*** Agosto 2017 ***

La mujer puerca2

“La mujer puerca” (escrita por Santiago Loza y dirigida por Lisandro Rodríguez), es una obra de teatro, unipersonal, que protagoniza la destacada actriz Valeria Lois. Esta pieza artística tuvo lugar en el Espacio Cultural Criba, dentro del marco del Festival Cervantino de Azul.

Como toda dramaturgia de Loza, contiene una primera parte más relajada que la segunda. Durante una extensa introducción a la vida de esta mujer, podremos conocer su intimidad, su pasado y todo lo que sufrió por no tener la fortaleza como para luchar contra un mundo dañino.

Ella cuenta anécdotas de su vida, todas relacionadas -de alguna manera- con la religión católica. Habiendo perdido a su madre al nacer y sin poder encontrar un modelo adulto a seguir, creció con ciertas falencias que la convirtieron en una persona bastante débil y difícil de engañar.

A pesar de haberle rezado siempre a Dios, a los santos y a la virgen; no se siente del todo santa.

Ella es bruta, simple y, sobre todo, de un inmenso corazón. Tiene ese don como para recordar lo bueno dentro de situaciones, realmente, espantosas. No siente rencor por nada, aunque sí siente que alguien importante en su vida la traicionó.

Cada acontecimiento que vivió, sintió que debía relacionarlo con señales que Dios le daba, pero, actualmente supo que no eran más que ilusiones sobre las que se apoyaba para no sufrir tanto.

“Peleo para estar despierta, durmiendo, también” – dice en un momento de la historia, haciendo alusión al tema de lo mucho que le costó, siempre, estar despierta sin esforzarse demasiado.

Como si su peso le pesara más de lo normal y siendo una mujer joven; parece haberse convertido en anciana y no tener más fuerzas para seguir adelante.

Hubiera deseado tener un milagro del Señor, sentirse especial. Pero, esto no pudo pasarle. Parece que Dios elige a quién dañar y a quién abrazar. Resulta sumamente desgarrador el planteo que ella le hace a éste, despojándolo de todo sentimiento noble.

Ya adentrada la obra, el guión toma otro curso y ella cuenta sobre su padecimiento, sobre lo que la hizo y hace sentir sucia. Resulta ser que su tía le puso de sobrenombre puerca, por cómo hablaba y por las cosas que decía. Estando limpia por fuera, igualmente, sentía que su cuerpo no lo estaba, sino todo lo contrario.

Lo irónico es que decide abandonar un poco la religión para conocer el mundo de la prostitución y ver si en ese ambiente logra purificarse, de algún modo. Claro que le sucede lo contrario ya que es denigrada, golpeada y siente que ya no puede estar más así. En cuanto logra escapar, vuelve a caer en la trampa y, su debilidad llega a su máxima expresión. Su vida no vale, su cuerpo es un cuerpo y el alma deambula como desorbitado.

Refiriéndose a la prostitución y relacionándola con una prueba a sortear para convertirse en santa, dice: “para elevarse primero hay que hundirse”.

Existen ciertos rasgos de sátira durante la obra, así como humor y un gran predominio de drama. Entre estos tres aspectos que se van mezclando, no hay posibilidad de distraerse ni sentir cada sensación actualizada por él.

Mantener una charla hipotética con Dios es lo que se representa imaginariamente en su mente. Nosotros somos sus testigos y la contenemos ante cada momento recordado.

En cuanto a la escenografía, está compuesta por una mesa y su silla, muy precarias ambas y, sobre la mesa, algunos eobjetos: una crema hinds, una estatuitlla de Jesús, una jarra de aluminio. Un detalle importante es el techo interno de la habitación, dotado de muchas bombitas de luz, una al lado de la otra.

“A veces uno con los ojos del alma puede ver cualquier cosa” – afirma después de una larga secuencia de desahogo. Con esta frase quiere decir que no es necesario conocer a Dios en cuerpo, como le ha ocurrido a gente de su entorno sino que la mirada interna de cada persona es capaz de imaginar lo que necesite.

La mujer puerca no es puerca, es honesta, transparente, sencilla, sensible, pero sin la fortaleza para imponerse ante el dolor. No puede decir basta. Se siente en falta, se hecha la culpa sobre la muerte de su madre, inventa teorías ilógicas para encontrar justificación a lo injustificable.

¿Por qué se condena más de lo que ya fue condenada?

Mientras se suaviza las manos con esta crema tan conocida por las mujeres, vestida de rosa y con una sonrisa enorme; desea verlo. Y lo desea tanto que, finalmente, se produce el milagro.

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: