*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Música"

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El gusto del amor

Simple4

Ficha SimpleÉl es un galán y, además, un excelente cantante que es capaz de sorprendernos con sus investigaciones poéticas y musicales cada vez que organiza e idea sus espectáculos. Esos espectáculos que son verdaderos shows en los que, si bien es el protagonista, le deja el lugar principal a sus evocaciones sobre las que siente una real admiración.

Francisco Pesqueira comienza a interpretar a su nuevo personaje desde el momento que la sala 2 del teatro La Comedia nos abre sus puertas. Un espacio que se llena por completo, donde no cabe ni un solo alfiler más.

Pesqueira, tiene un don para narrar anécdotas -sean propias o prestadas-, y es así como su mundo artístico va desplegando alas que le permiten volar hacia donde quiera. Haciéndonos, a nosotros, a su público fiel, continuar el viaje junto a sus sonrisas, sus interpretaciones, sus canciones, sus poemas y cada uno de sus gestos que le permiten brillar como las cortinas que se vislumbran en la escenografía que compone “Simple, las canciones que negué amar”.

El look de esta ocasión le calza de manera impecable y, es así, como de inmediato podemos ubicarnos en las décadas que irá profundizando.

Como un verdadero espectáculo a la carta, antes de iniciarse éste, se invita a ocho espectadores a que elijan (al azar) los discos que tendrán la función de traer del pasado a cantantes tan disímiles unos de otros.

El mundo que no ha parado ni un momento (Jimmy Fontana, 1964), Prefiero estar contigo y no morir con él; Por qué me abandonaste (Paloma Sanbasilio), Un poquito de amor (Camilo Sesto); y así continúan las frases exageradas de la década del sesenta, una época que se caracterizó por este detalle, que ubicó al estilo melódico en un podio del que luego bajó y fue reemplazado (en gran parte) por ritmos anteriores que cobraron mayor fuerza, por otros que tuvieron más vigor y por lo autóctono y no tan melodramático.

Abandonos, fidelidades, engaños, autoflagelos, desidias, mujeres y hombres que sufrían y lo plasmaban en canciones y melodías para gritarle al universo sus intimidades. Así, tres décadas se unen y confluyen algunos éxitos y otros «éxitos» para que cada quien los juzgue.

Sin lugar a dudas que una de las anécdotas más graciosas que narró Francisco Pesqueira durante la función hace referencia al gimnasio ubicado en el mismo sitio que el teatro y que vale la pena escuchar en vivo, prestando atención a cada uno de sus detalles -acompañados de la rutina aeróbica y performance del artista-. Y esto es lo que hace que una estrella sea brillante u opaca: su carisma y empatía. Él no solo que tiene ambas sino que no tiene inconveniente alguno de seguir sumando seguidores y fans como los que se pudieron ver (con bandera y todo) en las últimas filas de la sala.

Recuerdo la primera vez que presencié uno de sus shows y sentí la adrenalina que necesaria como para seguir arrollándome en los subsiguientes, sorprendiéndome momento a momento, hablando de él y manteniendo en secreto ciertas temáticas.

Rocío Jurao, Claudio Baglioni, Marisol, Ángela Carrasco y tantas otras personalidades que tendrán la oportunidad de ser revividas según el azar de la velada.

Cada noche será única, como él, como su equipo artístico, como las tapas de los discos que lucen como un todo integral, que pueden escucharse en un tocadiscos y luego vibrarse en su voz.

Simple como todos los recuerdos que, absolutamente todos, llevamos dentro. Simple como lo esencial y no básico. Como ese sendero luminoso que cuesta alcanzar pero que se disfruta al transitar.

Como el crecimiento y la sabiduría que permite que Simple sea mucho más que un conjunto de canciones seleccionadas por el público, sino el modo de ver la vida, de oírla, de sentirla y de reanimarla; permitiendo saber que se trate del año que se trate cada humano puede prestar atención a la estrofa o verso que más le impacte en su corazón.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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El desafío de trazar el amor y la guerra

Las cartas sobre la mesa1

Ficha Las cartas sobre la mesaLas cartas sobre la mesa (escrita y dirigida por Héctor Presa) es la nueva propuesta, en musical, para adultos. Y, como cada verano, un nuevo desafío melódico creado por este admirable y talentoso artista, una vez más emocionó con su dramaturgia.

Con una escenografía minimalista que contiene aquellos objetos y detalles que permiten a sus actores tener la libertad de desplazarse a gusto por las tablas, utilizando solo en determinados momentos el accesorio que precisen para enaltecer cada una de esas escenas.

Porque, además de escoger a dos actores-cantantes excelentes y a un pianista (Esteban Rozenszain) para acompañar el itinerario; Presa tiene un don para escoger argumentos y saber por dónde indagar. En esta oportunidad, las cartas escritas de puño y letra son una invitación a realizar un viaje cargado de emotividad, de diferentes sensaciones, de melancolía, de dolor, de risas y de un encanto increíble.

Así es como Andrea Mango y Sebastián Holz, interpretarán a una serie de personajes y, cada una de las cartas, cobrará vida… como si estuviéramos en esa década precisa, en el lugar indicado y con la canción exacta.

Con una noche calurosa y el encanto del verano que se puede sentir en los jardines del Teatro Larreta, con su vegetación que oxigena y dota a la obra con un plus. Como un teatro de puertas abiertas que le permite al público ubicarse donde más le guste y, así, pueda disfrutar un espectáculo único.

Y, en referencia precisa a Las cartas sobre la mesa, se trata de una bienvenida a un universo casi abandonado en la actualidad y que, nos alerta, de todo lo que nos estamos perdiendo por reemplazar una pluma por la computadora, lo artesanal por la tecnología. Reemplazando la cercanía por un supuesto encuentro que será solo virtual y nada más.

Pero como mencionan los artistas, no es tarde para redactar una carta y enviarla de este modo.

Con respecto al repertorio escogido, realmente son muchísimas las temáticas que desfilan por el escenario pero me tomé el atrevimiento de elegir una variedad que data de este túnel del tiempo.

Así se podrá percibir a un Elvis Presley que no solo se cree sino que se siente un rey, el Rey. Entre vals (“Bandadas de recuerdos de un tiempo querido, lejano y florido que no olvidaré”), rock, milonga, melódico (“Lloras tú, lloro yo, y el cielo también y el cielo también”) y otros estilos de música, el autor va construyendo un territorio lejano en plato principal. Para un tipo de espectador pretencioso y también para quienes quieran disfrutar de una velada mágica, con voces supremas y melodías diversas.

Cartas que pretendían evitar guerras, conciliar. Cartas de amor y enamorados. Cartas egocéntricas. Cartas actuadas. Cartas que dicen en silencio lo que las voces no se animan. Cartas que recrean el mundo que fue, un archivo interesante que se puede revisar cuando se quiera y tenga tiempo. Cartas que permiten conocer el alma de su escritor. Cartas que pueden salvar…

Vestidos de gala, allí están, dando su amor por el arte, haciendo lo que saben hacer. Creando y recreando años que en nada se parecen a otros y, sin embargo, algún fundamento los concilia.

Tragedias y héroes, batallas perdidas y otras ganadas, documentaciones que consiguieron dejar huellas para poder jugar con ellas e inventar historias que les devuelvan la vida.

Un Da Vinci que, exageradamente, dota al pintor de su técnica o estilo, de su excentricidad, de quién era en verdad y lo que su personalidad un tanto rebuscada significaba realmente.

Estilos de redacción que develan quién es quién, que pretende volcar cada uno en una hoja en blanco para darse a conocer y conseguir lo que pretende o alejarse de su objetivo.

Porque un papel cerrado no es nada si no existe un investigador que se adentre en éste. Porque Presa sigue demostrando que su inteligencia y sensibilidad le dan la oportunidad de poner en escena todo lo que su imaginación le ordene.

Mariela Verónica Gagliardi

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Peteco Carabajal, Luis Gurevich y Anabella Zoch en Bebop Club

1901-Peteco-Carabajal1

Martes 19 de Enero – 21 hs

Es un encuentro único rememorando los tiempos de Luis y Peteco en la MPA.
Presentación de nuevos temas de Peteco Carabajal, Luis Gurevich y Anabella Zoch. Mientras la otra mitad del recorrido de este encuentro será por los temas más queridos de estos artistas.
Luego de encontrarnos espontáneamente para grabar unos temas inéditos, nace de la misma forma, juntarnos a tocar. A jugar. Aprovechar la magia.
Tocaremos temas que Gurevich creó con León Gieco, como El ángel de la bicicleta, Cinco siglos igual o Todos los días un poco;  temas de Peteco como La estrella azul, Como pájaros en el aire o Digo la mazamorra, y temas que Anabella escribió con Peteco, como Domingo, El bien y el mal, Alas del sol o Tierra hembra.
¡También habrá invitados y todo lo que pueda pasar!

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Humanamente diabólico

Drácula10

Ficha Drácula musicalEn el Siglo XV nació un hombre capaz de todo, de ser príncipe absolutista y de matar y aniquilar a toda persona que se le cruzara en su camino. Subiendo más de 1400 escalones se podía llegar a su castillo -construido, piedra por piedra, con un estilo bizantino-gótico-, un castillo que daba escalofríos con tan solo observarlo a lo lejos. Claro que su ubicación no fue caprichosa sino totalmente planificada para que, desde allí a lo alto y separado de cualquier otra propiedad, él (y anteriormente su abuelo) pudiera tener en la mira a toda Transilvania.

Vlad Drácula fue su nombre y, en términos genéricos, las adaptaciones en ficción lo colocan en un lugar en que es posible verlo dotado como un vampiro capaz de hipnotizar a sus víctimas, para quitarles toda su sangre y embeberse de ésta. La versión presente, de Pepe Cibrián, es capaz de dotarlo al conde de una voz privilegiada para convertir una historia dramática en canciones románticas y conmovedoras.

Conservando una estética impactante (como puede verse en el film de Francis Ford Cópola, 1992), con vestuarios épicos, y toda la ornamentación necesaria como para que todo luzca románticamente; se desarrolla un musical que dura alrededor de tres horas y en el que se disfruta del talento de un equipo excelente que trae a la vida a estos personajes temidos y temibles pero tan adorados por el público.

Juan Rodó, interpreta a Drácula, otorgándole toda la fuerza y vigor como para que el conde-vampiro sienta que la vida y la muerte son aventuras cotidianas y cada una de sus mujeres un plato a disfrutar. En esta ocasión el rol de Mina Murray lo encarna la actriz Josefina Scaglione, el de Lucy, Luna Pérez Lening y el de Jonathan Harker, Nicolás Martinelli.

La propuesta de Cibrián-Mahler se centra en un juego por el que irán desfilando los buenos y los malos, como en una tradicional historia de superhéroes. A la vez que la iluminación y efectos tanto sonoroso como lumínicos (junto a la excelente orquesta en vivo) conforman el clímax dentro del que ocurrirán las desgracias y amoríos imperantes.

En ocasión de celebrarse los 25 años, desde la puesta en escena del primer elenco de Drácula, es que puede vislumbrarse y sentirse una atmósfera profundamente conmovedora, con un dejo de melancolía y las ganas de seguir adelante por las oscuridades en busca de esa estrella de luz.

Si trasladáramos esta adaptación a la actualidad, notaríamos que el femicidio está presente en las venas de este famoso conde. En primer lugar porque todas sus víctimas son mujeres y, en segundo lugar, porque disfruta del poder que tiene hasta seducirlas y quitarles la vida. Así es como puede verse, específicamente, el burdel que frecuenta el Conde (durante el segundo acto) y su encuentro con Ninette (Eluney Zalazar). Sin lugar a dudas que el musical no incursiona en la violencia de género como argumento principal sino que tiene como finalidad reconstruir las principales características del texto escrito por Bram Stoker por el año 1897. Capturar la esencia de un hecho o historia nunca resulta fácil y estos íconos de los musicales argentinos lo han conseguido.

La pobre de Lucy, enferma de dolor, de desolación e invadida de espíritus que la circundan por las noches impidiéndole conciliar el sueño. Desesperada por su situación y la presencia del vampiro que se le aparece como espejismo cada vez que la luna se dibuja en el cielo. Intentando ocultar su zonambulismo y perdiendo todo el control sobre su ser. Sumado a su padecer, el de su gran amiga Mina que se ve privada de su amado Jonathan, sin saber de él durante un largo tiempo. Teniendo que enfrentarse al más temido para acabar con tanta tragedia y confiando en su propia bondad para decirle basta al peor demonio.

Entre canciones que cuentan el argumento de la historia, coreografías atractivas y actuaciones notables; Drácula el musical se erige como una propuesta que seguirá teniendo éxito toda la temporada.

Pudiéndose interpretar tanto al personaje de Drácula, como a quién era en verdad, indagando en hechos político-históricos o quedándose con la magia de las melodías y el arte, es que la propuesta se vuelve apta para todo público y el terror solo podrá sentirse si se indaga en profundidad siglos atrás.

Mientras tanto, las tumbas serán ocupadas con los mortales que despertarán en busca de un vaso de sangre para saciarse; hasta que las cruces y estacas logren despedirse de la inmortalidad y el dolor.

Mariela Verónica Gagliardi

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Desear lo que se hace

Espejismo

Ficha EspejismoLa danza-teatro contiene ese vuelo distinguido para decodificar con sensaciones el universo planteado. En esta oportunidad, la obra Espejismo Shinkiro (escrita por Rony Keselman y dirigida por Gustavo Collini Sartor) nos hace volar, sin darnos cuenta, por el mágico mundo de las leyendas japonesas en manos de dos artistas increíbles que son acompañados por un músico en vivo.

Claudia Lapacó es la portavoz de estas historias orientales que tienen el honor de ser interpretadas por el bailarín de danza butoh, Sebastián Collini Sartor.

Este es uno de los casos en que mis palabras serán un simple retrato de lo observado, que emocionó con diferentes sensaciones a mi organismo.

Con una noche fresca, en este verano agobiante, hubo una introducción antes de pasar a la platea del Teatro Larreta al aire libre y de disfrutar la belleza del espectáculo en conformidad con su naturaleza. Siempre el paso por este sitio es una caricia al alma.

En primer lugar, quisiera exclamar a vivas voces que cuando existe amor por el arte surgen y se desarrollan situaciones y escenas como las que se pudieron ver en la presente función. Y, no es casual, que hace doce años se esté presentado Espejismo y continúe como un estreno, con esa magia inigualable.

Espejismo nos habla de un mundo perdido u oculto, que puede aún ser recuperado aunque diste de poder conseguirse. Frente a este mundo, el nuestro, el actual, el Occidente que corre, que se preocupa ante banalidades, que se violenta ante la pérdida de un objetivo y se descarga agresivamente contra algo o alguien.

Pero espejismo es, también, un reflejo en aguas cristalinas, un modo de verse y vernos en otras personas, de querer ser mejores, de superarse o superarnos, de ir lentamente sin correr, por querer llegar rápido, de una mentalidad totalmente opuesta a la dominante, de sentir un cambio o modificación con el cuerpo entero, de transmitir sensaciones, convicciones y de luchar por propósitos ideológicos -entregando, incluso, la vida-.

Son cuatro los cuentos que se desarrollan en el escenario: Hoichi el músico sin orejas, ánades Mandarines, El secreto de un muerto y La Visión. Si bien la primera leyenda es la más extensa de todas, cada cuadro consigue ir inmiscuyéndose en nuestro inconsciente colectivo hasta revolucionarnos por completo. Claro que no todos los espectadores, por igual, están preparados para entender la valoración que se hace sobre el mundo contemporáneo y sobre dos tipos de mundos; pero sí existe una absoluta admiración de parte del público que permanece absorto de principio a fin.

Como si se tratara de una tetralogía, Espejismo se comprende una vez ocurrido el desenlace, momento en que la emoción fluye por completo, extasiándonos hasta las lágrimas.

El Butoh tiene sus códigos dentro de los que se encuentran el tipo de maquillaje blanco, la expresión en su máxima potencia, la vanguardia  como estética de confrontación respecto de lo conservador y la posibilidad de danzar -de pies a cabeza- la vida. Y digo la vida y no una canción ya que la magnitud de esta puesta en escena pretende transgredir y lo consigue. Pretende mostrar lo más íntimo y no solo lo hace sino que coloca el ojo del espectador en un lugar incómodo para que, entre todos, podamos construir un mañana.

Horai es el sitio en el que nos sumergiremos en esta velada tan noble, en la que podremos soñar con los ojos abiertos junto a hadas, emperadores y fantasmas de miles de años atrás. Y, como si fuera poco, conocer al pequeño y gran Emperador Antoku -quien tuvo una muerte trágica junto a su abuela, cuando el clan Heike se vio amenazado y sufrió persecuciones-. De aquí se presupone que el fantasma del niño merodeaba por los aires y quiso hacerse de Hoichi, engañándolo con pleitesías y adulaciones hacia su increíble música. Tanto este final como el de los restantes representados por Collini, dan cuenta de la pasión que el artista siente y lleva en sus venas, de cómo puede interpretar a un hombre o mujer, a una anciana o niño, a quien perdió todo y a quien aún tiene motivos para seguir en la Tierra.

Desde sus ojos enrojecidos hasta sus pies levitando en busca de paz, de un resurgimiento, de un nacimiento natural, de una búsqueda en soledad y en compañía de la voz de Lapacó -quien permanece erguida en el atril hasta que se fusiona con algunas escenas, dotándolas de su talento e impresiones-.

Mientras un títere sorprende hacia el final, todos los pétalos de rosa decoran las muertes más bellas que, posiblemente, conseguirán traer sus cuerpos hacia otra dimensión.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Identidad compartida

Casa Valentina

Ficha Casa ValentinaSin lugar a dudas que José María Muscari sabe hacer reír reflexionando a la vez, refiriéndose a temáticas vigentes y realizando una bajada de línea interesante para llevar a cabo su arte.

De repente, van ingresando, solemnemente, cada una de las figuras que compondrán el elenco de Casa Valentina (de Harvey Fierstein, con versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino) y, como público, nos podemos dar una idea de cómo será la obra de teatro. Y un subtitulado que aparece en dos pantallas, nos ubican en tiempo y espacio. Estamos allá por la década del 70´ en que se consideraba a la homosexualidad como una enfermedad. Y, actualmente, si bien se sabe que no es una enfermedad, sino que la homosexualidad depende de muchísimos factores -entre los que ingresa la elección-, cierto sector conservador continúa aseverando que ser gay es sinónimo de tener problemas de desviación sexual.

A la casa de Valentina ingresarán sus amigos desde hace años y un nuevo integrante un tanto inseguro de la decisión que tendrá que tomar. Y es que lo que comenzó para varios como un juego, después de un tiempo se convirtió en una elección personal y espiritual.

¿Por qué deben dar explicaciones sobre su aspecto físico, sobre el color de la peluca que deciden ponerse en la cabeza, los tacos o el vestido a tono que más les guste lucir?

Seguimos teniendo una sociedad bastante retrógrada y enfermiza que, en gran parte, está convencida de que el travestismo es un show para pasarla bien, hombres disfrazados de mujeres. ¿Acaso un heterosexual justifica cada uno de sus pasos?

Esta comedia contiene comicidad y drama, momentos para entretenerse con la música y diálogos -establecidos en esta especie de asociación que dará una lección de vida a quienes estén abiertos y dispuestos a escucharla-; y, el plus de tener la dirección de Muscari -quien tiene un don para hacer comedias entretenidas-.

Cada personaje está muy bien caracterizado, desde su atuendo hasta maquillaje y expresividad; pero quien resalta notablemente es Fabián Vena. Después de haber visto sus trabajos, a lo largo de los años, éste es, verdaderamente, increíble. Consiguió inmiscuirse en la piel de una mujer, sentir como mujer, moverse como tal e incluso tener la histeria necesaria para simular femineidad.

Casa Valentina2

Sorprenden, erotizan y cautivan estos artistas que decidieron escribir una historia en tiempo real, conmoviendo con la profundidad de sus palabras, la valentía para afrontar la realidad y sobrepasarla cuando sea necesario. Así será como sus roles diversos irán impregnándose en toda la sala del Teatro Picadilly para que nos sintamos parte de esta gran propuesta, en la que solo es preciso abrir los ojos y demás sentidos para observar la enamorada del muro y los banderines de colores que decoran la mansión que hospedará a sus huéspedes por un intenso fin de semana.

Existen varios puntos para reflexionar y concientizar, pero lo más certero es que cada espectador se lleve el mensaje que quiera, que pueda optar por divertirse un rato o sentir el código establecido por estas paredes que hablan, que se quejan, que ruegan, que se desbordan, que piden auxilio y piedad. La libertad es la verdad más grande de la Casa Valentina que está integrada, además, por María Leal y Mariela Asensio, con dos papeles muy controversiales y dentro de los que consiguen lucirse y dejar una impronta muy fuerte en el escenario y la historia.

¡¿Qué interesa un rouge o una máscara de pestañas cuando ellos desean ser ellas?! ¿O, acaso la vida debe ser una infinidad de argumentaciones interminables que desencadenen solo cuando el silencio acapare por completo la inmensidad del espacio?

En tan solo un fin de semana, algunos aprovecharán el tiempo para decidir si prolongar su libertad o volver al seno familiar en el que deberán ocupar el lugar que, supuestamente, deben ocupar.

Quizás lo más interesante de la dramaturgia sea que no existe un blanco o un negro sino un blanco y un negro, la posibilidad de elegir ser un día mujer y otro día hombre, por un momento reina y luego marido. Desde esta arista es que el autor focaliza y se posiciona para que el debate pueda existir en las mentes de los espectadores durante la función y una vez finalizada ésta. Tal vez sea este el punto de equilibrio que muchos estén buscando hace tiempo y, hoy, comience su verdadero camino.

Mariela Verónica Gagliardi

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El arte en el mundo de hoy

En el aire

Ficha En el aireEn el aire (unipersonal protagonizado por Facundo Arana, con dramaturgia y dirección de Manuel González Gil) es una obra de teatro que transita por una infinidad de clímax increíbles.

Combinando pasado y presente es como Marcos (locutor de un programa de radio) se convierte en el portavoz de una historia profunda, que conmueve de punta a punta, haciendo vibrar al público de un modo notable.

Y es que esta emisión se está llevando a cabo desde el Teatro Ana Müller que, por lo diversas noticias, se sabe será derrumbado para la construcción de una playa de estacionamiento que dará muchos ingresos a empresarios.

Todo parece ir sobre rieles en esta consternada transmisión radial que parece haber un secreto no develado. No tendría sentido, realmente, contarlo en esta nota ya que el unipersonal perdería esa magia que se percibe en el éter de principio a fin. Pero, lo que sí puede mencionarse es la creatividad para poner en escena a Facundo Arana, componiendo diversos personajes que harán unir la narración como si se tratara de pequeños retazos que fueron pensados artesanalmente. Así es como el pueblo de Las Rocas (situado en el Interior de Buenos Aires) le irá devolviendo a sus habitantes la valentía para luchar por lo propio, por lo autóctono, lo que es de ellos y del pueblo.

En un recorrido, notablemente emotivo, la figura del actor será puesta de protagonista para transmitir el rol que tiene, el que se merece y dónde está parado actualmente. También, el monólogo oficiará de “cómplice” para con otros artistas presentes y, de este modo, hacerlos partícipes de la problemática por la que atraviesa el arte y la cultura hace tiempo en el país.

¿El actor es una mercancía que se compra y se vende, o es un cuerpo que se pone en la piel de quien pretende para formar una realidad determinada?

Un gran debate se focaliza en estas cuestiones artísticas, fusionándose con llamados de oyentes, consignas y música. Hasta que la estructura con punto y coma -a la que está acostumbrado el locutor- se pierde y se ve arrasada por la cruda realidad.

La claridad de los ojos de Arana nos traslada a un universo confuso en el que irá desentramando toda tela araña que opacaba la belleza del pasado, la sutileza de una mirada, el amor verdadero, la angustia de no tener certezas en todo sentido, la desesperación por no poder recrear el mágico mundo en el que vivieron sus abuelos, la construcción de un espacio dentro del que florecería el arte en todo su esplendor, la figura de Baigorria quien era un bombero voluntario olvidado, pero homenajeado por Marcos -quien parece ser tenaz y firme en pensamiento pero muy sensible en su corazón-.

Como si se tratara de una obra integrada por varios actores, Facundo Arana conmueve por sus interpretaciones, por sus voces, su soltura y simpleza. El es el cuerpo de quienes forjaron el teatro desde el que transmite, la voz de quienes ya no hablan, el aire de quien no se atreven y el espacio de quienes no se creen capaces.

Verdaderos dueños o los que figuraban como tales. Todo parece ser una batalla, una lucha por ganar no por el mero hecho del reconocimiento sino del olvido que se envuelve en escombros.

En diferentes espacios del escenario Arana compone a sus personajes, que son acompañados por la iluminación precisa para que todo brille aún más, para que el futuro no sea algo incierto sino el reflejo de quien se enviste en una ideología y camina con el agotamiento que eso conlleva.

Y, cuando todo está dicho, la emisión llega a su fin. No sin antes dejarnos varias enseñanzas que podrán guardarse en lo más íntimo del ser.

Una llamada será uno de los hilos conductores elementales que nos conducirán hacia el objetivo planteado en el desenlace.

La vida y la muerte, ese espacio que intriga y da miedo, la nada misma, el todo convertido en palabras y en espíritus que desean escribir una nueva historia.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Noche mágica de música pop

Machaca3Cuando se termina uno año, siempre se busca hacer un balance.

En el caso de Sabor A Teatro, el desafío es encontrar el último espectáculo del año a cubrir, que sorprenda, que llene de satisfacción al alma y que deje alguna enseñanza.

El 30 de diciembre, casi 31, andando por las calles de Microcentro, un lugar me invitó a pasar. Se trataba de un espacio que forma parte de un hostel en el que se podían ver muchísimas personas de otros países. Con un ánimo festivo, como si ya se tratara de la víspera del 1° de año, una banda estaba tocando. Con un estilo de “rock”, a lo que en la actualidad se suele denominar como tal, seguí depositando mi esperanza en algún otro grupo que se presentaría a lo largo de la noche.

Y se trató de la segunda banda, una banda con vigor, con muchísima onda, con un repertorio propio y otro de covers, que desfiló por el folk, pop y nos brindó un verdadero show en el que se pudo ver a sus músicos muy compenetrados, fusionados, felices de estar allí y dichosos de contagiar su energía a un público que estaba más acostumbrado a la banda anterior súper convencional y no a un equipo profesional con el que había que establecer un lazo diferente y entregarse a un viaje colmado de placer, sabiduría e inteligencia.

Machaca está integrada por: Gianni Sabbione (Voz y sintetizadores), Nicolás Castañeda (Voz y bajos) y Nahuel Santos (Voz y guitarras). Un grupo que suena a sintetizadores de los años setenta con un tinte más contemporáneo aún y una pasión por la música y sus melodías de tiempo atrás. Con reminiscencias de rock, pop y un aire innovador que hace vibrar de principio a fin.

Sin lugar a dudas que el tema “Elefantes rosas”, con el que abrieron la noche; es uno de los más increíbles de todo el disco que se titula “Machaca, instinto de satisfacción”. Una satisfacción para ellos y para nosotros como espectadores, para sus seguidores de siempre y los que nos sumamos a este móvil de cultura pop en castellano e inglés.

Sé quién soy, Himno de mi corazón, Satisfaction, No soy tu amor, Loco, Safe and sound, Chica Nacional, Dame una razón, Nada personal, Sabés y Chica cool; completaron el repertorio escogido por estos músicos talentosos que ya han compartido escenario con Miranda, Cuentos Borgianos y demás bandas famosas de larga trayectoria.

No fue casual encontrarlos horas antes de finalizar este 2015. Un aplauso cálido, conmovedor y colmado de alegría, suena durante las últimas estrofas de Chica cool. Y no es una despedida sino un hasta pronto y que en el 2016 puedan rodar por diferentes espacios y movidas culturales impregnando su compromiso musical y dejando huella al andar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Arrancando la viruta

Percal Ocho x ocho

Unos años atrás en un Festival de Fado y Tango tuve la oportunidad de escuchar a Percal Tango. Esta orquesta -integrada por diferentes músicos- modificó su formación inicial y se convirtió, con el correr del tiempo, en una búsqueda consolidada, precisa e íntegra, que pisa fuerte, que tiene nombre propio y brilla desde lejos.

Así como en un momento sonaban a tangos de otros (porque resulta imposible no tener incidencias musicales de autores ya consagrados) hoy en día consiguieron su propio sello.

Entre anécdotas, el carisma serio de Nacho Cabello, la conjunción de instrumentos de cuerdas y percusión, la voz del líder y Eva Fiori otorgándole la femeneidad arrabalera al género. Esto es Percal y el tango de antaño y de ahora. Un recital que tuvo como finalidad presentar el nuevo disco “Ocho x ocho”, un material doble y que por eso duplica su apuesta.

El show en Boris permitió percibir auditívamente la magia de cada canción, del repertorio propio y del apropiado. De un material titulado Admiración -con autoría de Pedro Laurenz y homenaje a éste- y de la segunda parte mencionada como Inspiración -que incluye temas propios-.

Desfilaron por el escenario diferentes estilos que engloban a: tangos tradicionales, milongas, vals y una fusión de ritmos tangueros bien de Percal. Porque de eso se trata, de acercarse a una orquesta joven que apuesta a perdurar en el tiempo, a homenajear y, también, a escribir su propia historia, a aplaudir a los históricos y también ser aplaudidos, a sonreír cuando se rememora y también lagrimear en ocasiones que lo justifiquen.

Cerrando los ojos pude sentir a otra de las orquestas que conquistaron mi corazón hace rato llamada El Arranque. Siento sus pasos, su esencia, pero no como una copia… es simplemente un vestigio, ese algo que resulta imposible de definir pero que ahí está como una sensación en el aire, en las notas, en los acordes, en ese pisar fuerte y decir “acá vamos, arrasemos”. Considero que con los años esta orquesta se convirtió en un equipo que se encamina hacia un objetivo determinado, un equipo en el que cada artista tiene su espacio, en el que no resalta uno por encima del resto, una solvencia sin igual que está integrada por: Álvaro del Aguila (Bandoneón), Nacho Cabello (Voz y guitarra), Juan Manuel Costa (Violoncello), Eva Fiori (Voz), Sergio Milman (Piano), Nicanor Suárez (Contrabajo) y Hernán Zauner (Violín).

Tangos melódicos, tangos cantados, tangos para bailar, otros para soñar despiertos, para hacer firuletes o para conquistar desde la mirada.

Los tangos admirados fueron: Orgullo criollo, La revancha, Risa loca, Milonga de mis amores, Mala junta, Mal de amores, Berretín y Esquinero. Mientras que los inspirados: Cocó, Lila y las luces, Coplas de mi niño, Sobre los tilos, Final del juego, Un vals para Joaquín, Cables y cajita, y Buenas noches.

Una velada realmente encantadora de la que disfrutamos todos. Una noche en la que se sintió unión y fuerza, sonrisas, expresiones y deseos, una noche en la que la política fue dejada de lado por un momento para demostrar cómo las letras de estas canciones pueden hablar más que cualquier discurso.

Sumado a esto, la voz de la talentosa Eva Fiori que deleitó en cada una de sus interpretaciones en que consiguió lucirse como una verdadera figura. Una cantante excelente que subió al escenario cada vez que le tocaba su turno y que con sus rulos perfectos conformó una performance encantadora.

Así da gusto presenciar un recital de tango, que tiene la particularidad de ser para todo público. Sí, porque podían verse a bebés de meses de vida despiertos y sin hacerse notar en absoluto. Y es que los pequeños que crecen entre melodías, difícilmente no lleven al tango su sangre.

Entre fotos, videos, aplausos, gritos desenfrenados, ovaciones y saludos; fue despidiéndose esta orquesta que, notablemente, pasó por esta noche loca que más que loca fue sentimental.

Mariela Verónica Gagliardi

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Besos de amor

Yo no duermo la siesta2

Ese aroma a infancia y a niñez, con aires frescos y conflicto igualmente sin resolver, amores, sensaciones de agobio y placer, tensiones y la vitalidad de hacer remediando, luego, las consecuencias.

Yo no duermo la siesta (escrita y dirigida por Paula Marull) plantea diversos problemas que son ubicados, sin orden de prioridad, unificando criterios, espacios escénicos, momentos recurrentes y situaciones que se van de las manos sin poder arrepentirse.

Una familia es el foco dentro del que irán interactuando cada uno de los personajes principales y secundarios hasta conformar una unidad que se mueve como pieza de engranaje, que se desliza aceitada sin por eso tener que terminar con un tradicional feliz como se quisiera.

Existe un gran contenido simbólico en el que habitan estos hombres, mujeres y niñas. Tal es el caso de Aníbal (Marcelo Pozzi) que, sin lugar a dudas, es el que más llama la atención desde un principio por su dificultad para comunicarse y moverse. Igualmente, él hace hasta lo imposible para lograrlo aunque suele fracasar en el intento por culpa de quienes se burlan de sus problemas como modo de entretenimiento. Así, el bien y el mal toman protagonismo indefectiblemente al igual que lo correcto e incorrecto y varios de los antagonismos que desfilan por la dramaturgia.

El sometimiento es otro de los factores que existen en la historia y a través del que se obtienen determinados resultados, no siempre gratos.

Puede observarse una puesta en escena realmente atractiva, vistosa y que cumple a la perfección con la línea argumental, sin sobrecargar los espacios pero otorgándole a cada ambiente los detalles precisos para que sepamos en qué lugar de la casa se está en qué momento. El vestuario también es el ideal para cada personaje y la música que se apodera del corazón infantil que todos llevamos dentro.

Natalie (Micaela Vilanova) es la que más protagonismo tiene en Yo no duermo la siesta, no solo por su excelencia para interpretar a esta niña perversa e inocente a la vez, sino por el rol que ocupa en la historia. Ella es la encargada de transmitir el deber ser, la moral y, sin embargo, tener acciones opuestas a sus argumentaciones. Uno de los juegos que puede verse es un tratamiento para que su amiga espante a los mosquitos de su cuerpo. Así, cada una de las intervenciones de la pequeña será precisa, eficaz y dando a entender el sufrimiento por el que está viviendo y tuvo que crecer de repente.

El personaje antagónico de Natalie es la talentosa María Marull -quien interpreta a Doris-, una mucama que vive con esta familia y tiene la función de armonizar. Como si se tratara de un hada madrina que sonríe, sufre y llora en privado para después tener la fortaleza de dar lo mejor de sí. Cabe resaltar que Natalie no pertenece a dicha familia sino que es una vecina que, por diversos motivos, está con ésta momentáneamente.

Es verano, los insectos abundan, el clima agobia y las discusiones también. El ventilador no alcanza, los caprichos desbordan y todo explota de un momento a otro.

“Yo no duermo la siesta”, dice Natalie. Porque le hace mal y le da ganas de vomitar al despertarse. Afirma a su amiga Rita (Agustina Cabo) que cuando sea grande va a irse a vivir a una ciudad para evitar dormir de tarde. Esta última sin saber que hacer solo justifica que “Hay que decir las cosas para no enfermarse”.

Mientras Doris se acuesta e intenta no pensar, su mirada se entristece, lagrimea y silencia su padecimiento. Al mismo tiempo, puede verse a las niñas jugar en el living y resulta encantador vivenciar la niñez tan bien narrada. No parece ser una historia sobre la infancia escrita por adultos sino por una mujer observadora que se detuvo a reflexionar en el tiempo y captó la esencia justa de cada momento luego desarrollado por las pequeñas en escena.

Jugarán al videoclip, recorrerán la casa de un extremo a otro y harán cosas de toda niña traviesa. De eso también se trata. Mientras la madre de Rita (Sandra Grandinetti) está fuera del hogar, el descontrol se apodera de la atmósfera in crescendo.

Yo trato, trato, trato pero no te olvido. Yo lucho, lucho, lucho y no lo consigo (Contra la corriente – Karina) se escucha de repente y la cumbia sintetiza una de las líneas argumentales de la obra. Todo parece fusionarse en un punto y los pensamientos de Doris ser, de algún modo, los que transmite en ciertos momentos la pequeña Natalie.

“Hay que darse cuenta de las cosas”, dice Doris; y pretende solucionar como por arte de magia el caos de la casa.

Varios relatos que tienen una profundidad impecable, una sensación de que no todo lo malo es tan malo y que la alegría puede aparecer en determinadas situaciones para digerir los malos estragos.

La adultez recién aparece cuando el personaje interpretado por William Prociuk se hace presente, habiéndose anunciado con anticipación y también existirá un cierre prometedor que emocionará a todo aquel presente.

“No me da miedo ir, me da miedo llegar”, dice Natalie casi al producirse el desenlace de la historia. Una historia que emociona, angustia, que te traslada a un mundo de fantasía y realidad muy bien logrado, que otorga ese don para sentirse bien hasta en el peor momento, recordando quién es cada uno.

ficha Yo no duermo la siesta

Mariela Verónica Gagliardi