*** Septiembre 2018 ***

Entradas etiquetadas como ‘Alejandro Tantanian’

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“Sumario de la muerte de Kleist”, de Alejandro Tantanian

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Todos los viernes a las 21 hs. se presenta
Sumario de la muerte de Kleist
Ficha artístico-técnica:
Autor: Alejandro Tantanian, Intérpretes: Carlos Folias, Joaquín Gómez y Lupe Iñiguez, Dirección de arte: Milton Moreira Muzio, Puesta en escena y dirección: Joaquín Gómez, Vestuario: Milton Moreira Muzio, Escenografía: Milton Moreira Muzio, Puesta y diseño de luces: Horacio Novelle
Funciones: Viernes, 21 hs
Teatro El Ópalo (Junín 380 – C.A.B.A.)
Localidades: $200
Sinopsis:
Ya han pasado más de doscientos años desde que el poeta Heinrich Von Kleist y su compañera Henriette Vogel se dieran muerte a orillas del lago Wannsee. El suicidio más famoso en plena Alemania del siglo XIX que aún cautiva y perturba. Von Kleist escribe y protagoniza su propia muerte; para ello traza un meticuloso plan para ambos: en una hostería cercana al lago, escribirán cartas, beberán café y unas copas de ron, para luego acercase a la orilla y el fin. El poeta dispara directamente al corazón de Vogel y se salta la tapa de los sesos.
 
Joaquín Gomez: Es actor, dramaturgo y director. Se desarrolló, en su doble rol de artista y maestro, tanto en Argentina como en España. Como actor, se formó en Escuela Municipal de Arte Dramático y se perfeccionó con maestros tales como: Rodolfo Graziano, Carlos Ianni, Mariela Asencio y Omar Pacheco. En el área de dramaturgia se formó con Agustina Gatto y Ricardo Monti.  En su rol de director, ha presentado los siguientes espectáculos: ¨La casa de Bernarda Alba¨, de F. G. Lorca (Ateneo y La Usina, Madrid, Año 2013); ¨Tríptico, o la desolación de Rafael¨, de su propia autoría (Ateneo, Teatro Garaje Lumiére, Teatro La Usina, Teatro Caldero de Cobre // Espectáculo finalista en el certamen “Fundación Progreso y Cultura UGT Madrid”, Años 2012/2011); ¨El malentendido¨,  de A. Camus (Espacio Ronda,  Madrid, Años 2012/2013);  ¨La niña que moría a cada rato¨, de José Luis Arce ( Teatros IFT y La Máscara,  Años 2009-2008);  ¨El origen¨, de su propia autoría (Teatro Korinthio y Ctro Cultural Fray Mocho, Año 2003). En su rol de autor, escribió las siguientes obras dramáticas: ¨Delfina, la coronela¨, ¨Sueños en el espejo¨, ¨Tríptico, o la desolación de Rafael¨, ¨El resurgimiento de los sueños¨ y ¨El origen¨. En su rol de actor, trabajó en espectáculos tales como: ¨Tríptico, o la desolación de Rafael¨, de su autoria (Madrid, Años 2012-2011// Ateneo, Teatro Garaje Lumiére, Teatro La Usina, Teatro Caldero de Cobre, Madrid y El Fino, Buenos Aires, Año 2005 ). ¨Juego de damas crueles¨, de Alejandro Tantanian, dirección Sergio Kohan (Ctro Cultural Fray Mocho, Año 2007); ¨El jardín de los cerezos¨, de Chéjov, con dirección de Rodolfo Graziano (Teatro Casa Azul, Año 2004); ¨Macbeth¨, de W. Shakespeare, con dirección Alex Benn (Teatro Gargantúa, Año 2003). En su rol docente, trabajó en el Centro Cultural Espacio Ronda (Madrid, España – 2010/2013) y en forma particular en Buenos Aires. Se desempeñó, a su vez, como asesor cultural de Barbola (Madrid, España).
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“Ensayo sobre la peste”, de Alejandro Tantanián

ensayo-sobre-la-pesteDesde el domingo 29 de enero en el Teatro Del Abasto

La Compañía Sudor Argentino

Presenta una obra inédita en el país de

Alejandro Tantanián

Con la dirección de Juan Carlos Fontana

Y la actuación de Cruz Zaikoski

(Una alegoría sobre el poder o una mosca sobre el rostro)

