*** Junio 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Ana María Castel’

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¿Fraude o defraude? Síganme hermanas y hermanos

La crueldad de los animales1

Raúl Ricardo Alfonsín fue el primer presidente electo democráticamente después de varias sucesiones de gobiernos de facto en el país que seguían debilitando a nuestra sociedad, a nuestra economía y a nuestra política. Cuando todo parecía convertirse, de a poco, en una estabilidad constituida por derechos y el fin de las masacres a quienes opinaban diferente; nuestro presidente fue invitado a retirarse del cargo. En su lugar vino él: un hombre de pequeña estatura que prometió el oro y el moro, que supo decir las palabras que el pueblo quería escuchar y, apoyándose en un discurso “perfecto”, ganó las elecciones. Así, Carlos Saúl Menem, asumió como presidente de los argentinos, vendiendo nuestras tierras al mejor postor, olvidándose de cuál era su rol (de administrador) y arruinando a una sociedad que no había podido tener tregua tras tanto sufrimiento.

Menem, con el correr del tiempo, se convirtió en mala palabra. Su nombre era yeta. Su presidencia nefasta y su demagogia el comienzo de una era que aún en nuestra actualidad no logra revertirse.

La crueldad de los animales (escrita por Juan Ignacio Fernández y dirigida por Guillermo Cacace) es un recorrido por esta época tan siniestra y macabra en que se utilizó a millones de personas para un plan que se revirtió sobre la marcha.

Esta puesta en escena realmente audaz, con un elenco talentosísimo y una dirección impecable; logra describir los años noventa sin siquiera mencionarlos, sin utilizar la tradicional bajada de línea ni siquiera para contextualizar. En vez, se juega completamente valiendo y apoyándose de y en la danza, la música, los efectos sonoros y la actuación.

Un escenario desprovisto de objetos y accesorios, en el que solo puede observarse césped artificial, verde brillante y sillas -una para cada artista-. A la vez que varios reflectores sirven para acentuar un discurso o protagonista. Dichas luces no permanecen estáticas sino que son movidas por los dos apuntadores quienes, además, forman parte de la historia dramática que se representa a lo largo de una hora.

En la sutileza del vestuario pueden vislumbrarse las diferencias en cuanto a estratos sociales, al abuso de unos hacia otros y al “olvido” de quienes son los verdaderos dueños de las tierras: los aborígenes que se leen más de lo que se ayudan.

A lo largo de siete escenas es como el público deberá imaginar la estética y ambientación de todo lo que sea mencionado como descriptivo, para luego observar la acción en vivo y en directo -nutriéndose lo dicho con lo interpretado-.

Lisandro ingresa y entre pasos de flamenco logra romper el hielo de esta dramaturgia que intriga completamente: “Si no sos fuerte se sufre mucho”, le dice su madre. Y sus ojos, llenos de lágrimas, miran a un punto en el horizonte mientras sus brazos y piernas recorren un espacio preciso. Pareciera querer avanzar sin trasladarse en el espacio. Está absorto, perplejo, sufriendo en carne propia.

De repente, el absurdo se hace presente con Manuel quien con tono irónico pretende llevar adelante su estrategia de conformar a un hombre que perdió casi todo en su vida. Aquí es cuando se comprende el principio del fin, uno de los conflictos territoriales que no consiguen hallar soluciones eficaces para los pueblos originarios.

Un sobre abierto desata varias situaciones desagradables que desembocan en violencia. En diferentes tipos de violencia que ejemplifican diversas formas de poder y lo que éste implica.

Después de representarse diversas escenas con situaciones familiares, sacando a la luz problemas pendientes de resolver y conflictos importantes o banales; se da a conocer otra cuestión realmente imprescindible en materia nacional: las tierras.

El sarcasmo es el que permite que por momentos sonriamos en medio de tanta tragedia lingüística y real.

Un sonido de interferancia aparece y desaparece por momentos -marcando tensión y suspenso-, al igual que los ladridos de una perra que se van extinguiendo como las conversaciones, como las soluciones, como el mal clima del país. Todo es política y no porque se cite a un político sino porque las transacciones, los intercambios, las relaciones humanas, entre otras; giran en torno a la política, a decir o hacer algo esperando o pretendiendo un fin determinado.

Chiquito es el diferente, el olvidado, el dejado a un lado y el que se pretende ocultar o que pase más desapercibido aún. Su vida, su deseo, sus necesidades nadie las atiende. Él es un aborigen, un hombre con familia, un ser que no daña a nadie pero pretende ser respetado. Él no usa un abrigo de piel, no mata para lucir, no aparenta lo que no es.

