*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un melodrama argentino

Deshonrada

Deshonrada (escrita por Gonzalo Demaría y dirigida por Alfredo Arias) se reestrenó en el Teatro Cultural San Martín y fue una función a sala llena en que el mal clima no nos privó de ver esta excelente pieza artística.

Las dos tonalidades que aparecen durante toda la historia son el blanco y negro. Como antítesis, como opuestos, como posibles enemigos y como oportunidad de exhibir el cine expresionista a través de un escenario, dotado de toda la magia que encarnan sus protagonistas. Es deslumbrante el movimiento que se va creando a partir de la puesta en que lo estático cobra vigor y se desplaza sin siquiera hacerlo. A su vez, los actores llevan adelante una interesante coreografía (no en sentido de bailarines) en que sus cuerpos aparecen de un extremo u otro provocando un ilusionismo increíble.

En los años veinte nace la actriz Fanny Navarro, una artista muy aplaudida por algunos y vapuleada por otros tantos.

Como la escena en que Guido Samsa despierta siendo alguien completamente diferente a quien era, así está ella. Desconcertada, sin comprender por qué la vida le responde de esa manera.

Durante el segundo gobierno de Perón, Fanny fue detestada hasta por éste. Ella ya famosa y reconocida en el ambiente no tenía la simpatía de las principales figuras políticas. Pero, la propia Evita la defendía constantemente. Al fin de cuentas era su cuñada, mujer de su hermano Juan (conocido como Juancito o Pebete). Su principal apodo era Jabón Lux haciendo alusión a que lo usaban nueve de cada diez estrellas.

Si bien algunos la tildaban de trepadora, cuando ella conoció a Juancito ya era reconocida, motivo por el cual se comprende la necesidad que tenían de ensuciar su nombre.

En la década del 30′ integró una opera en el teatro colon (encabezada por Claudia Muzzio), protagonizó la película Ambición (de Adelqui Millar) e inclusive fue tapa de la revista Antena en 1941.

Alejandra Radano se viste de ella e interpreta a una Fanny bien caracterizada de pies a cabeza, que logra hasta su modo de hablar, de vocalizar y de ser.

Ella duerme hasta que un oficial conocido como Gandhi(Marcos Montes) la saca de su casa repentinamente. Luego, aparece en una sala donde debe no sólo declarar sino responder a cuestiones que ni siquiera ella sabe.

Pero lejos de convertirse en una obra dramática exclusivamente, esta pieza teatral tiene muchos tintes de comedia, con lo cual se trata de una comedia dramática exquisita -sin dejar de lado al melodrama- en que los años cincuenta están muy bien retratados.

El discurso de ambos fluye como el agua y existen momentos en que las pausas les permiten mostrarse como son, darle lugar a Radano para que cante y detalle quién fue en aquel entonces y conformar una historia deleitosa.

La puesta en escena en que ambos cuerpos se separan, caminan a la par y se confluyen como energías diferentes y simbióticas a la vez, da garantía de la profesionalidad tanto de los actores como del resto del elenco. Esos pasos que marcan distancia y encuentro, que son necesarios para presentar el código de la danza que prescinde de la palabra. Aquella palabra que, en este caso, solo trae más discordia y malos entendidos.

Además de las cuestiones de historia argentina y de la vida de esta artista, existe un juego muy interesante a nivel escénico en el que el mundo del teatro hace su aparición y los dos actores le sacan provecho a la situación.

Dicha fusión entre ficción y realidad se vuelve completamente importante, atrapante y el suspenso va creando las atmósferas necesarias como para que lo trágico y lo subrealista aparezcan y desaparezcan junto a los juegos de iluminación, de modo tan suave como los vestigios que dejan los pasos de estos transeúntes de la vida.

Existen varias escenas fuertes y que provocan desconcierto, quizás, de quienes no conozcan los entretelones de la vida privada de Fanny Navarro. Y para quienes sí saben de qué se trata, las sensaciones son aún más escalofriantes. Por qué tuvo que aguantar ser maltratada de diferentes formas porque a un grupo de militares y de dementes se les ocurrió que ella era culpable de ciertos asuntos de corrupción o de los caprichos eogístas de personas inoperantes.

