*** Junio 2017 ***

La vida probable1

Una tarjeta de presentación de la obra en la que su gráfica muestra un insecto. Como si una hormiga pudiera decir en palabras lo que significa la vida, su transitar y la posibilidad de construir y destruir a su antojo.

¡Cuántas similitudes puede tener un insecto con el hombre!

La vida probable (escrita y dirigida por Pablo Caramelo) es un gran pantallazo a la tragedia y su manera de salir lo más ileso posible. Porque cinco personajes irán narrando quiénes son y qué lugar ocupan en el mundo, no por su importancia sino por lo particular en cada detalle ensamblado. Es así como estos amigos están reunidos en la casa de uno de ellos y, al parecer, las horas apesadumbradas los hacen sostener una magia inexistente y la bruma asfixiante hacerlos estallar en ira y decir cosas de las que, quizás, se arrepentirán.

Con una fuerte ideología peronista, esta historia no pretende hacer política sino hablar de la misma: escogiendo noticias amarillistas, buscando evadir responsabilidades y brindando detalles mínimos para la reconstrucción de temáticas trascendentes.

Entonces La vida probable tiene múltiples posibles lecturas. Un público erudito y conocedor de Perón, podrá salir satisfecho y feliz de la inmensa cantidad de información al respecto. En lo concerniente a quienes no son tan conocedores de la historia peronista, la obra brinda otras aristas posibles: la visual y la discursiva.

Observando la disposición del espacio escénico, del lado izquierdo se emiten las noticias que sirven a modo de disparadores -para luego enlazar un argumento a otro-; y hacia la derecha se produce la acción emotiva de cada artista -que sutil y a corazón abierto se expone para no ser juzgado por los demás-.

Claro que los cinco son amigos, que estuvieron en las buenas y en las malas, pero no dejan de ser personas imperfectas que señalan actitudes ajenas de una manera desgarradora.

El trabajo de cada uno de los actores es impecable y, como siempre, podemos deleitarnos con la presencia de María Viau que enaltece aún más la dramaturgia.

La vida probable nos acerca a ciertas emisiones televisivas, radiales y gráficas que profundizan las desgracias ocurridas en ciertos lugares del interior del país, a la vez que las entremezcla con vivencias grupales como para que sea el público quien juzgue qué noticia podría llegar a ser peor o más trágica – si las cercanas o las lejanas-.

Quizás se trate de realizar un mea culpa y asumir que toda persona tiene un compromiso y obligación tanto a nivel individual como social. Y de aquí es que se desprenden temáticas controversiales como el aborto y el homicidio culposo, definiendo que todas las acciones llevadas a cabo a lo largo del tiempo van delineando quién es quién. Pero, lo más interesante resulta ser que cada argumentación no tiene la intención de vulnerar a un otro sino a exponerlo.

Mariela Verónica Gagliardi

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