*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Danza"

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Cuando no veo, todo funciona bien

Coprófagos7

Seis escenas son las encargadas de narrar un panorama que, hace mucho tiempo, aqueja a la humanidad: la libertad de expresión. A partir de esta temática, constantemente, se enfrentarán conceptos democráticos con autoritarios. Aunque, también, se hará notar al espectador cómo lo democrático suele ser egoísta para las minorías.

La compañía de teatro “Comedias negras”, estrenó su nueva obra llamada “Coprófagos en su tinta” en el Teatro El Cubo. Esta nueva propuesta del director Claudio Gotbeter muestra y demuestra la difícil tarea de encontrar y hallar aquel lugar tan soñado.

En tono de humor negro y con diez personajes caracterizados deleitosamente, cada uno de éstos tiene su momento para expresarse a sí mismo y al resto lo que siente, lo que busca y lo que pretende de la vida.

Girando sobre un mismo eje, sin darse cuenta que al finalizar la rueda volverán al punto de partida; ellos siguen y siguen.

Tropezar con un mismo obstáculo pareciera ser la fórmula perfecta y antagónica de estas personas que vendrían a reflejar las conductas, estereotipadas, de una sociedad que se fragmenta, que se erige como distinta a otra u otras hasta verse en el ombligo ajeno, presa de tantas palabras que no consiguen formular un nuevo destino.

Juntos, dormidos, como acampando en un sitio diferente, se despiertan creyendo haber encontrado un nuevo rumbo. Es sumamente interesante ver cómo el director encontró la manera de crear una dramaturgia tan real como ácida, tan verosímil como triste.

«La peor opinión es el silencio” – dice uno de los personajes durante la historia. Irónica y absurdamente, es el silencio lo que menos abunda a lo largo de esta pieza teatral humorística. No es fácil hacer reír y, menos aún, pretender que los espectadores indaguen sobre ciertos asuntos cotidianos.

Un grupo de personas en busca de un mejor destino, dentro del que algunas intentarán cambiar al sistema y, otras, resignarse para no enfrentarse con nuevos modelos que podrían fracasar. El temor al cambio, a lo desconocido, a aquello que convierten en fantasma y huyen moviéndose sin un rumbo elegido.

Esta “familia” quiere manejarse mediante la unanimidad, hasta que se da cuenta que es practicamente imposible llevar a cabo este tipo de mecanismo. Se lo replantean una y otra vez, filosofando, intercambiando opiniones y fundamentando sus propias hipótesis; hasta que algunos concuerdan con que la mayoría tiene razón y la mayoría nunca se equivoca. Esbozado esto, surge la democracia como tipo de gobierno, encontrando que existe una minoría a la que no se tiene en cuenta, de la que solo se pretende modificar su pensamiento para acoplar al grupo predominante.

¿Y si la minoría no está de acuerdo?

El término coprófago está asociado con comer materia fecal. Sin lugar a dudas que se lo relaciona más con animales que humanos, aunque en esta obra se deduce su acepción relacionada enteramente con la política, con los políticos y con el egoísmo reinante en el mundo.

Frases populares que pretenden justificar la irracionalidad de quienes pretenden tener la razón, olvidándose o queriendo simularlo al menos, son las que van decorando las escenas, al igual que sus cantos y deducciones.

Después de tanto hablar, la palabra es repudiada por todos, entendiendo que tanto fervor los agobia, llevándolos hasta el hartazgo. Así, descubren que existen otras formas de comunicarse, como el canto. Y si bien la palabra continúa, no se habla, se la acomoda con melodías en que vocales y consonantes se lucen.

Hay cuestiones que no son tan graves como parecen, hay cosas que se agrandan más de lo necesario. Tal es el ejemplo del famoso mosquito llamado dengue, un insecto capaz de tantas cosas y tan incapaz de otras.

Las obsesiones y la paranoia social se apoderan de los discursos de estos humanos en busca de lo que necesitan y no se atreven a descubrir. Como tantos otros, hacen prevalecer la frase: “muerto el perro, muerta la rabia”.

Están quienes pretenden desalentar con malos augurios a aquellos que se ponen metas, están quienes intentan por todos los medios generar mala onda, infectar con pensamientos negativos los proyectos de los soñadores y están los que definen sus vidas están invadidas de mala suerte. La mala suerte es generada por cada uno, más allá de una cuestión azarosa, al igual que la dictadura versus la democracia, al igual que todo lo que un hombre o mujer elija sin tener que echarle la culpa a alguien, haciéndose cargo de sus pensamientos y acciones.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a José Garófalo

Con el correr de los años, el tango fue captando nuevo público aunque conservando el tradicional. ¿Qué repercusión fue teniendo el festival cambalache a lo largo de una década? 

El FC, por ser una propuesta original en el formato de festival de tango y, además, por incorporar la fusión con otras artes absorbió público deseoso de novedades no solo del ámbito tanguero. Por ese motivo también tuvimos mucha prensa desde el comienzo, con críticas muy favorables. Podemos decir que el FC hacia afuera no dejo de crecer pero como todo festival autogestivo fuimos teniendo nuestro desgaste interno y dificultades para conseguir fondos para el crecimiento que se estaba desarrollando y el tipo de propuestas que iban creciendo en complejidad y calidad por lo tanto requerían mayor exigencia de producción.

¿Cómo se fue gestando el Festival?

Éramos un grupo de artistas vinculados al tango que nos interesaba investigar y realizar otro tipo de espectáculos, en otros ámbitos que no fueran la milonga o las casas de tango, al menos no exclusivamente, y mejorar las condiciones técnicas y de producción de los mismos. Con el tiempo y el crecimiento del FC creamos la asociación civil cambalache para la promoción del tango danza teatro, la comisión directiva fue cambiando y oxigenando el festival, los únicos q estamos desde el principio somos Alberto Goldberg y yo.

Siglo XX Cambalache. ¿ Y siglo XXI? 

Y en el 2000 también… ¡¡¡ Más que nunca!!!

¿Qué consideras que significa el tango en nuestra sociedad?

Es una forma de vida que representa parte de nuestra idiosincrasia, es una columna de nuestra cultura popular, eso se nota más cuando se viaja al exterior. Bailar tango es un pasaporte mundial. Lamentablemente las instituciones recién ahora lo empiezan a entender así y hay un apoyo incipiente.

