*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Ciudad en fuga, de Alicia Muñoz

Ciudad en fugaEn 1871 Buenos Aires fue conmocionada por la mayor tragedia que haya soportado en sus cuatro siglos de historia: la epidemia de fiebre amarilla que , entre muertos y prófugos, redujo a la mitad de su población de 200.000 habitantes. Debían transcurrir 30 años todavía para que la ciencia determinara que la enfermedad era transmitida por la picadura de un mosquito. En 1871 la creencia de que el contagio se producía por el simple contacto por el enfermo, aterrorizo a los habitantes de Buenos Aires dando lugar a las mas grandes cobardías, pero también a los mayores heroísmos.

DramaturgiaAlicia Muñoz

ActúanTomás Manuel Berardoni, Marcela Blanco, Andrés Caamaño, Sabrina Caballero, Ariel Canals, Valeria Cascu, Diego Leandro Guagliardi, Silvina Lalei, Ana Laval, Eugenia López, Carlos Arturo Nicolozi, Yazmín Satuf, Christian Sublazzoli, Hernán Trías

DirecciónJavier Oller

Duración: 120 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

EL VITRAL

Rodríguez Peña 344 – C.A.B.A.

Reservas: 1132390185

Web: http://www.teatroelvitral.com

Domingo – 19:00 hs – 09/06/2019

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La pipa de la paz, de Alicia Muñoz

Dirigida a toda la familia y de la mano de María Carreras, la historia aborda la comunicación en los tiempos de crisis. Crisis personales que se presentan al abordar una etapa nueva de la vida, o cuando no se alcanzan las metas propuestas.
«La pipa de la Paz» da lugar a reconocerse o a reconocer en alguno de los personajes, a seres reales que pueden ser parte de nuestro mundo de afectos.
La obra se torna entrañable por lo sencilla y posible de su historia y construye un relato divertido, ameno, emotivo por instantes y valiente por lo sincero.
Bajo la dirección de María Carreras y la autoría de Alicia Muñoz, «La pipa de la paz» la protagonizan los actores Carlos Vega y Gonzalo Pedalino.

Ficha técnico artística

Autoría: Alicia Muñoz

Actúan: Gonzalo Pedalino, Carlos Vega

Ambientación: Anabela García

Maquillaje: Sandra Rodríguez

Canciones: Palito Ortega

Banda de sonido: Andrea Alegre

Diseño gráfico: Nicolas Figliozzi

Asistencia de vestuario: Karina Viñas

Asistencia técnica: Romina Vivero

Utilería: Anabela García

Prensa: Roxana Albarracín Galtés, Alex Lossada Segura

Arreglos musicales: Alejandro Valdez

Producción ejecutiva: Alex Lossada Segura

Producción: Tmc!

Dirección: María Carreras

Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Comedia, Adultos

TEATRO AUDITORIUM CENTRO PROVINCIAL DE LAS ARTES
Boulevard Marítimo 2280 (junto al Casino Central) (mapa)
Mar del Plata – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: (0223) 493-7786 / 495-5349
Web: http://www.programacionauditorium.blogspot.com
Entrada: $ 200,00 / $ 180,00 – Miércoles – 21:00 hs – Hasta el 27/02/2019 

Por la memoria de mamá

Mamá decía1

La autora de esta obra no es solamente dramaturga sino música, guionista y letrista. Trabajó tanto en teatro como en televisión, tiene una trayectoria impresionante y su primera historia se titula “Ciudad en fuga” (centrada en el Siglo XIX durante la epidemia de fiebre amarilla), así como sus logros más recordados de la pantalla chica son: Todo empezó con Don Pedro, Flavia corazón de tiza y Alta comedia. Su forma de escribir y de expresar -desde acontecimientos históricos hasta comedias- la convierten en una experta artista que consigue resultados asombrosos con cada uno de sus trabajos artísticos.

Diego Pérez (Mauri) y Alejandro Müller (Chiqui) protagonizan a dos hermanos que acaban de perder a su madre hace poquito.

De este hecho preciso se parte para, luego, recorrer las vidas de estos dos hombres que vivieron casi siempre separados, que tienen diferentes experiencias y visiones sobre el mundo y accionar humano.

Así es como Chiqui -quien creció en el campo junto a su madre- y, Diego Pérez -en la ciudad junto a su padre- se dan cuenta de varias cosas al producirse esa unión por el luto en la casa del segundo.

Mamá decía” (escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Guillermo Ghio) es una comedia en la que el drama está presente aunque de una manera relajada y con muchísimos momentos de risa. Esta conjunción es la que permite que todos los consejos de aquella madre que no tenemos el honor de conocer, se transporten a su hijo gauchesco, para demostrarle a su hermano cuál es la esencia de la vida, qué es lo más importante, a qué se le debe prestar atención como para no desesperar ante un mal negocio.

Y, justamente, Mauri, es quien recibió por parte de su padre -al parecer- solo malos consejos sobre cómo fracasar ante un proyecto económico.

Pero no se trata de que uno de ellos tenga razón sobre el otro, sino de la vida que ha tenido cada uno, de lo mucho que han sabido exprimirla -para bien o para mal- y de intentar no arrepentirse ante lo que escogieron.

Ante toda acotación de Mauri, Chiqui citará alguna frase de su mamá o algún aprendizaje, a su entender, sabio.

En el campo, las vacas, la leche, las miserias en cuanto a dinero, la pobreza; en contraposición a una ciudad que está llena de oportunidades y no siempre se saben aprovechar.

Quien es considerado más básico o bruto es el encargado de contener, de dar alivio ante un momento trágico, de sentirse en el momento oportuno para enamorarse y de soñar con su futuro ideal.

Quien, en cambio, tiene su vida más estructurada y sofisticada no encuentra un camino a seguir ni un hombro sobre el cual llorar.

No solo “Mamá decía” es una pieza artística entretenida sino llena de agradables escenas que dan cuenta de una realidad por la que todos los mortales debemos pasar: la muerte de un ser querido.

¿Padecer o seguir adelante? ¿Victimizarse o asumir que la vida continúa? ¿Criticar o hacer?

Como si se despertara de un sueño que duró décadas en consumarse, ellos de adultos se dan cuenta de todo lo que se perdieron por no haber estado juntos, de sus opuestas personalidades, de la belleza de cada uno de sus padres y del deseo por recuperar aquel tiempo perdido.

Entre llamadas cruzadas, chistes y desencuentros, ambos conviven antagónicamente como si tal convivencia fuera en verdad la de sus padres. Ellos ven a través de sus ojos, accionan de acuerdo a sus enseñanzas y son de acuerdo a lo asimilado.

Con una estética moderna, una dramaturgia que mantiene su ritmo -en todo momento-, una iluminación que marca los puntos álgidos de la obra y se oscurece al cambio de escena; la historia se enaltece para dar cuenta del carisma de estos grandes actores que brillan e interpretan muy carnalmente a estos hombres que sienten todo a flor de piel, quizás como aquellos niños que no permanecieron juntos.

ficha Mamá decía

Mariela Verónica Gagliardi