*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La inocencia perdida

El título indica «Juegos de fábrica, con escenas de rock». Se sabe, entonces, que habrá entretenimiento. Lo que nunca imaginé fue la profundidad con que se narraría y la inmensa cantidad de enseñanzas que quedarían en el aire para que -de a poco- las vayamos asimilando.

La obra se ubica, por la escenografía y vestuario, en los años cincuenta aproximadamente, pero el vocabulario es contemporáneo, no por eso incoherente. Jamás un grupo de niños va a adecuarse perfectamente al vocabulario utilizado en un momento determinado, como los adultos.

Un pequeño cuarto, descubierto por uno de ellos, permitirá que crezcan de golpe, que tomen conciencia, abruptamente, sobre temas políticos y sociales y que, además, salgan a la luz problemas graves de sus intimidades.

Durante las diferentes situaciones planteadas podremos conocer el lugar que ocupa cada uno en cuanto al poder y cómo el factor económico -antes y ahora- continúa dividiendo en vez de unir.

Cabe resaltar la complejidad de las actuaciones femeninas que varias de ellas interpretaron a hombres y todo el look -inclusive las voces y movimientos- nos permitieron disfrutar de un buen teatro.

Sumado a esto la banda en vivo y las canciones especialmente escritas por.  Crearon un clímax agradable y perfecto para vivenciar danza contemporánea, una historia bien contada y letras con mucha garra.

Imposible no sentir ternura por Fausto (Nacho Medina) quien es de origen italiano pero para que lo acepten se ve obligado a hablar en castellano y su ingenuidad como persona lo meterán en problemas con el resto de los pequeños que copiarán mecanismos tiranos y agresivos para incluirlo en el grupo.

Y en esto deseo hacer foco: en el ejemplo que, de algún modo, deben dar los padres a sus hijos, intentando transmitir valores saludables y mucho amor.

Lo importante que es la comunicación durante todas las etapas de crecimiento y lo inoportuna e incómoda que puede resultar una situación cuando hay confusión.

Me sorprende que no exista ni un solo personaje mayor en escena, lo cual deja en evidencia el desafío del autor al montar Juegos de fábrica. No es una obra de niños para niños. Es una obra de niños para adultos y jóvenes que quieran y necesiten seguir soñando con el amor.

En cuanto al canto, las voces suenan tan bien que no parece haber cortes entre una escena y otra, sino que parecen amalgamarse hasta bajar la luz y convertir la fábrica en penumbras.

Quienes somos grandes pudimos viajar junto a ellos, acordarnos de nuestro primer beso, las primeras travesuras, el primer amor y las decepciones sufridas por la inexperiencia de la edad.

Considero acertada la decisión de crear perfiles de personas diversos para que el espectador pueda identificar con alguno y tener empatía, así como dejar en claro qué es correcto de algún modo y qué no.

¿Los pobres algún día conseguirán otro puesto o permanecerán fijos en esa injusta condición social?

¿Hay igualdad de oportunidades para los ricos y los más desposeídos?

¿Los pobres merecen serlo, cuántos grupos de los mismos existen? ¿Podemos generalizar para desligarnos de la responsabilidad que nos toca tan sólo por el hecho de ser ciudadanos?

Por qué un niño humilde -monetariamente hablando- debe ser ubicado en un casillero decadente del cual jamás podrá salir?

En esta comedia musical dramática se conoce una arista contada por ambas clases sociales y se subraya cuándo es necesario cambiar el rumbo para seguir creciendo.

No existe una asociación real entre la edad y el poder. Claro que acá sí, por el simple hecho de partir desde ahí y demostrar cuán equivocado puede estar una persona y cuán acertado alguien más chico.

Y esto me recuerda a la obediencia que exigen los mayores, a la desigualdad de decisiones tomadas por grandes y chicos y a la arbitrariedad reiterada entre los primeros.

¿Por qué hay que crecer para ser escuchado? Si es así no habría que nacer con bastantes años para ser alguien?

¿Un niño es una marioneta?

La música ambientó, en varias ocasiones la obra, permitiendo distraernos de la constante bajada de línea. Sería algo así como tragar de golpe y luego recibir una caricia.