¿Quién no siente el abrazo podría considerarse que aún no comenzó el verdadero viaje por este ritmo?

¡¡¡Qué dirán los músicos q no bailan!!! (risas). Hay muchas maneras de sentir un abrazo, lo fundamental es sentir al otro para que no sea un viaje personal, creo q el verdadero héroe del tango no es la pareja, es un viaje colectivo de todos los q participan, sean dos con el espacio, toda la milonga o los integrantes de una compañía que baila en un escenario.

Desde los suburbios hasta la élite. ¿El tango es uno de los estilos musicales que une a las antagónicas clases sociales?

Y a las razas, religiones, culturas, idiomas, países…no hables con extraños: baila con ellos. Al menos por una tanda…

Los extranjeros al venir a la Argentina, ¿consiguen sentir la esencia del baile?

No hay extranjeros en baile, el tango se formo con el aporte de todos los inmigrantes en mayor o menor medida y ahora lo devuelve al mundo y en el mundo hay seres humanos con diferentes sensibilidades y poder de expresión. Como dice Manu Chao: “nadie es clandestino”. Por lo tanto, nadie es extranjero de una cultura que se toma como propia, si comprendes el código y lo respetas, no hay fronteras. Hay argentinos que no entienden eso y personas de otras regiones que tampoco.

¿Qué lugar ocupa la política actualmente y cómo influye en el lenguaje arrabalero?

No sé a que política te réferis, la política lo ocupa todo pero es diferente la política del macrismo que arrasa los teatros y espacios alternativos, no contesta los llamados, emails, solicitadas de mas de 500 artistas vinculados al Festival, a la del Ministerio de Cultura de la Nación que se preocupo porque el FC no se hizo el año pasado, nos llamo y a partir de ahí comenzamos a ver la manera de coproducirlo, como finalmente ocurrió. Con respecto al lenguaje arrabalero creo que sería bueno que ocurriese al revés, o sea, que influya en la política.

¿Por qué los tangos y milongas tradicionales siguen formando parte de la identidad colectiva y social?

En gran parte porque hablan del ser humano y sus necesidades esenciales o sea que como cualquier expresión artística verdadera atraviesan los tiempos y las distancias socioculturales. Por eso sigue siendo popular y no por la cantidad de gente q lo escucha o baila.

¿Qué balance podes hacer del festival en estos diez años?

Hoy creo que es sumamente positivo, nos queda seguir tejiendo el trabajo en redes con otras asociaciones e instituciones culturales, sumando gente a la asociación que trabaja todo el año para el festival y producciones artísticas sin fines de lucro y obviamente mucho trabajo para mejorar las condiciones de los artistas que se presentan y ofrecer un panorama cada vez más amplio a todos aquellos tangueros aventureros que se internan por caminos desconocidos con el hilo de Ariadna, atado a la esencia del tango, pero hemos logrado todos los objetivos en esta 10° edición -con el aporte del Ministerio de Cultura- en el año Gardeliano y Tango de mis Amores en coproducción con la Asociación Civil Cambalache: mayor difusión, todas las actividades con entrada gratuita, salas colmadas y como si esto fuera poco que los artistas participantes e integrantes de la organización cobren por primera vez en la historia del festival, era una deuda pendiente que acabamos de cumplir, la calidad de las obras presentadas ha superado el nivel de otros años, lo que demuestra una profundización de las búsquedas y una maduración de los artistas. ¡El balance da 10!

Mariela Verónica Gagliardi

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La conexión del amor

X Festival tango y cambalache20

Los tiempos cambian, las costumbres también, pero siempre quedamos algunos mirando esa época en que surgía el tango. Originado, en un principio, solo musicalmente en los prostíbulos. Interpretado por grandes músicos e intentando reflejar -al igual que otros estilos- una ideología, un modo de pensar, de vivir, de sentir y de ver al mundo.

Asociado con sectores bajos, luego con una élite, más tarde con ambas. Pretendiendo danzar lo que unos pentagramas, con sus figuras, escribían. Soñando con el amor, con pertenecerle a ese ser tan especial y sufriendo de una manera tan desgarradora cuando no se daba esa posibilidad.

Todas las letras del tango tienen pasión, están cargadas de pasión y desde hace más de diez años que revolucionó al mundo entero. Posicionándonos en la Argentina, hacía falta, era necesario que, al menos una vez por año, existiera un festival que reúna a artistas y a sus seguidores.

Así fue como el abrazo de José Garófalo, Alberto Goldberg, Leonardo Cuello, Hugo Mastrolorenzo e Irina Jabsa produjo un nuevo fenómeno en que el tango, la danza y el teatro se agruparon bajo el Festival Cambalache. En esta oportunidad, la Casa del Bicentenario, se convirtió en el escenario de este despliegue que tendrá lugar del 20 al 29 de marzo, con entrada libre y gratuita.

Sabor a teatro eligió estar el miércoles 25, cubriendo la programación de ese día y vivenciando momentos inolvidables.

A las 18 hs comenzó «Los centinelas del sueño eterno» (una performance de la Compañía Tragicómica Tanguera, dirigida por: Germán Ivancic, José Garófalo y Diego E. Rodríguez). Esta muestra produjo varios cuestionamientos. Primero, miradas desorientadas: la gente no sabía si sentarse en las pocas sillas que había en la planta baja, quedarse parada o caminar por el lugar. Desde ya que lo no convencional de la performance, seguramente buscaba, sorprender, desestructurar e invitar a romper modos tradicionales.

Una pareja que se observa, se busca, se abraza, se separa. Un hombre y una mujer que están vestidos, elegantemente, para danzar. Ellos no bailan tango-escenario ni realizan pasos para que el público se maraville. Estos personajes pretenden, desde la intimidad más profunda, transmitir sus sentimientos. Así comienzan un viaje en el cuales están embarcados en sus soledades y con pequeñas cosas hallarán el modo de reencontrarse. Luego, tomarán el ascensor, dentro del cual habrá una cantante que esbozará siempre la misma estrofa, invitando a participar a quien desee compartir otras performances en un tercer piso.

Al ingresar en este nuevo nivel, encontraremos a otra pareja que será totalmente diferente. Ésta bailará esperando la probación del público, observándolo para obtener su aprobación, desplazándose por todo el salón en un estrecho abrazo ya no tan romántico como la pareja anterior. Las caras de ambos partenaires serán más picarescas y, después, veremos a dos mujeres que tendrán un baile encantador, que se comunicarán desde la sonrisa y la comunicación absoluta con cada persona que las mire un instante. Ellas fueron quienes, desde el melodrama, consiguieron entablar un diálogo con los amantes del tango logrando insertarse, espontáneamente, sin ser juzgadas por alguien.

Vale informar que la Casa del Bicentenario estaba con una muestra dedicada, exclusivamente, al amor; motivo por el cual se produjo un enlace divino entre ésta y el festival.

Al finalizar esta propuesta, ya estábamos dentro de una sala, sentados y esperando lo siguiente que sería una serie de cortos (pertenecientes a Cinefilia Tanguera, con dirección de Leonel Mitre). Fueron muchas las proyecciones que pudimos disfrutar, de diferentes años, estilos y duraciones. A continuación voy a resaltar aquello que tuvo más éxito, medido por aplausos y risas. ¿Qué es lo que busca una película o un espectáculo? Más allá de tener la aprobación del público, conseguir ese enlace que emocione: la empatía. Esa pertenencia que logra el género documental a través de, por ejemplo, una historia de vida de un personaje famoso o no famoso. Este fue el caso de Féliz Picherna, un argentino que fue entrevistado y de quien se consiguió una serie de momentos conmovedores. Un hombre colmado de sabiduría tanguera, fiel conocedor de compositores y musicalizador en milongas. Para él es un arte el de pasar música, lo cual hace a través de cassettes -dejándolos en punta con una precisión impecable-, manteniéndose en un pasado lleno de estos objetos que consiguen una sonrisa de quienes añoramos dichas cosas.

Ese viaje por su vida, fue y es un recorrido por la nuestra, por la de cada uno, una conexión muy especial que solo se consigue si permanecemos abiertos para vernos reflejados en otros seres tan semejantes y diferentes.

El tango es esto, es una esencia, un aroma, un sentir que se mama desde chico, que no se puede explicar del todo con palabras ni con gestos sino con un cabeceo, con una mano, con un giro y con la oportunidad de seguir manteniendo vivo a este género que, por lo visto, cada vez más logra su cometido.

Mariela Verónica Gagliardi

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Objeto de caprichos ajenos

Casandra iluminada4

Los mitos y leyendas son apasionantes y permiten que quien no conocía sobre una historia, pueda inmiscuirse de a poquito. Escuchando o leyendo, vamos recreando ese mágico universo sobre un hito real o ficticio.

En esta oportunidad, Casandra es la elegida para narrar sus propias vicisitudes, karmas, fatalidades y desilusiones, desde su propia voz, intentando desahogarse de algún modo.

Noemí Frenkel, escribe y protagoniza este unipersonal con un tema emblemático y vigente como lo es la violencia de género.

Es que aún la sociedad no logra entender qué es la violencia, siquiera, como para asumir que las mujeres somos más maltratadas que los hombres y que, además, existen diferentes tipos de agresiones para llevar adelante.

Esta versión de Casandra (titulada Casandra iluminada), además de contar a grandes rasgos el contexto de su vida y entorno, se centra en lo que siente. Desde su humilde posición, habiendo sido manipulada por varios hombres que pretendían diferentes cosas de ella; decide romper el silencio. Decide hablar para que no se repitan sus calamidades, para que la violencia se erradique -ya que de nada sirve-.

Vestida de blanco, como símbolo de pureza, con una muñequita igual a ella, se mueve, se desplaza. De repente, cae, exterioriza su sentir, se toma el tiempo que precise para -desde ahí- continuar su relato.

Los sonidos y la iluminación cambian, constantemente, para que la artista pueda focalizar en un tema u otro. Así es como se vuelven imprescindibles y, juntos, transitan momentos tristes y desesperanzadores.

Apolo es quien tortura a Casandra, maldiciéndola de tal manera que le quita poder a su don. Sin que nadie crea en sus predicciones, ella se sumerge en un mar de lágrimas -el mismo que la acompaña en una de las últimas escenas de la obra-. Esas aguas calmas y turbias, celestes como el cielo y frías como el desarraigo.

Casandra, abusada por su padre (el Rey Príamo) cuando, seguramente, ni se sabía el significado real de la palabra. Casandra que por no amar a quien la amaba fue maldecida. Casandra que fue entregada por su propio padre como trofeo a Agamenón. Casandra que, hoy, tiene la oportunidad de decir qué sintió antes de perder la vida o de quitársela.

No solo la dramaturgia es excelente sino el desenvolvimiento de su cuerpo en escena, teniendo un dominio total de cada extremidad y de su respiración. Podríamos no mirarla con los ojos para comprobar que en ningún momento exige a su respiración algo de aire para continuar. Sus posturas son perfectas y el entrenamiento que hace función tras función la dotará de avidez y militancia. Esta lucha que día tras día se lleva a tantas mujeres inocentes incapaces, a veces, de defenderse.

Esta combatiente, encerrada en un espacio que podrá ser abierto o cerrado según el momento a narrar; le permite a Frenkel doblegarse a su criterio. Parece no tener inconvenientes para tomar la forma que quiera, posicionar la mirada en un punto fijo, ser niña y adulta a la vez. Tomar conciencia de que su fin está por llegar y que ni siquiera haber predicho el sentido del viento o la misma Guerra de Troya, la eximieron de tanto dolor.

Sumisión, obediencia y maltrato fueron los sentimientos que invadieron a lo largo de su existencia a la desdichada princesa, quien con su hermosura despertó la ira de más de un hombre, despojándolos de sus pasiones y extirpándole verdades anticipadas.

Desprovista de esa fortaleza y suspicacia como para escudarse ante cualquier agravio, siente que ni siquiera sirve para cortarse tan bien la lengua y, así, quitarse el habla: (…) creí que iba a hacerlo tan bien tan bien que iba a estar liberada de hablar por el resto de mi asquerosa vida… qué fea palabra ¿no? ¿Asquerosa vida? (…).

Casandra iluminada ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Degustar la vida

Yo me lo guiso, yo me lo como3

Mi pelo ya no sólo es rojizo sino que tiene un aroma a ajillo. Pasaron minutos y sigue impregnado. No es como la sensación de un perfume o shampú artificial sino que te traslada, obligatoriamente, a un lugar.

Generalmente, durante la infancia nos empapamos de aromas y sonidos que, más tarde, nos retrotraerán al pasado, a un momento preciado en que fuimos muy felices, a esos años en que conocimos la libertad, a épocas donde sólo importaba ser sin siquiera simular.

La obra de teatro «Yo me lo guiso, yo me lo como» (ideada y protagonizada por Carmen Mesa, con dramaturgia de Erika Halvorsen y dirigida por Gina Piccirilli) es por su excelencia una de las mejores piezas artísticas de la actualidad. Dentro de la misma se confluyen varios géneros y estilos que logran mostrar la simpleza de una bailarina española que se atrevió a soñar despierta.

No existe una historia a contar sino fragmentos de su vida que enaltecen a la dramaturgia y la dotan de una sensibilidad que eriza la piel hasta lagrimear.

Las niñas bonitas no pagan dinero, canta sonriendo a la vez; sumergiéndose a lo largo de la función en su niñez e indispensablemente teniendo al público como partícipe de cada uno de sus logros y frustraciones.

Para completar la puesta en escena, dos músicos acompañan a la bailaora y los detalles de cada mueble, artefacto y accesorio, nos llevan de viaje a la cocina de Carmen, esa habitación tan temida por algunos y tan adorada por otros. Así es como la sala dos del Teatro La Comedia se convierte en anfitriona para recibir a cada uno de sus invitados. Eso somos todos: invitados.

Ella dora los ajos, combina fragancias y condimentos para que la receta de su madre sea conocida por nosotros. Claro que la idea de la obra no es que aprendamos a cocinar sino que entendamos lo esencial que resulta tener raíces y un pasado que nos habite.

Y en un momento de la obra se refiere a esta temática, explicando qué significa el flamenco, esta danza tan terrestre, lo cual no es mera casualidad. Los pies en contacto con la tierra, al ras de ésta, enredándose hasta sentir lo maravilloso que es bailar alrededor de una cacerola en que se cuecen alimentos. Los que serán nuestra comida, esa que nos deleitará de principio a fin.

Nutrirnos de lo que elegimos, dejando de lado aquello que no nos interesa en lo más mínimo. Amar la vida y depositar cada gramo de energía en buscar el tesoro de la felicidad, sin la cual una oruga puede ser concebida como la criatura más espantosa o, creer que puede convertirse en la mariposa que recorrerá los cielos más esperanzadores.

Carmen Mesa elige sus anécdotas como si fueran recetas perfectas y las combina con su especialidad que, metafóricamente, es su modo de narrar. La facilidad de transmitir hechos con una suspicacia tan real como encantadora, utilizando palabras sencillas y otras específicas españolas.

Una vez más, la autora se luce utilizando el recurso biográfico, aquel que permite que el público se identifique con la historia, con la protagonista, con los sabores, con una tierra tan lejana pero cercana a la vez. Los pasos de flamenco recorren la cocina mientras las papilas gustativas y todos los sentidos pretenden atravesar el escenario. Una vez que el relato produce un quiebre, el rumbo del mismo cambia y es allí cuando tenemos que reconocer los puntos más nostálgicos en nuestro ser, los que otorgarán el placer máximo de degustar nuestro propio plato principal, nuestra propia experiencia y nuestro propio camino.

Yo me lo guiso, yo me lo como ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La bondad es bella

Blancanieves5
Las historias infantiles suelen ser encantadoras y atrapantes, con una trama y personajes atractivos, con buenos y malos, con príncipes y princesas, con malvadas o villanos. Pero, lo que más éxito tiene es la identificación con la vida real.

Cada relato está basado u originado en algo ya existente, adornado de cierta manera que los niños crean que se trata de un cuento fantástico del que quieren, sí o sí, formar parte.

En esta ocasión, el clásico Blancanieves y los siete enanitos (Schneewittchen), de los hermanos Grimm; tiene la particularidad de sumar un integrante más. Es así como ocho pequeñas personitas reciben en su casa del bosque a la princesa, intentando cuidar de ella en todo momento.

La historia, recreada por Héctor Presa, tiene tan solo cuatro personajes humanos en escena que se valen de sus habilidades narrativas y actorales para interpretar a la nueva reina (Brenda Alem), a Blancanieves (Luli Romano Lastra), a Pepus, el mayordomo de la reina (Guillermina Calicchio) y al príncipe (Augusto Chiappe) de una manera excepcional.

Blancanieves y los ocho enanitos es una suspicaz obra de teatro infantil, dentro del género de la comedia musical, que cumple con toda expectativa posible; dibujando la felicidad en cada rostro presente y dejando moralejas dignas de guardar en el corazón.

Existen varios aspectos a resaltar durante la obra: la originalidad en cuanto a la versión, la utilización de un lenguaje para niños que no los subestiva pero no contiene vocabulario violento, las canciones pegadizas que acompañan al hilo conductor de la historia, la presencia de un orador que a la vez interviene en la trama y la posibilidad de tomar los rasgos más interesante de la pieza artística original para representarlos en escena.

En cuanto al vestuario que se luce, pueden notarse detalles épicos y otros más contemporáneos.

Guillermina Calicchio lleva a cabo el rol de Pepe o Pepus (según como quieran mencionarlo) que vendría a ser una suerte de narrador y sirviente de la reina malvada. La fabulosa actriz, quien ya nos tiene acostumbrados a su ductilidad escénica; canta baila y se expresa llamativamente, cautivando a grandes y chicos. De hecho, considero que siempre los adultos usan de excusa a los niños para acercarse a propuestas de esta índole. La gradas del Teatro Larreta fueron el reflejo de este pensamiento, permitiendo que el calor se atenúe gracias a los jardines del lugar.

El resto del elenco también consigue un gran desempeño de principio a fin, entreteniendo demostrando cómo es posible llevarse bien sin que la envidia extermine a los terrestres.

Blancanieves no tiene la piel blanca como la nieve ni es morocha. Estos detalles estéticos no son relevantes a la hora de narrar la esencia de la historia, el enfrentamiento entre una madrastra y la hija de la reina, una rivalidad sin sentido, una disputa por la belleza que la convierte en la bruja más espantosa que pueda existir.

Envenenar a una niña, querer matarla a cualquier costo. Preguntarle a un espejo quién es la más bella y supone que un objeto le responde lo que sus oídos quieren escuchar, intentar imaginar que su hijastra desaparece de esta tierra para siempre.

La inconciencia de la nueva reina está presente a lo largo del cuento, dejándola en evidencia en todo momento; no pudiendo salirse con la suya y haciendo que el amor sane cualquier vestigio de perversidad.

Siempre, en un momento de desesperación y vulnerabilidad, va a existir una mano amiga que extienda para ayudar.

Puede notarse en esta historia y en la vida misma que no hace más que enfrentarnos con lo que más tememos para, luego, recompensarnos.

La ternura doblega a todo tipo de dolor y de odio, utilizando la sonrisa como principal medio eficaz para hacerse ver. A la vez que las caricias, ese contacto con la piel que calma a todo rufián presente, dándole la oportunidad a la historia de brillar cuando se cree todo perdido.

Blancanieves fichaMariela Verónica Gagliardi

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Pasional como ninguna

La Celia15

Para ser una grande hay sentirlo, actuar con convicción y pisar firme.

Allá por los años 20′, una argentina decidió migrar para España, ese país tan similar al nuestro en varios aspectos. Desde ese entonces, se enamoró de dichas tierras y las puertas se le abrieron una tras otra.

Su éxito pudo ser debatido, discutido o envidiado pero, lo único cierto, es que Celia Gámez fue y sera una divina del teatro musical, de revista, de la zarzuela, del tango y de cada melodía desencadenante que penetraba en los corazones aventureros.

Argentina y Española, realmente no importa su nacionalidad sino la trayectoria que tuvo, su pasión por la música, el baile y el canto. Impuso modas como el pelo corto en una época monárquica, los colores y vestuarios, y la valentía por seguir adelante sin dejarse abatir.

Causalmente, el Maipo Kabaret le abre las puertas a esta obra (escrita y dirigida por Emilio Sagi) que no es ni más ni menos que un viaje por el tiempo, recordando los momentos más importantes de su vida personal, artística y varias anécdotas que se entrelazan durante la dramaturgia. Causalmente, el mismo teatro en el que estuvo actuando Celia, brillando como siempre lo hacía.

No es fácil hacer de ella, interpretarla ni encarnarse en su piel sin quedar en ridículo. Para esto, Ivanna Rossi aparece en escena junto a cuatro baiarinas-coristas (Jimena González, Virginia Kaufmann,  Virginia Módica y Pilar Rodríguez Rey), transitando un camino realmente conmovedor, perfecto y suspicaz. Contextualizan cada escena, tres grandes músicos (Santiago Rosso en piano, Juan Pablo Togneri en contrabajo y Natacha Tello en violín), que en vivo logran introducirnos en esta historia que mezcla la intimidad con el arte absoluto.

Un café concert es mucho más íntimo que una sala de teatro, motivo por el cual resulta emocionante estar allí en el público, aplaudirla, lagrimear y sentir como al resto de los espectadores les pasa lo mismo.

La Celia, nuestra Celia, allí, tan cerca y tan lejos. En otro continente y en el nuestro, intentando decidir su suerte, intentando no equivocarse, pretendiendo ser feliz.

“A media luz” abrió el show, trayendo la nostalgia sin anestesia. Así, el climax fue preparándose para un musical excelente en el que se lució todo: vestuario, iluminación, escenografía, actuaciones, coreografías y cantos.

Quiero tu amor solo para mí esbozaba una de las letras, haciendo dando el puntapié para el tema siguiente (La novia de España).

Como las frases y dichos que suelen comentarse, quien tiene dinero no tiene amor. Y, podría decirse que ella no contó con mucha suerte para lo segundo, si bien su propósito no fue enriquecerse sino hacer lo que amaba.

Tuvo muchos enamorados y uno de ellos fue Don Alfonso XIII -rey de españa-. Pero, ni siquiera cuando creyó conocer al hombre de su vida le duró para siempre, siendo engañada de una manera tristísima, no teniendo el valor como para separarse de ella sin hacerla sufrir una humillación.

Todas las canciones que interpretó tuvieron un tinte diferente, aunque siempre girando en torno al romanticismo. Así presenciamos performances graciosas, trágicas, tristes, dramáticas, cómicas.

Una actriz de esta categoría puede hacer el rol que quiera, no tiene que esperar un casting sino, simplemente, presentarse.

Un beso de amor no se lo doy a cualquiera (El beso), decía Celia, confirmando su dulzura y respeto de su corazón.

Tuvo la posibilidad de tocar con Carlos Gardel, en España, y quedar atrapada en ese sentimentalismo en que se supone hay que decidirse entre una u otra patria.

Quiero que mi novio sea portero de un equipo de fútbol (canción representada dentro de la zarzuela Las castigadoras)

“Pichi” y “Los nardos”, fueron sin lugar a dudas sus canciones más exitosas a lo largo de su carrera, marcando un antes y un después. Así como Las Leandras se erigió como una obra de gran prestigio.

“¡Viva Madrid!”, “¡Tabaco y cerillas!”, “Mírame”, “La estudiantina portuguesa”, “La luna de España», “¿Me voy o no me voy?”, fueron algunas de las canciones que sonaron durante la encantadora velada en que el público adulto –en mayor parte grande– se entregó al viaje propuesto por el elenco.

Frases como Tienes más humos que el tren (¡Tabaco y cerillas!) o Me voy o no me voy por ser la que yo soy (¿Me voy o no me voy?), le otorgaron a Celia Gámez su personalidad, su portación de artista pasional como todo lo que miraba y tocaba.

Toda su vida fue intense y el año 1937 (durante plena Guerra Civil Española), decidió volver a la Argentina, huyendo con lo puesto, desesperada, buscando encontrar algo de paz. Aunque, tiempo después su corazoncito le dictó que debía retornar a Europa. Solo escogió la Argentina como lecho de muerte.

La florista viene y va, y sonríe descará, por la acera de la calle de Alcalá (Los nardos).

Mariela Verónica Gagliardi

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Un Festival Constante

Festival Constante90

Actualmente, existen muchas movidas culturales de diferente índole, para distintos públicos y que apuntan a un mismo propósito: enriquecernos artísticamente.

En estos tiempos en que todo es fugaz, repentino, en que los conocimientos son considerados uno de los valores más preciados, ya no alcanza con un capital obtenido ni con lo aprendido en una institución. El lenguaje callejero, el saber de las clases populares nos dotan de nuevos aprendizajes, nos revelan otros misterios y es acá cuando cualquier teoría planteada, se disuelve instantáneamente.

Si bien sigue existiendo discriminación por parte de algunos sectores sociales, la verdad es que la diversidad de propuestas permiten una unión que solo consigue erigirse como tal gracias al arte. El arte es el motor para que ricos y pobres podamos mezclarnos, para que lleguemos a acuerdos, para que dialoguemos sin sentir asco y para que intercambiemos experiencias.

Hay cosas que no se aprenden en la universidad ni en la escuela, sino saliendo a la calle, hablando con quienes deambulan por allí y si bien no estoy de acuerdo con la palabra inclusión; creo que es necesario que todos abramos cada vez más la mente y el corazón para darle el lugar a quien está fuera de esta sociedad que no solo es atravesada por la inseguridad sino por ideales y principios que se suponían perdidos.

Para bailar no hace falta tener dinero, basta con dejarnos llevar por melodías y no sentir que nadie es superior ni inferior. Nuestro cuerpo, como totalidad debe aunar todos los sentidos para darle pie a la cadencia, al movimiento, a la interpretación y a la oportunidad de juntarnos.

Antes era la danza clásica la considerada única danza, pero actualmente pueden mencionarse muchísimos estilos entre los cuales podemos retornar a esos orígenes que conformaban simplemente una ronda para bailar. Ya no existe tanta fragmentación entre lo que es y no es. Ahora, las sensaciones se apoderan de nuestra visual y nos dejamos llevar como si estuviéramos transitando por un mundo más elevado.

Ahora, los espectáculos artísticos no son todos para espectadores Festival Constante6pasivos sino que nos involucran, nos hablan o nos callan. Nos dan herramientas para que pasemos un momento único e irrepetible. Ahora, a diferencia de antes, los espectadores somos quienes marcamos las diferencias y depende de nosotros lo que nos llevemos, lo que transitemos, el valor con el que ingresemos y la apertura con la que permanezcamos.

El Teatro El Cubo, es un espacio ubicado en uno de los polos culturales más fuertes de la Ciudad de Buenos Aires que se caracteriza por un gran movimiento juvenil que renueva, mes a mes, las propuestas culturales permitiendo que nos involucremos con lo que desarrollan.

Esta vez le toca el turno a varios elencos de teatro, danza, arte plástico y música; para demostrar cómo la unión hace la fuerza. Cómo las energías en conjunto crean una contracultura.

Un Festival Constante (Creado y dirigido por Jesús Guiraldi) es eso y mucho mas. Es una muestra de cambio, de orgullo, de placer, de dos espacios simultáneos (interno y externo) que nos permiten elegir que presenciar, una libertad para ingresar a la sala o salir al exterior, una energía que fluye y se contagia.

Durante una tarde bastante calurosa, la adrenalina se vio, se sintió, estuvo, permaneció y consiguió ofrecer fragmentos de espectáculos muy buenos como: Los Nixis (de Alejandra Rubio), La Generala (de Damián Malvacio), Proyecto Event (de Mauro Cacciatore), La Comisión y Dime con quién andas (de Víctor Campillay). Sumado a estas piezas culturales, tres DJ y un VJ se lucieron a lo largo de las horas, decorando el patio de El Cubo y acompañando a las performances de danzas que tuvieron lugar en el escenario al aire libre.

En cuanto a las puestas en escena dentro del teatro, sus excelencias, esplendor y movimientos consiguieron darnos un valor supremo. Qué importante es que exista variedad para que la danza convencional sea venerada pero también la contemporánea consiga su espacio. Diferentes grupos desfilaron por las tablas, montando experiencias diferentes, sin prestar demasiada atención a la perfección de sus pies, a las caídas, a los movimientos sino centrándose en que sus cuerpos se desplacen y se abran al universo. También, la perfección tradicional nos deleitó.

Sin lugar a dudas, Los Nixis con sus canciones consiguieron captar a un gran público infantil para su próxima temporada y todo lo vivido en el Festival pudo concebirse en la idea de unidad. Unidad de lenguajes diferentes que evocan ansias por hacer lo que se ama y nada más.

Con respecto a una de las finalidades de esta producción, un porcentaje del dinero recaudado durante esta jornada será destinado a la ONG El hormiguero para que puedan construir una radio comunitaria en Villa Fátima.

Para seguir mencionando lo que implica introducirse en este tipo Festival Constante60de proyectos, el Director de El Cubo, Jorge Vidoletti, estuvo charlando con Sabor A Teatro y sus palabras parecieron transformarse en más energía y esperanza por avanzar hacia objetivos artísticos.

El mundo del arte y el mundo económico cada vez se juntan más. Desde la postmodernidad hasta ahora, ya no se piensa al arte fuera del mundo económico. Y, además, el mundo económico se está apropiando del mundo del arte y le está dando valor. Basta con que veas las subastas que hay en Estados Unidos de los millones y millones de dólares que cuestan cosas que pareciera que son para guardar en una botica de antigüedades. Esto está pasando como un fenómeno en el mundo y no es fácilmente entendible. Lo que pasa es que, paralelamente, la psicología cultural, la antropología cultural, como la filosofía del arte, están descubriendo, popularizando la idea de que verdaderamente el arte es la posibilidad de la mente más evolucionada. El arte es el desarrollo del pensamiento más integral y más potente que hay. Quiero decir: el mejor científico debe ser un artista para ser el mejor científico.

A esta altura podemos decir que en cada familia hay un artista y si no está consagrado, está en proceso de serlo.

Por suerte ya no se desvaloriza tanto como antes.

Cuando yo era chico y decías: voy a ser artista. ¿Y qué más?

Y si querías ser músico tenías que ir al conservatorio. No había nada alternativo, era todo lo oficial.
Hoy veo técnicas hindúes… faltan las marcianas. En Buenos Aires, por ejemplo, cada día me encuentro con una nueva técnica de danza.

Es mágico lo que suelen hacer acá. Los espectáculos cuando van mechando la danza contemporánea con el teatro con lo musical… se logran ver puestas en escena que en otros lados no.

Desde el arte tinellesco hasta el arte más sagrado, el más hermético o el de más difícil difusión tiene un lugar en la sociedad. Y tiene un desarrollo humano que va en camino de crecimiento, de ampliación de la conciencia humana que hasta hace veinte años no teníamos en cuenta.

Hay público para todo y eso es lo lindo.

Y en ese sentido, el crisol de razas de Buenos Aires o la babel que es Buenos Aires es increíble. De todo el mundo yo recibo gente acá (de países europeos) y todos quedan maravillados y algunos se quedan a vivir porque no pueden creer que sea una fiesta continua.

Cada vez hay más gente de Europa que viene para acá y se queda.

En ese marco social e histórico en el que estamos, yo encuentro innumerables productos muy jóvenes que son de un valor artístico impresionante.

El arte es algo que se contagia.

Contagia felicidad.

De repente, un médico, no sé si le puede contagiar a su hijo las ganas de estudiar medicina.

El 80% de las familias somos disfuncionales.

Festival Constante68

Es que por suerte la mayoría somos disfuncionales, para tener esa locura -bien concebida-, esa búsqueda, esa cosa más “anormal”.

La pasión pasa por ahí. El arte es pura pasión. No hay ningún músico, violinista, actor ni bailarín que a los doce años cuando decide serlo diga “yo con esto me voy a llenar de plata”.

Cómo hacemos para contener, organizar y hacer producir todo esto. No simplemente por el hecho de estudiar se es un artista. Verdaderamente artista es el que tiene una sensibilidad que hace que el público se conmueva.

El pull de arte viene a reunir a la sociedad civil, la sociedad económica, la sociedad clase media con todos estos artistas. Seleccionamos un proyecto, lo potenciamos, lo organizamos, lo dirigimos y lo coordinamos. Y cuando consideramos que está listo, es porque ya puede tener un rédito económico. Entonces, buscan a alguien de la sociedad civil que quiera invertir en arte.

Es una inversión.

Invertís y ves cómo va la cosa en cuestión de dos, tres años. Tiene todo un pronóstico de rentabilidad. Los márgenes de error van a ser muy pocos.

Además, en esta zona tan estratégica. El Abasto es uno de los focos artísticos más fuertes, mucho más que Palermo.

Tiene barrio, tiene tango.

Un adoquín.

Tiene una cosa fundacional. Gardel vivía acá en la esquina.

Tiene historia.

Y acá había cuchilleros y todo ese tipo de cosas que inspiraban a las letras del tango.

La realidad esta acá.

Los que hacían el tango eran todos estos forajidos. El símbolo es verdad, no casualidad.

Es un barrio no artificial, es lo que pasa.

¿Cómo fue el tema de las charlas previas y el ponerse de acuerdo para este primer festival con esta causa tan solidaria, para que puedan hacer la radio?

El pool de arte es la última novedad que estamos tratando de instalar para el 2015.

Yo cuando trabajo, trabajo todo en cinco minutos. Si no es en cinco minutos, no va a funcionar. Por una cuestión de empatía con la gente.

Tengo una amiga que es fotógrafa que le encanta sacar fotos de danza. Me dice un día: vamos a ver al teatro de Tolcachir Una constante. Me presentó a Jesús y lo invitó al Cubo, diciéndole que tenía unas ideas para comentarle. Así fue como le mandó a su asistente porque tenía programado un viaje a Sudáfrica. Al reunirse con ella, lograron darle más importancia a la parte de danza. Idearon fabricar una especie de colectivo para trasladar las funciones a las plazas conformando una unión entre La Constante y Cubo Manía; y con eso van a promocionar el pool de arte. Esto estaría preparado para febrero del próximo año.

Cuando aparece el tema de la plata todo se vuelve más mezquino, miserable y egoísta. La plata empieza a reemplazar a la potencia del deseo.

El dinero tiene que ser un resultado.

Lo mejor es trabajar en esta función, en esta empatía inicial que si eso fluye y esa potencia se desarrolla, la economía viene sola.

Y, como resultado de esta cadena de gratificaciones, el director del Festival Constante71festival, respondió unas breves preguntas antes de continuar corriendo de un extremo al otro, viendo qué necesita cada grupo, estando en todos los detalles y con una sonrisa dibujada en la cara de principio a fin.

Llegando casi al final de la jornada, me crucé con Jesús, quien ya estaba un poco más relajado como para brindarnos unas palabras.

¿Cómo surge el Festival Constante, cómo fue la organización?

Un Festival Constante surge por el hecho de generar un espacio con amigos de diferentes puntos de la danza, del arte, para juntarnos y despedir el año todos juntos. El fin es ese.

Vos venís, hace tiempo, desarrollando todo lo referido al movimiento corporal.

Yo soy bailarín, docente, coreógrafo. Tengo 26 años, hace veinte años que me enamoré de la danza. Este año fue un año muy particular, donde las oportunidades para mi grupo La Constante se han abierto y este espacio, justamente, es una de las oportunidades que se dieron.

Este es un encuentro para expresarse, para pasarla bien, para estar con amigos y, por sobre todas las cosas, para bailar.

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos del Festival Constante

 

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Todo el universo empieza a ver

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“La torre” (de y dirigida por Lucho Cejas) es una obra de danza contemporánea muy bien construida , en la que se conjugan música, drama , acrobacias y, por supuesto, baile en su máxima expresión.

Este director ya nos tiene acostumbrados a su gran estilo artístico que funciona como canal para comunicar mensajes importantes para todos. No existe posibilidad de sentirse excluido de sus propuestas, las cuales, con el correr del tiempo se perfeccionan, al igual que su elenco.

Una torre que divide a la sociedad entre ricos y pobres, entre los
La torre14que sufren por desamor y los que lloran por la falta de comida. Los intereses son los que dividen, fragmentan y quiebran a quienes sienten diferente, a quienes sufren por cosas tan opuestas. Para unirlos, el amor será el único camino posible, desprovisto de maldad e intereses particulares.

Al comenzar la función en el Teatro El Cubo, me llamó la atención una escena que se repetía, que sumaba a más artistas, volvía a separarlos y -a modo de secuencia- utilizaban la simbología de ovejas para empezar a narrar la dramaturgia. Unas simpáticas ovejas que, encuadradas, intentaban representar algo. Pero, recién al llegar el desenlace podemos comprender la unidad íntegra de esta pieza artística: actuar según nuestra voluntad, según nuestra razón y no obedecer como imposición a un superior.

Que no se entienda como acto de rebeldía el no obedecer. Sabemos que existen reglas y normas para la buena convivencia, aunque también sabemos que la censura se esconde tras discursos -con palabras y tonos que pretenden convencer a los más débiles, los mismos que son cooptados y favorecidos-.