ENSAYO SOBRE LA PESTE

De Alejandro Tantanián

(Estreno en la Argentina)

 “Un espacio vacío. Un hombre que observa desde una altura, su ciudad natal, la ciudad asolada por la peste. Es un personaje que encierra un grave misterio en el lenguaje. Que ha orillado el filo de la cordura. Que se ha caído, que caminado sobre la cornisa se ha desmoronado. Su cuerpo se ha hundido en la noche, en el sueño en la locura. Las patas de una mosca pegadas a la mejilla del hombre. El sonido de sus alas penetra sus oídos. La mosca, podría decirse, coloniza al hombre. Digo, entonces: Sólo los caminos torcidos conducen al origen. Que todo el mundo sepa que nadie es dos veces lo mismo” (frases de la pieza).

Ensayo sobre la peste, fue escrita por Alejandro Tantanian en 1997. Encomendada por el Theatre de Folle Pensée, se estrenó en Nimes, Francia, el 12 de junio de 1998, en el Festival de Teatro De Formas Breves: Naissances Nouveaux Mondes, con dirección de Robert Cantarella.

Dirección y puesta en escena: Juan Carlos Fontana

Protagonista: Cruz Zaikoski

Diseño de escenografía: Carlos Galli

Coreografía: Micaela Zaikoski

Diseño de ambientación sonora: Francis Dhuit

Fotografías de la obra: Magdalena Viggiani

Diseño de programa, video y tráiler: Darío Díaz

Prensa: Duche&Zárate

Producción ejecutiva: Marta Vietri

La Compañía Sudor Argentino, estrenó de Alejandro Tantanián “Muñequita o juremos con gloria morir”, en 2009, en el Teatro Del Abasto. Por esta pieza su autor ganó el Primer Premio. Categoría A. del Concurso de Teatro. Bienio 2008/2009, otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que le fue entregado este año.

Funciones: domingos a las 20.30 hs

Teatro Del Abasto (Humahuaca 3549) – CABA – Tel. 4865.0014

Juan Carlos Fontana nació en Buenos Aires. Es periodista de Espectáculos en el diario La Prensa y colaborador de diario Perfil. Cursó la carrera de Puesta en escena, en la Emad. Postgrado Danza Movimiento Terapia, Universidad Caece. Dirigió entre otras piezas, “El hombre de la flor en la boca”, “Medea” y “Salomé”.

En 2001, crea la Compañía de Teatro Sudor Argentino, con la que dirigió “Lamento equino”, “Slaughter”, “Muñequita o juremos con gloria morir”, “Borges” y “El retrato del pibe”.

Cruz Zaikoski / Obras en las que participó: El retrato del pibe de González Castillo, José. Dirección: Juan Carlos Fontana. Muñequita o juremos con gloria morir, de Alejandro Tantanian. Dirección: Juan Carlos Fontana. Agáchate y tápate la cabeza, de Dennis Weisbrot. Dirección: Andrés Díaz. La princesa encantada y el reino del dragón (infantil). Autor y Director: Alejandro Borgatello. El vértigo, de Armando Discépolo. Dirección: Fernando Medina. Slaugther, de Sergio Blanco. Dirección: Juan Carlos Fontana. Lamento Equino 2. Dirección: Juan Carlos Fontana. Lamento Equino. Dirección: Juan Carlos Fontana. El Fantasma de la Opera (musical). Dirección: Mauro Debans.

Annie (musical). Dirección: Martín Etchevers. Fábula del Secreto Bien Guardado, de Alejandro Casona.

 

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Entrevista a Alejandro Tantanián

el-borde-de-si-mismo

¿Cómo surge la iniciativa de tener una conversación con obras del Museo de Arte Moderno?

