*** Junio 2019 ***

¿Te acordás cuando de chico tomabas la leche chocolatada, a la tarde, y se te quedaban marcados los típicos bigotes? Seguramente, ni cuenta te dabas de eso, hasta que volvías a tomar otro sorbo de esa deliciosa bebida.

Si sos grande y seguís haciéndolo, también tenés permitida la entrada al mundo de los niños, donde la imaginación es la que predomina.

¿A qué juegos jugabas, qué personajes te inventabas, qué características tenían? ¿No te pasaba que de tanta inventiva te creías tus propias creaciones y te introducías en ese universo fantástico?

En la Ciudad Cultura Konex, tuvimos la oportunidad de estar junto a “Bigolates de chocote”, un grupo super simpático que les enseña a los más pequeños a divertirse aprendiendo. Componen este maravilloso elenco: Adriana Paula García, Verónica Belloni y María Marcela Herrera, en voces. Patricio Famulari en guitarra y voz y, por último, Emmanuel Abbruzzese en percusión y voz.

Lo lindo de este equipo es que ellos mismos componen su repertorio y música, lo cual se nota ya que actúan y bailan, con un sentimiento supremo a quien intenta encarar un personaje escrito por otra persona.

Hoy en día, es difícil encontrar propuestas infantiles que no caigan en ese vacío cultural donde se ridiculiza e idiotiza a los pequeños. Es un hallazgo saber que existen profesionales que saben darle una vuelta de tuerca a las canciones en un escenario.

Fue increíble notar como los padres sabían todo el repertorio y seguían al pie de la letra cada consigna planteada por Bigolates. ¿Será una excusa el acompañar a sus pequeños al recital? Muy probablemente lo sea.

En la función de hoy, festejaron los 100 shows y el lanzamiento de su primer dvd llamado “Hay una reunión”.

Sin lugar a dudas el tema que más repercusión tuvo fue “Cotidiáfono”, donde muchísimos niños llevaron su propio instrumento realizado por sus manitos. Estos instrumentos consistían en los tan conocidos fabricados con chapitas de gaseosa, las maracas con vasitos y porotos, y su variante con relleno de arena.

Otras de las canciones, que componen el dvd, y que tocaron son: “Bigolates de Chocote”, “Cachirulo”, “Un Monstruo”, “La Reunión”, “La receta de la abuela”, “Me olvidé de Imaginar”, “Dejame jugar”, “La Huerta”, “Simona” y “Pasito”.

Y, precisamente, eso se siente durante el espectáculo: un ambiente cálido, lleno de magia y alegría, pero íntimo a la vez. El patio del Konex se fue llenando a media que llegaba la hora señalada para el comienzo del encuentro. Los niños no paraban de preguntar, como es frecuente, la hora. Y los grandes respondían pero éstos no quedaban satisfechos. ¡Querían que aparecieran sus ídolos!

Una vez que se escucharon las voces de los cinco integrantes, la adrenalina empezó a disminuir y los cantos a desplegarse uno tras otro.

El cielo, colmado de nubes grises, dio el pie perfecto para el primer tema que trata, justamente, sobre un día nublado. Gracias a la buena vibra, las nubes -o algodones, tal cual como uno se las imagina- se fueron por otro camino y el sol tímidamente nos acompañó, hasta quedarse con nosotros durante el recital.

Cada uno de los músicos, tuvo la oportunidad de hacerse lucir y no existió una primera figura, sino igualdad para todos. Cada uno de ellos, tuvo su pequeño sketch donde pudo demostrar sus mejores dotes, como el caso de Patricio Famulari, quien logró empatía con el público a partir de su guitarra -la cual estaba “dormida” y todos tuvimos que alentarla para que se despierte y comience la fiesta.

Otro de los puntos a favor de Bigolates es que hacen intervenir, durante la función, a distintos niños que conocen de antes, los cuales se animan a tocar un instrumento y cantar, durante el momento que se les pide la participación en las tablas.

Quizás habría que consultarles por qué no hacen intervenir a los adultos, que tan enérgicamente correrían tras ellos. Muchas veces las personas grandes usamos como escudo a nuestros niños, pero siento que en esta oportunidad no hace falta. Bigolates incluye, de verdad a todos. Nos enseñan coreos y nos devuelven esa sonrisa que, por diversos motivos, muchas veces se borra.

De tanta imaginación que contagiaron, ahora puedo ver el bigote -al cual hace alusión su nombre-, como una expresión de vida alegre, bien vivida, a pleno.

Tal vez, por eso sea que los grandes asistieron. No solo como compañía, sino como partícipes. En épocas donde es difícil creer en algo, sea un dios o la palabra misma, disfrutar de un espectáculo fabricado para hacer el bien, es fundamental.

Estos cinco artistas, lograron plasmar sus deseos de bondad y felicidad, en un mundo que cuando cicatriza, vuelve a sangrar. Creo que, una de las formas de lograr más colaboración y unión social, es a través de diversas herramientas que no nos hagan pensar en las falencias o broncas existentes. Una canción, con estribillo pegadizo, los actores y el escenario a puros colores, nos dan cuenta de que hay que observar más a menudo la mitad del vaso lleno, alegrarse por los momentos compartidos y no intentar buscarle solución a problemas que no lo son.

Mariela Verónica Gagliardi

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Comentarios en: "Un mundo mejor" (1)

  1. Muy bueno tu comentario!!!!, compartí la fiesta con mis nietos y me reí mucho con los Bigolates.
    Grandes y chicos disfrutamos de una tarde de canciones y humor. Olga

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