*** Junio 2017 ***

Nunca más adiós1

Ficha Nunca más adiósHay veces en que no es necesario decir adiós y otras en que resulta, incluso, hasta sanador decir hasta nunca. En la nueva propuesta de danza escrita y dirigida por Tatiana Cittadini, es posible ver y sentir cómo existen encuentros y desencuentros a cada momento. Por eso, cada vez que se escuche el sonido de un tren, todo podrá tomar otra forma a la planteada en un comienzo.

Como si se tratara de espejismos que se fusionan hasta lo más profundo, que añoran lo vivido y desean construir exactamente lo mismo del pasando sabiendo que será imposible de conseguir. Porque la vida cambia, porque es constante movimiento como el de cada uno de los cuerpos que consiguen adoctrinarse según la forma deseada; elevándose en el aire, realizando performances increíbles y mostrando cómo resurgir desde la oscuridad o el silencio.

Porque si la danza tiene algo a favor es el silencio de las voces, dejando a flor de piel que cada sonido de cada órgano se pronuncie por sí solo. Porque es posible expresarse sin hablar, sin justificar cada palabra y dando el primer paso para que ello ocurra.

Con un nivel excelente en cada una de las posturas, pasos de danza y figuras de baile, este elenco de bailarines recorre el escenario de punta a punta demostrando cómo pintar cada esquina con un paisaje único, personal, diferente al de otro, encantador, lleno de suspicacia, juegos, escondidas, tristezas y reencuentros.

Lo que más se subraya a lo largo de la función es la necesidad, imperiosa, por justificar una despedida y por plantearse el por qué de la misma.

Si existe el amor, ¿para qué despedirse, para qué sufrir y para que llevar, tan arraigado, ese sentimiento penoso que otorga un adiós?

Como cicatrices que intentan recuperarse, hasta la llegada de un próximo tren, momento esencial para buscar al ser querido, para demostrarle todo el sentir y la falta imposible de subsanar inmediatamente.

“Nunca más adiós” es la fórmula para pensar muy bien cada paso importante y la voluntad, esencial, para afrontar el deseo de querer a alguien desde bien adentro. Porque no tiene por qué decirse chau cuando se puede continuar diciendo hola y porque si se sabe lo que se quiere, todo resulta más fácil y placentero.

Una vez que el abrazo unió ya no puede existir separación espontánea, salvo el masoquismo que suele invadir a ciertos mortales. Y, entonces, cuando los brazos rodean a otro ser, cuando las piernas giran, saltan y vuelan, el trazado del mapa se impregna en el suelo para transitar de a dos.

En definitiva, cuando el arte cobra vuelo, el amor también lo consigue. Porque las distancias pueden acortarse con una mirada, un beso, una caricia y el roce pieles.

“Nunca más adiós” es una pieza artística que marca un antes y un después, que se abre como un pimpollo y luego cada uno de sus pétalos se converge en el centro. Como un renacer simplista y complejo, con pruebas llevadas a cabo por parte del ballet que hace lucir a cada artista individualmente, en duplas y en conjunto.

Mariela Verónica Gagliardi

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