*** Noviembre 2017 ***

FTCU2

El público que consume clásicos literarios es un segmento cultural muy determinado. Están aquellas personas que se aburren de las copias exactas de los autores, quienes las admiran y quienes sienten que se trata de una falta de respeto cuando se adapta el lenguaje a nuestros tiempos. De cualquier manera, quien sea capaz, como artista, de crear una puesta en escena novedosa, jamás podrá hacerlo sin el conocimiento que los autores como Shakespeare, Godot, Lorca, Wilde, entre otre otros; impartieron en sus estudios y escritos.

Podrán existir, y de hecho existen, obras que rompen con las estructuras tradicionales de dichos autores pero, es indudable, que para hacerlo y bien se precisa de muchísima lectura, dedicación y profesionalismo.

El Festival de Teatro Clásico Universal que se desarrolló por segundo año en el Teatro Tinglado (Mario Bravo 948 – C.A.B.A.) es una posibilidad y oportunidad para que el público acuda a ver diferentes propuestas y de manera gratuita. Organizado por Natalia De Cicco y dirigido por Eduardo Lamoglia, puedo decretar que fue un verdadero éxito esta edición. Con funciones a la mañana y a la tarde, tanto alumnos de colegios como público externo pudo acudir día tras día a ver sus favoritos.

Desde el 8 hasta el 18 de junio, la cartelera del Tinglado vibró, abrió sus cálidas puertas y demostró cómo cuando se quiere se puede.

Durante siete días, pudimos disfrutar de autores clásicos con una gran envergadura, de siete propuestas diferentes y de una gran gama de artistas que, con el correr del festival, supieron mostrar sus expresiones en el escenario.

El lunes 8 de junio, tuvo lugar la primera obra llamada Sueño de una noche de verano, a cargo de la Compañía de Teatro Integrada. Si bien las demás propuestas tuvieron su encanto y distinción, completando un abanico para todos los gustos; sentí necesario referirme tanto a esta obra como a tres más que otorgaron un sello implacable. Me refiero a Shakespeare Inédito (de y dirigida por Ricardo Beherens), a Actrices (ideada y dirigida por Javier Demaría) y a Esperando a Godot (de Samuel Beckett, dirigida por Rubén Pires). A continuación las reflexiones sobre las mismas.

Sueño de una noche de verano

¿Qué sucede cuando un clásico es adaptado de tal manera que deja de ser un clásico para producir algo muy impactante?

¿Qué ocurre en el preciso instante en que un director decide convertir “Sueño de una noche de verano” (William Shakespeare) en una velada distinta, llena de canciones que fueron hits en los noventa?

El resultado es este: una adaptación en que se une la bondad con la suspicacia, el amor con la tragedia, la espontaneidad con la gracia y las diferencias con la humanidad.

Juan Ignacio Acosta es este joven director que se anima a mas, dándole a esta narración en prosa una impronta menos conservadora y tradicional, trayendo a actores de su Compañía Las Ilusiones, una compañía en que los artistas disfrutan, actúan e interpretan mas desde lo corporal -dejando a un segundo plano lo dialogado-.

El eje central de la historia se mantiene al igual que sus personajes, pero, la incorporación de melodías contemporáneas en fusión con la estética renacentista recrean el drama de forma encantadora.

Podemos ver el vestuario de cada intérprete bien épico, de variados colores, una iluminación que hace foco en las escenas más importantes y luce cálida en cuanto anochece.

Desde ya que el inquieto Puck es el hilo conductor del relato, quien mantiene fiel el discurso shakesperiano y quien, notablemente, tiene un papel mágico a lo largo de los actos. El es el encargado de unir a Demetrio con Hermia, aunque como ya se conoce, Puck vierte la poción mágica en las personas equivocadas y de allí en adelante las confusiones se apoderan de la trama, al igual que la picardía de sus personajes.

Oberón y Titania, reyes de las hadas, Hipólita, Teseo, Hermia, Lisandro, Demetrio, Helena, y varios duendes y hadas; recobraran el espíritu de Sueño de una noche de verano.

Mientras una coreografía de Macarena y diversos temas musicales, es montada en vivo, los conflictos en el bosque se suceden, hasta que la alegría se convierte en la protagonista que, junto a Ilarié de Xuxa, demuestra cómo es posible conservar la esencia de una dramaturgia para, luego, incorporar y quitar a piacere todo lo que se desee, como para que un clásico no tenga que ser fiel y exacto a las palabras de su autor, sino un abanico de posibilidades que eligen montar historias similares aunque no idénticas.

Existe un gran público para clásicos y otro gran público que se aburrió de ellos. Quizás, este tipo de propuestas sean necesarias para este segundo segmento que ya no disfruta de ver en escena lo mismo que leyó una y otra vez.

Estar en escena y dirigir es una ambición que no cualquiera puede llevar a cabo. Sin embargo, Juan Ignacio, consigue su objetivo y reluce esta pieza artística -aplaudida, constantemente, por todos-; pintando una tarde de lunes con colores tan relucientes como el amor que dejan en cada paso y mirada.

Capturando como una fotografía que luce bailes, movimientos, pasos, desplazamientos y una de las escenas más divertidas junto al hombre-asno que despierta hasta la sonrisa de quien se embelesa con su figura.

La fiesta dura una hora pero la sensación de satisfacción en ellos y en nosotros, será para siempre. Compañía de Teatro Integrada. Dirección: Juan Ignacio Acosta.

Shakespeare inédito

En cuanto le llegó el turno a la obra improvisada por Behrens, hubo discrepancias sobre si era una puesta ideada en el momento o pautada con anterioridad. Quien no conozca a este director puede hacer las suposiciones necesarias para tildar a su creatividad de guionada.

Al día siguiente de la función, hablé con varias personas que acudieron y esos fueron los comentarios: que les había gustado pero que estaba todo preparado. Yo les resumí que Ricardo Behrens se dedica a estudiar e impartir la técnica de improvisación desde los años noventa y que, justamente, por eso puede parecer todo preparado. De hecho, es imposible que no surja de manerta espontánea ya que desde la platea se facilitan nombres para la ciudad en que se desarrollará la acción y otras cuestiones que atañen a la dramaturgia -en vivo-. Esta es la diferencia entre percibir un mundo mágico y recreado con datos históricos y del público, a diferencia de un texto que se apropia para vociferar en una puesta en escena.

No significa con esto que una opción sea mejor que la otra sino que el espectador podrá escoger algo más novedoso o clásico -en el estricto sentido de su palabra-.

Al haber visto las interpretaciones de Ricardo más de una vez, puedo dar fe de su espontaneidad y sabiduría acerca del universo shakesperiano, el cual conserva ciertos objetos para que los actores logren interpretar a sus personajes -los cuales sí son siempre los mismos-, ubicándose en el siglo en que se desarrolla la historia, fusionando estilos, paisajes, conflictos y desenlaces muy ocurrentes. Idea y dirección: Ricardo Behrens.

Actrices

Cuando Actrices irrumpió en el escenario, se pudo comprender con el alma lo que es actuar e interpretar varios personajes de diferentes autores, destacando la esencia de cada uno, su vestuario, su corporalidad, su distinción y modo de hablar. Mariángeles Aduco y Viviana Taborda, desplegando su delicadeza y reconstrucción, trayendo escenas de A. Strindberg, Federico García Lorca, Friedrich Schiller, Antón Chejov, W. Shakespeare y Oscar Wilde. Dos actrices muy diferentes y que, juntas, se fusionan deleitosamente. Un espectáculo para ver una y otra vez, se haya estudiado o no -con anterioridad- a sus autores. Desde ya que la visión será muy diferente si el espectador leyó o no acerca de los mismos. Cada quien podrá hacer un proceso u otro. Quien haya investigado no podrá borrar su proceso, pero quien no lo haya hecho, seguramente, irá descubriendo un mundo nuevo. Idea y dirección: Javier Demaría.

Esperando a Godot

En este clásico hubieron varios climax logrados perfectamente que recrearon la esencia de Beckett en que la puesta en escena ornamental no es practicamente útil, sino simbólica. En que dos amigos, Gogó y Didi, esperan a un tal Godot. Desde ya que las actuaciones son excelentes y logran lucirse todos en escena. Lo sorprendente del relato es que no lo conocen pero asumen que el lugar de encuentro será donde están y, tienen la certeza interna, de que podrán ubicarlo. Durante las horas en que esperan su llegada, aparecen otros dos amigos que van sufriendo algunos cambios en sus cuerpos difíciles de entender. Sumado a la pérdida de memoria que tienen los dos primeros y las variaciones del tiempo que no se asumen lineales sino oscilantes, como si, de repente, no estuviera habitando este mundo sino otro. Tiempo y espacio, chocan, convergente, se aislan y vuelven a enfrentarse sin entendimiento.

Completaron la programación de este año: Relojero (de Armando Discépolo, dirigida por Nicolás Manasseri), Infortunios de invierno (de William Shakespeare, dirigida por Mónica Bruni junto a Claudia Fagaburu) y Los siete locos (de Roberto Arlt, dirigida por Daniel Godoy).

Sobre estas puestas en escena existen varios puntos a destacar, referidos a interpretaciones, vestuarios y elección de ciertos fragmentos de sus autores.

Los siete locos optó por no adaptar los textos sino utilizarlos idénticamente. Esta elección mostró un avance lento, que para el común de los espectadores no fue positivo. Pero, más allá de eso, su protagonista se lució completamente, al igual que algunos otros personajes secundarios. 

En Relojero puede apreciarse, sobre todo, la poética de Discépolo, quien narra a una sociedad de los años treinta que sigue vigente respecto a nuestros tiempos. Una realidad de antes que es contemporánea, un relojero que pretende continuar con su oficio en una cultura que ya no lo precisaba demasiado, aunque las agujas marcaran lo contrario. Una sociedad que, culturalmente, estaba en crisis -como en Los siete locos de Roberto Arlt-, en que la locura se apodera de los algunos humanos para rebelarse contra el sistema capitalista, para luchar por sus ideales y tener la oportunidad de decir lo piensan por más que no fueran tenidos en cuenta.

Con respecto a Infortunios de invierno, el timing fue más veloz ya que se trató de un conjunto de escenas adaptadas -entre la época narrada y la actualidad-, lo cual tuvo como resultado una agilidad que permitió resaltar a varios de sus actores, entre ellos a la talentosa y joven Thelma Fardín.

Staff del Festival

Dirección: Eduardo Lamoglia

Organización: Natalia De Cicco

Asesor ejecutivo: Alberto Teper

Asistente de coordinación: Martín Polo

Gestión Instituciones Educativas: Fernando Gonet y Laura Iglesias Liste

Coordinación de talleres: Luciano Cazaux

Realización audiovisual: Javier Demaría

Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia

Curaduría artes visuales: Josefina Tajes

Montaje: Sabrina López

Técnico de luminación: Sebastián Crasso

Prensa: Simkin&Franco

Sueño de una noche de verano

Autor: W. Shakespeare. Actores: Antonella Ferrari, Juan Ignacio Acosta V., Celeste Condoleo, Pedro Molina, Alejandro Ovando, Marita Alves, Franco Ávalos, Juan Miguel Zibecchi, Carlos Dall’Olmo, Julieta Ledesma, Ana Paula Aiello, Ariel Merkier, Alejandro Thuay, Agustín Recalt, Anahí Cubecino, Anthony Jara Esciso, icolás Valentini, Marcos Ruiz, Macarena Battista, Ornella Fortunato, Camila Elissamburu. Dirección: Juan Ignacio Acosta

Esperando a Godot

Autor: Samuel Beckett. Actores: Gerardo Baamonde, Carlos Lipsich, Eduardo Lamoglia, Héctor Díaz, Sebastián Mouriño. Dirección: Rubén Pires

Shakespeare inédito

Autor: William Shakespeare. Actores: Ricardo Behrens, Gustavo Caletti, Montse Godia, Rubén Corbalan, Victoria Mammoliti y Luis Smal. Dirección: Ricardo Behrens

Relojero

Autor: Armando Discépolo. Actores: Sergio Cirigliano, Nicolás Manasseri, Julia Marcovich, Renzo Morelli, Laura Rossi, Martín Tecchi. Dirección: Nicolás Manasseri.

Actrices

Autores: A. Strindberg, Federico García Lorca, Friedrich Schiller, Antón Chejov, W. Shakespeare, Oscar Wilde. Actrices: Mariángeles Aduco y Viviana Taborda. Idea y dirección: Javier Demaría.

Infortunios de invierno

Autor: W. Shakespeare. Actores: Carla Petrillo, Thelma Fardin, Lila Forero, Rocío Plaza, Sofia Cuitiño Álvarez, Brenda Ch I, Juan Manuel Miguez, Ramiro Silveyra, Nicolás Zubiría, Jesús Dupaux, Nicolás Torcanowsky, Juan Pablo Mendive. Dirección: Mónica Bruni y Claudia Fagaburu.

Los siete locos

Autor: Roberto Arlt. Compañía. Teatral Quinto Piso. Actores: Marcelo Gril, Santiago Fonseca, Ernesto Ocampo, Marcelo Gamarra, Daniel Bermejo, Julia Gorostiza, Fabián Caló, Mariano Madrazo, Yamila Etchevarne, Martín Baldoni. Idea y dirección: Daniel Godoy.


Mariela Verónica Gagliardi

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