ficticio y el real. En el primero, ella padece, está atosigada por ella misma, por el trabajo y todo lo que la abruma. Y, con respecto al segundo, se relaja para sentir -dejando a un lado lo intelectual y racional-.

Quizás, la música sea su cable a tierra y la manera que tenga de mirar el mundo sin cuestionarlo demasiado; dejando a un lado quién es y qué pretende.

Orgías incomprendidas, cuerdas sonando, maracas, una batería que se instala en el medio del espacio cobrando protagonismo, voces que forman cánones que vienen y van, sentimientos alborotados, soledades abandonadas.

Todo esto es “Surmenage”, una invitación a conocer qué es, a sentir la vida desde un lugar diferente, incómodo y vibrar en llamas cuando sea el momento.

Hombres y mujeres que se conocen, se cruzan, se desean, se olvidan, se aferran a instrumentos -a quienes les son fieles-, se fusionan, se agrupan y despiden.

El principio es el final y el final el principio, sin pretender tener una coherencia lógica sino de esbozar, performáticamente, los estados de ánimo de esta desesperanzada mujer.

Los diálogos no son fundamentales en Surmenage y es que las melodías y cantos se encargan de transmitir lo necesario, en conjunto con lo corporal. Sin embargo, existen breves momentos en que la palabra surge para demostrar lo innecesaria que puede resultar.

Un gran trabajo artístico que no solamente emociona sino que te deja con una sensación distinta, con una palpitación desbordante de alegría al descubrir que todo lo malo dura lo que nuestra mente ordene.

ficha Surmenage

Mariela Verónica Gagliardi

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Otra manera de amar

Oxímoron1

Los musicales de Héctor Presa tienen esa suspicacia y garantía que nos permiten disfrutar del género sin suponerlo. Estos días de verano, podemos asistir a las funciones al aire libre en el Teatro Larreta, en que la naturaleza cumple nos deleita con su aire y fragancias silvestres.

En esta ocasión, una nueva obra llamada Oxímoron, con el mismo elenco de “Amor sin barreras, lo conocí en el Roca” (2014), expone temas no solo románticos sino emblemáticos como la homosexualidad. Y por qué utilizo esta palabra? Justamente, porque, aún, nuestra sociedad evita abrirse un poco más y dejar de juzgar las elecciones de otras personas.

Por suerte, en los últimos años, los gays y lesbianas han conseguido su lugar sin sufrir demasiado la discriminación e ignorancia de quienes todavía no son capaces de amar sin condicionamientos o pruritos.

El teatro, como expresión artística y social, los albergó (desde hace muchsísimo tiempo) y dio la oportunidad de que encarnen a diferentes personajes así como que toquen temáticas recurrentemente “incómodas” para ciertos sectores.

Oxímoron es una figura lógica en que se usan dos conceptos de significado opuesto y en una misma expresión. Sobre esta terminología gira la dramaturgia de Presa, la cual divierte pero ahonda profundamente en situaciones conflictivas, tan habituales como difíciles de asumir.

Entre coreografías y canciones, la historia consigue un punto sumamente importante: lograr que los espectadores se identifiquen con al menos alguno de sus personajes. Esto lo consiguen gracias a los estereotipos de cada uno de ellos en que se esbozan las características más firmes y contundentes como para percibir a una familia tradicional en que ocurren quiebres como en cualquier otra.

La oscuridad los transforma, los deshinibe; los toca con una especie de varita mágica para que se digan todo lo que jamás se animaron. Pero, en cuanto la luminosidad los invade, la vergüenza los invade por completo sin poder remediar las palabras ya esbozadas.

Un juego de contraste en que el blanco y negro cobra su mayor protagonismo, en que los colores desaparecen y la desesperación los limita.

El statu-quo existe como regla fundamental en este clan que parece ser ejemplo de un país que intenta romper con éste no caprichosamente.

La rutina les recuerda que ninguno tiene que hacer lo mismo cotidianamente sino que es posible transformarse y continuar por otro camino. El amor, es el que triunfa, en cualquiera de sus vertientes.

Oxímoron es una obra de teatro para homofóbicos y no homofóbicos. Para quienes cuestionan, repiten modelos establecidos y consideran qué es lo que corresponde. Oxímoron confirma que nada es lo que parece, que dentro de la luz hay oscuridad y dentro de la oscuridad existe luz.

Esa claridad y penumbra que convive en toda persona terrestre, que la conflictúa, que la hace dudar sin encontrar un camino.

El miedo se demuestra, se siente, vibra en el aire, los intimida y muestra el costado más frágil de cada uno -aquel que no quiere ser mostrado-. Mientras la familia continúa con el proceso de liberación en que expresa todo sin filtro alguno, los minutos pasan y el propósito por el cual se juntaron se diluye para ser dejado en segundo plano.

Lo único que importa es la honestidad brutal y la posibilidad de decirse todo.

Oxímoron es todo lo que nos pasa a todos. Esas contradicciones que forman parte del ser humano por el simple hecho de existir.

Incoherencias obnubilantes que intentan cegar al más estructurado y darle liviandad a quien siente más de lo que piensa. Todo ocurre en esta historia que por momento te hace emocionar, reír, llorar e identificarte con situaciones cotidianas.

