*** Septiembre 2017 ***

la inapetencia

La inapetencia (escrita por Rafael Spregelburd y dirigida por Luciana Martínez Bayón) es una obra de teatro que utiliza al género de comedia para transitar por dos caminos casi diríase opuestos: la búsqueda de la familia perfecta y la imposibilidad de satisfacer los deseos sexuales dentro de la misma.

Durante cinco escenas -inspiradas en los años cincuenta pero con temáticas de los noventa-, muy diferentes entre sí, se podrá conocer a la Sra. Perrotta (Delfina Danelotti) y a su marido (Gustavo Pelato), dos seres agotados, que con voz impostada y sonrisa pintada pretenderán ser una familia de película. Como aquellas que se pueden ver en las fotos, esas fotos retocadas con pincel para que queden aún más ficticias.

Así son los Klein. Así son estos actores de los que se destacan sus protagonistas, consiguiendo una vocalización irritante para la audición y una prolijidad corporal que los va sumergiendo en lo que va aconteciendo.

En el año 1995, Bosnia y Herzegovina firman un Acuerdo para promover la paz y lograr la estabilidad entre ambos territorios, dentro de Yugoslavia. Al año siguiente, Spregelburd, escribe la presente dramaturgia y, si bien, el argumento no es histórico, me parece que es correcto destacar la presencia de varios aspectos y detalles que hacen mención a Bosnia y a la Ex Yugoslavia. La disolución de este país tuvo lugar entre 1991 y 2006, y como resultado (además de los conflictos armados, enfrentamientos culturales y religiosos a nivel local e internacional) se obtuvieron seis nuevas repúblicas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia.

Quien haya visto la obra podrá creer que brindo más detalles de los que da el propio texto y es que una posible lectura se orienta, perfectamente, a una guerra real en Europa como simbolismo a la guerra desatada en esta familia que intenta, por todos los medios, ser perfecta y dar el ejemplo cuando ni siquiera es feliz.

Cuántas cosas se suponen son normales cuando en verdad no son meras estructuras arraigadas en una sociedad.

El más débil es devorado por el más fuerte y esto puede notarse a nivel territorial. ¿Qué límite existe entre la Señora y el Señor Klein? ¿Mientras él hace “su vida” ella tiene que hacer la vista gorda? ¿Qué lugar ocupa la sexualidad en sus vidas y por qué la práctica sadomasoquista es vista como algo feroz?

Quizás ellos pretendan convertirse en animales que hacen lo que sienten sin tener que fingir adoptar determinadas posturas ante los demás. Como si esos demás les pidieran explicaciones.

Imagino a estos individuos en Inglaterra, un país súper prolijo y del que sus ciudadanos no son más que modelos de un país frío y rígido.

Durante seis escenas se podrá disfrutar de una comedia en la que irán apareciendo más personajes y quedará en evidencia cómo es necesario tener valores para poder representarlos.

Así, puede notarse cómo en un comiendo se ve una mesa tradicional en la que el matrimonio está cenando y surgen algunos temas controversiales como por ejemplo la adopción de un hijo. La liviandad con que se menciona el procedimiento legal y afectivo es sorprendente.

En una segunda escena, la Sra. se acerca a una emrpesa para reclamar por una factura y aparece, como de la nada, la temática del sadomasoquismo. Es aquí cuando puede vislumbrarse lo que siente esta mujer que vive prisionera de sus propios tabúes.

Al llegar a la mitad de la obra, se produce una situación vinculada con la primera escena que tiene lugar en una plaza. En este lugar, un gitano desnuda su desconocimiento sobre la lectura de cartas y el absurdo estalla por completo. Como recompensa por la mentira, él recibe un regalo que no es un simple objeto.

Mientras ella intenta seguir los pasos de su marido para conocer un nuevo mundo lleno de placer, va tropezando y describiendo todo lo que ve y anhela. Sus amigas no son muy diferentes y así se entienden y pasan momentos juntas. El apetito no parece hallar un sitio correcto y el desfile de comidas de principio a fin, evidentemente, no tendrá lugar en esta historia.

Como un nudo en la garganta, ellos se llenan de otras cosas y rebalsan de incoherencias. Como si se tratara de un empacho que debe ser sanado con prácticas sexuales, con decisiones impensadas y dolores paralizantes.

A la vez que uno de los personajes (que se contrapone a los del matrimonio en todo sentido), Leila, termina mencionando cuál será su próximo destino, todo parece desvanecerse adentro y afuera: si la damos por acabada, es la ex. Si en cambio unimos las fuerzas de miles de jóvenes y salimos a sembrar esas rosas que aplastan los tanques, es la gran Yugoslavia, la patria, el jardín donde quiero que retocen mis hijos.

La Inapetencia tiene múltiples lecturas y es un desafío para quien la observe, el poder descubrirlas. Cada quien con su experiencia, sabiduría, intriga, conocimiento o simple curiosidad podrá ir juntando los retazos de este tapiz que se expande por el suelo como tierras desmembradas que buscan nuevos desafíos.

Dramaturgía: Rafael Spregelburd. Elenco: Delfina Danelotti, Gustavo Pelato, Micaela Pino, Luciana Martínez Bayón, Lucas Amarilla, Dolores Cano. Dirección y puesta en escena: Luciana Martínez Bayón. Miércoles 21 hs. Teatro La Lunares.

Mariela Verónica Gagliardi

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