Un rebaño como fiel reflejo de una sociedad dormida, que pretende despertar, amar, no discriminarse más, y luchar para que ganen los buenos sentimientos.

Mientras en una torre, segmentada, sus miembros se conocen, rechazan y atraen; en las afueras se encuentran los más desposeídos -aquellos que toman agua de precarios recipientes-, con sus ropas harapientas y, ansiando, que esa realidad cambie.

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Sus cuerpos son cuerpos en movimiento, mostrándose como humanos, pero podrían ser otras especies. Lo atractiva de esta propuesta es que no recurren siempre a la palabra sino que se valen y apoyan en canciones como, por ejemplo, las de Bersuit Verbarabat. La selección de cada tema van conformando la historia, dentro de la que ocurren diferentes situaciones. También, los artistas tienen la oportunidad de tener sus momentos protagónicos en que dicen lo que están transitando, a la vez que nos dan la posibilidad de estar presentes para vivenciarlo.

Los movimientos constantes dan placer, agobio, asfixia y felicidad. Esos aires de libertad para los que tantas veces es “conveniente” callarlos (callarnos).

La danza está para ser vista y admirada, como forma de expresión y La torre29de talento. Como un modo de unirnos para ser parte, desde donde queramos y podamos, de la conformación del universo. Un cuerpo esbelto, otro no tanto, diferentes estilos y modos de conmover desde lo más profundo. Es impensada la repercusión que pueda tener esta obra porque es tanta la división ideológica en esta sociedad que habrá quienes estén de acuerdo con su mensaje y quiénes sientan cierta molestia -similar a la bronca-. Ojalá exista más de lo primero aunque también es importante lo segundo como contrapropuesta a lo forjado por quienes tienen el poder y todas las herramientas girando en torno de sus caprichos más audaces.

Por suerte, cada vez son más las exposiciones artísticas que hacen frente, justificando cada pensar y cada sentir; demostrando que la violencia se combate con amor y unión.

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La torre ficha

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Entrevista a José Bendersky

Hace 8 años que la Ciudad de Azul viene llevando a cabo un Festival. El mismo, incluye a diferentes disciplinas artísticas y, el despliegue, pinta de alegría cervantina a todos los vecinos presentes.

Para adentrarnos un poco más en los detalles del Festival Cervantino de Azul, estuve conversando con su Coordinador, José Bendersky, quien detalló varios puntos importantes a tener en cuenta y conocer.

Azul tiene el orgullo de ser considerada ciudad cervantina en Buenos Aires. ¿Qué sentís al formar parte?

Desde luego que es altamente gratificante formar parte de un proyecto en el cual gran parte de la sociedad está involucrada. Más allá de las distinciones que la ciudad o el proyecto cervantino en particular pudieran obtener, creo que lo más importante es su capacidad para aunar voluntades en torno a un proyecto común, cosa nada habitual en nuestros días.

Pocos festivales duran tantos días. ¿Cómo fueron uniéndose hasta organizarse?

Ningún festival con las características del nuestro puede sostenerse sin la participación activa de los vecinos, instituciones y colectivos culturales de la ciudad. La cobertura de las más de 100 actividades que propone el evento hace imprescindible el compromiso de todos y ese es otro de los puntos fuertes que tenemos, ya que la gente se apropia del festival, se siente parte y eso permite que podamos brindar un buen soporte desde la organización, aunque esto no implica, desde luego, que en algunos casos puntuales se produzcan errores que debemos corregir.

¿La diversidad de disciplinas que integran al Festival Cervantino, permiten captar un mayor caudal de público?

En realidad el festival se pensó primero desde la inclusión de los vecinos y no tanto desde la captación de público. Es decir, proponemos tantas disciplinas como una forma de que todos puedan participar como protagonistas. Con el tiempo vamos viendo que esa propuesta también se va traduciendo en una mayor afluencia de público a los distintos eventos, por lo que la ecuación tiende a cerrar de la mejor manera.

¿Cuántos meses les lleva preparar cada edición?

La planificación es anual. Ya en enero empezamos a pensar en el lema para el siguiente festival, la identidad visual, a convocar a los distintos curadores… También es momento de analizar las críticas que recibió la edición anterior y a planificar la mejor manera de mejorar en esos aspectos.

¿Cuáles considerás que son los valores fundamentales que colaboran a que el festival siga existiendo después de tantos años?

Creo que se resume en el lema del festival: Soy Quijote. Me parece que es una frase muy potente que invita a involucrarse, a ser parte de algo colectivo, y que desafía nuestras propias limitaciones, además de apelar a los valores quijotescos que todos de alguna manera u otra tenemos en gran consideración.

¿Existen voluntarios o colaboradores durante cada festival?

Hay que considerar que de las más de 100 propuestas que se presentaron en esta edición, aproximadamente 70 correspondieron a instituciones o artistas locales. Esto implica que cerca de 1000 vecinos de la ciudad estuvieron trabajando en torno del festival durante todo el año de manera desinteresada y apasionada.

Además de esta cifra impresionante de colaboradores, cada año el festival convoca a un grupo de voluntarios para colaborar en la asistencia de los espectadores, oficiar de guías, repartir programas o información turística. Este año contamos con un grupo de 20 entusiastas que realizaron una labor estupenda durante todo el evento.

¿Piensan agregar algo novedoso a la próxima edición?

Tenemos pensado realizar alguna acción fuerte en Buenos Aires a modo de promoción y seguir investigando las posibilidades de intervenciones urbanas en la ciudad.

¿Cada año se fijan objetivos diferentes? ¿Cuáles fueron los de esta vez?

Este año trabajamos en pos de una mayor difusión regional y de la integración con grupos y artistas de la región. También apuntamos a lograr un mayor protagonismo de los adolescentes de nuestra ciudad, que participan activamente como espectadores pero queremos que también se animen a estar del otro lado.

Teniendo en cuenta el lugar que ocupa el teatro dentro del Festival Cervantino, ¿considerás oportuno que participen más obras de lugares aledaños a Azul?

Por supuesto. En cada convocatoria abierta que hacemos intentamos integrar lo más posible a la región. Algunas veces los distintos curadores eligen propuestas de otras latitudes, pero la intención siempre está presente.

Mariela Verónica Gagliardi