*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘William Prociuk’

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Lo que el río hace, de Paula Marull y María Marull

Amelia está desbordada, perdida entre objetos y obligaciones, su presente es una montaña de exigencias que trata de escalar cada mañana. La muerte de su padre la obliga a volver al pueblo donde pasó su infancia: un escenario vacío donde nada es como lo recordaba; salvo el río, que la invitará a reconocerse en su reflejo o a sumergirse hasta tocar el fondo.

Autoría: María Marull, Paula Marull / Actúan: María Marull, Paula Marull, William Prociuk, Mónica Raiola, Mariano Saborido, Débora Zanolli / Diseño de vestuario:Jam Monti / Diseño de escenografía: Gonzalo Córdoba Estevez / Música original: Antonio Tarragó Ros / Stage Manager: Jeremías Sapire / Operación de sonido: Mateo Sapire / Diseño De Iluminación: Adrian Grimozzi / Asistencia de dirección: Alejandra D´Elía / Prensa: Carolina Alfonso / Producción ejecutiva: Laura Quevedo / Producción: Luciana Becerra / Dirección: María Marull, Paula Marull.

PARTICIPACIONES

  • Este espectáculo formó parte del evento: Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA 2023)

Duración: 100 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

TEATRO ASTROS
Av. Corrientes 746 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4325-9991
Web: http://www.teatroastros.com.ar/
Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado – 20:00 hs – Del 27/03/2024 al 26/05/2024

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Entonces la noche, de Martín Flores Cárdenas

entonces la nocheHubo un tiempo en el que los atardeceres invernales inspiraban paz e ideas románticas. En la época en la que sucede esta obra, en cambio, la inminente llegada de la noche trae consigo miedo e incertidumbre. Estos cuatro personajes se sumergen en la oscuridad de una ciudad arrasada sin saber muy bien qué están buscando ni con qué se pueden encontrar. Presentada originalmente en el 2018 en la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza producida por Pablo Kompel, Entones la Noche de Martín Flores Cárdenas fue una rareza dentro del circuito comercial. Forma parte de la programción del Festival Internacional de Buenos Aires 2019 y se puede ver con elenco alternativo (integrado por actores notables del circuito independiente) en el Espacio Callejón sólo por unas pocas semanas.

Ficha artístico-técnica

Autoría: Martín Flores Cárdena

Actúan: Florencia Bergallo, Ezequiel Díaz, Juliana Muras, William Prociuk

Músicos: Julián Rodríguez Rona, Fernando Tur

Diseño de vestuario: Alicia Macchi, Ana Markarian

Diseño de escenografía: Alicia Leloutre

Diseño de luces: Matías Sendón

Música original: Fernando Tur

Vestidores: Héctor Ferreyra

Fotografía: Estudio Alejandra López

Comunicación visual: Milwatss, Gabriela Kogan

Comunicación Digital: Bushi Contenidos

Asesoramiento De Movimiento: Manuel Attwell

Asistencia de dirección: Mariana Binder

Distribución: Leila Barenboim, Mireia Gràcia, Gabriela Marsal

Producción gráfica: Romina Juejati

Producción ejecutiva: Carla Carrieri

Producción: Leila Barenboim, Mireia Gràcia, Gabriela Marsal

Producción general: Pablo Kompel

Dirección de Producción: Ariel Stolier

Jefe de escenario: Mariana Binder

Dirección técnica: Jorge H Pérez Mascali

Dirección: Martín Flores Cárdenas

Duración: 80 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

ESPACIO CALLEJÓN

Humahuaca 3759 (mapa) – C.A.B.A. – Argentina

Teléfonos: 4862-1167

Web: http://espaciocallejon.com/

Lunes – 21:00 hs – Del 21/01/2019 al 18/02/2019

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Amar como animales y pelear como tales

Hay una canción muy conocida de Bersuit Vergarabat que dice así: «coger no es amor, es mucho mejor».

Los humanos estamos acostumbrados a separar el acto sexual del amor, cuando en realidad no hay motivo para hacerlo. Se puede coger sin amar a la persona o, también, amándola. No es condición sine qua non.

Vos, ¿disfrutás carnalmente como una fiera?

¿Puede un animal ser egoísta, provocador, perverso y disfrutarlo? ¿Puede un humano sentir y dejarse llevar sin evaluar en todo momento si conviene o no lo que su instinto le dicta?

