*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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El talento tiene aroma a humildad

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La risa es sanadora, la risa provoca más risas y los efectos son siempre saludables para el alma y el corazón.

Elegir qué ir a ver en Miramar un Día del Trabajador, es bastante complicado ya que no hay más que una obra en cartel. En ese caso uno puede preguntarse por qué los actores optan por dejar su merecido descanso y subirse al escenario también un feriado tan importante.

La sala del Teatro Municipal Abel Santa Cruz, casi completa, tuvo el placer de convocar de manera gratuita a un público muy agradecido. Muchas personas, seguramente, ya la habrían visto el año pasado y este verano 2013; pero, por algún motivo, regresaron. El motivo no parece ser la gratuidad de la localidad, sino un aroma a felicidad. Una fragancia que se respiró desde el momento de hacer la cola, pasando por diversos estadios durante la dramatización, hasta salir de la función.

Las luces se encienden y un ambiente de living moderno es la única escenografía. Chamuyeros2Este decorado es suficiente como para que los diálogos sean los protagonistas.

Diego Apesteguía, es el responsable de las sonrisas dibujadas en cada uno de los espectadores, en el equipo técnico y en ellos mismos.

“Chamuyeros”, nos narra la historia de dos amigos, muy diferentes y parecidos entre sí. Antonio (Diego Apesteguía), un hombre bondadoso, sencillo, infeliz con la vida que lleva -pero incapaz de hacer algo para cambiarla-. Lalo (Maximiliano Tedesco), en cambio, mostrando una figura de ganador y de rival. Éste intentará programar una cita con su amigo, para conocer a dos mujeres (Bibiana Vázquez y Daniela Ortega). Claro que Antonio no tiene experiencia en el terr eno amoroso y, eso será lo cómico durante toda la obra: el ver cómo aprende a mentir hasta el punto tal de reinventarse como persona… asemejándose a Lalo. Y, éste, quedando en desventaja hasta parecerse a Antonio. Ambos, de esta forma, entenderán -a la fuerza- cómo la amistad es lo más importante. Cómo las mentiras tienen patas cortas y cómo ocultar, muchas veces, termina siendo peligroso.

Podríamos decir que la obra se divide en sketchs, durante los cuales conocemos perfectamente cómo son los personajes, sus vidas, propósitos, ambiciones y situaciones.

Chamuyeros1En un principio notamos cómo los dos amigos traman su plan para seducir, luego, a las dos mujeres invitadas. Lo gracioso es la presentación que le hace Lalo a su compinche, intentando convencerlo de qué le conviene decir, que callar, qué destrezas adoptar, cuáles dejar de lado. Pero no todo lo planificado saldrá a la perfección, sino todo lo contrario.

Los actores, me hicieron acordar a Francella y Disi. Por la gesticulización, la manera de dirigirse a sus espectadores, la conexión entre los dos, las miradas. “Chamuyeros” me llevó a los años 90 y el aroma a felicidad se apoderó de mí. Intenté no reír con demasiado sonido, pero pasados los minutos me fue imposible lograrlo.Chamuyeros

Retomando la historia, después de elaboradas las estrategias de seducción, entran en escena las dos chicas, sorprendiendo (y asustando) a Antonio por completo. Nada fue lo prometido ni imaginado por Lalo, quien estaba al tanto de los detalles que no decidió revelarle a su amigo. Que no quiso comentárselos para no obtener un no como respuesta.

Esta puesta en escena, si bien apunta a una comedia cómica, plagada de gags y chistes; tiene una profundidad enorme. Podemos darnos cuenta cómo los valores que existen en uno de los amigos, al mimetizarse con el otro, se van perdiendo de a poco. También, vemos cómo existe una desvalorización hacia el género femenino que es rematado con una lección de vida.

“Chamuyeros”, está relacionado con la simpleza del ser humano y con sus sinsabores como especie. Con ese no se qué, que muchas veces se intenta conseguir suponiendo que es mejor. La obra tiene muchas lecturas que cada uno interpretará a su gusto.

Las actuaciones son muy buenas. El dominio de la palabra, la proyección de la voz, la firmeza en las tablas y las interpretaciones -por parte de cada uno de los actores- son excelentes. Las cuatro figuras dejan su impronta en el escenario, se divierten, se buscan, se convencen. Es como un juego llamado: a ver quién miente mejor.

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Como una cadena, el ganador obtendrá una recompensa. Tal vez dicho regalo no sea una enseñanza moral, pero sí una moraleja a quienes discriminan en la vida real.

Con el cuerpo en su totalidad desbordado de alegría y reflexiones, salí a respirar el aire puro de la costa. Me seguí asombrando de la espontaneidad de los artistas al hablar con quien se acercara, al tomarse fotos con cada uno que lo pidiese, al agradecernos a todos por estar allí sentados con nuestras risas y aplausos.

Nosotros también somos los agradecidos al haber pasado nuestro día junto a ellos.

Mariela Verónica Gagliardi

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UN RECITAL CONTRA EL MIEDO

Cuando se hace de noche y tu hijo tiene que ir a dormir, seguramente te pide que le dejes una luz prendida o el velador. Sino, le deben dar ganas de meterse en la cama grande.

¿Es de los que miran debajo de la cama para ver si hay un monstruo o fantasma?

¿Las arañas e insectos le asustan?

No está solo y no es el único que pasa por esto. ¿Crees que no tienen solución sus miedos?

Si lo llevás a ver la obra de teatro “Canciones para no tener miedo”, se convertirá en valiente y no vas a poder creer cómo, después de una hora, es otro niño.

¿Tan fácil es? Sí. En el Taller del Ángel (Mario Bravo 1289 – C.A.B.A), los sábados a las 17.30 hs, te vas a dar cuenta que es así como te digo.

¿Le gustan las historias? ¡Buenísimo! Porque un grillo super temeroso, desea conquistar a la princesa, pero hasta no derribar sus pánicos, no podrá hacerlo.

Elisa López Oroño es la actriz que va hilando todo el relato de la obra con su excelente voz y habilidades.

La acompañan: Diego Mazurok que interpreta al Grillo Rey en el cuento, Rodolfo Fernández Lisi a cargo de la guitarra e interpretaciones de diversos personajes y Agustín Lumerman que, gracias a su batería, le da ritmo a la historia.

A partir de un cuento se  les enseña a los más pequeños cómo convivir con los típicos temores de la niñez y, hacerles frente, en vez de huir.

Los cuatro músicos se desenvuelven de maravillas en el escenario y su espontaneidad es captada por el público que, en todo momento quiere subir junto a ellos y sus padres tienen que ir a buscarlos, corriendo. Producen una ola de energía positiva y de festividad durante los 60 minutos. Son muy talentosos y esto se reluce en cada palabra, en cada gesto, en cada expresión. Su profesionalismo los conecta con los niños que desean, ansiosos, seguir cantando y bailando todo el tiempo.

A través de las canciones temáticas que se van sucediendo durante la narración, los chicos podrán asimilarlas, aprenderlas y reírse de todo lo malo que les pudiera ocurrir en su infancia.

También, los juegos – indispensables para las criaturas – los transportarán a un mundo lleno de alegría, en el cual deberán ayudar a los protagonistas de la historia, a superar cuatro pruebas relacionadas con los miedos. Cada prueba que se vaya conquistando, tendrá su recompensa y se deberá llenar un valientómetro. Una vez que este aparato se complete con valientines, la misión se habrá cumplido.

¿Querés saber si el grillo podrá cumplir las pruebas y conquistar a la princesa que tanto quiere? ¿Te gustaría ayudarlo? ¡Sacá tu entrada y participá!

La obra está recomendada para niños de 3 a 7 años.

Música original: Valor Vereda

Vestuario: Betanha Almendra

Escenografía: Valor Vereda

Valientómetro: Federico Klarich

Prensa: Ayni Comunicación

Producción y Dramaturgia: Valor Vereda

Dirección: Maximiliano Trento

Reservas: 4963-1571
Entradas $40