La idea en realidad surge a partir de que se cumplen este año, 2016, sesenta años de la existencia del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; entonces una forma de vincular el ciclo El borde de sí mismo, conjuntamente con estos festejos, es que entre en diálogo con el Patrimonio del Museo. Por eso se le pidió a cada uno de los artistas convocados que se vinculasen con una o más obras del Patrimonio del Museo y en ese diálogo, en esa tensión, en ese borde entre la obra elegida y la propia estética, construir un trabajo que de cuenta de esa relación.

¿Qué se siente al mantener un diálogo desde el arte escénico? ¿Qué sensaciones surgen?

La idea de poder trabajar con las experiencias de orden performático (vinculadas al arte del espectáculo) y las artes visuales tiene que ver un poco con el espíritu del ciclo que lo que intenta es ir construyendo una reflexión entre las artes visuales y las artes performáticas o artes del espectáculo. En este caso también incluimos la danza y el cine en la figura de Diana Szeinblum, la figura de Santiago Loza (que, si bien también es autor teatral, en este caso trabaja específicamente desde su rol de director de cine, para poder dialogar con las obras del Patrimonio.

¿Cada artista eligió su obra o la selección fue azarosa?

La obra elegida por cada uno de los artistas tuvo que ver con pedidos muy expresos por parte de los artistas y también un diálogo que tuvieron con la curaduría de artes visuales del Museo, con Sofía Dourron, con Javier Villa; que, a partir de determinadas obsesiones, o imágenes o vínculos de cada uno de los artistas convocados, ellos interpretaban (la curaduría) esas necesidades y les sugerían obras posibles que entrasen en diálogo o fricción con ese tema, con esas obsesiones, en sí esas imágenes que los artistas convocados proponían.

¿Cuánto tiempo le llevó, estimativamente, a cada artista concretar su consigna para esta segunda edición?

El trabajo de convocatoria empezó, más o menos, por abril; por lo cual son unos seis meses los que llevó el trabajo. Primero se convocó a los cuatro artistas, se les explicó el proyecto y una vez que aceptaron, entraron en contacto con la curaduría del museo para elegir las obras sobre las cuales trabajarían (eso fue más o menos un mes), entonces quedaron entre cuatro y cinco meses de trabajo concreto de cada uno de los artistas de los materiales elegidos.

¿Considerás que este tipo de propuesta podrían ir despertando a los museos y creando mayores incentivos para que la gente se acerque más frecuentemente?

Yo lo que creo es que los Museos, hoy por hoy, son instituciones más bien lábiles, perforadas, en el sentido de que pueda vincularse cualquier expresión artística. Me parece que un Museo que se llame Contemporáneo y, en este caso un Museo de Arte Moderno, necesariamente tiene que empezar a trabajar sobre los bordes y sobre los desbordes y sobre los derrames de las estéticas de las artes visuales y confluir en otras disciplinas, por lo cual esto también permite cierta flexibilidad y cierta ampliación, obviamente, del público.

Lo que nos propusimos con este ciclo, que se inició el año pasado, fue ampliar la convocatoria del propio museo al público consumidor de teatro de Buenos Aires (que es un público alto); es una gran cantidad de personas que asisten al teatro en general, por lo cual nos parecía que era muy atendible plantear un ciclo que vinculase el teatro (las artes escénicas) con las artes visuales y eso también permitiera a un montón de gente que por ahí no se acerca a los museos, empezar a hacerlo. Y bueno, la verdad que el primer ciclo fue muy exitoso y por eso fue la idea de extender o de tener una segunda edición que es la que estamos llevando a cabo en este año.

Una magnífica idea donde las formas se mezclan con la danza, el teatro y el séptimo arte. ¿Cómo será el resultado de este año, qué es lo que se espera?

La idea del resultado es siempre una incógnita. A mí me interesa mucho, desde la curaduría, darles el espacio para que puedan probar cosas que por ahí no podrían probar en otros ámbitos, o sea, ensayar algunas cuestiones, equivocarse, buscar. Me parece que tiene que ser un espacio de riesgo y de búsqueda para que eso también sea atractivo para los propios artistas -ya que la iniciativa está muy vinculada a eso, a pensar en cuestiones vinculadas al ensayo y al error-. De hecho, el año pasado, planteamos claramente el ciclo como ensayo entre el teatro y las artes visuales. Este año se amplía un poco más -hay otras disciplinas, además del teatro-. Está, como dije antes: la danza y el cine, pero también en relación con las artes visuales (en ese diálogo, que para mí, es algo muy fructífero y que permite (como dije antes también) la presencia de otro tipo de público en los museos.

¿Alguna recomendación para el público que no haya asistido a la primera edición?

La recomendación que podemos hacerle al público es que se acerque. Las entradas están muy accesibles, salen $50; y eso también incluye la posibilidad de visitar todas las exhibiciones del museo (además de ir a ver estrictamente la función que cada uno elija). Esto puede hacerse en la boletería del Museo (en San Juan 350), o también en Alternativa Teatral (www.alternativateatral.com) y ahí buscan el evento “El borde de sí mismo”, segunda edición y pueden comprar la entrada para el día que quieran. Esto arranca ya el viernes 21 de Octubre y se extiende hasta el domingo 20 de Noviembre, a razón de una obra por semana de los cuatro artistas convocados: Diana Szeinblum, Analía Couceyro, Santiago Loza y Mariano Tenconi Blanco (en ese orden). Y, en la quinta semana, que es la última, vamos a hacer una charla en el Auditorio del Museo (el día viernes 18) y el fin de semana (19 y 20) presentamos las cuatro obras de corrido. El sábado hacemos dos obras y el domingo dos obras. Las funciones son siempre los viernes a las 20 hs y sábados y domingos a las 16 y a las 18 hs. Bueno, los esperamos a todos en el Museo de Arte Moderno en esta Segunda Edición del Borde de sí mismo.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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La escasez puede transformarse

Iván y los perros7

Con las manos cansadas, desgastadas y llenas de vergüenza, este niño de tan solo cuatro años deambula por las calles desoladas de Rusia durante el invierno. Durante dos inviernos. Buscando alimentos, amor, aceptación y, por sobre todo, amparo.

Durante los 90’ la pobreza invadía al país, impidiendo que las familias tengan lo necesario para subsistir. Varias de ellas empezar a hacer valer su instinto y se deshicieron de aquello que no les “aportaba”, sino todo lo contrario. Los perros fueron las primeras víctimas y, tras ellos, continuaron los pequeños.

“Iván y los perros” (escrita por Hattie Naylor, originalmente Ivan and the dogs, de Paul Dodson) es una conmovedora dramaturgia que está basada en la vida de Iván Mishukov. A lo largo de la historia ocurren diferentes puntos interesantes e impactantes, imposibles de ignorar.

Por un lado, se trata de un niño en busca de lo básico para no fallecer. Entre la nieve, la comida que va consiguiendo inconstantemente y los peligros de la calle; podemos trazar un paralelo con miles de menores que deben pasar por la misma situación a diario en Argentina y en otros países del mundo. Sucede que tenerlo enfrente provoca un sacudón, un tirón de orejas fuerte y un nivel de conciencia que no podrá rechazarse con la mirada.

Emiliano Dionisi interpretará a esta criatura, quien enternecerá a todo el público presente, produciéndole lágrimas difíciles de ocultar, y sollozos, durante la función. Esto se debe, sin lugar a dudas, a la veracidad del hecho y a la gran actuación desarrollada en escena. Con un pijama debajo de su ropa, se verá obligado a aprender los aspectos más miserables del universo.

Con respecto a la escenografía, ésta tiene un atractivo notable, además de cumplir con el propósito de hacer sentir en penumbras al pobre Iván. A medida que avanzan las proyecciones, el personaje se agobia, se estremece, intenta huir de la tristeza y superar -con su corta edad- todo el terror que pueda presentársele. Sin embargo, lo que menos se esboza en su rostro es desesperación. Chiquito, movedizo y ágil intenta solucionar cada problema en su momento. Son muchos, pero tiene la alegría de todo niño para sobreponerse.

Los perros llegan, comparten espacios públicos, se mueven en conjunto, atacan, se defienden entre ellos… viven.

Iván, solo y desamparado quiere estar a salvo. Quiere vivir. Es así como desarrolla al máximo su instinto de supervivencia uniéndose a ellos. Claro que los animales se reconocen entre ellos y saben quién es diferente. Iván aprende, a la perfección, los detalles de sus conductas, sonidos, maullidos, ladridos y movimientos como para mimetizarse y ser uno más.

Este es el aspecto más estremecedor para analizar: la humanidad. Una humanidad que no busca la solidaridad sino el exterminio, que indaga en los valores para después hacer primar el egoísmo.

Como si se tratara de especies antagónicas, hombres y perros garronean alimentos y pretenden adueñarse de un mundo que no es para unos u otros sino para ambos.

En cuanto a la dirección de la obra, Mariano Stolkiner y Gustavo García Mendy se desempeñan de un modo detallista y refinado, asistiendo sonora y visualmente a la pieza teatral. Así, las acciones del intérprete logran lucirse al máximo, demostrando cómo es posible aspirar a la unidad artística.

Corriendo, trepando, escondiéndose, deseando volver al hogar con su mamá, sin resentimientos, desprovisto de maldad. Solo y, a la vez, tan grato, continúa su andar como tantos otros niños del mundo. Este, en especial, tuvo la virtud de vivir aventuras inimaginables, sin odio, sin violencia. Un ejemplo para la humanidad que suele posicionar su mirada a un horizonte ficticio.

Iván y los perros es una verdad convertida en arte para que fluya, para repensar la historia del hombre desde sus orígenes, para despertar sin sobresaltos y valorar -en todo momento- el amor.

Iván y los perros ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Yo me bajo del barco antes que se hunda

Almas ardientes2

Santiago Loza convoca a nueve actrices para las cuales escribe, especialmente, sus relatos. Cada una de ellas se diferencia de la otra con respecto a la personalidad pero, las une, la soberbia, el glamour y la misma clase social.

Este dramaturgo no necesita demostrar que sus guiones son interesantes y atrapantes ya que cada historia narrada por él, se convierte en éxito. Estoy convencida de que su humildad como persona e inteligencia lo dotan de esa sensibilidad tan profunda como para que capte hasta el más mínimo detalle de un dedo lastimado, sangrando.

Sus relatos son sonoros, sin escuchar voces o palabras. Cautivan, estremecen y enloquecen a cualquier persona. Y no me refiero a la locura extremista que permite desvariar sino a la creatividad que nace de la mente y el corazón, logrando un paraíso en el que convergen sensaciones tan distintas unas de otras.

Los primeros datos de “Almas ardientes” son físicos. Se recurre al dolor, entendido y vinculado a lo que se siente según lo que se ve, a lo científico y pragmático. Luego, una vez que se entiende el concepto y metáfora, se transpola a lo que no se puede comprobar de ninguna manera. Un corazón llora sin lagrimas liquidas, aunque su mal funcionamiento es producto de malos estragos.

“Almas ardientes” es el resultado de dos talentosos como Loza y Alejandro Tantanian que deciden contar -a través de distintos recursos como: videos, música en vivo y teatro tradicional- la crisis del 2001 en Argentina. Habrá opiniones encontradas, diversas, similares, iguales y durante la historia podremos observar monólogos, diálogos cotidianos entre estas nueve amigas, conocer sus vidas superficiales y banales; hasta descubrir que todo lo que hacen y dicen es para no sufrir ni tener conciencia de la realidad.

A través del alma se puede ver quien es quien, conocer sus pasiones, tristezas y demás emociones. Cada personaje estará muy bien caracterizado y al tratarse de artistas conocidas, cada espectador tendrá la posibilidad de sentirse reflejado o encontrar alguna coincidencia con al menos una frase que emitan.