¿Quién no ha tenido que pasar por un momento de tensión al conocer una noticia que jamás habría querido escuchar?

Cuanto más se intente tapar la realidad, más saldrá a la luz y, las contradicciones, se harán notar. Las verdades podrán ser dichas sin tener que atravesar las miradas ultrajantes. Aunque los silencios notarán el descontento y solamente la ironía los salvará de lo ya dicho.

El aire de un abanico intentará tapar la sinceridad de una madre que lucha contra todo lo que se le oponga. Pero, su discurso se agotará, demostrando que todos tienen la posibilidad de ser quienes deseen, a pesar de las dificultades que se presenten y de cualquier tormenta que se avecine.

Oxímoron ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Una linda excusa para estar juntos

Un paseo por el mundo6

“Un paseo por el mundo con la Camerata Bariloche” (la idea es de Luis Ovsejevich y Héctor Presa, dirigida por éste último) es un viaje por paisajes preciosos junto a la música de estos grandes intérpretes.

Quisiera ponerme por unos instantes del lado de los más chicos que, muchas veces, no son escuchados u oídos. En ciertas ocasiones se los subestima o cree que ellos tienen que participar de determinados espectáculos como para su edad, o consumir melodías modernas de la televisión con simpáticos personajes disfrazados.

Ciertamente, a mi izquierda, tuve la posibilidad de observar a una pequeña de casi dos años que no se cansaba de mover su cuerpito, aplaudiendo y sonriendo un domingo a las 11 de la mañana.

¿Qué decir frente a esto?

Ella no fue la única presente. Muchos niños y bebés disfrutaron junto a sus padres. Quizás para varios fue su primer Un paseo por el mundo11contacto en vivo con este estilo de música clásica, en un teatro tan grande como el Coliseo, oyendo las cuerdas rozadas por los arcos de pernambuco.

La trama de la historia se basa en la familia Camerata compuesta por un matrimonio compuesto por: Carlos (Santiago Burgi) y Mercedes (Andrea Mango); y sus dos hijos: Rafael (Mauricio Vila) y Tamara (Agustina Di Vico) que deciden jugar a partir de la música. Ellos imaginarán que están en diferentes países, conociendo bellos lugares y despertando el entusiasmo de los niños.

Libertango (Astor Piazzolla) es la primera canción que suena en el escenario y ya nos adentramos en este mágico mundo de pentagramas porteños, para ingresar en Las cuatro estaciones (Antonio Vivaldi). Aquí, en Europa optan por quedarse y viajar por Austria, Alemania, Polonia, Rusia, Francia e Inglaterra. En esas tierras, conocen Una pequeña música nocturna (Wolfgang Amadeus Mozart), Sinfonía N° 5 (Ludwing Van Beethoven), Vals del minuto (Frederic Chopin), Serenata para cuerdas (Piotr Ilitch Tchaikovsky), Habanera de la ópera (Georges Bizet) y Yesterday (Paul Mc Cartney), entre otros.

Cuando este clan culmina su recorrido por el gran continente, se para a descansar unos instantes, para luego Un paseo por el mundo14continuar por los senderos luminosos. Las valijas están esperándolos a estos tan ansiosos tripulantes, pero nunca toman un avión, ni un tren. La familia tiene el mejor viaje a través de la imaginación. Este don los une, les permite relacionarse, compartir aventuras y ser felices.

Esta segunda parte cambia el rumbo completamente y, si bien lo clásico predomina, los ritmos más infantiles se hacen presentes como el caso de Pata pata (Miriam Makeba), Cielito lindo (Quirino Mendoza y Cortés), Jarabe tapatío (José Leopoldo Enrique Reyes Oliva) y Allá en el rancho (Jorge Negrete), El humahuaqueño (Edmundo Zaldívar) y El quebradeño (Adolfo Ábalos).

Con respecto a los artistas, supieron ser muy anfitriones y compartir el escenario con figuras tan destacables, demostrando que cada uno tiene su lugar y momento. Quisiera destacar las voces de los dos actores principales, quienes con sus voces le rindieron homenaje al Brindis de la ópera, junto a la orquesta.

Siempre se vuelve al mismo punto en que se partió y Argentina, su país, es el que los vuelve a hospedar. Las luces del escenario nos reflejan, nos apuntan y, entre todos, hacemos palmas.

Lamentablemente, ellos decidieron cuándo finalizar y retornar a su hogar. Nosotros pretendíamos continuar pero, en otra función, será posible hacerlo.

Un paseo por el mundo7

Los niños salieron, raudamente, de la sala con el programa en mano. Y es que hay una sección para pedir autógrafos y ninguno se lo quiso perder. Así fue como el hall del teatro se convirtió en una fiesta con los actores sonrientes, poniendo sus firmas.

¿Y los músicos?  ¿Por qué, siempre, se escabullen entre la gente hasta desaparecer?

Ellos, como siempre, con su perfil bajo, decidieron tomar otro rumbo: la vereda, el sol que comenzaba a calentar la ciudad y su rutina por seguir.

Un paseo por el mundo1

ficha artístico-técnica Un paseo por el mundo

Mariela Verónica Gagliardi

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