¿Cuándo reaccionarán esas almas dormidas que no quieren despertar?

Mariela Verónica Gagliardi

 LAS FOTOS EN BREVE SERÁN SUBIDAS…

 

 

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«Juegos de fábrica», una obra con escenas de rock

Foto JUEGOS DE FÁBRICA 4

 

:: GRAN REESTRENO ::

Jueves 1 de Mayo

Funciones: Jueves 21 hs

Teatro El Método Kairós

El Salvador 4530 – C.A.B.A.

Localidades $100

¡Músicos en VIVO!

Sinopsis

Argentina es un país donde la entrada al siglo XX se presenta como un florecer de posibilidades. La combinación de nacionalidades, razas e idiomas se hacen cada vez más frecuentes generando una gran diversidad cultural. Distintas personas que piensan, hablan e imaginan de diferente manera, pero más allá de toda diferencia  hay algo que los une.

Una Fábrica abandonada funciona como escondite y refugio perfecto para jugar a lo que sea.

La obra de teatro cuenta la historia de un grupo de  chicos que se juntan a jugar en una fábrica abandonada a principios del siglo XX. El juego se transforma implícitamente en un reflejo de sus deseos, de sus conflictos, sus curiosidades y hasta sus perversiones, que comienzan a manifestarse de manera más obsesiva cada vez; generando que, por momentos, sea difícil diferenciar el límite entre el juego y lo real.

Luego de la intensidad del drama, el conflicto se presencia, el silencio se hace ruido y la descarga llega a su punto máximo cuando aparece la música. Con un estilo que varia entre el rock, el heavy metal, el punk y la música techno, logrado no solo por una banda  en vivo sino también por los mismos actores, quienes por momentos, sonorizan el espectáculo transformándolo en un Recital de Rock con alto contenido dramático.

ELENCO

Uno – Renzo Morelli

Andre – Fernanda Provenzano

Juana – Maru Villamonte

Fausto – Nacho Medina

Ssegundo – Martina Zapico

Raúl – Belén Ucar

Ana – Lu Fernández Méndez

MÚSICOS

Iván Mazzieri – Bajo

Ignacio Arigos – Guitarra

Alejandro Roy – Batería

Sobre Nuestro Autor

Nicolás Manasseri  es actor, autor y director. Comenzó sus estudios en capital federal en el año 2007 en ETBA con el maestro Raúl Serrano y años más tarde  se perfeccionó en entrenamiento actoral con Ricardo Bartíz en el Sportivo teatral. Como autor, durante el año 2012, fue premiado con el tercer Premio de teatro Nacional  por su aporte a la cultura con la creación de su ópera prima “Hora Libre Rock en la escuela”, en el rubro “Teatro musical”, premios entregados por la Secretaría de Cultura de la Nación.

El mismo año fue nominado a Mejor Dirección y Libro en los premios al teatro musical “Premios Hugo Midón” también por su obra Hora Libre rock en la escuela.

Durante el 2013 estrenó su segunda Obra Musical “Juegos de Fabrica”, apostando a la construcción de un nuevo género Dramático –musical.

Actualmente, junto a sus estudios artísticos, se encuentra cursando la facultad de Psicología en la  Universidad Nacional de Buenos Aires.

FICHA ARTISTICA

Libro: Nicolás Manasseri

Música original: Iván Mazzieri, Ignacio Árigos.

Letras de canciones: Iván Mazzieri.

Coreografías: Fernanda Provenzano.

Vestuario: Fer Provenzano.

Dirección de arte: Lu Rojo, Fer Provenzano.

Asistente de escenografía y vestuario: Agustina Bonessi.

Diseño de luces: Christian Graciano.

Logo: Martín Bayne.

Prensa: Circular Prensa.

Diseño gráfico: Iván Mazzieri, Aníbal Ballovitz.

Asistente general: Santiago Muños.

Dirección musical: Iván Mazzieri.

Dirección general y puesta en escena: Nicolás Manasseri.

Producción ejecutiva y producción general: Iván Mazzieri, Nicolás Manasseri.