Los viajes a Miami se suceden mientras otros se quedan ansiando poder llevarse un bocado de pan a la boca, sufriendo el derroche de las clases más altas -y de las que no tanto- que disfrutan un paseo de virtualidad derrotada luego.

“Es mi tierra Manuel” – acota Chiquito. Él no quiere una casa lujosa ni más cómoda, quiere quedarse en su hogar a orillas del río Paraná. Son sus raíces las cuales no quiere que se le amputen.

Pero, la única que lo entiende es la abuela de la familia aristocrática: “el nombre y la tierra es lo único que tenemos”.

Las palabras son dichas, las broncas brotan de cada uno de los presentes y hay quien no quiere estar más así ni ahí.

¿Cómo salvarse de una situación tan discrepante, que amenaza a todos por igual aunque de distinta manera?

Manuel Dorrego fue fusilado al igual que tantos hombres inocentes que perecieron en la lucha de existir. Siempre gana el más fuerte, el que tiene más apoyo, no el que tiene la razón.

Los pedidos continúan, el hombre moreno quiere que su lugar sea respetado, no quiere que un temporal lo extermine ni una construcción edilicia le ataje el sol.

Sangre que viene y va, animales feroces que se atacan o que atacan simplemente. Larvas que están por convertirse en algún organismo animal más desarrollado, larvas que son malignas, organismos que se trepan por los cuerpos, que se inmiscuyen en éstos hasta pudrirlos. Larvas que convierten a humanos en parásitos.

La crueldad de los animales es un panorama sobre una época nefasta que no terminó, que sigue su curso hasta que los derechos de los mortales sean respetados y ningún vivo pueda sobrevivir por sobre otro.

Dramaturgia: Juan Ignacio Fernández. Elenco: Héctor Bordoni, Ana María Castel, Fernando Contigiani García, Gaby Ferrero, Esteban Kukuriczka, Sabrina Marcantonio, Iván Moschner, Denisse Van der Ploeg, Nacho Vavassori y Sebastián Villacorta. Funciones: viernes y sábados 19 hs, domingos 18:30 hs. Teatro Cervantes. Dirección: Guillermo Cacace.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un castigo que no vale la pena

Vivan las feas12

Un mundo de plástico, artificial, confeccionado para unas pocas y sobresalientes mujeres que nacieron con el don de la belleza, de una belleza que se supone y erige como tal o que tienen los medios como para lograrlo en la sala de operaciones.

La belleza seguida del éxito es lo que marca la tendencia de llevarse el mundo por delante. Mientras tanto, las no agraciadas deben ser simpáticas, cordiales y esforzarse más de la cuenta por caer bien al resto y por intentar demostrar que, también, tienen un don especial para compartir.

“Vivan las feas” (escrita y dirigida por Mariela Asensio), es una obra que pretende no serlo. Es un conjunto de testimonios que se gritan sin piedad ni miedos. “Vivan las feas”, tiene la particularidad de contar con Mariela en escena para coordinar todo desde allí. A la vez que pedalea durante toda la función, notamos como su cansancio no la extenúa y su palpitar no la abandona.

Son cinco artistas, de distintas generaciones, que esbozan monólogos y diálogos entre ellas. Parece desaparecer aquella división entre público y actrices. Todo se convierte en unidad, como si se tratara de una performance -no para admirar sino para concientizar-.

No hay cifras vigentes que determinen cuántas personas mueren como causa de la bulimia y anorexia, pero en los últimos años la ONU determinó que Argentina era el segundo país en este ranking, después de Brasil. Actualmente, nuestra sociedad sigue haciendo apología al consumismo, a los talles diminutos, a alcanzar liderazgos gracias a una imagen determinada o a triunfar por unas piernas esbeltas.

¿Quién determina que una mujer sea linda o fea?

Existen muchas leyes de talles grandes en el país pero, lo cierto, es que la minoría de los negocios de indumentaria cumplen con las reglamentaciones.

A su vez, vale considerar que el 85% de profesionales de la salud son mujeres. Sí, psicólogas y, este dato, no debe ser pasado por alto; como tampoco que muchas a los cuarenta deciden estar sin un hombre o no les queda otra alternativa.

Nuestra sociedad sigue fijándose qué mujer está sin un hombre, analizando los motivos y cuestionando por qué no quiere tener un hijo. Estos mandatos añejos, inciden en todas nosotras. Pero, de lo que podemos estar seguras es que las “feas” suelen estar casadas y con varios niños; mientras muchas de las “lindas” están desamparadas y sin procrear.