La piedad y los animales nos presenta a una pareja conformada por: Marisa (Paula Morales)  – una actriz en ascenso – y Roy (William Prociuk) – un pintor muy apasionado por su carrera -. Si bien están casados, no son muy felices que digamos. Él necesita satisfacer sus deseos sexuales con otra mujer y comienza a tener encuentros ocasionales con Laura (Thelma Fardín), – una modelo muy sexy y que sabe lo que quiere -. Sus dos amores, son totalmente opuestos y complementarios en su vida. Cabe entonces preguntarse si está mal lo que él hace.

Pero, ¿qué relación guarda la piedad con esta obra de teatro? Miguel Ángel, en el siglo XV, realizó una escultura llamada la Piedad florentina, la cual consta de cuatro personajes: el Cristo muerto, sostenido por la Virgen, María Magdalena y Nicodemo. Si bien no se toca el tema religioso en ningún momento, está claro que la piedad se observa y se siente como la compasión que un humano puede sentir por otro.

Su director Fernando Ferrer, recrea, de esta forma, un conflicto relacionado con el amor y con la soledad, más allá de estar acompañados. Es muy interesante escuchar los diálogos entre los protagonistas, totalmente reales y abrumadores. Da la sensación de estar mirando una serie de televisión, donde cada movimiento sutil significa un todo.

Si tenemos en cuenta, la idea principal de la obra, nos refleja cómo Marisa, por hacerse la open mind, termina bebiendo de su propia medicina. Ella, un día, tiene la idea de que su marido tenga una amante, pero no se da cuenta que esa idea no es la indicada para su vida. A partir de ese momento, sus celos irán aumentando hasta un punto ya enfermizo.

Pero, ella, opta por no quedarse atrás y también tener una relación ocasional con otro hombre que termina siendo el mejor amigo de su marido, Fred (Ezequiel Tronconi) – su socio y representante -. Esta situación parece no afectarle al pintor famoso ya que por lo que más se preocupa es por estar bien. Él siente con el corazón, con su cuerpo, con su piel y sus órganos, como los animales. No siente remordimiento por nada y placer por todo, desde su amante hasta de beber un buen vino tinto.

En una oportunidad, se le ocurre a Roy, hacer una reunión con los cuatro integrantes. Cree que de esa manera se va a poder sacar alguna conclusión positiva con respecto a los vínculos establecidos por ellos de forma natural, pero no se imagina que la catástrofe está por avecinarse.

Durante el encuentro, los cuatro comienzan a mostrar su intimidad al desnudo y eso provoca choques entre unos y otros, a nivel dialéctico y físico. Lo burdo, lo versátil y lo fugaz comienzan a tomar las riendas en el escenario. Lo que en un principio fue importante, deja de serlo. Lo no valorado, surge como valorado. Lo central en la vida de estos personajes se extingue de un minuto para otro y cobra importancia aquello más simple, llamado cariño.

Aunque la trama tenga gags para hacernos reír, lo fundamental en La piedad y los animales es acompañar los vaivenes de los personajes de una manera entretenida pero con una visión específica sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Podrán tener la profesión que sea, pero lo que vale en la vida de ellos es el amor, desde sus cimientos.

¿Se tratará de humanizarse un poco más o de ser más animales cuando lo sintamos? Si el humano surgió del animal, ¿por qué no puede conservar ese instinto en todo momento? ¿Puede ser el animal más humano que el hombre?

Los amantes de esta obra que parecen ser desvalorizados, justamente por su condición, demuestran su excelente profesionalismo y talento a lo largo de la puesta en escena. Sus actuaciones nos dejan boquiabiertos, tienen muchas técnicas de teatro como mirar al público, hacer ademanes, gestualizar, proyectar la voz para que se entienda lo que dicen, entre otras cosas.

Una felicitación muy especial para Thelma Fardín y Ezequiel Tronconi, quienes dejaron sus huellas en el escenario.

Por el lado de los protagonistas, también se esmeraron mucho y se nota que tuvieron un gran proceso de aprendizaje. Pudimos ver a una Paula Morales haciendo un papel muy diferente a los que le tocaban, generalmente, en la televisión. Y, William Prociuk, se podría resumir que fue el hilo conductor de cada pasaje y cambio de rumbo en las escenas.

Con respecto a la iluminación del espectáculo, cumplió un rol importante ya que al descender la misma, marcaba una separación entre un acto y otro.

Esta obra nos hace reflexionar, muy intensa y minuciosamente, en nuestro interior, qué es lo que anhelamos y cómo conseguirlo, tratando de no dañar a quien queremos o sabiendo disculparnos si nos es imposible evitarlo.

Por último, les haré una pregunta profunda: ¿tienen piedad los animales o tienen piedad los humanos?

Descubrílo junto a ellos, en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi