*** Agosto 2017 ***

Alejandro Balbis40

La música uruguaya tiene un ingrediente de alegría, que le permite a todo nuestro cuerpo sentir adrenalina. Específicamente, la murga, le da la posibilidad a los cantores de transmitir con palabras aquellos versos que, por más que no rimen, son agradables de escuchar.

El objetivo no es una rítmica perfecta ni colocar la voz de una determinada manera, sino desahogarse. Seria algo así como que digan lo que les pasa, el momento en el que están y lo que pretenden, cantándolo.

Resulta imposible no tener ganas de bailar, de saltar y de mover el esqueleto. Pero, cuando Alejandro Balbis, junto a su banda, aparecen, el tiempo se detiene y todas las cámaras fotográficas se desesperan por captarlo. En no es un cantante egocéntrico ni fanfarrón. Balbis es un alma inspirada que ayuda y sana.

La Sala Siranush le abre las puertas para que presente su nueva discografía titulada “Sin remitente”, junto al grupo Los caballeros de peluca; sin olvidarse de cómo surgió, de dónde vino y sonando -en todo momento- a murga. Balbis dirigió Acontramano y Falta y resto, participó en discos y recitales de las bandas: Vela Puerca y Bersuit Vergarabat, entre algunas de las más conocidas.

En cuanto a las canciones, tocaron varias del disco anterior (El gran pez, 2009) como: La correntada, Lo que espero de ti, El lugar, Quién, Fiera enjaulada, Gran pez y Nebulosamente. En cuanto al nuevo material (Sin remitente, 2013) sonaron: Por la ventana, Domingo, Boedo en mí, Claroscuro, Madrugué, Cantores callejeros, Sin remitente, entre otras. Existieron los bises, junto a las palmas y alegría contagiada entre todos.

Al finalizar el recital, una chica me comento que una vez fue a uno de sus shows y se sentía mal. ¿Saben que hizo él? Le acaricio el pelo un largo rato. Y no estoy mencionando que el músico haya estado de levante. Alejandro es humano en su integridad y nos valora como publico, nos da una terapia curativa donde los valores resultan ser los protagonistas.

Todos los discos nuevos se agotaron en el stand del hall central. Así, la felicidad del equipo se traducía en una sonrisa inmensa, colmada de agradecimiento. Su humildad no podía imaginar que a principio de mes la gente destinara su poco dinero en un disco. Pero, cuando hay amor hacia un artista, los ahorros existen y, también, la posibilidad de elegir tener canciones que curen a este mundo tan deteriorado en vez de gastarlo en objetos que perecerán en instantes.

Este concierto forma parte del Ciclo Agadu 2014 – Autores del Uruguay en Buenos Aires, el cual realiza un recorrido por los diferentes músicos de tal país y finaliza en el mes de octubre.

Hubiera querido que el escenario dejara de existir para darle lugar a la murga de la gente, que no paraba de danzar. Por los comentarios y efusividad, el público no era improvisado sino fiel conocedor del artista y cada una de sus canciones.

Argentina y Uruguay, unidos por la música y por ese amor mutuo.

La profundidad de las letras te hace viajar por distintos paisajes a los que no se puede llegar caminando ni en un medio de transporte, sino viviendo.

Las experiencias de Balbis están descriptas en cada pentagrama, siendo posibles gracias a los músicos que acompañan y demuestran su talento y vocación en la ejecución de sus instrumentos. Vamos a bailar – se escuchaba en la sala.

Hay que replantearse la existencia para salir conmovido y lleno de amor. Las letras nos ayudan, nos dan ese empujoncito para que nos animemos.

El ahí arriba, caminando de un extremo al otro, aliándose con sus compañeros de ruta y colmándonos de enseñanzas.

Sin remitente apunta a los mensajes anónimos, a los decires compartidos con todos. A esos coros de la ribera, que se escuchan al unísono, que tienen distintas voces pero se conforman como unidad, como propósito.

“Ahora puedo llorar, ahora puedo reír y aprender de la vida que uno marchita antes de morir” – se escucha como estribillo de una de las canciones y lo guardo en mi corazón para aplicarlo cada vez que sea necesario.

Alegría, satisfacción y pasión por la murga; demostrando que es posible hacer sin tener que demostrar. Eso es Alejandro Balbis y su grupo, conformado por músicos uruguayos y argentinos.

Mariela Verónica Gagliardi

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