Pensar que el 2001 quedo tan atrás y tan cerca a la vez. Al recordar los sucesos puedo notar cómo se ven plasmados en esta obra, de una manera respetuosa y punzante a la vez. Me parece formidable el manejo de los tiempos, que de a poco, suman detalles, días, años de esa época pasada, que continua pisando el presente.

Al igual que en “Mau mau”, la clase alta observa -por encima del hombro de los más pobres-, los acontecimientos, enfrentamientos, conflictos y tragos amargos. Es esta aristocracia berreta la que en los peores momentos sale a nadar, se anota en un curso de literatura para escribir su mirada “tan revolucionaria”, maneja la opinión pública y lleva el control de todo. Hasta que sucede el famoso corralito que tira por la borda cualquier pensamiento rígido y tradicional, permitiendo que la clase media común tome las riendas del descontrol.

Es posible dividir a la obra en dos: una primera parte en la que la comedia toma protagonismo, se torna todo cómico y risueño, disfrutando de la ficción; para luego ingresar de lleno en la segunda parte en la que el drama toma preponderancia.

Aun escucho los cacerolazos de diciembre, aunque durante esta historia no se le presta demasiada atención a las quejas sino a lo que significa la misma, ya que estas mujeres sienten incomodidad día tras día y les molesta esa sensación en el cuerpo. Las asfixia diría. No están acostumbradas a pasarla mal sino a tener problemas íntimos que saben contemplar de alguna forma. Esta dosis de realidad vino concentrada y el taller literario, liderado por una de ellas a la fuerza, no les serviría para distraerse sino todo lo contrario.

La Argentina, su país, su sociedad, todo lo que significa un Estado; les dará un mensaje que tendrán que comprender. Vulgarmente diría: nadie tiene la vaca atada. Dentro del contexto y la debacle no puedo pronunciar frases eruditas porque brota en mi la bronca y la desidia. ¿Cómo imaginar un futuro cuando todo se iba disgregando rápidamente? ¿Cómo pensar en siquiera un mañana, si nos estábamos hundiendo?

Hay que hablar en plural, sentirse parte -por más diferencias que existan entre una persona y otra-, entre una clase y otra.

Qué decir de Eugenia Alonso interpretando a una mina careta, incrédula y hasta de plástico. Ella corre, toma sol, seduce, ignora, actúa como sabe y convence con sus discursos a cualquier humano. Podría llegar a decir la ridiculez más grande que se la creeríamos. Y de Gaby Ferrero, intentando huir de sus angustias y citando al Asia como pedido de calma -a la vez que la música evoca esos sonidos tan tenues orientales-.

Y ya que menciono lo superficial, también debo remitirme a los pobres que casi siempre pagan las consecuencias de las malas decisiones tomadas por un gobierno. Para esto, Paula Kohan, canta en dos oportunidades de la dramaturgia: primero mencionando la cantidad de cosas que se podían adquirir, materialmente, en un negocio antes de la caída de De La Rúa y, luego, un paisaje descripto por los matices de su voz, provocando tanta melancolía como angustia. Una cumbia que refleja a la clase más baja y, después, un canto lírico que se corresponde con los más ricos.

Si bien, de a poco, cada una de ellas, retrata su vida y lo que rescatan de la misma; es María Onetto la que produce el quiebre del relato cuando rompe en llanto, sus lágrimas le recorren la cara y ya no existe un retorno a la risa. Ella que desde hacía rato venía pronunciando su descontento con el taller literario, con que no tenía sentido que formen parte del mismo y se negaba a continuar yendo a los encuentros.

Como símbolo de belleza, Santiago Gamardo, se luce como ángel, como masajista y en ningún momento esboza palabra alguna. No es alguien sino un objeto que da placer. Él es el primero en aparecer en escena, desplazar los fondos decorados y pinturas, ocupando el lugar que las damas pretenden. Lo irónico es que no saben su manera de pensar. Quizás si la supieran, perdería el lugar “privilegiado” que ocupa en la vida de cada una de ellas.

Almas ardientes ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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