Es hora de que nos apoyemos, al menos, ente nosotras, que no naturalicemos la violencia contra nuestro género y que quienes tienen el “poder” lo usen para fijarse en lo profesional e intelectual en vez de ver cómo luce lo que no se puede cambiar sin operación.

La historia continúa con su trayecto, escuchando las vivencias y recuerdos de Ana María Castel y anhelando no tener que esperarlo con la comida recién salida del horno, con la ropa limpia y planchada, con la casa en orden. Puede ser que los hombres vean esto como una rebelión pero tuvimos tantas décadas de esclavitud que recobrar la libertad no solo nos une sino que nos reconforta.

Nadie sentiría antes, que prepararle la comida a diario era un acto de servidumbre. ¿Pero, por qué él no lo hacía? Claro, antes los hombres salían a trabajar y las mujeres quedaban al cuidado de los niños y de los quehaceres domésticos. Pero, esas mujeres de antes, ¿eligieron ese puesto?

Nadie les preguntó si preferían una u otra cosa. Los tiempos, por suerte, han cambiado y existen muchos hijos que, por diferentes circunstancias, viven con los padres.

El mundo se ha dado vuelta, sí. Y por suerte. Por un camino recorrido por muchas mujeres emblemáticas, cojonudas, inteligentes y capaces de enfrentarse a aquello que no les parecía.

Más que nunca, hoy y siempre, las mujeres debemos estar unidas, escucharnos, darle una mano a aquellas que se consumen con ejercicios físicos para gustarles a otros, a las que no pueden más por hacer una dieta que a nada las conduce.

A pesar de todo esto, los hombres se suicidan más y con cifras realmente escalofriantes, lo que indica que algo en el interior femenino indica que no quieren tirarse al vacío sino ser aceptadas.

La del cuerpo privilegiado habla, la ama de casa habla, la desafortunada habla, la que prepara los tragos (con frutas y sin alcohol para no engordar) habla y la que hace ejercicio calla.

ficha Vivan las feas

Mariela Verónica Gagliardi

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Hoy en Teatro como en la radio: Ana María Castel y Constanza Miguel

Visitarán el programa la actriz Ana María Castel (“Yerma”, “Noche de Reyes”) quien está protagonizando “La Tormenta” con dirección de Roberto Aguirre y Daniel Suárez Marzal en el Centro Cultural de la Cooperación; y Constanza Miguel, productora de “Popera” actualmente en cartel en el Centro Cultural Ricardo Rojas, y de “Frustrados en Baires” y “Las mujeres de Fellini”, entre otras.

TEATRO COMO EN LA RADIO es un magazine semanal dedicado íntegramente al teatro. Se emite todos los lunes de 20 a 22 hs por FM Dakota 104.7 con la conducción de Hugo de Marco y Marcelo Castiglioni, la co-conducción de Valeria Ambrosio, la participación de Luciana Vela y la reciente incorporación de Teresa Gatto como columnista.

Un programa hecho por actores, que ofrece profundas entrevistas a actores y directores de la escena nacional, y también secciones de Radioteatro, Debates, Cartelera, Actualidad y Sorteo de entradas para los mejores espectáculos. En septiembre de 2012 cumplió dos años de emisiones ininterrumpidas.

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La Tormenta de Ostrovsky

La tormenta (1 elenco distinto cada día)

De Alexander Ostrovsky. Dirigidas por Daniel Suárez Marzal y Roberto Aguirre. Intérpretes: Amanda Bond / Maia Francia, Emiliano Estevanez / Guillermo Forchino, Ana María Castel. Cecilia Belmonte / María Viau, Ariel Pérez De María / David Páez, Oscar Cisterna, Daniel Di Cocco / Alejandro Zanga, Guido Grispo, Florencia Limonoff / Julia Azar.

El clima opresivo que precede a una tormenta y el trágico destino de una joven atormentada conforman los elementos indivisibles de La tormenta de Alexander Ostrovsky. La trama se sitúa en una pequeña localidad rusa hacia 1860 y representa la destrucción y posterior suicidio de Katerina Kabanova, joven y sensible esposa de un hombre débil, sometida por su suegra, que busca la liberación en el amor y termina corroída por el remordimiento de la infidelidad.

El denominador común de la historia es el río Volga, testigo de la desgracia familiar de la protagonista y de su frustrada pasión amorosa, y en cuyo regazo encontrará por fin la paz. A orillas del Volga ocurre La Tormenta.

Funciones: Viernes y sábados a las 23 horas. Localidades: $ 80.- Jubilados y estudiantes: $ 70.-

Centro Cultural de la Cooperación – Av. Corrientes 1543 – C.A.B.A

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