*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Chispas de amor

Desclowntrol7

Un simpático clown-mimo, descubre que puede hacer diferentes secuencias con la complicidad del público -combinando actuación con música-.

Desclowntrol es el nombre de este espectáculo, a cargo de Chorlito, quien hará reír, constantemente, a los espectadores. El será un genial anfitrión que nos deleitara con cada una de sus payasadas -algunas programadas y otras improvisadas en el momento-.

Como el titulo lo indica, la obra se convertirá con el correr del tiempo en una fiesta llena de risas, espontaneidad, buena vibra y mucho amor.

Los ojitos de este artista reflejan una bondad absoluta y su corazón late de alegría con cada una de sus performance llevadas a cabo. La relevancia de la puesta en escena radica en que puede desarrollarse en cualquier lugar físico y, adecuarse, perfectamente ya sea a un teatro, una sala o un espacio abierto.

El dominio de su cuerpo le permite a Chorlito jugar sin parar, correr, tirarse al piso e interactuar muchísimo con el público. Justamente, existe una dependencia entre uno y otro ya que el payaso elegirá a su próximo amigo para que, juntos, recorran una travesía llena de entusiasmo.

Su rostro pintado de blanco solamente muestra su nobleza y al verlo a cara lavada, puede comprobarse con veracidad. Parece uno de esos niños que no han perdido la inocencia a pesar de que se convirtieron en adultos.

Cabe aclarar que cada cuadro interpretado es sonorizado en vivo por efectos especiales, lo cual le otorga un valor agregado ya que este clown descontrola todo y se sale del formato establecido.

Después de jugar con uno y otro, elige a una mujer. Con ella, manejan un auto y, luego, la música de Ghost los invade por completo, provocando carcajadas por parte del público.

Este personaje no habla con palabras sino con su cuerpo, con cada una de sus miradas y movimientos. Es raro, quizás, decir que un espectáculo de esta índole emocione cuando lo que prima es la risa. Sin embargo, sentí una conexión con este payaso y recordé mi infancia. Esa etapa en que uno amaba a los payasos o los odiaba. Por lo general, no veía alegría en sus rostros y los notaba como seres tristes, melancólicos. Chorlito es pura adrenalina, juventud y el clown que anhelaríamos ver siempre en el escenario.

Además de ser creativo, recurre a pruebas tradicionales que no pasan de moda, que son como un sello en el ambiente circense.

Su manejo con cada espectador es sorprendente. El decide zambullirse en un territorio desconocido y utilizar toda su formación y personalidad para doblegar a cualquier vivo o sonreír junto a un par.

Detrás de un biombo blanco y negro, aparece y desaparece, baja una escalera imaginaria y la sube, nuevamente. Así es él, un hombre con alma de niño, representando situaciones, poses y pensamientos. Con su carisma podría animar cualquier celebración. Sin utilizar trucos como un mago, Chorlito recurre al ilusionismo. Dicho ilusionismo se encuentra en nuestra imaginación y, el, nos ensenara como soltarla sin ponerle trabas.

Agarrar un arma, disparar y matar a alguien en la ficción puede tornarse divertido. Pero, levantarse y ocupar el baño, realmente, se convertirá en la secuencia más completa y desarrollada de toda la obra. Lavarse la cara, hacer sus necesidades y cepillarse los dientes les ayudara a los más niños a tomar conciencia de lo importante que es cumplir con la sanidad y, a los adultos, recordarles estas medidas de higiene.

Llegado este punto de Desclowntrol, pienso lo interesante que resultaría Chorlito en los colegios, haciéndoles llegar a los infantes cierta información que, a veces, jugando es más sencillo inculcarla que por intermedio de textos interminables.

Desde Ecuador, este joven y su sonidista,amenizar una tarde dándonos su amor, dedicación y esa lucecita de esperanza que solo puede verse en ciertos momentos de la vida.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Maravillosamente real

Alicia5

Este clásico de Lewis Carroll, tuvo y tiene tantas interpretaciones y adaptaciones como se pueda imaginar. La niña, generalmente rubia, se quedaba dormida y soñaba estar en un mundo muy distinto al suyo, donde ocurrían cosas científicamente imposibles.

Alicia es un nombre en griego que significa verdad. No es casual, entonces, que esta joven aventurera intentara encontrar su realidad, aquella que la hiciera sentir especial y diferente a las demás.

Cómo no emocionarse con una propuesta de Alejandro Bustos si ya de por sí su nombre transmite magia. Esperar una de sus obras produce una ansiedad tan linda que se convierte en un grato placer. “Alicia, ensueño de maravillas”; pretende y lo logra. Corre y alcanza. Vuela y planea.

Esta Alicia, ingresa a escena por debajo de una tela transparente, para cobrar vida junto al resto de los personajes -los cuales serán objetos, títeres, sombras y maquetas-. De esta manera, la interacción entre ella y su entorno se vuelve más compleja, aunque dicha dificultad se transforma en puro talento.

Una de las técnicas más vistosas es la relacionada con la profundidad de campo: por momentos Alicia es pequeña y, por otros, la tenemos a poca distancia. Su cara parece traspasar el escenario y venir a buscarnos para compartir su alegría.

Surge una combinación excelente entre recursos cinematográficos, de artes plásticas, de teatro y musicales. Cada una de estas herramientas hacen posible que esta puesta en escena se convierta en una historia con un impacto totalmente diferente a la tradicional.

Sin desmerecer a la niña original, Tristana Muraro simula ser una nena, colmada de ansias por comunicarse con un entorno bastante especial, como ya conocemos todos.

Esta gran artista y acróbata nos deja atónitos al convertirse en la única actriz en escena que mira, observa, se sorprende y juega de una manera increíble.

La pantalla nos captura y parece atravesarnos completamente, cumpliendo un rol protagónico ya que, a través de ésta, se suceden todas las escenas de la obra.

Un punto a destacar es que Bustos eligió comunicar una historia infantil, sin recaer en diálogos verbales, nutriéndose, exclusivamente, de lo artístico -tan bien resuelto-.

Considero que si se hubiera tratado de una narración propia, también podría haberse llevado a cabo de este modo, donde la palabra es relegada a un universo que precisa de ella demasiado. No es esta la ocasión porque cuando lo visual se apodera de todo y todos, surgen sensaciones diferentes.

La sala del teatro Las Catalinas, llena de niños y adultos sonrientes, boquiabiertos; deseando que no finalice nunca esta pieza teatral.

Una Alicia, descubriéndose a ella misma, dentro de un aro, volando por el aire hasta encontrar una posición que le agrade para quedarse un ratito así. Los juegos con un conejo muy especial que la persigue por doquier, que se buscan mutuamente, el gato de Cheshire -impregnando sus bigotes en la composición en que prima la belleza absoluta- y el resto de los personajes del cuento.

Sin necesidad de ponernos anteojos 3D, estamos en presencia de tres dimensiones integradas por sombras y diferentes tomas realizadas a una misma escena. Esto es logrado gracias al dominio interesantísimo del elenco que oscila entre lo convencional y lo excéntrico.

Las figuras se convierten en objetos con distintas aristas, grosores, colores e impactos. No hay lugar para los detalles ornamentales sino para aquellos que deban, necesariamente, intervenir durante la gran historia.

Pintar un rostro utilizando arena, rememorando el gran espectáculo Bambolenat, contemplando cada trazo, cada singularidad, amor y dedicación que, ambos, le dedican a la dramaturgia. Una cara que intenta parecerse a la de Tristana pero se diferencia. La brisa del viento peina su pelo y cada rama de los árboles toma una pose determinada.

Mientras las melodías que oscilan entre la música celta y la flamenca, posibilitan un entendimiento superior e idílico; todos nos llevamos un recuerdo de la función: el haber formado parte de un espectáculo muy valioso, que se disfruta de principio a fin y que no es posible de mencionar con demasiadas palabras.

Estar, permanecer y transitar un camino encantado, junto a Alicia y a un elenco que digita los títeres que empapan cada situación, integrando un film animado. Una niña humana que se transforma en dibujo para mimetizarse con el resto. Bocetos que cobran vida, para llegar a iluminar hasta al más dormido; convirtiendo una realidad en sueño y un sueño en realidad.

En cuanto termina el libro se despierta, pero, ya no siente el haber abierto los ojos sino que disfruta de los aplausos, de cada felicitación y del éxito que la abrigará -a ella y su equipo- durante las próximas funciones.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Recuperar el placer

Eso que falta17

Ellos están ahí, en una habitación de algún hotel alojamiento, siendo voraces y ellos mismos. Un sillón los abriga e impulsa a seducir. Sin embargo, no se conocen ni se miran ni se observan. Son dos hombres y dos mujeres que existen y necesitan comunicar lo que les pasa. La habitación los hospeda como lugar pero no como sitio compartido.

En cuanto una canción deja de escucharse, cada uno se viste de calle y relata alguna sensación, alguna preocupación, alguna carga cotidiana…

Ellos están ahí, como cualquiera de nosotros. No intentan sobresalir sino transmitir la importancia de un deseo sexual, la quita de un tabú ya ridículo para estas épocas y la naturalización de lo normal cuando realmente lo es.

Una pantalla de televisión, acompaña con ciertas “imágenes prohibidas” y, a medida que transcurren los minutos, pasan a formar parte de las escenas teatralizadas.

¿Por qué lo que cada uno hace, piensa y anhela es juzgado en el teatro como en otros movimientos artísticos?

Parece ser que la hipocresía o vergüenza por lo que se hace en el ámbito privado, no merece esclarecerse -o al menos no señalar como degenerado- en el terreno público.

¿De qué sirve horrorizarse ante cosas que se frecuentan?

Mientras un mismo acto sexual se repite en la televisión, los actores narran algo al respecto, vinculándolo con sus vidas.

Como un desfile de ideas, los monólogos no empiezan y terminan sino que son interrumpidos por el relato de otro, hasta mimetizarse de tal manera que los cuatro parecen uno. Se trata de perfiles totalmente diferentes y bien caracterizados en actuaciones, vestuarios y modos de hablar. Sin embargo, los fragmentos apuntan al mismo destino: ser sin tener que dar explicaciones, ser desde lo más profundo y esencial del ser vivo -olvidándose de la parte racional que, muchas veces, perjudica-.

Tener trabajos distintos, pensamientos diferentes y estilos de vidas opuestos; no les impedirán disfrutar de lo más básico de la vida.

Ninguna disciplina o actividad puede oponerse al ser humano. Todo debería ser complementario.

En cierta ocasión, una de las actrices menciona que su madre quiere castrar a la gata. A ella le parece un horror, el pensamiento de ésta y no para de hacer hincapié a lo largo de la obra. Por qué el humano debe decidir, también, sobre la vida de un animal? Miles y miles de campañas para castrar animales y tan pocas para concientizar a sus dueños. Míseros tratamientos para que una mujer no pueda quedar embarazada, siendo que la población aumenta demasiado, sin concientizar a estas pobres mujeres.

¿Por qué frenar a la naturaleza?

Si una mujer tiene raciocinio, ¿por qué no enseñarle a utilizarlo en vez de proyectar sus falencias en bellas hembras que buscan placer al parir?

Si la naturaleza existe por algo será. No hay ni existe nada más sabio que ella. Entre los animales logran sobrevivir, en cambio, entre los humanos solo existe odio, venganza y muertes.

Eso que nos falta es un recordatorio a cada persona, para que active su sistema y decida gozar.

¿Por qué dedicarle momentos de sobra a algo tan maravilloso? ¿Por qué recordarlo solo en ciertas ocasiones?

Nadie debe sentirse degenerado por sentir. Simplemente, es quien no puede llevarlo a cabo.

Eso que nos falta, permite que transitemos por ese ratito privado de cuatro personas, hasta que deben abandonar su habitación. El turno ha terminado y tendrán que esperar hasta la próxima oportunidad.

Oportunidad o espacio que deseen brindarse para sí mismos.

Como quien jugó y se pasó de la raya, la cortina musical sube, ellos bailan, se conectan como parejas por primera vez pero sin hablarse y, luego, vuelven a sentarse. Necesitan descansar y reflexionar hasta otro momento donde ardan en deseos sin demasiada explicación al respecto.

Por ahora, precisan verbalizar lo que les pasa. Más adelante, seguramente, logren elevarse y complementar todos los planos de sus vidas como necesarios. Quizás, la balanza deba orientarse de otro modo.

El placer en la comida, en el amor, en una persona, en un sistema binario y en la vida.

Eso que nos falta, es necesario encontrarlo y unirlo como imán hasta que el humano sea una integridad y no un conjunto de partes ineficaces.

El sexo, como motor de búsqueda hacia nuestro interior, como engranaje perfecto para ser.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Hay cosas que no se pueden sepultar

Ciudad en fuga1

«Ciudad en fuga» (de Alicia Muñoz y dirigida por Pino Siano) es una historia de humor negro, dramática a la vez, que oscila entre escenas cómicas del mundo de los muertos, y las típicas situaciones económicas que se avecinan a raíz de un testamento. Como si fuera poco, el contexto general que acompaña es el de la fiebre amarilla -una epidemia que arrasó con gran parte de la población-.

Las luces, dan comienzo a la obra en que dos sepultureros, borrachos, se encuentran con un cadáver. Este cuerpo será motivo y objeto de risas, brindándoles -a los pobres hombres-, un espacio para que sus mentes divaguen y deliren al compás del alcohol.
A la vez que Melinda y Nicanor (su cafisho), mantienen una discusión y todos los trapitos al sol se dan a conocer, la deteriorada señora sufre por haberse quedado sin objetos materiales ni pertenencias ya que su “compañero” la dio por muerta y vendió todo, absolutamente todo, para salvarse.
Las escenas se suceden y parecen integrar una varieté, con la particularidad de mantener un hilo conductor a lo largo de la dramaturgia.
En cuanto a los conflictos familiares, también, se hacen presentes; invadiendo la casa de miserias, de secretos y de hipocresías difíciles de digerir.
Uno de los momentos más celebrados por el público se produce cuando dos primas-herederas discuten, hasta agarrarse de las mechas, rodando por el piso, sin poder quedarse siquiera con las joyas de su tía.
Esta obra, por una cuestión de duración, no se presentó de forma completa, pero, eso no impidió su genial desarrollo.

Plena epidemia sufrida en el año 1871, en Buenos Aires, debiendo abandonar sus hogares -por orden del gobierno- quienes habitaban en la ciudad, teniendo que migrar hacia el interior hasta que el brote de fiebre amarilla se erradicó. De esta forma, un escenario paralelo, el de la Chacarita; tuvo una fuerte convocatoria y voz propia.
Ricos y pobres terminaban allí, demostrando -una vez más- que el dinero no compra lo más importante. Luchas de intereses, chocan y explotan; haciendo notar que seres insesibles hubo y habrá siempre.
Los valores están presentes y, la falta de éstos, más los principios, también.
Pino Siano, conjuga la tragedia con la desolación, el oportunismo con la pasión y la obviedad con la sorpresa.
Mientras, el vestuario caracteriza al Siglo XIX, diferenciando a las dos clases sociales más enfrentadas en aquel entonces, haciendo prevalecer el orgullo antes que la razón, y la mentira antes que la debilidad.
Como disparador: un muerto, en torno al que surgirán variadas teorías, exposiciones y venganzas.
Una ciudad en fuga que, de a poco, se extingue. Solo sobreviven algunos que no, necesariamente, son los más aptos.

¿Qué hacer cuando todo parece estar perdido?
¿Existe la oportunidad de salvarse solo?
¿Qué decisión conviene tomar?

El rojo ambienta los discursos de los hombres de cementerio que, deambulan, en busca de algún aliciente, uniendo una escena con otra, hasta que el negro se apodera de todo y las peores canalladas sobresalen.
Un muerto que ya no puede defenderse ni pedir derecho a réplica. Un acto de cobardía por parte de quienes pretenden erigirse como protagonistas y héroes. Otra muerte, más fallecimientos inocentes, voraces monstruos que intentan acabar con una epidemia mayor que la de esta enfermedad: la del egoísmo.

Elenco: Flavia Alonso, Flavia Sosa, Noelia Bertola, Romina Magallanes Lisboa, Jorge Gómez,
Andrés Caamaño, Leonardo Leiderman, Héctor Safdie, Sebastián Wulff. Asistente: Alfredo Awad.
Dirección general: Pino Siano.
Comedia Municipal de Teatro de 3 de Febrero.

Mariela Verónica Gagliardi

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Matar o morir

Las hambrientas3

En una casa, como cualquier otra, habita una familia con hábitos no convencionales. Una cuchilla de carnicero que remite a la muerte, al deseo por comer, a saciar el vacío espiritual con cadáveres animales o humanos.

«Las hambrientas» (de y dirigida por Pablo Iglesias), cuenta la historia de dos hermanos y una prima que desarrollan rituales -incoherentes para el espectador- sin un sentido filosófico o ideológico puntual.

El hastío del interior, ese silencio, el vacío por no tener algo o alguien por qué o quién luchar; convierte a estas tres personas en animales feroces -capaces de todo a cambio de alimento-.

Toda la obra transcurre en un mismo espacio, repartido inteligentemente, y, utilizando hasta el mínimo recoveco para crear una habitación diferente.

Una mujer, con delantal blanco y manchado de sangre, trozará una enorme cantidad de carne. Al parecer para su perra preñada, aunque difícilmente pueda saberse su destino. Los ladridos se escuchan a lo lejos y es éste el que pretende llamar la atención de su ama, pidiéndole aunque sea un bocado.

Mientras, la violencia de su hermano, seguirá torturando a la prima -una delgada mujer, ignorante y sin fuerzas para defenderse-, convirtiéndose, con el paso del tiempo, en una amenaza para las dos.

«Las hambrientas» refleja el cansancio que produce luchar sin un propósito claro y objetivo. Esta familia lucha porque sí, desgastan, pelean, discuten constantemente, hasta que por fin parece ponerse de acuerdo.

Siempre tendrá que aparecer una víctima, viva o muerta, que los sacie y de energía para elaborar otro plan.

Flagelarse el cuerpo o ser flagelado, agredir y ser agredido, perseguir lo inalcanzable y desear lo ridículo.

Pablo Iglesias construye un universo de diálogos que me recuerdan a la película Delicatessen (de Jean-Pierde Jeunet), donde los sonidos se superponen conformando una historia paralela, atrayente y difícil de olvidar. En este caso, la obra utiliza la palabra como recurso principal, otorgándole tal movimiento que pareciera escribir una canción de terror.

En cuanto a las actuaciones, ya nos tienen acostumbrados al teatro de nivel alto y es imposible no destacar a Palacios y Actis que encarnan unos personajes tan opuestos, complejos como bipolares a la vez.

Es difícil determinar a qué género pertenece la dramaturgia ya que nos pasea por situaciones de comedia, de drama, de ciencia ficción e inclusive de terror.

El suspenso nos mantiene el vilo, sin permitirnos un simple pestañeo durante la función. El tiempo transcurre velozmente y en cuanto nos queremos acordar, la obra terminó, dejándonos tantas sensaciones -difíciles de digerir- para procesar.

Cada escena tiene una fuerte carga emocional, con un contenido conciso que intenta incomodar lo más posible. No es habitual ver tantos cortes de carne cruda en el teatro, una cuchilla que -sin piedad- troza y divide, errores cometidos y llevados en bandeja a un lugar diferente y, la desnutrición, planteada desmesuradamente.

Se acostumbra mirar por encima a esta problemática social, no sabiendo cómo colaborar para erradicarla, separando al país por norte y sur -pretendiendo solucionar sin involucrarse.

Un nudo en la garganta se me formó al ver a la prima sufrir por hambre, comiendo unas pastillas de menta para olvidarse del dolor que siente. Pero, esa golosina, enseguida pude relacionarla con las migajas que da un gobierno, junto a diversas «campañas» para promocionarse, creyendo que hace algo al respecto. La carne, las proteínas que contiene, el hierro; no son más que mentiras. Los veganos no precisan matar para alimentarse. Ellos saben cómo ser sanos, derribando mitos y no quitándole la vida a otro ser.

¿Desde qué lugar puede hablar alguien que asesina?

La ineficacia de los discursos políticos colabora con los mensajes, erróneos, impartidos a una población que recibe, por lo general, un solo discurso.

Hambre de comida es lo primero que se percibe, aunque hambre de conocimiento es lo que abunda. Cómo alimentar a una sociedad tan heterogénea cuando, generalmente, la gente se queja y reclama sin aportar positivamente al respecto?

¿Comer y ser básico o alimentarse y compartir sabiduría?

Los ladridos dejan de oírse para darles lugar a los humanos, a sus equivocaciones, sus abusos y la falta de amor para aceptar que el camino escogido no es un simple juego o pasatiempo sino una locura en exceso.

Esta pieza artística es un llamado a la cordura, a la reflexión y a la superación de trabas emocionales.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El placer de sonreír

Lucas6

“Lucas – Todos buscamos lo mismo”, es una obra de teatro donde su actor y protagonista, Julio César Noguera, logra lucirse con todo su esplendor.

Él se convierte en un joven solitario, no por convicción ni deseo sino porque es aislado y apartado hasta por su propia madre. A nadie le importa lo que siente, lo que piensa ni quién es.

Su ternura provoca tanta emoción como tristeza a la vez. Lucas es único y merece una oportunidad en esa cruda sociedad, tan idéntica a la nuestra de todos los días.

No crean que no hace hasta lo imposible para encajar, gustar y ser aceptado; pero su singularidad y transparencia no producen más que discriminación en su entorno más próximo como en el que surge y desaparece como por arte de magia.

Lucas es esa luz que brilla, esa bondad extrema y las ganas de amar sin creer en la maldad.

Dentro de la pieza teatral logra conformar escenas de baile que transforman la historia en una comedia musical. Por un lado, entonces, existe la historia central de este gran joven y, por otro lado, coreografías en las que se luce un grupo de tres bailarines junto a Noguera.

Como dos mundos paralelos, en el primero, Lucas está solo con su alma y, en el segundo, aceptado “a la fuerza” por los demás.

La risa surge como principal motor de su vida para que no se deprima ante tal realidad. Claro que la bebida también lo ayuda y acompaña, pero no logra sacarlo de tal universo.

Cada vaso de alcohol va quedando por ahí tirado al igual que sus sueños. ¿Quién no conoce o ha conocido un Lucas en la vida?

Seguramente algunos detestarán su personalidad, otros se burlarán de su ingenuidad y ciertas almas nobles se compadecerán de él.

Lucas escucha música con auriculares, intenta abstraerse del dolor y esas melodías -tan pegadizas- lo llevan al boliche en el cual conoce a alguien que no le dará ni la hora. Aunque, su verdadero idilio lo tiene con un técnico de internet a quien imagina,  inclusive, cuando está ausente.

Es difícil hacer reír y hacer llorar, pero Julio César convierte la noche (de la sala La Clac) en un espectáculo lleno de glamour, alegría, carcajadas y unos sketchs imperdibles.

El dolor de panza y mandíbula es el mejor regalo que uno se puede llevar del show. Recuerdo a Liliana Pécora con su taller de la risa y me viene una felicidad al cuerpo – tan inigualable con otro sentimiento-.

La risa sana, cura, da aliento, traspasa fronteras, miedos, dolor y obstáculos. Lo triste es que Lucas no se ríe de sí mismo sino que no asume quién es sino lo que provoca en los demás.

¡Qué personaje tan bien compuesto, interpretado y sentido!

Desde la voz hasta la gestualidad de cada músculo -muy al estilo clown-, convierte a este joven en un prototipo, en un cómico increíble.

Mientras las luces cambian sus tonalidades y los bailarines hacen unos u otras figuras, él desfila por el escenario que tanto soñó. No tiene a nadie que lo quiera, solo amigos imaginarios que logran pintarle una sonrisa cuando más lo necesita.

Esta comedia desarrolla varios conceptos reales que tantas veces se intentan guardar y ocultar para no hacerse cargo. ¿Cuántos niños y adultos son dejados de lado por no tener el mismo molde que los demás? ¿Cuántos seres humanos no se animan a mostrarse como son por miedo al desprecio o la burla?

Lucas se anima a todo pero quiere un lugar, aunque sea pequeño, para pertenecer, para ser alguien amado y por qué no adulado.

Sus ojos colmados de esperanzas le dan fuerzas para seguir adelante y no flaquear.

En cuanto al canto, solo está presente como playback ya que no es el punto fundamental de la obra, sino solo secundario y de acompañamiento a cada cuadro de monólogo y destreza.

La música disco continúa y en medio del barullo puede notarse el movimiento de Lucas, pretendiendo bailar con los demás, sin conseguirlo. Así es la vida, así es su vida y la de tantos.

Tener una identidad y no hacerse cargo de ésta sería como interpretar un personaje para siempre y fuera del escenario.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El tesoro femenino

Mujeres tenian que ser8

La historia puede resultar aburrida, entretenida, interesante o apasionante. Quien esté en el colegio, quizás la considere una tortura, un enlace de fechas y acontecimientos, guerras, muertes y más fechas para recordar sin sentido alguno. Quien elija estudiarla, aprehenderla y darle un lugar en su vida, seguramente, halle un tesoro.

«Mujeres tenían que ser» (basada en el libro de Felipe Pigna, con dramaturgia y dirección de Érika Halvorsen), expone a cuatro actrices de renombre (Alicia Berdazagar, Julia Calvo, Fabiana García Lago y Julieta Cayetina), quienes se encargan de reconstruir más de dos siglos de la historia argentina, imponiéndose en el escenario y haciendo valer a las heroínas que en varias ocasiones, se intentaron olvidar por diversos motivos.

Contar con las anécdotas del escritor, finamente escogidas por Érika, conforman una pieza teatral muy interesante. Por un lado, las intérpretes leen su guión, nos miran, intentan convencernos. Cada una es una mujer diferente, que cambia al instante por otra. Batallas, guerras, anécdotas, romances, datos precisos y cronológicos, desfilan sin cesar durante la obra. A la vez que una artista visual (Luz Peuscovich), desenvuelve su talento, proyectando: recortes de diarios, titulares que resuman etapas importantes de la historia, detalles femeninos, fondos de colores, diferentes texturas y un universo que además de ambientar, le otorgan a la pieza teatral una impronta distinguida.

Durante las Invasiones Inglesas, surge un episodio referido a Manuela Pedraza (llamada La Tucumana), quien estaba casada con un cabo y mató a un inglés, quitándole su fusil e interviniendo en la lucha. De esa manera, esta mujer fue nombrada Subteniente de Infantería.

Julieta Lanteri, fue la primera en votar en el año 1911 y, también, se postuló como candidata a diputada recibiendo 1363 votos (una gran cantidad, teniendo en cuenta que solo los hombres tenían, hasta el momento, derecho de emitir sufragio). Años más tarde, la precursora tuvo un “accidente automovilístico” por el que perdió su vida.

Son muchas las fechas, los sucesos y las personalidades femeninas olvidadas, tapadas, ocultadas e inclusive ultrajadas. El paso del tiempo, en este caso, demuestra que las mujeres no ocupamos el lugar que los hombres débiles pretendían, sino el que soñamos, el que anhelamos y somos capaces de sentir pasión por cada paso que damos en pos de lograr un triunfo. Y el triunfo no siempre va de la mano de ser reconocidas con estatuillas, nombres de calles y estatuas en fuentes de agua; sino en conseguir que los años no sean acumulación de días sino la oportunidad de cambiar lo que no está bien, de embellecer lo que está feo y de pintar de colores un país que sufrió y, aún, sigue sufriendo.

La dramaturgia llega a varias conclusiones y el remate final concientiza, quedando en el imaginario social el rostro y nombre de quien hace treinta años sigue adelante, con el mismo propósito que el inicial: conseguir que quienes no tienen completa su identidad, puedan llenar ese vacío con información real y verdadera. Sin ser engañados una vez más. Tal vez no todos corran la misma suerte pero con inquietudes de este nivel, todo se vuelve más esperanzador.

Ninguna dictadura voraz podrá quitarnos la esperanza, por más oscuro que se vuelva el panorama.

¿Quién hubiera imaginado que la presidencia sería ocupada por una mujer?

Y no pretendo hablar de ideologías políticas sino de la posibilidad de demostrar que el género o sexo no tienen absolutamente nada que ver con la inteligencia y la valentía de llevar adelante diferentes proyectos.

Quizás sea la era en que todo lo escondido salga a la luz y con esa iluminación se vayan despertando los dormidos, aquellos que prefieren la mentira para no sufrir. Aquellos que prefieren no enfrentarse a la verdad para seguir siendo ignorantes y cobardes.

«Mujeres tenían que ser” es otra de las obras que Érika Halvorsen consigue lucir. Una vez más, con la sutileza que la caracteriza, narra con detalles una historia escrita y acontecida. Narra lo que prefiere que no quede solo en páginas sino transmitido, en vivo, a través de unas geniales actrices.

Mujeres tenian que ser ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Patriotamente equivocado

Sueños americanos5

Es archi conocido el término sueño americano y, muy bien no se sabe el por qué, gran parte de la sociedad mundial quiere asemejarse a la cultura yanqui, copiando e imitando modelos impuestos a lo largo del tiempo.

Vestir como ellos, lucir como ellos, hablar como ellos, reír de cosas que no nos causan gracia porque es otra cultura y pretender ser lo que no somos.

Hace muchos años Michael Moore rompió con el esquema intocable norteamericano, realizando varios documentales sobre lo que significa reivindicar a dicha sociedad, sus costumbres, heroicidades y poder burlarse de lo que no le parece correcto -a pesar de haber nacido allí-.

Durante una hora, aproximadamente, Dennis Waisbrot -otro americano arrepentido- monta una obra no solo divertida sino profunda, que roza el grotesco, la comedia y el drama, llamada “American dreams and an elephant” (dirigida por Lía Briones).

Lo interesante de la obra es cómo está planteada y desarrollada: unos sketchs, totalmente diferentes unos de otros, llevan adelante la propuesta, utilizando al idioma inglés como lengua principal -subtitulando todas las conversaciones en una pantalla gigante- y, facilitándonos la comprensión.

Vale aclarar que el acento y fonética de ambos actores es perfecta y natural. Este punto les permite a los artistas, el poder interpretar y actuar de lleno sin otras preocupaciones.

Intercalando un sketch de otro, aparece ella: una cantante de jazz de los años 30, con su vestido de gala e imágenes de fondo que complementan sus cuadros musicales. Este es el sueño americano que dista mucho de la realidad, al menos de la realidad imperante en la actualidad mundial.

Para reír-nos, estas pequeñas historias permitirán que cada uno escoja la de su agrado ya que el único hilo conductor está basado en la ridiculización y no en el argumento central.

Sin dudas, la historia de un taxista argentino es la que más llega al público. Un trabajador que recurre a recursos clownescos para componer su personaje y burlarse del lugar donde vive. El país del norte, por donde desfilan una cantidad enorme de artistas -con mucho glamour- y estilo. Él ahí, conduciendo un auto, sin poder alcanzar la cima del “éxito”.

Y, haciendo foco en el título de la dramaturgia, un elefante es solo un accesorio para decorar el vacío superficial existente. Este hermoso peluche que ni siquiera es del color verdadero del animal con trompa, está apoyado en el piso, viaja en taxi y acompaña a quien lo toma. Como cualquier objeto.

“Agua, agua en todas partes y nada que beber” – fue uno de los mensajes más claros y concisos que resumen toda la idea del argumento. Una escenografía de cartulina que se derrumba con solo soplar, como un lobo feroz, que desgarra a los más débiles ilusionándolos sin sentido. Los fuertes no tienen necesidad de sumergirse en la nada para sentirse importantes o partícipes de algo artificial. Y se me viene a la cabeza The Truman Show, aquella película -protagonizada por Jim Carrey- que, lejos de ser simpática y divertida, toca un punto débil llamado identidad.

Si todos quieren ser iguales y lograr lo mismo, ¿dónde está la singularidad de cada uno?

Seguir la moda, vestirse iguales, hablar iguales, ser idénticos para sentirse parte de un todo irreal que con soplar se desvanece: como un castillo de arena.

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Una justificación a la culpa

Te voy a matar mama2

Después de idear varias maneras para terminar con ella, de pensar qué decirle y expresar todo su odio; piensa con el corazón.

«Te voy a matar mamá» (escrita por Eduardo Rovner y dirigida por Herminia Jensezian), se erige como una pieza teatral tragicómica, donde la mayoría del monólogo produce risas hasta conseguir un remate totalmente diferente y sorpresivo.

Quizás las teorías psicológicas puedan afirmar el deseo ferviente que tiene una hija por exterminar a su progenitora  pero, lo cierto, es que todas las mujeres no tenemos el mismo sueño.

La talentosa actriz María Viau, consigue transitar diferentes emociones utilizando varios recursos cliché como basarse en revistas de Feng Shui, disponiendo los muebles y objetos en determinado lugar y haciendo de su casa un espacio adecuado para ella, con equilibrio.

De hecho, lo más cómico es su rostro padeciendo a su madre, recordándola, quejándose de ésta y hablándole sin tenerla presente.

Como todo relato de Rovner, su tinte original e inteligente están presentes y, cada fragmento, aborda un acontecimiento importante en su vida. Esa vida trabada emocionalmente por culpa de su madre.

Qué irrisorio resulta ser que la felicidad de una persona tenga que ver, inexorablemente, con la desaparición de otra. El progreso emocional no debería vincularse a un obstáculo humano sino al hacerse cargo de la mirada que se tiene sobre la vida en general.

La sencillez suele radicar en culpar a otro para no sufrir, pero, todo, absolutamente todo, decanta en algún momento. Para ese entonces, el presente se puede encargar de secar las lágrimas y de reconciliar los malos pensamientos con el padecimiento.

No existe judío en este mundo que no sea culposo. Es uno de los principales requisitos, quizás porque otras religiones utilicen procedimientos que sirvan para liberar la maldad ejecutada.

La verdad al desnudo, pidiendo piedad, odiando al punto del estremecimiento, considerando oportuno el momento para vengarse.

Es su madre, pero eso no parece importarle demasiado. Desde que su padre murió, la vida de ella, también. No logra flaquear, hasta llegado el final en que confiesa su dolor por la pérdida. Está sola, encerrada en cuatro paredes y el rememorar la hará mantenerse en pie.

Rovner dice al final unas palabras con la sensibilidad que lo caracteriza. De hecho, no sería posible que escriba de la forma que lo hace sin el latir de su corazón. Dichas palabras se remiten a la deleitosa interpretación de Viau: “Pocas veces, uno puede decir que lo que ve es más lindo que lo que imaginó. Esta es una de ellas”

Esta es una puesta en escena que permite observar la historia desde tres ángulos diferentes. Mientras ella comunica su vida, su intimidad y torturas; los minutos pasan lentamente para la joven y, rápidamente, para los espectadores. Fugazmente, podremos conmovernos y angustiarnos con la debilidad de esta joven. Su mirada se posará sobre un punto imaginario, para nosotros, y objetivo para ella. Será quien la engendró, lo más detestado y digno para quitar del camino.

Sobre una mesa, acostada en un fiaca, caminando, tramando el momento clave para acabar con ella y parándose en un lugar clave para retomar el hilo de la obra, recordando lo más vertiginoso de su pasado y pidiendo a gritos clemencia.

¿Justicia por mano propia?

Un guión excelente, junto a un elenco perfecto, hacen de esta pieza teatral una historia que no recae en ningún momento, que mantiene la tensión de forma constante, valiéndose de una dirección impecable.

A todo esto, ¿cuál sería el enfoque de su maldita madre? ¿Qué le diría, qué le respondería y cómo se sentiría si se atreviera a tocar a la puerta?

Una segunda parte podría existir entonces, dando lugar a la otra campana, a la otra versión para así, por fin, recrear una historia completa. Mientras tanto, deberemos asumir que la verdad o su verdad es la dicha. En definitiva, el dolor es dolor, la angustia es angustia y la felicidad es felicidad. Acertada o equivocadamente, los sentimientos surgen desde adentro.

Te voy a matar mama ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Vuelta a las maravillas

Vuelta Canela9

Se sabe que un buen espectáculo, necesariamente, convoca a mucho público. En este caso, un domingo con tormenta fue el contexto para que solo niños valientes -acompañados de sus padres- acudan a la Sala Siranush y disfruten de su grupo Vuelta Canela. Pocas veces se puede ver un fenómeno como el que se produjo, durante el cual los chicos corrían, caminaban y hasta se trepaban a centímetros del escenario para estar muy cerca de sus ídolos. Si bien no faltaba oportunidad de que unos se quejen por otros que les tapaban, fue una fiesta impresionante la presentación de la nueva discografía.

Todas las canciones que formaron parte del recital, pueden encontrarse en el nuevo disco Al vaivén, el cual hace un recorrido por lugares preciosos de la Argentina. Un nuevo material folklórico que atraviesa ritmos diversos como: chamamé, merengue, cumbia, rap, carnavalito y murga, entre algunos de los presentes.

Cucharadas abrió el espectáculo y, el universo culinario, se fue desplegando de a poco, hasta darnos ganas de poner en marcha alguna exquisita receta.

En un momento del show, Laura Asensio, cuenta que varios de los niños fueron creciendo con la música de ellos. Eso se puede observar haciendo un paneo visual de un extremo a otro. Así se pudo notar que las edades oscilaron entre los 2 y 10 años aproximadamente, sin contar a los adultos que nos inmiscuimos por algún rincón, o rodamos por el piso para transformarnos en diminutos.

Más allá de las melodías contagiosas y el gran abanico de ritmos, la actuación de Filomena (Nina Lenze), invadió de felicidad todo el recital. Con sus trenzas para arriba, su sonrisa inmutable y su delgado cuerpo, se trasladó por todo el escenario al mejor estilo clown, sin necesidad de recurrir a la palabra.

El listado de temas incluyó todo el disco: Cucharadas, Escurridizo, Al vaivén, Agua inquieta, Litoraleña, Reposera, Cuento del pez y la luna + Loussin yelav, Camino a Iruya, Pececita, Luna perlada, Bailarina, Lucecitas, Enrodados, Curva curva, Volá pajarito y, el bis infaltable de, Vuelta Canela.

Claro que cada niño y adulto tiene a su favorito canción y artista. Filomena parece ser la elegida por su actitud, carisma y despliegue en el escenario. Sus trenzas estáticas, le dan una gracia -junto a su calidez como persona-, difícil de pasar por alto.

Anacleta, anda en bicicleta, Serafín, anda en monopatín – es uno de los versos más cantados y recordados, como un sinfín de situaciones dentro de la misma canción; aunque, la más esperada por todos y celebrada con sonrisas es Lucecitas que andan por ahí, por acá por allá, por el otro lugar. Para esta canción, se sumaron artistas murgueros que le dieron un plus a la presentación del nuevo material. En otras interpretaciones, también, hubieron artistas invitados para convertir en fiesta Vuelta Canela.

Me gustaría preguntarles a los chicos de hoy, si tuvieron la oportunidad de conocer alguna luciérnaga y qué sensación les provocó. Desde pequeña que no me cruzo con alguna y da tristeza saber que solo en medio del campo o en la ruta podríamos cruzarnos con estos bichitos de luz tan simpáticos.

Mientras el acordeón, violín, guitarra, percusión, trombón, bajo, piano, clarinete, charango, ronroco, tuba, entre otros, sigan el compás del corazón, podrán existir: vaivenes, recetas de cocina, maneras graciosas de abrir una reposera, recorridos por el país inimaginables, memoria colectiva y amor para dar a los infantes.

Una vuelta por tantas sensaciones maravillosas, difíciles de transmitir con palabras. La tormenta de afuera no fue más que una limpieza y comienzo a cielo abierto, colorido, lleno de esperanzas.

Para apoyar a la cultura armenia, Loussin yelav (canción tradicional) fue el tema elegido para llevar adelante. Una letra preciosa que describe a la luna y dice: La luna se elevó sobre la cima de la colina. La cara de color rojo brillante ilumina la tierra (…) y tu rostro querido, redondo y de color rosa.

A no ser que se conozca este idioma, sería imposible conocer el significado de la canción, pero, sí, podemos tener la certeza de que menciona algo bello y romántico que todos tenemos la posibilidad de observar a la noche, estemos donde estemos.

Vuelta Canela ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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