*** Noviembre 2017 ***

Honorio1

Cuando una persona muere, por lo general, se la llora incansablemente, se la recuerda, se la piensa, se tienen sueños, se pide verla, tocarla… que todo vuelva a ser como antes del fallecimiento. Eso en nuestra cultura occidental, claro está.

Considero que a pocos se les ocurriría festejarle el cumpleaños, llevarle una torta y soplar las velitas junto a su tumba. Dicen que una persona muerta ya no cumple más. Pero, ¿quién lo dice? ¡Qué acostumbrados estamos a obedecer y seguir tradiciones que, tantas veces, no nos satisfacen en lo más mínimo sino todo lo contrario!

Una escenografía excelente y descriptiva consigue ubicarnos -aún antes de comenzada la historia-, en el universo que se desea detallar a continuación.

Honorio (obra de teatro escrita por Carolina André y Mario Sala) es interpretado por Mario Sala, murió hace veinte años y hoy cumpliría 60. Sus hijos, sobre todo su hija Julia (Victoria Raposo), organizan celebrárselo a la noche, en el cementerio. Una sola linterna llevaron y lo que podría ser un juego de niños se convierte en la búsqueda de sus rumbos.

¿Hay que respetar al muerto en el sentido de honrarlo sin tener en cuenta el tipo de persona que fue?

Julia lo recuerda como un padre ejemplar mientras sus hermanos no dicen lo mismo. Uno no lo conoció prácticamente -Manuel (Jonás Elfen)- y el más grande, Aldo (Carlos Cerletti) considera que está mejor bajo tierra.

Veinte años no es mucho como para que te hayan olvidado – menciona en el mundo del más allá un amigo de Honorio (Bruno Campos).

Porque la obra dramática tiene una puesta realmente notable y específica en la que es posible observar un espacio donde conviven los vivos, otro espacio en que los muertos también tienen voz y un tercer lugar en que se unen ambos mundos para dar cuenta de desenlaces impensados.

Aldo dice que lo lindo no te lo muestran y eso es injusto. Lo tétrico que puede resultar un cementerio, sus tumbas y la energía que se genera en torno a esto no trae lo bello de una persona. Eso hay que indagarlo. Eso es lo que él no consigue encontrar en su interior.

No quiero vivir más sola – afirma Julia y sus hermanos creen que se refiere a la soledad en cuanto física. Ella se pausó hace dos décadas y se olvidó de vivir, de salir adelante. Creyó que rendirle homenaje a su padre era lo que la iba a salvar pero lo único que consiguió fue mentirse a sí misma, decorando cada día con flores de colores bellísimos.

El humor y la nostalgia son los dos aspectos que más veces aparecen en la dramaturgia, los cuales conviven perfectamente para que la tensión esté presente sin esfumarse pero, también, la comicidad de ciertas cuestiones importantes de la historia y de estos familiares.

Se producen dos encuentros emotivos que marcarán un quiebre fundamental en la historia. A partir de aquí las cenizas absorberán al más vulnerable y dejará en evidencia quiénes siguen en pie para darse la oportunidad de vivir.

Reproches y más reproches vuelan por los aires: sos lo mismo pero muerto – le dice Julia a su padre muerto. Y sí, él es lo que ella recuerda solo que para no sufrir más lo ocultaba en un sitio recóndito que pensaba no abrir jamás.

Dios no fue justo con nosotros. Nos quedamos solos – menciona uno de los hermanos y ella agrega: estoy cansada, ya nada me alcanza.

Una obra realmente exquisita para concebir la muerte desde otro ángulo, para cuestionar el duelo, la forma de llevarlo adelante y todo ese universo negro que puede volverse de colores si lo deseamos.

¿Por qué deben recordarlo como una buena persona cuando ni siquiera los tenía en cuenta? ¿Por qué seguir mintiéndose cuando tienen la posibilidad de transitar los días sin esa bruma innecesaria?

Él ya no está y se preguntan por qué se fue tan joven. Si quizás la cobardía que lo caracterizaba le ocasionó una enfermedad irreversible como para no enfrentarse con la realidad que se le venía encima.

Honorio no tiene por qué hacerle honor a su nombre ni convertirse en el héroe que ni siquiera pudo ser en vida. ¿Por qué defender su persona cuando él no supo hacerlo?

Dramaturgia y dirección: Carolina André y Mario Sala. Elenco: Mario Sala, Carlos Cerletti, Victoria Raposo, Jonás Elfen, Bruno Campos. Funciones: lunes 21 hs. Teatro El Método Kairós.

Mariela Verónica Gagliardi

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