*** Noviembre 2017 ***

El pájaro azul1

A partir de la danza, la canción, la oratoria y -por sobre todo- la prosa; Angelina (Sheila Lemesoff), nos cuenta la historia más tierna de amor. Una historia llena de romanticismo y sinsabores. Los sorprendente y más agradable es que en ningún instante se convierte en una mujer resentida ni su personalidad se rebaja a un abandono.

Angelina, encarna el papel de Angelina Beloff (artista plástica y primera mujer de Diego Rivera, quien posteriormente tiene como pareja a Frida Khalo), utilizando distintos matices, texturas, olores y placeres; para transmitir todo su tormento al haber sido despojada del amor de su vida.

Ella asume a tiempo la ausencia de Diego. Ella lo busca, lo siente, lo huele, lo recuerda, pero decide finalizar esa etapa. ¿Cómo? De la mejor manera: encontrando la palabra adecuada y la frase correcta para despojarse del dolor y convertirlo en un recuerdo.

Como un ave que vuela en busca de consuelo, “El pájaro azul” (escrita por Renata Pulido Francani y Carmen de la Osa, dirigida por la primera)El pájaro azul, recorre diversos recursos literarios, musicales y audiovisuales para transportarnos a varias dramatizaciones y momentos angustiantes y mágicos de su romance.

Ella le escribió, ella fue valiente, ella jugó su ficha más poderosa. No se puede decir que perdió.

La simbología del pájaro nos hace sentir libertad pero unas ataduras enormes en cuanto a dejar atrás el pasado. El ave realmente toma vuelo al resignarse, al sentir el vacío dejado por un amor, pero el cual podrá ser llenado de otro modo.

La música de Bebe marca el final de un modo lento, como difuminándose, hasta que cae el telón.

En cuestión de escenografía, caben destacarse las distintas tonalidades de luces que hacen énfasis durante cada parte de la historia en que la actriz narra. Si bien el contenido de la pieza teatral es de amor (resaltado en rojo), existen momentos de tensión (color amarillo) y varias maneras de focalizar y que -a su vez- entendamos qué es lo relevante y en qué momento.

Por otro lado, las imágenes audiovisuales nos remiten a un escenario interactivo entre videos representados por la actriz e interpretados por ella misma en vivo. La dualidad, en cierto momento de la obra, demuestra la ductilidad de la artista.

Ella es francesa pero esto no fue una barrera para que se enamorase de un mexicano, siendo que tuvo que aprender su idioma y su mundo, tan diferente al suyo.

Por qué su carta nunca recibió respuesta? Este interrogante no interesa. Ella se lo cuestiona y se tortura, aunque lo realmente valioso es cómo expresa -de distintas maneras-, su pasión.

¿Donde estará Diego?

Mucho ya no importa.

El pájaro azul2

Como un pájaro buscara otro rumbo y lo encontrará.

Su llanto nunca llega a ser tal, su amor nunca la enloquece, su dolor nunca la mata.

Su canto, resuena, la acompaña. Su lengua la sigue por doquier.

Angelina creó un espacio en el cual narrar fragmentos de su vida, esos bien íntimos. Al compartirlos, se despojó de ellos. Aunque cada palabra de la cara, es recordada de memoria por cada una de sus partes.

Mariela Verónica Gagliardi

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