*** Noviembre 2017 ***

Viva Italia1

Mónica y Andrea protagonizan “¡Viva Italia!”, una obra de teatro creada colectivamente, ambientada en los años ochenta y dirigida por el talentoso Walter Jakob. Dentro de esta historia, estas amigas que no se ven hace muchísimo tiempo, comenzarán a viajar a partir de folletos de turismo del país de la bota.

Una ya estuvo en Italia, hace años, y, la otra, sueña con conocerla. De esta forma, podrán verse a lo largo de la historia, cómo Mónica y Andrea -aún siendo totalmente opuestas- intentan encontrar la felicidad, aunque sin resolver conflictos personales que le permitan salir más airosas de las situaciones, tomando decisiones más atinadas.

Los dos hombres que aparecerán en escena, no serán realmente trascendentes para la dramaturgia -a nivel profundo-, pero sí servirán sus interpretaciones para producir confusiones en los espectadores.

Al comenzar la historia, simplemente, se ve cómo un matrimonio vive su rutina diaria, hasta la llegada de una tercera persona. Así, lo que parecía ser normal y dentro de todo estable, termina haciendo chispas.

Lo mismo ocurre cuando aparece la cuarta persona para crear nuevamente un giro en la historia y hacernos creer que el hilo conductor es otro.

“¡Viva Italia!”, conmueve con su simpleza, demostrando que no es necesario crear una obra de teatro compleja para impresionar. Italia, como tierra que aloja a enamorados, a una historia tradicionalmente bella, añorada por casi todas las personas que nunca la han visitado. Italia como sueño, como esperanza como reconstrucción de donde se desearía estar, de quien se desearía ser y, depositando, en el más allá las frustraciones que en el aquí y ahora no se logran desentrañar ni resolver.

Walter Jakob consigue delinear dos caminos posibles entonces: el presente y el futuro. En el primero se ubican las cosas no dichas, los silencios, las elucubraciones y los deseos. Mientras que en el segundo se sitúan los pretextos para no hacerse cargo de dicho hoy.

Así como existen estas dos argumentaciones, también varios géneros presentes como: el melodrama y la comedia. No existe demasiada tensión en el relato sino que éste se apoya, fundamentalmente, en lo más filosófico y espiritual. De esta manera, las constelaciones se vuelven importantísimas para comprender el modo de pensar de Andrea -quien puede ser vista como trastornada, de no tener en cuenta esto-.

En las clases de constelación ella logra descubrir quién es y qué quiere, aunque todas esas cuestiones se desvanecen como humo, dejando en evidencia que las decisiones apresuradas no siempre son las más atinadas.

Como único escenario posible y visible, el living de una casa, mezclado con cepillos, tijeras y demás accesorios de peluquería que vendrían a simbolizar que todas las modificaciones externas si no son acompañadas por cambios internos; no sirven para nada.

La bipolaridad se apodera de los cuatro personajes, dejando en evidencia que están perdidos y enredados con sus propias palabras, con sus propias rejas y sus propios mundos.

Esconderse en un baúl, desaparecer de la estratósfera, resurgir como ladrón y manipular todo lo necesario para que las cosas salgan como se quieren son algunas de las acciones que se vislumbran en esta pieza artística que dura una hora. Una hora en la que se resumen y representan características cotidianas, humanas y con las que, seguramente, muchos, podrán sentirse identificados.

ficha Viva Italia

Mariela Verónica Gagliardi

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