*** Junio 2019 ***

Enaguas es una obra que atrae desde su nombre. Más aún cuando uno se entera en dónde se realiza la función: en el Centro Cultural Villa Victoria Ocampo, una casona típica de principios del 1900, característica de aquella época, donde la aristocracia porteña se alojaba cuando vacacionaba en la ciudad de Mar del Plata.

Seis mujeres, vestidas de blanco, representan, cada una, a una mujer real, que ha formado parte de nuestra historia. Elegidas con rigurosidad, cada una de ellas tiene la particularidad de haber transformado al país, de una u otra manera.

Es así que nos encontramos con una Mariquita Sánchez de Thompson, que enfrentó a su familia y al propio Virrey porque en ese momento se estilaba entregar a las mujeres a un marido, aunque así no lo quisieran, y ella tuvo la valentía de luchar por su verdadero amor, además de haber peleado por la libertad previa a la Revolución de Mayo, cuando prestaba su casa para reuniones y tertulias.

Siguiendo el recorrido de la historia, y de la casa, nos dirigimos hacia la cocina, donde encontramos a una Juana Azurduy, con sus trenzas y su bravura, que decide ir al rescate de su Manuel, a quien acompañó en las batallas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata, guerrera nata, de raíces Quechuas y Aimaras.

Pasan por los salones de la antigua mansión, personajes del pasado, mujeres valientes y atrevidas, como Macacha Güemes, independentista, hermana del General Güemes, fiel servidora de la patria.

Subiendo las crujientes escaleras de la villa, bajo la simulación de la lluvia, nos recibe Lola Mora entre sus cuadros, entre sus artes, contando una porción de su vida. También lo hace la dueña de la casa, Victoria Ocampo, amante de las artes poéticas, de la literatura, una mujer de vanguardia, como se hacía llamar.

Y continúan personificándose distintas mujeres que formaron parte de nuestra cultura, de las artes de la guerra, de los saberes deportivos y del sentimiento ligado al pueblo. No voy a nombrarlas a todas, voy a dejar que la curiosidad juegue su partida. Pero sí quisiera transmitir el mensaje que deja la obra.

Estas actrices con sus cuerpos en escena, alejadas de lo clásico, del teatro convencional, utilizan esta casa cultural para teatralizar un recorrido que atraviesa la línea del tiempo. Son mujeres, que al igual que aquellas a quienes representan, tienen sueños y ganas de hacerlos realidad. Se atreven a enfrentar las reglas de lo establecido y, a romper con lo cotidiano, que hay hasta en el arte.

Rescatan los valores que acarrea el sexo femenino, a lo que pueden enfrentarse, dejan en claro que tanto hoy como ayer, la mujer es mucho más que la compañera del hombre, que tenemos los mismos derechos y posibilidades, porque aunque parezca estar todo dicho, a alguno se le puede olvidar. Pues no lo hagan, ya nos lo dijo la historia y nos lo repitieron estas mujeres.

La obra vuelve a repetirse el 10 de noviembre en Villa Victoria Ocampo (Matheu 1851 – Mar del Plata).

Actúan: Marisa Rodríguez, Silvia Torti, Walter Martínez, Mónica Pari, Emanuel Contreras, Natalia Castaño, Malena Bustos, Lara Colella, Mariela Barraza, Mirta Santana.

Dirección: Mónica Pari.

Melisa Morini

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