Un día como cualquier otro se convirtió en penumbras imposibles de borrar de la mente y el corazón de Fanny. Su amado, quien había muerto (los militares aliado de Aramburu reiteraban que fue asesinado), no tuvo un descanso en paz. El Capitán Gandhi (César Fernández Albariño) hizo traer la cabeza del difunto y se la presentó, envuelta en papel de diario. De ahí en más la actriz comenzó a hundirse a ir de mal en peor. Su situación económica fue decreciente al igual que su salud.

Deshonrada permite sonreír, emocionar y llorar por la impotencia que siente Fanny Navarro -una mujer que tuvo el “pecado” de querer ser libre durante la dictadura-. Mientras sus vestuarios negros y su pelo la muestran cuasi desapercibida, su voz evoca el pasado, sus mejores momentos y el dolor de no poder defenderse de un impostor… mejor dicho, de un mecanismo torturador que disfrutaba de la desgracia ajena.

Un gran homenaje a la artista que ni siquiera fue querida por Daniel Tinayre (el director de la película Deshonra, protagonizada por ella misma).

Demasiado para un solo cuerpo, para un solo corazón y para una trayectoria artística que fue cuestionada por muchos.

El daño se concretó y jamás volvió a ser la misma joven llena energía y entusiasmo.

Dramaturgia: Gonzalo Demaría. Elenco: Alejandra Radano, Marcos Montes. Director: Alfredo Arias. Funciones: de miércoles a domingo, 20.30 hs. El Cultural San Martín.

Mariela Verónica Gagliardi

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Risas desbordantes en los pastizales

Delirio gaucho4

Las luces se apagan y unos sonidos de perros ladrando, se apoderan del espectáculo.

Luego, unas vacas mugiendo, terminan introduciéndonos en el ambiente rural -sobre el cual se desea narrar la obra-.

Sabemos que en ese espacio, con pastizales, animales de campo y recuerdos, se basaran los relatos.

Tres guitarristas muy entusiastas y talentosos (Nacho Cabello, Juan Pablo Esmok Lew, Esteban Tibi Ruiz); tocan sus instrumentos durante toda la historia Delirio gaucho3representada en las tablas. Su acompañamiento es totalmente participativo y el enlace establecido con Alejandra Radano, es espléndido.

Este sainete reúne todo los detalles como para que la pieza sea muy original, completa y graciosa, a la vez.

Las canciones representadas por la artista y su gaucho-bailarín (Ramón Salina, en esta función) provocan risas tan grandes que se contagian entre todos los espectadores.

“Matemos al mundo con maíz”, evoca en un momento Radano, dentro de una de las canciones y esta frase colmada de surrealismo nos invita a un viaje campestre -realmente gracioso y donde cada una de las escenas se amalgama con la siguiente de manera grotesca y sutil, improvisando un producto único-.

Si bien estamos acostumbrados a escuchar música de décadas atrás, es muy valorable y significativo para los argentinos, tener la posibilidad de poder asistir a un show de esta dimensión -durante el cual se conjugan melodías “pasadas de moda”, en algunos casos, con otras más oídas por nosotros.

A veces, según la edad que tengamos o el círculo en el que nos Delirio gaucho2movamos, será la música de la cual nos nutramos. Pero, lo sorprendente, es que en esta obra musical te podes sentir parte.

El recorrido de años que se transita es muy extenso. Desde la década del 20 hasta la actualidad. Cabe resaltar la inteligencia de la artista y el director (Fabián Luca) para conformar una historia, durante la cual las canciones no desentonan unas con otras, sino todo lo contrario. Se integran de tal forma que, si no conocieran sus procedencias, podrían hasta creer que fueron escritas por ellos mismos, especialmente.

El listado se compone por: La casita (The little home) (1924) Cancion surreal Mexicana (Llonia) / Palomita blanca (1929) Vals aereo (A.Aieta), Envenenando pichones en el parque (1969) Balada baladi (T.Leher), Ay mi suegra! (1935) Chacarera familiar (M.Arcuri / V.Marino), Cuento viejo (1934) Estilo Delirio (G.Alcazar Saperas), La oncena (1956) Chacarera trunca (E.Lagos / J.Goñi), Las voces de los pájaros de Hiroshima (1970) Cancion Dadá (H.Guarany / E. Jebeleanu / M. Serrano Perez), Andate con la otra (1928) Cancion femenina de protesta (C.V.G Flores / E. Dizeo), Neurastenia fatal (1931) Cancion inexplicable (F.Reñé / Alady), Verde luna (1941) Habanera extraterrestre (Pinchi / Gomez), La guinda (1948) Bavarois Venusino (E. Delfin / P. Mata) Tropical storm (tormenta tropical) Cuestiones naturales (1987), de la opera de Nixon in China (J. Adams), Rosa reseca (1932) Tango antique (G. Matos Rodriguez / J. Pelay), Y que mas? (1937) Tango de exterior (Charlo / E. Cadicamo) Dizzyland rose (2012) Cada fugaz (d. Vila), Eche veinte centavos en la ranura (R. Tuñon / D. Vila) Rapsodia circense.

“Delirio gaucho” es un viaje por las costumbres, las tradiciones, los aromas frescos, las sutilezas, la ingenuidad y el romanticismo.

Delirio gaucho1

Uno de los recursos que se utiliza es el de narrar al estilo stand up. De esa manera, varios chistes machistas van teniendo el timing de ese género cómico.

Aunque lo más explosivo es lo logrado durante las interpretaciones sonoras y las historias compartidas. Por eso es que cada sketch desarrollado, tiene un hilo conductor con el resto, pero también podría prescindir de ellos perfectamente.

Temas como: el casamiento, el divorcio, la suegra, son algunos de los contados a lo largo de casi una hora de espectáculo. Las canciones acompañan y nutren cada fragmento. “Los ojos son la parte visible del cerebro”, comenta Alejandra Radano. Tal afirmación es tan real como inverosímil.

Lo cómico tiene tres etapas: ridículo, exageración y suegra, nos cuenta la actriz. Y al escuchar los versos del tema Ay mi suegra!, nos damos cuenta de ello.

Música de folcklore, tango, vals y ranchera, es alguna de la establecida como estructura del show.

La voz de ella tiene un caudal muy grande y, además, tuvo la inventiva de grabar los coros con otra tonalidad, motivo por el cual al escucharlos, se mimetizan con su voz en vivo, logrando un efecto mucho más potente.

“Delirio gaucho” es esto. Una dosis enorme de alegría concentrada y repartida. Una manera Delirio gaucho5de transmitir amor y alegría, sin insultar ni agredir… como en otras épocas.

El vestuario de los actores es el indicado para la historia. Los actores se sienten cómodos y gracias a eso pueden exprimir sus dotes artísticos sin barreras.

Una caja, contiene a otra más chica y esta otra aún más pequeña. Ella las separa como si fueran muñecas rusas. Pero dentro de éstas no se ve absolutamente nada. Su imaginación cree observar cosas que al menos nosotros no tenemos la oportunidad de visualizar.

En cierto momento de la obra, una doble hace su aparición y es ahí cuando se entiende el remate de la historia. Ella es diferente a la otra mujer, aunque muy similar. Ambas no se unen ni intercambian palabras. Solo están breves momentos juntas hasta demostrarnos de que es capaz una y la otra.

También hace su aparición un astronauta que no se llega a entender bien su propósito. Y es que no tiene sentido intentar analizar cada segmento de la obra porque el delirio es justamente exageración y un encuadre no del todo “normal”.

Solo se trata de ponerse alas y volar junto a ella y su equipo.

Ella dice: “alegre quiero verte, así, después de vos”, y después de juegos de seducción, sonrisas y broncas; logran entenderse.

ficha artístico-técnica delirio gaucho

Mariela Verónica Gagliardi